thumb|El bulldog inglés, una típica raza de perro con braquiocefalia, pudiendo sufrir del síndrome braquiocefálico. El síndrome braquiocefálico, de “braqui” significa “acortado” y “céfalo” significa “cabeza”, también denominado síndrome respiratorio de los braquicéfalos, es una patología obstructiva de las vías respiratorias que se genera por un aumento en la resistencia de las vías aéreas, caracterizada por una nariz estenótica, cornetes y nasofaringe turbinados, prolongación del paladar blando y eversión de los sáculos laríngeos.
Afecta principalmente a las razas caninas: Bulldog (inglés, francés y Boston Bull terrier), Pequinés, Pug, Bóxer, Beagles, Lhasa Apso, Shih Tzu, Carlino y Shar Pei chinos. También hay felinos con este tipo de cráneo, como son los gatos persas y del Himalaya.
Los perros que cursan con este síndrome generalmente presentan conformación craneofacial acortada, paladar blando elongado, disnea, intolerancia al ejercicio, ronquido, síncopes, cianosis, entre otros signos. El cuadro clínico que se presenta puede llevar a la muerte si no se trata adecuadamente.
Razas braquiocefálicas +CaninosFelinosBulldog InglésPersaBulldog FrancésHimalayaBoston Bull Terriergato exóticoDogo de BurdeosMastín napolitanoPequinésPugBóxerLhasa ApsoShih TzuCarlinoShar Pei
Signos y síntomas clínicos Entre los principales signos y síntomas clínicos se encuentran; respiración agitada, disnea, intolerancia al ejercicio, paladar blando elongado, reflujo, tos, estornudos, ronquido o estridores, síncopes, cianosis y signos que aumentan con temperaturas ambientales altas, con el ejercicio o la excitación.
La dificultad respiratoria y los ronquidos después de haber realizado ejercicio moderado, en ambientes y/o climas húmedos, son los primeros signos clínicos de este síndrome, y le siguen los síncopes y episodios de cianosis después del ejercicio o con el estrés. Con el paso del tiempo lo animales con síndrome braquiocefálico desarrollan anomalías en las vías respiratorias como: Inflamación de la faringe (faringitis) y laringe (laringitis). Colapso de la epiglotis, laringe y tráquea. Desviación de las amígdalas.
Factores de gravedad y evaluación funcional
La evaluación funcional puede incluir la auscultación antes y después de una caminata rápida de tres minutos: la carga revela signos de BOAS que no son evidentes en un perro en reposo. El síndrome también se asocia con el aparato digestivo: en una muestra de 98 perros se observaron signos gastrointestinales en 56 %; por razas — en 93 % de los bulldogs franceses, 58 % de los bulldogs ingleses y 16 % de los carlinos. Un estudio por tomografía computarizada (TC) mostró distintos factores anatómicos de gravedad: en los carlinos — obstrucción intranasal y colapso laríngeo marcado; en los bulldogs franceses — tamaño de la nasofaringe y colapso laríngeo; en los bulldogs — hipoplasia traqueal y cráneo más ancho. El hocico corto limita la pérdida de calor por la respiración acelerada: los carlinos y los bulldogs franceses pueden enfriarse menos eficazmente al jadear. Las alteraciones respiratorias durante el sueño son más frecuentes en perros braquiocefálicos; el riesgo aumenta además con el sobrepeso y con BOAS de grado moderado o grave. En los carlinos con BOAS, un mayor estado corporal se asoció con un mayor volumen de grasa en la lengua, y en el grado III el volumen de grasa en la región laríngea fue mayor que en el grado II. El análisis de más de 4000 exámenes de bulldogs, bulldogs franceses y carlinos estimó la heredabilidad de la función respiratoria en 22–45 %, lo que sugiere la posibilidad de reducir la prevalencia del síndrome mediante selección. En perros con paladar blando alargado se ha descrito la tendencia a dormir sobre la espalda; se plantea que así el tejido del paladar blando contacta menos con la laringe. Dado que las manifestaciones de BOAS pueden variar con la edad, el esquema RFG recomienda comenzar la evaluación a los 12 meses y repetirla cada dos años.
Diagnóstico El diagnóstico definitivo del síndrome braquiocefálico se logra por endoscopia de la laringe, tráquea y faringe.
También se deben realizar las siguientes pruebas: análisis de orina, hemograma completo, concentración ureica sanguínea, electrocardiograma y radiografías de tórax.
Las referencias clave del diagnóstico son: Confirmar o descartar la presencia de colapso laríngeo. Confirmar o descartar la presencia de hipoplasia de tráquea. Descartar patologías secundarias, infecciones y otras patologías congénitas.
Tratamiento El tratamiento se basa en la corrección quirúrgica de los orificios nasales estenóticos, resección de los sáculos laríngeos evertidos y resección del paladar blando prolongado, esta es una cirugía fácil y es mejor si se realiza de forma temprana. También puede realizarse la traqueotomía permanente en casos graves. Las razas braquiocefálicas requieren la pre-oxigenación, una intubación rápida e inducción anestésica rápida debido a que son pacientes de alto riesgo.
Cuidados Se deben abordar cuidados especiales para estos animales a lo largo de su vida debido a las soluciones quirúrgicas: Limpiar el pliegue nasal con soluciones antisépticas semanalmente. Limpieza diaria de ojos con soluciones limpiadoras específicas. Cuidado intensivo en un ambiente tranquilo durante 24 a 48 h . No pasear y menos hacer ejercicio en momentos en los que tengamos una sensación térmica marcada; altas temperaturas como en verano. Recordar que no son animales de alto rendimiento por lo que no se recomienda hacer ejercicio en exceso.
Complicaciones Las complicaciones que pueden tener son: tos, vómito, complicaciones inflamatorias o respiraciones ruidosas durante las primeras 24 h, el velo del paladar demasiado corto, ya que puede dar lugar a la aspiración posoperatoria del alimento porque el paladar corto no puede cerrar la nasofaringe durante la deglución. Los perros mayores pueden tener una recuperación más difícil de la cirugía.
Referencias
Enlaces externos La cirugía sin sangrado, un avance para las intervenciones de animales afectados por el síndrome braquicefálico
Categoría:Enfermedades caninas Categoría:Síndromes