El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, también escrito ANMI San Matías, es un área protegida de Bolivia que abarca las provincias de Ángel Sandóval, Germán Busch, Chiquitos y Velasco en el departamento de Santa Cruz. El área natural fue creada el 31 de julio de 1997 mediante decreto supremo 24734 y cuenta con un área de 2 918 500 ha (29.185 km²) según el decreto de creación, lo que la convierte en el segundo área protegida más grande Bolivia después del parque nacional Kaa Iya. Ocupa en su área tres grandes ecorregiones: el bosque seco chiquitano, sabanas inundables y el cerrado. Su geografía varía entre planicies, serranías y terrenos ondulados con alturas que varían entre los 88 (Laguna Mandioré) hasta 1 210 (Serranía de Sunsas).

El acceso al ANMI San Matías es posible en el norte por la carretera Santa Cruz de la Sierra – San Ignacio – San Matías. De esta carretera hay entradas por San Rafael, Tornito, Villazón y Natividad a Candelaria. En el sur, el acceso es por la carretera Santa Cruz de la Sierra – San José de Chiquitos – Roboré – El Carmen Rivero Tórrez – Puerto Suárez – Puerto Quijarro. Desde Roboré se puede ingresar hasta Santo Corazón pasando por Santiago de Chiquitos, y desde El Carmen Rivero Tórrez se puede ingresar a las comunidades de la zona sur del ANMI San Matías, incluido Rincón del Tigre. En la región e incluso dentro del área protegida existen pistas de aterrizaje para avionetas en algunas comunidades y estancias. Otro lugar de ingreso es por el canal Tamengo y a través de él hacia las lagunas Mandioré, La Galba y Uberaba.

El ecosistema del pantanal presenta grandes cambios durante las diferentes épocas del año (llenuras y sequías), gracias a ello existe una gran diversidad de flora y fauna silvestre. La vegetación característica está representada por: morado, cuchi, soto, tajibos, alcornoque, curupaú, tipa, cuta, tacuara, garabatá, palmares de carandá, victoria regia y tarope.

Historia La creación del ANMI San Matías fue planteada por primera vez en el Plan de Uso del Suelo (PLUS) del departamento de Santa Cruz de 1995, que la identificó como Reserva de Inmovilización debido a sus destacadas características ecológicas y a su importancia para la conservación del Bosque Seco Chiquitano, el Pantanal boliviano y el Cerrado. Posteriormente, el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, la Prefectura del departamento de Santa Cruz y la Dirección Nacional para la Conservación de la Biodiversidad, con apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza, desarrollaron estudios y una propuesta técnica que respaldaron oficialmente su establecimiento como área protegida.

El 31 de julio de 1997 fue creada el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) de San Matías, como parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), cubriendo una extensión de 2.918 km². El objetivo principal del ANMI San Matías fue proteger la parte boliviana del Pantanal, aunque luego el área fue expandida para incluir algunas partes del Bosque Seco Chiquitano e incorporó la mayor parte de la Serranía de Sunsas.

El 2001, fue declarada como Humedal de Importancia Internacional por la Convención de Ramsar.

Geografía Fisiografía miniaturadeimagen|Vista satelital de la laguna Mandioré, en el límite internacional entre Bolivia y Brasil. El ANMI San Matías se sitúa entre las regiones fisiográficas del Escudo Chiquitano y la llanura del Chaco–Pantanal, en un territorio caracterizado por planicies, serranías y terrenos ondulados. Su altitud varía desde los 88 en la laguna Mandioré hasta los 1.210 msnm en la serranía de Sunsás. Al este y noreste se encuentran el piedemonte del Escudo Chiquitano y la llanura de inundación del Pantanal del río Paraguay; hacia el centro y oeste predominan colinas bajas y serranías del escudo; y hacia el sur y suroeste se extienden la serranía de Sunsás y La Cal.

Clima miniaturadeimagen|Poca disponibilidad de agua en el área durante la estación seca El ANMI San Matías presenta un clima tropical subhúmedo cálido, determinado por su latitud y baja altitud, con dos estaciones bien marcadas: una época seca durante el invierno y una lluviosa en verano. Las precipitaciones se concentran entre noviembre y marzo, con un máximo en enero, mientras que la estación seca se extiende de mayo a septiembre, siendo julio el mes más seco.

El área muestra un gradiente de humedad de noroeste a sureste, con valores que oscilan entre 1300 mm anuales en el norte y 1000 mm en el sur, influenciados por las ecorregiones amazónicas y chaqueñas. Asimismo, se observa un gradiente térmico de este a oeste, alcanzando temperaturas máximas superiores a 40 °C en la porción oriental del área protegida.

Hidrología El sistema hídrico del ANMI San Matías forma parte de la cuenca del río Paraguay, integrada a su vez en la cuenca del Río de la Plata, la segunda más extensa de Sudamérica. El río Paraguay posee su cuenca alta en territorios bolivianos y brasileños, y Bolivia aporta siete subcuencas que discurren por una amplia planicie de inundación donde se desarrolla el Pantanal. Aunque este ecosistema ocupa solo el 13 % de la cuenca en territorio boliviano, posee un alto valor ecológico por constituir un extenso humedal, mantener el balance hídrico regional y conservarse en buen estado. Dentro del ANMI San Matías se localizan tres subcuencas principales del río Paraguay: Curiche Grande, laguna Cáceres y río Tucavaca–Otuquis.

