La odisea de Gilbert Pinfold es una novela del escritor británico Evelyn Waugh, publicada en julio de 1957. Es la penúltima obra de ficción larga de Waugh, a la que el autor llamó su «libro loco»: un relato en su mayor parte autobiográfico de una temporada de alucinaciones debidas a una intoxicación por bromuro de potasio sufrida por Waugh en los primeros meses de 1954, narrado en la voz de su protagonista, Gilbert Pinfold.
La salud de Waugh en el invierno de 1953-1954 no era buena, y lo agobiaban varias preocupaciones que mermaban su capacidad de trabajo. También consumía alcohol, bromuro de potasio e hidrato de cloral en gran cantidad. Buscando un ambiente apacible que le permitiera volver a escribir, se embarcó en una travesía a Ceilán, pero las voces imaginarias que lo asaltaron durante el viaje lo llevaron al borde de la locura. Reflejo de esta experiencia en la novela es la de Pinfold, un escritor de éxito, inspirado en Waugh mismo, que, para contrarrestar su lasitud y su insomnio crónico, se administra una mezcla parecida de fármacos. Este coctel le ocasiona una serie de episodios alucinatorios durante una travesía que emprende para recobrar la salud; oye voces que lo insultan, se burlan de él y lo amenazan. Desembarca, pero sus ofensores invisibles lo persiguen. De vuelta en Inglaterra, su mujer lo convence de que las voces eran imaginarias, y su médico le diagnostica intoxicación por la mezcla de bromuro de potasio e hidrato de cloral. Sin embargo, Pinfold también ve el episodio como un triunfo personal sobre las fuerzas del mal.
Al publicarse el libro, los amigos de Waugh lo elogiaron, pero la recepción de la crítica fue fría. La mayoría de los críticos admiraron el autorretrato de Waugh con el que comienza la novela, pero expresaron opiniones encontradas acerca del resto, sobre todo el final. Los comentaristas han debatido si la novela da una descripción realista de Waugh o si fomenta la imagen exagerada que el autor cultivó para proteger su vida privada. El libro se dramatizó para la radio y el teatro.
Trama Gilbert Pinfold es un conocido novelista inglés que a los 50 años ha llevado una vida activa en la que se incluyen una docena de libros de bastante éxito, muchos viajes y un servicio militar con honores en la Segunda Guerra Mundial. Asegurada su reputación, vive tranquilo, en buenos términos con sus vecinos, pero sin cercanía; su catolicismo lo distancia un poco de la comunidad. Tiene una marcada aversión a casi todos los aspectos de la vida moderna, y últimamente se ha vuelto algo perezoso y bebe más de lo que debería. Para contrarrestar sus varios achaques y dolores, le ha dado por administrarse un fuerte sedante de hidrato de cloral y bromuro de potasio. Le oculta este hábito a su médico.
Pinfold es muy reservado sobre su vida privada, pero contra su naturaleza, le concede dos entrevistas de radio a la BBC. El principal entrevistador es un hombre llamado Angel, cuya voz y actitud desconciertan a Pinfold, quien cree advertir en él una mala intención oculta, y se queda semanas cavilando sobre el asunto. Se da cuenta de que la memoria empieza a fallarle. La llegada del invierno lo deprime aún más; decide escapar en un crucero y reserva un pasaje en el Caliban, que parte con destino a Ceilán. En el curso del viaje Pinfold empieza a oír ruidos y conversaciones de otras partes del barco, que cree que se transmiten de algún modo a su camarote. En medio de una serie cada vez más extraña de incidentes oídos sin querer, escucha comentarios que se van volviendo más y más insultantes, hasta que lo amenazan directamente. Los principales ofensores son un hombre y una mujer cuyas despiadadas palabras contrastan con las de Margaret, una joven dulce. Él está convencido de que el hombre es Angel, el entrevistador de la BBC, que usa su pericia técnica para transmitir las voces. Pinfold se pasa las noches en vela esperando que se cumpla la amenaza de una paliza, un intento de secuestro y una visita de Margaret para seducirlo.
