Los sitios de Barcelona fueron dos enfrentamientos militares librados durante la primera mitad de 1817 en el contexto de la guerra de Independencia de Venezuela, entre patriotas y realistas, siendo casi continuos en el tiempo. El primero finalizó en una victoria patriota y el segundo con una victoria realista.

Antecedentes Mando único y tensiones El 6 de mayo de 1816, durante la primera expedición de los Cayos, a petición del general de división Juan Bautista Arismendi, el capitán general Simón Bolívar proclamaba la Tercera República de Venezuela en la iglesia parroquial de Villa del Norte ante una asamblea formada por expedicionarios, isleños y patriotas refugiados ahí. Después de los discursos de Bolívar y Arismendi, se votó unánimemente un Acta donde se declaraba una República «una e indivisible» con Bolívar como su «Jefe Supremo». Arismendi fue nombrado «Libertador de la Provincia de Margarita», condecorado con la Cruz o Estrella de los Libertadores de Venezuela, ascendido al rango de general en jefe, muchos caudillos de la resistencia en el continente eran elevados a generales de brigada y los miembros del Estado Mayor en Margarita a coroneles; el 8 de mayo se publicaba una proclama.

Este reconocimiento por una asamblea de notables sirvió de base a Bolívar para legitimar su liderazgo y la centralización del mando en su persona. Hasta ese momento su autoridad era sólo militar y se temía que si la guerra se prolongaba cada caudillo empezaría a actuar completamente por su cuenta. Sin embargo, la autoridad de los oficiales exiliados siguió siendo débil y debieron ganarse el apoyo de los caudillos con su monopolio de la compra de armas en las Antillas y con cartas (de Arismendi y Mariño) en que se trataba con especial deferencia a los caudillos y se recordaban antiguas gestas conjuntas. Para ganar ese apoyo fueron ascendidos a generales de brigada Pedro Zaraza, Manuel Cedeño, Andrés Rojas y José Tadeo Monagas.

Entre tanto, Santiago Mariño había aceptado ser «Jefe del Estado Mayor de la Expedición». Por ello era mayor general, equivalente a segundo al mando del ejército y en la asamblea fue reconocido como segundo de Bolívar. Irónicamente, cerca del lugar de nacimiento de Mariño y en una provincia oriental, por primera vez Bolívar asumía el mando sobre toda Venezuela. Sin embargo, no había abandonado su ambición de ser igual a Bolívar, lo que consideraba su derecho por su título de «Libertador de Oriente». Además, tanto él como Piar y Bermúdez no cesaban en su tesis de autonomía regional y mando propio, sólo por necesidad habían aceptado la subordinación temporal a Bolívar.

Campaña El 1 de enero de 1817, Bolívar desembarcó en Barcelona, nunca más abandonaría América, y el 9 de enero era vencido en Clarines. Por su parte, con más de 2000 soldados, el 18 de enero Mariño asaltó Cumaná, defendida por el brigadier Juan Bautista Pardo, viéndose obligado a retirarse a Cautaro.

Bolívar había cedido el mando de las fuerzas terrestres a Mariño, pero su segundo ya había desconocido su autoridad; además, Manuel Piar estaba muy lejos, actuando por su cuenta. Las disensiones aumentaron tanto que Bolívar envió al recién ascendido a general de brigada, Carlos Soublette, a negociar con el general Mariño en Cautaro el 23 de enero. Mientras tanto, en Barcelona el Libertador construyó una ciudadela llamada Casa Fuerte, donde instaló su guarnición.

En respuesta, el brigadier realista Pascual del Real planea reunirse con las fuerzas del brigadier Francisco Tomás Morales y los coroneles Juan de Aldama, Rafael López y Francisco Jiménez, sin embargo, al final sólo conseguiría unírsele este último.

