La catedral de Nuestra Señora de la Encarnación, en la ciudad española de Almería, es la sede episcopal de la diócesis de Almería. El edificio, con estructura de fortaleza, presenta una arquitectura de transición entre el Gótico tardío y el Renacimiento, así como rasgos posteriores barrocos y neoclásicos. Constituye una de las manifestaciones artísticas de carácter arquitectónico y cultural más importantes y valiosas de Andalucía y, por ende, de España, al ser la única Catedral con naturaleza de fortaleza erigida en el .
Actualmente, está considerada como bien de interés cultural (fue declarada Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931).
Historia La construcción de la catedral comienza por orden de fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, tras el terremoto de 1522, que destruye el anterior templo (construido en el emplazamiento de la Mezquita Mayor, donde se encuentra la actual iglesia de San Juan) junto a gran parte de la ciudad. La nueva catedral comienza su construcción en 1524 y fue presumiblemente proyectada por el burgalés Diego de Siloé, en estilo gótico tardío, con un diseño a modo de fortaleza que sirva como defensa contra los ataques de los piratas berberiscos y los moriscos sublevados, siendo así dotada de almenas, torreones, contrafuertes, así como de muros de menor altura, para soportar mejor impactos de artillería, y una cubierta plana sobre la que pudieran montarse cañones.
En 1555, el obispo Villalán contrató al arquitecto Juan de Orea, quien introdujo elementos renacentistas como el recinto y sillería del coro (1558-61), la capilla de San Indalecio (1562-64), la sacristía (1566), la portada norte o principal (1567), la puerta de los Perdones (1569), la finalización de la capilla de la Piedad, el sepulcro del obispo Villalán en la capilla del Santo Cristo y la decoración de la linterna del crucero.https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/20443/almeria/almeria/iglesia-catedral-de-nuestra-senora-de-la-encarnacion
Durante el obispado de Juan de Portocarrero (1602-1631) los trabajos tomaron un nuevo impulso, con la realización de la capilla del Sagrario (1606) y, especialmente, con la construcción de la torre-campanario, concluida en 1613 y a la que se le añadieron el cuerpo de campanas. Asimismo, en este siglo las actuaciones fueron principalmente dirigidas al refuerzo del armamento defensivo del templo. La mayor, en 1620, ante una oleada de ataques de piratas argelinos, en la que se dotará al templo de nuevo armamento, mosquetes y arcabuces. En 1625 y 1635, volverán a organizarse compras de armas y renovación del material defensivo de la torre, ante nuevas situaciones de tensión. Sin embargo, estas no llegarán a completarse, debido al relajamiento de la situación. En este siglo también se erigieron las capillas meridionales: la del Carmen, la de San Lorenzo y la de San Ildefonso.
En 1708 el obispo fray Manuel de Santos Tomás encargó al maestro granadino José Sánchez grandes remodelaciones en la capilla Mayor para que se uniera a la girola por medio de arcos de medio punto. Más adelante, y según las normas artísticas emitidas por la Real Academia de San Fernando, se construyó en estilo neoclásico el trascoro, que planteado por diseño de Ventura Rodríguez en 1772, el tabernáculo, realizado por Eugenio Valdés en 1773, mientras que el claustro corrió a manos de Juan Antonio Munar en 1795.
En el se enlosó el templo con mármol de Macael y se erigió la sala capitular. En 1905 se remodeló el atrio de la puerta de los Perdones y se añadieron escaleras, muros y verjas en su acceso. En 1913 se realizó una restauración en el claustro y la torre que habían sido afectado por un terremoto tres años antes.
Durante la guerra civil española su patrimonio fue rapiñado y algunas capillas y tallas, como el Cristo de la Escucha, incendiadas. La Purísima Concepción atribuida a Murillo estuvo a punto de ser enviada a Valencia pero finalmente se trasladó al palacio episcopal. Guillermo Langle y el diputado socialista Gabriel Pradal defendieron el valor monumental de la catedral, logrando que su uso como almacén de abastos preservara elementos como el trascoro de Ventura Rodríguez. Además, fue utilizada como refugio para protección de la población civil durante los ataques aéreos que sufría la ciudad.
El 7 de agosto de 2012 se abrió al público el denominado Museo Diocesano en el interior de los torreones de la Catedral. El 12 de enero de 2021 comenzaron las obras para instalar un ascensor en el interior de la torre-campanario que permitirá el acceso a la misma, así como recuperar la puerta de acceso en la planta baja;https://www.lavozdealmeria.com/noticia/12/almeria/207321/llegan-los-andamios-al-campanario-de-la-catedral la inauguración de este espacio se produjo el 5 de agosto de 2023.
Características Es la empresa artística más importante de la Edad Moderna en Almería, cuya construcción abarca los siglos , y , contrastando con la penuria y crisis económica general de la provincia durante esos siglos. El templo presenta planta de salón formada por tres naves de altura poco elevada, cubierta plana, escasez y poca amplitud de los vanos, elementos defensivos típicos de una fortaleza (adarves, troneras, aspilleras, atalayas...) y una subordinación general de los aspectos estéticos a los defensivos. Tres capillas, situadas en la cabecera y girola, conforman una planta de forma rectangular. En el transepto, sobre el crucero, se sitúa la linterna renacentista, obra de Juan de Orea, autor también de la sacristía y del patio de armas, convertido en claustro en el . El templo cuenta con una torre del homenaje del en el noroeste.