Para escapar de sus perseguidores, Pinfold desembarca en Alejandría y vuela a Colombo, pero las voces lo siguen. A esas alturas se ha resignado a su presencia y puede ignorarlas e incluso conversar racionalmente con ellas. Tras una breve estancia en Colombo, vuelve a Inglaterra. En el vuelo de regreso, «Angel» le dice que todo ha sido un experimento científico que se salió de control; que si guarda en secreto lo ocurrido, las voces no volverán a molestarlo. Pinfold se niega a callarse, y afirma que Angel es una amenaza que hay que denunciar. En Inglaterra, su esposa lo convence de que Angel nunca salió del país y de que las voces son imaginarias. Pinfold oye a Margaret decir débilmente «No existo, pero te amo», y entonces las voces desaparecen para siempre. El médico le diagnostica intoxicación por bromuro de potasio e hidrato de cloral. Pinfold considera su valentía al enfrentarse con las voces como un gran triunfo en la guerra con sus demonios personales, y empieza a escribir un relato de su experiencia: La odisea de Gilbert Pinfold.
Trasfondo izquierda|miniaturadeimagen|Evelyn Waugh alrededor de 1940. Las circunstancias profesionales y privadas de Evelyn Waugh en los años de la posguerra prefiguran las de su alter ego ficcional Pinfold. Antes de la guerra se había forjado renombre como escritor, principalmente de ficción satírica ligera. Sus experiencias en la guerra, incluido su servicio en los Reales Infantes de Marina y la Real Caballería, transformaron sus posturas personales y literarias, y lo hicieron adoptar lo que su biógrafo David Wykes describe como «una actitud de introspección [...] que duró hasta el final de su trayectoria».Wykes, p. 133 Pese a ocasionales vueltas a su estilo anterior, en general la ficción de posguerra de Waugh tenía fines más serios. En un ensayo publicado en la revista Life en abril de 1946, escribió: «Mis futuros libros tendrán dos cosas que los harán impopulares: la preocupación por el estilo y el afán de representar más plenamente al hombre, lo que para mí significa una sola cosa: el hombre en su relación con Dios». El éxito comercial de Retorno a Brideshead, publicada en 1945, dio a Waugh el dinero necesario para seguir escribiendo sin prisas. Trabajó de manera intermitente en su novela Helena durante cinco años,Wykes, p. 158 mientras terminaba proyectos más cortos y hacía mucho trabajo no remunerado, en particular para organizaciones católicas.Stannard 1992, pp. 250–53 Mudando bruscamente su estilo de antes de la guerra, dejó de socializar y se empeñó cada vez más en proteger su vida privada.Heath, p. 212 Adoptó una imagen abiertamente hostil como mecanismo de defensa para repeler el mundo exterior.Stannard 1984, pp. 491–92
A principios de los años cincuenta Waugh tenía problemas en varios frentes. Padecía bloqueo del escritor y no podía avanzar en su novela del momento, la segunda de su trilogía Soldado de honor.Pasaba por apuros económicos consecuencia de sus hábitos derrochadores de la posguerra, complicados con obligaciones fiscales acumuladas y falta de productividad remunerada.Stannard 1992, pp. 250–53 Su salud era frágil; lo aquejaban dolores de dientes, ciática y reumatismo, y le fallaba la memoria. También bebía en exceso, y los efectos del alcohol se agravaban con el consumo inmoderado de hidrato de cloral y bromuro de potasio, que deglutía con crema de menta, tratamiento para el insomnio que les ocultaba a sus médicos.Hastings, pp. 560–61 derecha|miniaturadeimagen|268x268px|Lavabo Narciso de William Burges, hoy en la Galería de Arte y Museo Higgins. La falta de dinero era la principal razón por la que, en 1953, Waugh concedió las entrevistas de radio a la BBC, primero en el programa Personal Call del Servicio Mundial y después en la serie Frankly Speaking.Stannard 1992, p. 334 La segunda de ellas se emitió en el Servicio Nacional de la BBC el 16 de noviembre de 1953.Stannard 1992, p. 336 Casi todos los amigos de Waugh pensaban que se había conducido bien;a él le complació algo el resultado, y le escribió a Nancy Mitford: «quisieron ponerme en ridículo y creo que no lo consiguieron del todo».Amory (ed.), p. 415 Aun así, las emisiones lo afectaron profundamente; la actitud de sus interlocutores le parecía hostil, algo que advirtió su hijo de 13 años Auberon Waugh, quien después escribiría de las entrevistas: «enloquecieron a mi padre».Jacobs, p. xxxv Su amigo el poeta John Betjeman le dio el lavabo Narciso de William Burges, pero Waugh estaba seguro de que le faltaba un grifo decorativo, y quedó muy afectado cuando Betjeman negó categóricamente su existencia.
