Se denomina Cinco de Yuba a un grupo de hombres jóvenes de Yuba City, California, Estados Unidos, todos con discapacidades intelectuales leves o condiciones psiquiátricas, que asistieron a un partido de baloncesto universitario en la Universidad Estatal de California en Chico, la noche del 24 de febrero de 1978. Cuatro de ellos—Bill Sterling, de 29 años; Jack Huett, de 24 años; Ted Weiher, de 32 años; y Jack Madruga, de 30 años—fueron encontrados muertos más tarde; el quinto, Gary Mathias, de 25 años, nunca ha sido encontrado.

Varios días después de su desaparición inicial, el Mercury Montego del grupo fue encontrado, abandonado, en una área remota del Plumas National Forest en el arcén de una carretera de alta montaña muy lejos de Yuba City. Los detectives policiales, sin embargo, no pudieron determinar por qué lo habían abandonado cuando fácilmente podía haber sido empujado fuera de la fina capa de nieve caída, un vehículo además en perfecto estado y con gasolina en el depósito. En aquel momento, no se encontró el menor rastro de los hombres.

Después de que la nieve se fundiera en la montañosa región, en junio, cuatro de los cuerpos de los hombres fueron hallados, en y cerca de un campamento de caravanas utilizado por senderistas y excursionistas habilitado como refugio en lo más profundo del bosque por el servicio forestal, a 20 millas (32 kilómetros) del coche. Solo quedaban los huesos de los tres cuerpos en el bosque, debido a los animales salvajes, pero en la caravana el cadáver de Ted Weiher, demostraba que había permanecido vivo casi tres meses desde que fueran vistos por última vez, muriendo de hambre y frío a pesar del amplio suministro de alimentos y material para calentarse disponibles allí. Le faltaban los zapatos, y los detectives encontraron el calzado de Mathias en el remolque, sugiriendo que también sobrevivió algún tiempo desde la última noche en que fueron vistos.

Más tarde se presentó un testigo, un hombre local que dijo haber pasado la misma noche en su propio coche a poca distancia de donde el Montego fue encontrado, después de perderse y padecer un ataque al corazón leve intentando empujar el vehículo fuera de la nieve. Dijo a la policía que había visto y oído personas alrededor del automóvil aquella noche, y les pidió ayuda dos veces, pero ellos solo callaron y apagaron sus linternas. Esto, y la considerable distancia desde el vehículo a donde fueron encontrados los cuerpos, levantó sospechas de juego sucio.

Los cinco hombres son conocidos como los Cinco de Yuba City, y el incidente ha sido considerado la versión estadounidense del Incidente del paso Diátlov en los Urales. La policía no ha abandonado la investigación.

Trasfondo Durante su servicio militar en Alemania Occidental a principios de los años 1970, Gary Mathias, nativo de Yuba City, había desarrollado problemas de drogadicción. Estos finalmente le llevaron a ser diagnosticado con esquizofrenia y dado de baja del ejército. Regresó a casa de sus padres en California y comenzó un tratamiento en un hospital psiquiátrico local. Aunque fue un caso difícil al principio— fue casi arrestado por asalto dos veces y a menudo padecía brotes psicóticos que lo llevaron a un hospital de la Administración de Veteranos local— para 1978 era tratado de manera ambulatoria con Stellazine y Cogentin y considerado por sus médicos "uno de nuestros casos exitosos".

Mathias complementaba su pensión por incapacidad del Ejército trabajando como asistente en el negocio de jardinería de su padrastro. Aparte sus compañeros de trabajo, y de su familia, era amigo íntimo de otros cuatro hombres, un poco mayores que él, con discapacidades intelectuales leves (Sterling y Huett) o informalmente considerados con un promedio intelectual ligeramente inferior a la media (Weiher y Madruga) que también eran de Yuba City o la cercana Marysville. Como él, también vivían con sus padres, y la gente se refería a ellos en conjunto como "los chicos" en el sentido de "niños".

Huett era el que presentaba mayor grado de discapacidad. No podía leer ni escribir. Weiher le ayudaba y protegía como un hermano mayor. Un vínculo similar se apreciaba entre Madruga y Sterling. Jack Madruga trabajó como conductor de camiones en el Ejército de 1966 a 1968, después como mozo de almacén y luego en la sección de lavado en una envasadora de frutos secos. Le habían despedido en noviembre por no saber utilizar la nueva máquina lavadora. Años antes le había conseguido trabajo a Sterling como lavaplatos en un comedor del ejército, pero lo dejó cuando su madre descubrió que los reclutas lo emborrachaban para robarle. Sterling era muy casero y religioso, daba charlas evangélicas de consuelo en hospitales psiquiátricos locales.

La actividad de ocio favorita de los cinco era el deporte. Sus familias dijeron que cuando se juntaban, normalmente era para jugar o ver jugar a otros. Jugaban al baloncesto en los Gateway Gators, un equipo patrocinado por un programa local para "minusválidos mentales".

El 25 de febrero, los Gators iban a jugar su primer partido en un torneo patrocinado por la Olimpiada Especial donde los ganadores conseguirían una semana gratis en Los Ángeles. Los cinco jóvenes estaban muy emocionados con el encuentro y lo habían preparado todo la noche anterior, algunos incluso se habían puesto sus uniformes y pedido a sus padres que les despertaran puntualmente. Antes, decidieron conducir hasta Chico esa noche para animar al UC Davis basketball team en un partido contra el Chico State. Madruga, el único del grupo además de Mathias que tenía carnet de conducir, los llevó 80 kilómetros hacia el norte hasta Chico en su Mercury Montego del 69 turquesa y blanco. Los hombres solo llevaban abrigos y chaquetas ligeros para las frescas temperaturas en la parte superior del valle de Sacramento por la noche en esa época del año.

