Los Jiménez de Urrea o Ximénez de Urrea fue una casa noble destacada en el Reino de Aragón durante la Edad Media, reconocida por Carlos I de España en las Cortes de Monzón de 1528 como una de las ocho "grandes casas de Aragón". Leyendas origen de la familia Las primeras noticias que se tienen de los Ximenez de Urrea son del reinado de Alfonso I de Aragón con Pedro Jiménez de Urrea, quien tenía bajo su dominio Urrea de Jalón, El Bayo y Biota, a lo largo del tiempo la familia fue generando una leyenda fundacional vinculando el origen de la misma a varios personajes de origen imperial o real, quedando el verdadero origen de la familia oculto.
Como descendientes de Enrique IV El origen de esta leyenda se encuentra en la Recopilación del linaje de la Casa de Urrea, obra realizada por el primer cronista de la familia Pedro de Funes y encargada por Miguel Ximénez de Urrea y Híjar V vizconde de Rueda y II conde de Aranda. Esta obra se basa principalmente en un texto del 1389, de origen apócrifo, mandado copiar por el I conde de Aranda Lope Ximénez de Urrea y Centelles y en el que se narra que el emperador Enrique IV había realizado una peregrinación a Santiago de Compostela junto a su familia y que de regreso a sus feudos se encontró con el rey aragonés Pedro I en el asedio a Huesca, siendo aquí donde uno de sus hijos, Maximiliano, decidió quedarse al servicio del aragonés y adoptar el apellido del primer lugar que conquistase, que según la leyenda fue Urrea de Hijar y tras el cual empezó a ser llamado Ximén. miniaturadeimagen|Enrique IV y Berta de Saboya fueron, según la leyenda, los padres de Maximiliano, el fundador legendario de la Casa de los Ximénez de Urrea. Ya en el 1499 Gauberto Fabricio de Vagad publicó su obra Crónica de Aragón en donde otorgaba al caballero alemán que apareció junto a San Jorge en la Batalla de Alcoraz, tras haber estado presentes en la Batalla de Antioquía tal y como lo narra la Crónica de San Juan de la Peña, la identidad de este príncipe ficticio, hijo de Enrique IV.
Este método de vinculación a la esfera real aragonesa fue a menudo utilizado por distintos linajes de la nobleza aragonesa, que usaban este hecho bélico tan importante para el entonces incipiente reino aragonés como forma de incrementar el prestigio del linaje o como base para la petición de prerrogativas en los siglos y tal y como hizo Martín Ximénez de Urrea y Fernández de Heredia, hermano del VI conde de Aranda, quien imprimió un Memorial entre el 1660 y 1670 en donde exponía esta supuesta ascendencia imperial a la vez que pedía al Rey una merced nobiliaria o un oficio palatino.
Otros autores como el Rey de Armas de Fernando II, Juan Ortega de Prado, quien en su obra manuscrita Crónica de los linajes de Aragón y Castilla repitió los mismos argumentos que Funes, mientras que otros como Alonso Téllez de Meneses en su obra Nobiliario de España y Lucio Marineo Sículo en Opus de Rebus Hispaniae memorabilibus dedicaron poca tinta a la casa en sus obras pero continuaron la naciente narrativa del origen imperial de la casa.
El primer autor que desacreditó de forma frontal esta narrativa y la tachó como improbable fue el cronista Jerónimo Zurita, quien recomendaba no dar demasiado crédito a elementos tan fabulosos en las distintas historias familiares nobles. A pesar de la advertencia del autor de los Anales de Aragón y del refuerzo de su sucesor Jerónimo de Blancas, la leyenda continuó al alza, usando a menudo citas incompletas de la obra del zaragozano para adaptarlas a la narrativa deseada como hizo Tomás Tamayo de Vargas, Cronista General de Castilla e Historiador General de las Indias en el Historial de la familia de Alagón o citando a los cronistas de la familia como sería el caso de Vicencio Blasco de Lanuza, en sus Historias eclesiásticas y seculares de Aragón.