Fauna miniaturadeimagen|Ciervo de los pantanos El ANMI San Matías alberga una alta diversidad faunística asociada a sus distintas unidades de vegetación, que incluyen bosques, sabanas y humedales. Entre las especies más emblemáticas de la región destacan la anta (Tapirus terrestris), la gama (Ozotoceros bezoarticus), el ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomus), el tropero (Tayassu pecari), el borochi (Chrysocyon brachyurus), el jaguar (Panthera onca), el tatú carreta o pejichi (Priodontes maximus), la londra (Pteronura brasiliensis), el bate (Jabiru mycteria), la paraba azul (Anodorhynchus hyacinthinus), el lagarto (Caiman yacare) y el caimán overo (Paleosuchus palpebrosus). Entre las especies de mayor relevancia para la conservación en el área se encuentran la londra, el ciervo de los pantanos, la gama, el borochi, el tatú gigante y la paraba azul. En conjunto, se han registrado alrededor de 122 especies de anfibios, 533 especies de aves y 480 especies de mamíferos, además de otros grupos de vertebrados e invertebrados que aún requieren mayor estudio.

Flora miniaturadeimagen|Echinopsis hammerschmidii El ANMI San Matías se encuentra en la transición de tres grandes ecorregiones, el Bosque Seco Chiquitano, el Pantanal y el Cerrado, cada una con características ambientales propias y una flora distintiva. La combinación de topografía variada y fuerte estacionalidad climática e hidrológica genera un marcado contraste entre vegetación higrófila y xerófila, donde elementos del Bosque Seco Chiquitano y del Cerrado se interrelacionan con los ambientes inundables del Pantanal. En el Bosque Seco Chiquitano destacan familias como Fabaceae, Bignoniaceae y Mimosaceae; en el Cerrado predominan Poaceae, Fabaceae y Vochysiaceae; mientras que en el Pantanal las familias más representativas son Poaceae, Cyperaceae y Fabaceae, junto con la presencia de Caesalpiniaceae, Euphorbiaceae, Acanthaceae, Rubiaceae, Asteraceae, Convolvulaceae, Onagraceae y Polygonaceae en todas las ecorregiones. El área también alberga especies endémicas pertenecientes a los estratos herbáceo y arbustivo, así como del grupo de las cactáceas y bromeliáceas del Cerrado, entre ellas Echinopsis hammerschmidii, Frailea chiquitana, Fosterella sp. y Pitcairnia platystemon.

Demografía El ANMI San Matías y su zona de influencia albergan 26 comunidades indígenas, de las cuales 22 son chiquitanas, establecidas a partir de migraciones regionales y entre las que destaca Santo Corazón, fundada en 1760. Otras 4 comunidades son ayoreas, asentadas desde la década de 1950 y consolidadas en 1999 como la Territorio indígena originario campesino (TIOC) Guayé. El área se organiza en tres zonas (Norte, Central y Sur): las dos primeras pertenecen al municipio de San Matías, mientras que las comunidades chiquitanas y ayoreas del sur corresponden al municipio de El Carmen Rivero Tórrez. También existen comunidades mestizas y una presencia significativa de ciudadanos brasileños, vinculados principalmente a actividades ganaderas y misioneras. La tierra es de propiedad comunal y la organización social combina el sistema de Organización Territorial de Base (OTB) con la estructura indígena tradicional encabezada por un cacique. Las comunidades chiquitanas se agrupan en la Central Indígena Reinvindicadora de la Provincia Ángel Sandóval (CIRPAS) y la Central Indígena Chiquitana de la Provincia Germán Busch (CICHGB), que forman parte de la Organización Indígena Chiquitana (OICH), mientras que las comunidades ayoreas de la TIOC Guayé están afiliadas a la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (CANOB).

Riesgos y amenazas El ANMI San Matías enfrenta diversas amenazas ambientales, entre ellas la disminución de poblaciones de vertebrados críticos debido a la caza furtiva y la pérdida de hábitat, el riesgo de extinción de especies como la londra y la paraba azul, y el avance de la deforestación en su periferia. También se registran incendios forestales y quemas comunales, extracción ilegal de madera y otros recursos naturales, presencia de especies perjudiciales para la agricultura y problemas sanitarios del ganado. Entre las principales limitaciones para su conservación se encuentran proyectos de infraestructura como la carretera Transpantaneira, así como fenómenos naturales recurrentes, tales como sequías e inundaciones, y el incremento del valor de la tierra asociado al desarrollo vial.

Impacto de la infraestructura vial miniaturadeimagen|Ruta 4, cerca a la localidad de Chochís, en la Chiquitania. El ANMI San Matías se encuentra rodeado por una densa red de carreteras principales y vías secundarias, entre ellas el corredor bioceánico Puerto Suárez-Santa Cruz de la Sierra (Ruta 4), la vía San José de Chiquitos-San Rafael de Velasco (Ruta 17) y el eje San Matías-San Rafael-San Miguel de Velasco, además de varios caminos menores que ingresan al área protegida y facilitan actividades extractivas. Al interior del área destaca la ruta conocida como la “transpantanera”, junto con trazos asociados a concesiones mineras, madereras y al gasoducto San Miguel-Cuiabá. La apertura y mejora de estas vías han generado impactos directos e indirectos como deforestación, cambios de uso de suelo, asentamientos nuevos, expansión ganadera, actividades agroindustriales, extracción ilegal de recursos y aumento de la caza furtiva. Una amenaza relevante proviene de los planes gubernamentales de ampliar la “transpantanera”, lo que podría intensificar la ocupación de tierras y la degradación ambiental. La tendencia general apunta a un incremento progresivo de la infraestructura vial en la región, asociado a la expansión minera y agropecuaria.

Minería