miniaturadeimagen|Fotografía de Karen Horney. Ella acuñó el nombre de psicología feminista. La psicología feminista es una forma de psicología centrada en las estructuras sociales y el género. La psicología feminista afirma que la investigación psicológica histórica fue hecha desde una perspectiva masculina, con la visión de que los hombres son la normaCrawford, M. & Unger, R. (2000). Women and Gender: A feminist psychology (3ra. ed.). Boston, MA: McGraw-Hill Companies Inc. El objetivo de este campo de estudio es comprender al individuo dentro de los aspectos sociales y políticos más amplios de la sociedad y cómo se han visto afectadas por las estructuras sociales relacionadas con el género (jerarquía de género), el papel del género en la vida del individuo (como los roles de género estereotípicos), y cualquier otro tema relacionado con el género.Worell & Johnson, Shaping the Future of Feminist Psychology, 1997 La psicología feminista pone énfasis en los derechos de la mujer. El psicoanálisis se configuró como método clínico o terapéutico, el feminismo como estrategia política. (Buhle, 1998)

Historia

Psicoanálisis feminista La expresión «psicología feminista» fue originalmente acuñada por Karen Horney. En su libro Psicología Femenina, —una colección de artículos que Horney escribió sobre el tema entre 1922 y 1937—, aborda las creencias sostenidas anteriormente sobre las mujeres, las relaciones y el efecto de la sociedad en la psicología femenina.

Funcionalismo, darwinismo y psicología de la mujer

El comienzo de la investigación en psicología presenta muy pocos avances en cuanto a la psicología femenina. Muchas mujeres no lucharon contra la opresión porque, en primer lugar, no notaron que estaban oprimidas (Ruck, 2015). Una vez que surgió el movimiento funcionalista en los Estados Unidos, se desarrollaron estudios psicológicos académicos sobre la diferencia de sexos y una psicología prototípica de la mujer.Shields, S. A. (1992). Functionalism, Darwinism, and the psychology of women: A study in social myth. In J. S. Bohan (Ed.), Seldom seen, rarely heard: Women's place in psychology (pp. 79-106). Boulder, CO: Westview.

Anti-feminismo posterior a la Segunda Guerra Mundial

En 1942, Edward Strecker convirtió al “mam-ismo”, —entendido como un apego y dependencia excesivos respecto a la madre— en un síndrome patológico oficial definido por la APA. Creía que el país estaba bajo amenaza porque las madres no se desconectaban emocionalmente de sus hijos cuando estos eran suficientemente jóvenes, y que el matriarcado estaba debilitando a los jóvenes y haciendo que perdieran su "poder masculino". Esto alimentó el movimiento antifeminista; las mujeres necesitaban psicoterapia para aliviar su enfermedad mental y prevenir aún más la propagación del “maternalismo excesivo”. El daño psicológico a la familia sería grave si una mujer eligiera una carrera para satisfacer sus necesidades, en lugar de continuar con el rol doméstico femenino asignado por la sociedad: la felicidad de una mujer no era importante, debía seguir su rol. El efecto de las mujeres teniendo pensamientos independientes y necesidad de explorar sus opciones fue una gran amenaza para el género, ya que resultó en mujeres masculinizadas y hombres feminizados, aparentemente confundiendo a los jóvenes de la nación y condenando su futuro. Otros investigadores coincidieron en que los hombres y las mujeres poseen masculinidad y feminidad, y que tener ambos es ser psicológicamente andrógino y una razón que justifica la evaluación o el tratamiento o psicológico.

Investigación en temáticas de género durante las décadas de 1960 y 1970 Esther Greenglass afirma que en 1972 el campo de la psicología todavía estaba dominado por los hombres, las mujeres estaban totalmente excluidas. Estaba prohibido el uso de la palabra «mujeres» en conjunción con la palabra «psicología», los hombres se negaban a ser excluidos de la narrativa. En su experiencia como docente al frente de grupos de estudiantes o como asistente de profesores, debía expresarlo en función de los seres humanos o el género. El ensayo de Unger "Toward a Redefinition of Sex and Gender", ("Hacia una redefinición del sexo y el género"), decía que el uso de género demostraba la separación entre sexo biológico y psicológico. La psicología de las mujeres es feminista porque plantea que las mujeres son diferentes de los hombres y que el comportamiento de las mujeres no puede entenderse fuera de contexto. Las feministas a su vez obligaron a los psicoanalistas a considerar las implicaciones de una de las proposiciones más inflexibles de Freud: "que los seres humanos se componen de hombres y mujeres y que esta distinción es la más significativa que existe" (Buhl, 1998). En «Liberating Minds: Consciousness-Raising as a Bridge Between Feminism and Psychology in 1970s Canada», («Mentes liberadoras: el aumento de la conciencia como un puente entre el feminismo y la psicología en la década de 1970 en Canadá»), Nora Ruck afirma: "La feminista radical estadounidense Irene Peslikis advirtió que equiparar la liberación de las mujeres con la terapia individual impedía que las mujeres realmente entendieran las raíces de su opresión y lucharan contra ellas". Canadá fue uno de los pocos países con una categoría académica para el feminismo dentro de la psicología. Se basaron en grupos de autoconciencia feminista (llamados CR por su sigla en inglés), para construir su movimiento. Ruck describe el proceso de estos grupos CR como "tender un puente entre las tensiones" que existen entre lo personal y lo político. El desarrollo de la CR como un método político en sí mismo se atribuye ampliamente al colectivo feminista radical "Redstockings" con sede en Nueva York (Echols, 1989). La CR también está estrechamente vinculada al feminismo radical, que apunta a eliminar la discriminación y la segregación basada en el sexo, y a través de un movimiento popular como el feminismo socialista, sostiene que la opresión de las mujeres no es un subproducto de la opresión capitalista sino una "causa primaria" (Koedt, 1968).