Otra obra que también tilda este origen imperial como "meras conjeturas" es el Nobiliario de Aragón del autor Pedro Garcés de Cariñena, aunque Pedro Moreno Meyerhoff y Francisco Moxo y Montoliú lo atribuyen al propio Zurita, quien había dejado notas manuscritas en la obra, quien defendía que la población de origen del feudo era la población zaragozana Urrea de Jalón, que por su situación más al norte habría sido conquistada antes que Urrea de Gaén, al igual que fecha a sus primeros miembros en la época de Ramón Berenguer IV, que encaja con los primeros documentos existentes de esta familia. La localización del feudo original de los Urrea en Urrea de Jalón también fue apoyado por el segundo cronista de la familia, Jaime de Abiego, quien reconocía que no había noticias sobre la población de Híjar fuera el origen, aunque si que defendía el origen imperial de forma frontal, al ser el notario público de Épila.
Respecto al posible origen de la familia, el poeta Luis de Zapata escribió en su obra Carlo Famoso unos endecasílabos en los que menciona el origen godo de la familia, algo muy común en la vieja nobleza castellano-leonesa:
El último de los tres cronistas de la familia, Juan Lorenzo de Merenzi y Aldaya, escribió su obra Historia manuscrita de la Ilustre Casa y Familia de Ximénez de Urrea en dedicación a la V condesa de Aranda, Luisa de Padilla y Manrique, de quien era secretario y médico personal. En la primera parte de la obra trata el origen de la familia, tratando los distintos orígenes de la familia que se habían difundido:
Sobre el origen godo de la familia él defiende la idea de que no era honroso el dar ese origen a la familia tras lo que según el fue la traición de los godos al permitir la conquista musulmana de España. Sobre la idea de que descendían del caballero alemán que según la leyenda apareció junto a San Jorge en la Batalla de Alcoraz, Merenzi lo desacredita esa teoría aduciendo que no hacía falta recurrir a hechos milagrosos para datar la antigüedad de la familia, así como desacredita la idea de que fuera el antepasado de los Fieschi de Génova, aduciéndolo a la falta de los documentos que se quemaron en San Juan de la Peña. Aun así considera que ambas casas se originaron de la misma dinastía en la misma época. Respecto a la opinión de que descendían de nobles aragoneses que se habían refugiado en las montañas de Jaca y que participaron en la elección de los primeros reyes del Sobrarbe, él arguye que su origen era alemán, volviendo a traer al frente al hijo ficticio de Enrique IV, Maximiliano, a través de quien habían obtenido la ricohombría.
Posteriormente defendía que el origen era el mismo que ya había puesto por escrito Funes aunque intentando rellenar algunas lagunas de la historia como la falta de mención alguna de un hijo de Enrique IV llamado Maximiliano, a lo que él sostiene que había llegado a tierras de Aragón "en tierna edad" y "solo había sido conocido en ella", planteando también que la fama de los otros hijos de Enrique pudo tapar la existencia de otros hijos tenidos con su primera mujer Berta o su segunda Eupraxia.
Después de aclarar esas lagunas continua narrando que en la Batalla de Alcoraz llegó a cortar una de las cabezas de los reyes musulmanes que más tarde formarían parte junto a la cruz del posterior escudo de Aragón, recibiendo ahí mismo la ricahombría y continuando posteriormente en las distintas conquistas de Barbastro, Fraga, Calasanz, Pertusa y Alcanadre para fallecer entre el 1120 y 1121 en Zaragoza, siendo enterrado en la Seo de la misma
Ramón Royo, archivero del X conde de Aranda, recibió en 1786 el encargo de averiguar los orígenes de las Casas de Urrea y de Abarca en los documentos y libros conservados en el archivo del monasterio de San Juan de la Peña, al final de su investigación redactó su informe, titulado, Árbol genealógico de la Illtma. Familia de Ximénez de Urrea desde Dn. Enrique Quarto del nombre y octabo Emperador de Alemania y Emperatriz Doña Inés su mujer hasta el Exmo. Sr. Dn. Pedro Pablo Abarca de Bolea Ximénez de Urrea, Conde de Aranda, en donde expuso la tradición historiográfica en torno al tema antes de apuntar que no existe ningún Maximiliano en las firmas de los documentos del rey Pedro I, inscripción y el dibujo de una lápida muy maltrecha de una de las tumbas de nobles del Monasterio de San Juan de la Peña que podría pertenecer a un Simeno o Ximén, uno de los nombres a los que se le adjudicó al fundador originalmente, también anota al existencia de una sala de retratos llamada "Salón del Linage", hoy desaparecido, en el palacio que los condes tenían en Almonacid de la Sierra, donde estaban representados todas las cabezas del linaje según la leyenda hasta el II conde de Aranda, Miguel Ximénez de Urrea.
