Los roles de género en la comunidad no heterosexual son un tema que suscita mucho debate; algunas personas creen que los roles de género tradicionales y heterosexuales a menudo se aplican erróneamente en las relaciones no heterosexuales, por extensión de la cultura heteronormativa y las actitudes hacia estas relaciones no conformativas.Cita requerida

Historia izquierda|miniaturadeimagen|330x330px|Sátira sobre travestismo, alrededor de 1780 Gran Bretaña Los roles de género en las comunidades no heterosexuales han sido objeto de debate en la sociedad occidental. Peter M. Nardi del Pitzer College dice:"La conexión entre la orientación sexual y los roles de género ha sido confundida por mucha gente. Con demasiada frecuencia, las suposiciones sobre la homosexualidad o la heterosexualidad han llevado a suposiciones sobre la masculinidad o la feminidad ... La comprensión de las diferencias entre la identidad sexual y los roles de género mejora cuando se enfoca en los temas de amistad y sexo entre hombres homosexuales. Para muchas personas, ser gay ha sido interpretado en términos de no ser masculino o, más específicamente, ser visto como femenino."

Según el activista de derechos humanos Peter Tatchell:"Los queers subvierten el sistema de género. Los hombres gay aman a los hombres y no son típicamente machos y agresivos. Las lesbianas aman a las mujeres y no son lo suficientemente pasivas ni dependen de los hombres. Por eso que somos perseguidos. Nuestra inconformidad amenaza al sistema que sostiene la hegemonía social de la heterosexualidad masculina y la misoginia. "Esto ha sido descrito como "política jode-género".

Havelock Ellis y Sigmund Freud pensaban que la homosexualidad era el resultado de roles de género invertidos. La mayoría de los científicos modernos aceptan que no hay pruebas sólidas de que una orientación homosexual o bisexual deba estar asociada con roles de género atípicos. Muchos factores se han relacionado con la homosexualidad, incluidos factores genéticos, factores anatómicos, orden de nacimiento y hormonas en el entorno prenatal.

Términos tales como machorra, se usan dentro de las subculturas de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero (LGBT) y travestis para atribuir o reconocer una identidad masculina con sus rasgos, comportamientos, estilos y autopercepción asociados.

Comunidades gay y bisexuales Aunque muchas personas bisexuales y pansexuales pueden considerarse "ciegas al género", los escritores sobre temas bisexuales con frecuencia no están de acuerdo con la idea de que los bisexuales toman una decisión consciente de ignorar los roles de género socialmente construidos.

Mujeres La aplicación del "hombre" tradicional y la "mujer" tradicional en las relaciones lésbicas es común, como en las relaciones homosexuales masculinas. Con mayor frecuencia, en las relaciones lésbicas llegará el momento en que alguien haga la pregunta: "Entonces, ¿cuál es el hombre?", incluso si no hay hombres involucrados en la relación. Se cree que esto proviene de configuraciones heteronormativas y patriarcales de relaciones heterosexuales tradicionales.  En una relación lésbica no hay hombres, ambas chicas son mujeres, solo que una adquiere el papel de activa y la otra de pasiva a menos de que sean versátiles, si hubiesen hombres sería una relación heterosexual.

Hombres El Dr. Joseph Pleck dice que la jerarquía de masculinidades entre los hombres existe en gran medida en una dicotomía de hombres homosexuales y heterosexuales, y dice: "nuestra sociedad usa la dicotomía masculina heterosexual-homosexual como un símbolo central para todos los rankings de masculinidad, para la división por cualquier motivo entre los hombres que son 'de verdad' y tienen poder, y los hombres que no lo son ". Michael Kimmel promueve esta idea; él dice que el tropo "eres tan gay" indica que uno está desprovisto de masculinidad, más que sentirse sexualmente atraído por miembros del mismo sexo. Pleck dice que para evitar la continuación de la opresión masculina sobre las mujeres y sobre ellos mismos y otros hombres, las estructuras patriarcales, las instituciones y el discurso deben ser eliminados de la sociedad norteamericana.

Los hombres homosexuales son considerados por algunos como "desviados de la norma masculina", y son benévolamente estereotipados como "gentiles y refinados" (incluso entre otros hombres homosexuales), y pertenecen a un modo específico de masculinidad por sí mismos, según activistas de derechos humanos tales como Peter Tatchell, haciendo cada uno de ellos sus contribuciones a la sociedad.

En un documental llamado The Butch Factor, a varios hombres homosexuales, uno de ellos transgénero, se les preguntó acerca de sus puntos de vista sobre la masculinidad. El consenso fue que mostrar rasgos masculinos era una ventaja, tanto dentro como fuera del armario. Para los homosexuales "marimachos", esto les permitía ocultar su orientación sexual por más tiempo cuando realizaban actividades masculinas, como practicar deportes, ya que el afeminamiento a menudo se asocia incorrectamente con la homosexualidad, tanto que dudaban de su propia orientación sexual; porque no se veían a sí mismos como afeminados, no sentían que fueran homosexuales. Debido a esto, no sentían tanta conexión con la cultura gay. Los hombres con una apariencia más femenina, salían antes del armario; eran los primeros en ser etiquetados como gays. Era más probable que sufrieran acoso a lo largo de sus vidas. muchos hombres homosexuales han sido burlados usando palabras despectivas que implican cualidades femeninas, por ejemplo, mariquita. Los hombres homosexuales o amanerados a veces usan lo que John R. Ballew describe como "humor amanerado/mariquita", como referirse el uno al otro usando pronombres femeninos como "una manera divertida de desactivar el odio dirigido hacia [los hombres homosexuales]". Ballew también ha dicho que esto "puede hacer que [los hombres homosexuales] estemos confusos en relación a cómo nos sentimos acerca de ser hombres".