Desaparición Después de que el equipo de Davis ganara el partido, el grupo regresó contento al automóvil de Madruga y se dirigieron desde el Chico State campus al cercano Behr Market en el centro de Chico. Allí compraron un pastel y chocolatinas junto con refrescos pepsi y un cartón de leche para beber. Eran casi las 10 p. m., la hora de cierre de la tienda; el empleado más tarde les recordó porque le molestó que un grupo tan grande hubiera entrado y retrasado su trabajo de cierre.

Ninguno de ellos fue vuelto a ser visto vivo después. En sus casas, algunos de los padres se dieron cuenta de madrugada que aun no habían vuelto y telefonearon alertando a los otros. Por la mañana temprano, notificaron la desaparición a la policía.

Investigación La policía en los condados de Butte y Yuba empezaron de inmediato a buscar a lo largo de la ruta tomada por el grupo hacia Chico. No encontraron ninguna señal de ellos, pero unos días más tarde un guardabosques del Plumas National Forest dijo a los detectives que había visto el Montego aparcado en la carretera de Oroville a Quincy en el bosque el 25 de febrero. En ese momento no lo había considerado significativo, porque muchos residentes a menudo conducían hasta la Sierra Nevada los fines de semana de invierno para practicar esquí de fondo en la amplia red de senderos de la zona, pero tras leer el boletín de personas desaparecidas reconoció el automóvil y lo reportó a los investigadores el 28 de febrero.

Descubrimiento del coche Dentro del coche había evidencia de que los jóvenes habían estado allí y luego habían abandonado el vehículo. Los envoltorios, latas y brick del refrigerio comprado en Chico se encontraban vacíos, excepto una chocolatina que nadie se había comido, junto con folletos con el programa del partido de baloncesto al que habían asistido y un mapa de carreteras de California pulcramente plegado en la guantera. Pero el descubrimiento del coche suscitaba más preguntas que respuestas.

El primero era su ubicación, 110 kilómetros al este de Chico, muy lejos de cualquier ruta directa a Yuba City o Marysville. Ninguna de las familias comprendía por qué habían conducido hasta allí en una noche de invierno hasta un bosque remoto de alta montaña, sin ropa extra y teniendo que ir a un partido de baloncesto al día siguiente del que llevaban hablando con entusiasmo entre ellos desde hacía semanas. Probablemente por su condición, no gustaban de alejarse de sus familias y entorno cotidiano. Los padres de Madruga dijeron que no le gustaba el frío y nunca había ido a las montañas. El padre de Sterling indicó que una vez había ido con su hijo hasta un área cercana a donde el coche fue encontrado para un fin de semana de pesca, pero el joven no había disfrutado y prefirió quedarse en casa las siguientes veces que su padre volvió por allí.

La policía tampoco se explicaba por qué habían abandonado el coche. Habían subido hasta los 1.300 metros a lo largo de una carretera ascendente, aproximadamente hasta donde alcanzó la línea de nieve aquel año, poco antes de que la carretera fuera cerrada para el invierno. El coche se había atascado en algunos montones de nieve, y había evidencia de que las ruedas habían sido giradas intentando salir de ellos. Pero la policía notó que la nieve no era tan profunda como para que cinco hombres jóvenes en buen estado físico no hubieran sido capaces de empujarlo fuera.

Las llaves no estaban, creyéndose en principio que el coche había sido abandonado porque presentaba algún problema, con la intención de regresar más tarde con ayuda. Pero cuando la policía puenteó el coche, se encendió de inmediato. El vehículo no presentaba el menor fallo mecánico y el depósito de gasolina estaba lo suficientemente lleno como para haber llegado a casa.

Los interrogantes continuaron después de la policía remolcar el vehículo hasta el taller para un examen más minucioso. El chasis del Montego no mostraba la menor abolladura, rasguños o salpicaduras de barro, ni siquiera en el guardabarros, a pesar de haber sido conducido larga distancia por una pista forestal llena de baches y roderas (solo fue asfaltada unas décadas después). El conductor había sido muy prudente, o conocía la carretera, una familiaridad que Madruga no tenía. Su familia también dijo que no habría dejado que alguien más lo condujera, su coche era su alegría y orgullo. Pero las puertas no tenían el seguro puesto y una de las ventanillas estaba bajada cuando fue encontrado, y también dijeron que él nunca dejaba su auto sin cerrar.

Los esfuerzos de búsqueda en las proximidades se vieron dificultados por un severa tormenta de nieve que cayó ese día. Dos días más tarde, los buscadores en snowcat casi se perdieron, así que la búsqueda fue suspendida debido al tiempo. Ningún rastro de los jóvenes fue encontrado aparte del coche.

En respuesta a la cobertura de los medios de comunicación locales del caso, la policía recibió informes, habituales en casos así, de que algunos o todo el grupo habían sido vistos después de dejar Chico, informes de avistamientos en otros lugares de California o del país. La mayoría fueron fácilmente rechazados, pero dos destacaron.

Joseph Schons de Sacramento dijo a la policía que, sin saberlo, se había pasado la noche del 24 al 25 de febrero cerca de donde el Montego fue encontrado. Había conducido hasta allí, donde tenía una cabaña, para comprobar la capa de nieve antes de un viaje de esquí de fin de semana con su familia. A las 5:30 p.m., a unos 46 metros de la carretera, él también se había quedado atascado en la nieve. Intentando liberar su coche, el hombre de 55 años se dio cuenta de que empezaba a sufrir los síntomas de un ataque al corazón y entró dentro, manteniendo el motor en marcha para tener calor.