En enero de 1954 Waugh se embarcó en el Staffordshire rumbo a Ceilán. Esperaba que el viaje le diera la paz que necesitaba para terminar su libro estancado.Stannard 1992, p. 342 En la travesía, su extraño comportamiento inquietó de manera creciente a los demás pasajeros, y las cartas que le escribía desde el barco a su esposa, Laura, la alarmaron: Waugh parecía ser presa de una manía persecutoria por la que lo hostigaban voces amenazadoras y malévolas.Hastings, pp. 562–63 Desembarcó en Alejandría y siguió en avión el viaje a Ceilán, pero las voces no lo dejaban en paz. Le escribió a Laura: «Todo lo que digo o pienso o leo lo lee en voz alta el grupo de psicólogos a quienes conocí en el barco […] las astutas criaturas pueden comunicarse a muchos cientos de millas de distancia».Amory (ed.), pp. 419–20 Laura convenció a su amigo Jack Donaldson de acompañarla en avión a Colombo para volver con Waugh, pero antes de que lo hicieran él regresó a Londres por sí solo.Hastings, pp. 564–55 Allí su amigo el sacerdote jesuita Philip Caramanlo persuadió de aceptar el tratamiento de Eric Strauss, jefe de psiquiatría en el Hospital de San Bartolomé.Sykes, p. 364 Strauss diagnosticó enseguida que el delirio de Waugh se debía a una intoxicación por los somníferos que tomaba, y sustituyó el hidrato de cloral por paraldehído. Las alucinaciones cesaron de inmediato, y Waugh recuperó el juicio.
El proceso de escritura Christopher Sykes, amigo y primer biógrafo de Waugh, cree que en sus sesiones con Strauss el escritor planteó la idea de escribir un relato ficcional de sus experiencias alucinatorias. Quizá haya redactado un breve borrador, pero si así fue, este no se conoce.Sykes, pp. 365–66 En los tres meses que siguieron al regreso a su hogar, la propiedad llamada Piers Court, en Stinchcombe, condado de Gloucestershire, Waugh estuvo inactivo;Stannard 1992, p. 350 al reanudar el trabajo, lo primero que hizo fue terminar la novela de la trilogía Soldado de honor, Oficiales y caballeros, lo que lo mantuvo ocupado casi todo el resto de 1954.Sykes, p. 372 A fines de diciembre o principios de enero de 1955 viajó a Jamaica a sus habituales vacaciones de invierno en el trópico, y allí empezó a trabajar en la nueva novela.Stannard 1992, p. 358 Eligió llamar «Pinfold» a su protagonista por el apellido de una familia recusante que había sido dueña de Piers Court.Hastings, p. 565 miniaturadeimagen|Hotel Easton Court, en Chagford, el refugio de Waugh donde terminó de escribir La odisea de Gilbert Pinfold.