Algunos hombres gay femeninos en el documental se sentían incómodos sobre su feminidad, incluso si estaban cómodos con su sexualidad. Los hombres gay afeminados a menudo son despreciados por los hombres estereotípicamente masculinos dentro de la comunidad gay.

Un estudio realizado por investigadores del Centro para el Estudio Teórico en la Universidad Charles en Praga y la Academia de las Ciencias de la República Checa mostró que hay diferencias significativas en la forma de las caras de heterosexuales y hombres gay; los hombres gay tienen rasgos masculinos, lo cual contradice el estereotipo de que los gay tienen aspecto más femeninos.

Tras un período sin reconocimiento por los medios, los hombres gays se han presentado en los medios de una modo estereotípicamente femenino, abierto a la irrisión (igual que las lesbianas y los travestidos. Películas como Brokeback Mountain desafían este estereotipo, aunque hay desacuerdo sobre la definición de la sexualidad del protagonista. Una representación más nueva de hombres gays en la comunidad LGBT es como la de los osos -subcultura de los gays que aprecian la masculinidad más ruda y las características sexuales secundarias del varón: vello facial y corporal, tamaño proporcional, calvicie. Smyth (2004) identificó cuatro estereotipos clásicos de hombres gays como afeminados, mentalmente enfermos, predadores o maníacos impulsados por la libido; estos estereotipos llegaron al discurso popular durante diversos períodos. Esto es significativo, ya que si un individuo no interactúa con personas LGBT habitualmente, puede confiar en los medios de comunicación para informarse sobre lo referido al mundo LGBT y sus problemas y perpetuar así estos estereotipos.

Roles de género femenino Múltiples estudios han correlacionado inconformidad del género en la niñez con eventuales comportamientos homosexuales o bisexuales en los varones, y jóvenes gays y bisexuales que adoptaban roles de género más femeninos a una edad más temprana presentan un riesgo más alto de suicidio, abuso sexual, abuso de drogas o detenciones por conducta sexual inapropiada que otros gays y bisexuales. Muchas culturas, tales como la kathoey en Tailandia, tienen sus propias clasificaciones de orientación e identidad sexual o de género difíciles de categorizar con las etiquetas occidentales para gay y transgénero.

En los Estados Unidos, los chicos son a menudo homosociales y su rol de género determina su rango social. Aunque que los jóvenes homosexuales reciben la misma inculturación, se muestran menos convencionales. Martin Levine dice:Harry (1982, 51-52), por ejemplo, encontró que el 42 por ciento de los encuestados gays fueron afeminados durante su niñez. Solamente el 11 por ciento de la muestra de heterosexuales eran disidentes respecto al rol de género. Bell, Weinberg, y Hammersmith (1981, 188) publicaron que la mitad de los sujetos homosexuales hombres mostraban comportamiento de género inadecuado en su niñez. Entre los hombres heterosexuales, el índice del discrepancia era 25 por ciento. Saghir y Robins (1973, 18) descubrieron que una mitad de los hombres encuestados gays se conformaba con los dictados de su rol de género. Solamente el 3 por ciento de los hombres heterosexuales se desviaban de la norma.Así, se acosa a los muchachos afeminados o mariquitas, física y verbalmente, haciéndoles sentir sin valor y des-feminizarse por sí mismos.

Antes de los alborotos de Stonewall, se observaron cambios en el desarrollo de estereotipos en el rol de género entre ciertos segmentos de la población masculina gay. Según Stearn:Tienen una cara diferente para diferentes ocasiones. En conversaciones con otros, experimentan a menudo un cambio sutil. He visto cómo hombres que parecían ser normales repentinamente sonreían con picardía y afectación, y suavizaban sus voces, como si saludaran a amigos homosexuales… Muchas veces he visto estos cambios ocurrir después de que hubiera ganado la confianza de un homosexual y él podía arriesgarse sin miedo a mi desaprobación. Una vez que observé a un compañero de mesa representar una caricatura afeminada de sí mismo, él se disculpó, [diciendo] "es duro recordar siempre que uno es un hombre".La cultura del armario pre-Stonewall aceptaba la homosexualidad como comportamiento afeminado, y acentuaba así el comportamiento amanerado, drag o loca, incluyendo el interés en la moda y la decoración. Los hombres gays masculinos fueron marginados y formaban a sus propias comunidades, tales como la subcultura del cuero y los osos, y vestían uniformes de marinero que se asociaban generalmente con la clase obrera. Tras Stonewall, la cultura "clon" llegó a ser la dominante y el afeminamiento ahora está marginado. Esto es evidente en preferencia mostrada en los anuncios personales para hombres masculinos. Sheila Jeffreys llamó a esto la fase macho de los años 70, describiéndola como inspirada por el éxito del movimiento de liberación gay, y lo veía ejemplificado en el grupo de música dance Village People.

La evitación del afeminamiento en los hombres, incluyendo los gay, se ha vinculado a la preocupación por la salud personal y pública. Con respecto al HIV/SIDA, el comportamiento masculino se veía estereotipado como despreocupado por las prácticas de sexo seguro, e involucrado en comportamiento sexual promiscuo. Los informes iniciales de la ciudad de Nueva York indicaban que se habían hecho más análisis de SIDA a mujeres por decisión propia que a hombres.