Puerta principal izquierda|miniatura|Portada La puerta principal, de carácter parlante (que trata de transmitir un mensaje de poder y religiosidad) fue realizada por Juan de Orea en 1567, basándose en su anterior actuación en el programa iconográfico del Palacio de Carlos V en la Alhambra. La portada simboliza en el templo cristiano la puerta al cielo, la transición del espacio profano al sagrado, un elemento arquitectónico singularizado y convertido en centro de atracción visual. Su diseño marca la nueva imagen renacentista para el templo, rompiendo con la traza gótica y su carácter militar. Se diseña en dos niveles. El primero abarca el marco arquitectónico propiamente dicho de columnas pareadas sobre plintos y hornacinas que tiene como modelo el arco de triunfo romano. Pero el segundo nivel es de carácter ideológico, con una serie de imágenes triunfales que proclaman las ideas imperiales de Carlos V hacia una población mayoritariamente morisca, una propaganda del emperador victorioso mediante abundantes referencias al mito de Hércules, héroe antiguo por antonomasia. Así en el zócalo de base encontramos alusiones a Hércules y a la virtud del príncipe, tema clásico de la iconografía italiana: parejas de efebos con jarrones (receptáculos de virtud) o figuras aladas con perro, símbolo del obispo Villalán. Este primer cuerpo de la fachada está dominado por el escudo principal del obispo Villalán, colocado en el centro de un frontón partido. El escudo es mostrado orgullosamente por dos ángeles que lo levantan con una mano mientras que con la otra sostienen racimos de granadas, simbolizando la fecundidad, la abundancia y la riqueza. Las parejas de columnas sobre plintos que flanquean la entrada son inoperantes y decorativas, pero simbolizan el poder y la magnificencia, y encima, de nuevo grandes jarrones conteniendo las esencias de la virtud. Si el primer cuerpo de la portada es de temática profano-mitológica, el segundo es claramente religioso, con un gran marco rectangular al que le falta el relieve con el tema de la Encarnación, advocación a quién se dedica el templo, flanqueado a ambos lados por dos tondos con las figuras de San Pedro (derecha) y San Pablo (izquierda), padres y guardianes de la iglesia inscritos en coronas de laurel, símbolo directo del triunfo de la nueva fe cristiana. Sobre el frontón partido que remata este segundo cuerpo y sirviendo de transición al tercero, campea el gran escudo imperial de Carlos V. Del escudo pende el carnero del collar de la orden del Toisón de Oro, mientras que lateralmente está flanqueado por sendas columnas de Hércules, también coronadas, con la leyenda "non plus ultra" en clara alegoría al imperio universal de Carlos V. El cierre de la composición de la portada son los gigantescos jarrones, sobre los contrafuertes que delimitan la fachada.
Puerta de Los Perdones miniatura|Vista en escorzo Está situada a poniente y fue diseñada por Juan de Orea en 1569 con un esquema muy similar a la portada principal, aunque de menor tamaño y riqueza decorativa. El basamento del contrafuerte de la izquierda presenta una cartela con la inscripción "ALANUS QUARTUS - 1569". ALANUS es el patronímico del obispo mientras que QUARTUS recoge el número de orden de fray Diego Fernández de Villalán entre los obispos nombrados tras la Reconquista. En cambio en el basamento del contrafuerte derecho se lee "REGNANTE PHILIPO", que hace referencia al rey Felipe II en el momento de la construcción. Esta portada presenta dos cuerpos, como una simplificación de la principal. El inferior muestra parejas de columnas sobre plintos soportando un entablamento completo con el friso decorado con triglifos y metopas. Este cuerpo alberga la puerta, rematada con un frontón circular sujeto por ménsulas y ocupado por una cabeza de ángel. Arriba se instala el escudo del obispo Fernández de Villalán. El segundo cuerpo presenta una estructura similar pero con columnas jónicas y el vano es una hornacina avenerada, rematando el frontón un águila con el escudo de Felipe II. Los contrafuertes laterales están rematados por cabezas de león.
Altar Mayor izquierda|miniatura|Altar Mayor La capilla mayor del templo mantiene el retablo de estilo barroco y la estructura gótica, sin embargo fue objeto de remodelación a cargo de Ventura Rodríguez en el . De ese periodo son el ya citado tabernáculo y los púlpitos. Tras esta se sitúa otra capilla dedicada al Santo Cristo en la cual se encuentra el sepulcro de fray Diego Fernández de Villalán y flanqueando a esta se encuentra la capilla de La Piedad, ambas obras de Orea.
Capilla del Santo Cristo de la Escucha miniatura|Capilla del Santo Cristo de la Escucha Ocupa la parte central de la girola, y fue proyectada como capilla funeraria del obispo Fernández de Villalán. Se abre por un amplio arco abocinado, y está cubierta por una bóveda octogonal con nervaduras curvas. En el centro, el sepulcro del obispo es una obra de Juan de Orea, terminada en 1560. Labrado en alabastro, está encimado por una estatua yaciente del obispo, ricamente vestido, y llevando su báculo; a sus pies se puede ver un perro, una alegoría a la fidelidad.
No obstante, junto al sepulcro del obispo Villalán, otra obra que sobresale es la talla de nogal policromada del Santo Cristo de la Escucha, imagen cuyo nombre le da a la capilla en la que se encuentra y de gran veneración en la provincia de Almería. La imagen actual data de 1940 fue tallada por el artista almeriense Jesús de Perceval. Es réplica de la imagen destruida en 1936, procedente de la antigua Catedral asentada en el barrio de la Almedina, y que probablemente datase del .
La primera referencia al nombre de Cristo de la Escucha es un acta capitular de 1772. La leyenda que explica la advocación remonta el origen de la devoción hasta el , cuando la ciudad estuvo en manos castellanas entre 1147-1157. Con la vuelta de Almería a manos musulmanas, la imagen habría sido emparedada para preservar su integridad. Después de tres siglos, unos albañiles habrían escuchado una voz que les llamaba: "Escucha, escucha" y habrían derribado el muro junto al que trabajaban, descubriendo al Cristo.