Terreno Estudios modernos estiman que la población de Barcelona sumaría unas personas antes de la guerra, una de las mayores de la Capitanía General de Venezuela, superada sólo por Caracas, Maracaibo y Cumaná. Al oeste y sur sus límites se encontraban en dos pequeños arroyos y de hecho, el segundo desembocaba en el río Neverí, que fluía al este de la urbe y al norte formaba la pequeña isla fluvial El Guárico. El río era atravesado por un puente que se encontraba donde actualmente está la calle Bolívar y conectaba la ciudad con barrio Portugal, donde estaban las ruinas de la iglesia de San Felipe Neri. Dos cuadras al noroeste del puente estaban la ermita de Nuestra Señora del Carmen. En el extremo norte se encontraba el barrio El Portal y en el extremo sudoeste un cementerio, al sur había algunas chacras junto al arroyo meridional. Era una ciudad pequeña de ocho cuadras de este a oeste y siete de norte a sur, sin contar con barrio Portugal, única parte que estaba al este del Neverí. Según el viajero escocés William Alexander Walker, quien visitó Venezuela en 1822, la mitad de la población eran blancos y el resto negros y mulatos. La villa se encontraba a dos leguas de una costa con numerosas bahías y puertos menores. En esa época, Barcelona contaba con una iglesia parroquial y un hospital franciscano en mal estado, sus calles eran de tierra y los numerosos cerdos que pululaban en ella le daban un mal olor. En sus alrededores los excelentes pastos permitían un numeroso ganado.

Bolívar dirigió personalmente, día y noche, la construcción de fortificaciones, el trabajo de las maestranzas, la instrucción de los reclutas y la acumulación de víveres y armamentos para varios días; de hecho, se acopiaron mulas, caballos y burros por si no llegaba el ganado pedido del campo. Se construyó un campo fortificado, un rectángulo de 500 metros de norte a sur y 300 de este a oeste. Al sur incluía la iglesia San Cristóbal y al este los edificios de la actual plaza Bolívar. Por el norte llegaba hasta al hospital franciscano y al lado estaba la Casa Grande, antes convento de San Francisco, en el extremo noroeste de la urbe. La línea de parapetos y trincheras fue reforzada el 16 de enero cuando se montaron los cañones traídos de Haití o sacados del Morro. También se mantuvieron las flecheras traídas de Margarita listas para defender el río, a 200 o 300 metros de las fortificaciones.

Fuerzas enfrentadas Según el historiador venezolano Édgar Esteves González, la guarnición de Barcelona sumaba 1200 soldados a los que se sumaron otros 1200 refuerzos traídos por Mariño. El colombiano José Manuel Restrepo concuerda con cifrar en 1200 a la división de rescate. El militar Eleazar López Contreras eleva la guarnición a 1500 y los refuerzos también a 1500. Vicente Lecuna afirmaba que Bolívar contaba inicialmente con 748 hombres, incluyendo 100 jinetes, pero que crecieron a unos 1500 a comienzos de febrero. Felipe Larrazábal decía que Bolívar tenía 600 soldados inexpertos y Mariño trajo 1200.

Respecto de los monárquicos, Restrepo dice que la intención era reunir 4000 soldados juntando las tropas de Real, Morales y Aldama, aunque al final fueron la división de Real más 1200 veteranos de Clarines. En cambio, Lecuna dice que a mediados de enero contaban con 2800 infantes y 400 jinetes, pero el 7 de febrero se les había sumado el coronel Jiménez con otros 600, incluyendo muchos guerrilleros, por lo que debían ser 3700 a 3800 hombres. Feliciano Montenegro Colón sostenía que Real tenía inicialmente 3500 combatientes a los que se sumaron 1200 liderados por Jiménez; Larrazábal habla de 4000 realistas con Real y otros 1200 traídos por Jiménez. Mariano Torrente afirmaba que eran 4000.