Como descendientes de los reyes de Navarra miniaturadeimagen|El abad de San Juan de la Peña, Juan Briz, en el preámbulo de su obra Historia de la fundacion y antigüeda des de S. Juan de la Peña y de los reyes, de Sobrarbe, Aragon y Navarra ya descartaba el origen imperial como la casa madre de la familia. El abad de San Juan de la Peña, Juan Briz Martínez, tras refutar la teoría del origen imperial de la familia basándose en el uso preferente del apellido "Ximénez" como prueba del origen de la dinastía Jimena, teoría que no fue respaldada por otros eruditos de entonces como los posteriores cronistas de la casa de Urrea como lo fue Juan Lorenzo de Merenzi y Aldaya, quien descartaba esta teoría debido a lo prolífico que era.
Posterior a la publicación de Briz fue la de un autor anónimo, quien ente el 1620 y el 1640 escribió una serie de textos en el cual nombraba a un tal Rui Pérez como el primer Urrea documentado a la vez que rechazaba completamente la tesis del origen imperial, más adelante los ancestros del Rui Perez mencionado, vinculándolo con los señores de Cameros, una familia noble de origen navarro, o con el conde Sancho Ramírez, hijo bastardo del rey Ramiro I de Aragón. Según él la familia se mantuvo en Castilla hasta Pedro Jiménez, quien en el 1110 pasó al servicio de Alfonso I, obteniendo el dominio de Urrea y Turbena y poco después siendo nombrado Justicia de Aragón. Este Pedro Jiménez era muy probablemente hijo de un Ximeno Sánchez y éste a su vez hijo de un Sancho que podría proceder tal vez del entorno tutelar o familiar del conde Sancho Ramírez. Igualmente este vínculo con los señores de Cameros podría provenir de la mujer de este Ximeno Sánchez o la de Pedro Ximénez, pudiendo ser esa la razón del nombre de Rui.
Nacimiento del linaje y primera rama cadete, los señores de Biota El primer miembro del linaje fue el Justicia de Aragón entre el 1113 y 1125, Pedro Jiménez, quien ya debía de pertenecer a una familia de cierto prestigio debido a su formación jurídica. Pedro Jiménez fue el tenente de Urrea de Jalón y Turbena, en el valle del Jalón, así como un rico propietario en varias de las principales ciudades del reino y un personaje clave de la administración regia de Alfonso I el Batallador. Su hijo Rodrigo Pérez de Urrea IA veces también se le llama Rui o Ruy aparece ya en 1131 como tenente de Urrea de Jalón, topónimo que incorpora desde entonces como sobrenombre característico del linaje. En la guerra civil que siguió a la muerte del Batallador, Rodrigo tomó partido por Ramiro el Monje, apareciendo también a cargo de otras localidades Épila como uno de los principales líderes de ese partido en el Jalón.
Tras la muerte de Rodrigo Pérez en el 1146 la familia se dividirá en dos ramas, la primogénita que hereda el núcleo originario de Urrea y una segunda, que desde 1169 aparece como señores de Biota. En el Jalón la familia había quedado tras las disputas sucesorias como uno de los grandes señores en el nuevo reino independiente de Aragón, progresivamente delimitando su esfera de influencia con la de la Casa de Alagón. Así notablemente el heredero de la rama de Urrea, Jimeno I de Urrea se casó con Oria Íñiguez, hija de Íñigo Galíndez con lo que la familia se consolidaba en las redes nobiliarias de la zona.