Ingreso al espacio laboral Las mujeres fueron excluidas de la definición de salud mental de Freud (la capacidad de amar y trabajar) porque, —cuando era expresada por mujeres—, la voluntad de obtener un trabajo remunerado se atribuía a un complejo de masculinidad o envidia hacia los hombres. Entre 1970 y 1980, el porcentaje de mujeres que trabajaban fuera del hogar aumentó de 43% a 51% en los Estados Unidos. Aunque las mujeres informaban tener dificultades para armonizar los roles de madre y proveedora, encontraron una manera de realización personal invalidando la obligación tácita de tener hijos (Buhle, 1998). Las mujeres continúan siendo un gran porcentaje de la fuerza laboral en posicionas laborales vinculadas a la psicológica. En 2005, las mujeres ocupaban el 58.2% de los puestos de trabajo en el área de la psicología en los Estados Unidos, porcentaje que se incrementó hasta alcanzar el 68.3% en 2013 (APA, 2013). Esto implica que existen 2.1 mujeres por cada hombre dentro del conjunto de la fuerza laboral activa en esta área, un cambio drástico en comparación con las afirmaciones acerca de las mujeres integradas a la fuerza laboral, establecidas por la escuela de pensamiento de Freud (APA, 2013). La estadística también considera a los psicólogos semirretirados; sin embargo, el número de mujeres supera al de los hombres cuando se comparan valores tomando en consideración solo los psicólogos activos, y tienen menos porcentaje que los hombres cuando se consideran los psicólogos semirretirados y retirados (APA, 2013). En 1973 se creó el Comité de Mujeres en Psicología (CWP). Fue fundado con la misión de "promover la psicología como una ciencia y una profesión ..., asegurando que las mujeres en toda su diversidad alcancen la igualdad dentro de la comunidad psicológica, y en la sociedad en general..." (APA, 2017). Existen publicaciones que se centran en las mujeres en psicología, como SAGE, que es reconocida por la APA (SAGE, 2017). La revista SAGE publica artículos sobre la salud mental de las mujeres en el marco de la actividad laboral, y la problemática de las madres solteras en el país, temas comunes para el feminismo (SAGE, 2017). Estos movimientos que se han producido a lo largo del tiempo muestran un claro cambio en la cultura de la filosofía original de Freud sobre salud mental; el paradigma actual muestra que las mujeres no solo están incluidas, sino que también forman parte de todos los aspectos de la fuerza laboral de la psicología. El Instituto de Liderazgo para Mujeres en Psicología de APA surgió para apoyar e incrementar la participación de las mujeres en los campos psicológicos. Mujeres como Cynthia de las Fuentes no solo están presionando para que la psicología feminista sea un tema más popular, sino que también desarrollan investigaciones para establecer las causas por las que algunas personas podrían alejarse del feminismo y, por extensión, de la psicología del feminismo (APA, 2006).

Organizaciones

Asociación de Mujeres en Psicología (AWP) La Association for Women in Psychology (Asociación de Mujeres en Psicología o AWP, por sus siglas en inglés) se creó en 1969 en respuesta a la aparente falta de participación de la Asociación Americana de Psicología en el Movimiento de Liberación de la Mujer. La organización se formó con el propósito de luchar y sensibilizar sobre temas feministas en el campo de la psicología. La asociación enfocó sus esfuerzos hacia la representación feminista en la APA y finalmente logró sus objetivos en 1973 con el establecimiento de la División 35 de la APA (la Sociedad para la Psicología de la Mujer).

Sociedad para la Psicología de la Mujer La División 35 de la APA, la Society for the Psychology of Women (Sociedad para la Psicología de la Mujer), se estableció en 1973. Fue creada para proporcionar un lugar para que todas las personas interesadas en la psicología de las mujeres puedan acceder a información y recursos de este campo de investigación. La organización SWP trabaja para incorporar las preocupaciones feministas en la enseñanza y la práctica de la psicología. La División 35 también dirige varios comités, proyectos y programas.

Sección de Mujer y Psicología (SWAP) La Asociación Canadiense de Psicología (CPA) tiene una sección sobre Mujeres y Psicología (SWAP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es "promover el estatus de la mujer en psicología, promover la equidad respecto de las mujeres en general y educar a los psicólogos y al público sobre temas relevantes para las mujeres y las niñas". SWAP apoya proyectos como «Psychology's Feminist Voices». El «Journal of Diversity in Higher Education» expresa que las mujeres psicólogas a menudo son consideradas ineficientes debido a su baja contribución en la productividad científica. Por lo tanto, las mujeres tienden a prevalecer en posiciones de menor nivel que sus homólogos masculinos, incluso si obtienen sus títulos de doctorado. "No mostraron ningún reconocimiento ni apreciación de que existía una diferencia y de que había una necesidad, y eso fue más o menos cuando estábamos dando un curso interdisciplinario, no en psicología. Todavía no tenía un curso aquí porque no me dejaron tenerlo. Y los hombres teniendo la última palabra, cuando te dicen que no puedes hacerlo, simplemente no lo haces ". (Greenglass, 2005).

Sección de Psicología de las Mujeres (BPS)