Primer asedio En tierra Real y Jiménez inician el asedio la ciudad el 7 de febrero. Al día siguiente, se apoderan de las calles exteriores cuando el brigadier realista envió dos batallones a tomar el puente que cruzaba el río Neverí y reconocer la ensenada de Pozuelos para poder recibir la artillería que debía traer su escuadra. El puente fue ocupado tras poca resistencia y enviaron dos compañías a la Casa Fuerte. Al intentar asaltar la Casa Fuerte son sorprendidos por sus poderosas defensas basadas en la artillería. Después de varias horas, al anochecer, Real se retira a El Pilar y deja a cargo de las fuerzas en la ciudad a Jiménez; la escuadrilla realista no había llegado.

Al saber de la venida de Real, Bolívar había pedido auxilio a Mariño, quien reunió a sus oficiales y les informó de la situación. Mariño afirmó: «No podemos permitir que sea víctima de la ferocidad de sus enemigos, que son los nuestros: preparémonos todos para auxiliarle». Juan Manuel Valdés, José Rafael de Guevara y Agustín Armario dijeron que debían ayudar, pero el general de brigada José Francisco Bermúdez respondió que Bolívar era su enemigo y debía defenderse solo. Mariño le respondió: «No te conozco, ¿con qué abandonaremos a Bolívar en el peligro, y consentiremos que sobre él triunfan los godos? ¿Y perecerán también Arismendi y Freites, y los demás amigos y patriotas que con él están? Eso no puede ser». Entonces Bermúdez, al parecer avergonzado, se ofreció a liderar la vanguardia diciendo: «Mi general, estoy en marcha». El 20 de enero, Mariño partió de Cautaro con su Estado Mayor y el grueso de su división, dejando una guarnición en la provincia a cargo del coronel Antonio José de Sucre. Una parte de la tropa viajó por tierra y otra por mar, estableciendo a Portezuelos como el punto de reunión; Mariño llegó a ese lugar el mismo día que Real a Barcelona.

El 9 de febrero, Bermúdez llegó a la ciudad y un día después Mariño. Según Larrazábal, Bolívar fue a recibirlo al puente diciéndole: «Vengo a abrazar al libertador del Libertador», luego se abrazaron cordialmente y por varios minutos ninguno habló, sólo lloraron hasta que Bermúdez gritó: «¡Viva la América libre!». Ese momento es considerado la reconciliación de ambos después de años de rivalidad.

El 12 de febrero, los realistas nuevamente atacaron la Casa Fuerte por dos puntos, pero fueron rápidamente rechazados y deben retirarse a El Juncal. Esto permitió que el 14 de febrero, Bolívar y Mariño salieran sorpresivamente de Barcelona y atacaran en San Bernardino a Real y Morales, quien acababa de unirse al ejército sitiador con algunos soldados, dispersando a los monárquicos.

En el mar El 18 de enero, la corbeta realista Bailén, tres bergantines, dos goletas y un falucho se estacionaron frente al puerto de Barcelona y al día siguiente se acercaron a tiro de cañón de la boca del río Neveri y del Morro. El 20 de enero se movieron al noroeste a Cumaná para traer una remesa de víveres enviados desde La Guaira. El 26 de enero, Bolívar ordenó al capitán de navío Antonio Díaz situarse en la boca del Neverí para impedir a las flecheras y esquifes armados monárquicos entregar suministros a Real.

En la tarde del 12 de febrero, se da un combate entre escuadras en la boca del Neverí. El almirante republicano Luis Brión había enviado desde isla Margarita dos goletas, una balandra y un místico para apertrechar a Bolívar, pero en el camino se encontraron con la corbeta Bailén, un bergantín, cuatro goletas y un falucho al mando del capitán de navío monárquico José María Chacón (pronto se le sumó la Escuadrilla Sutil del capitán de fragata José Guerrero). Los barcos republicanos llegan a la boca del río muy cerca de la costa, usando su menor calado para navegar por una zona donde el enemigo no podía acercarse. Ahí se les unió el capitán Díaz con dos embarcaciones y siete flecheras venidas del puerto, trabándose un combate de fusilería y artillería entre las flotas. Finalmente, Chacón opta por retirarse a Cumaná por refuerzos.