La participación de México en la Segunda Guerra Mundial tuvo su primer antecedente en las gestiones diplomáticas del gobierno ante la Sociedad de Naciones a raíz de la Segunda guerra italo-etíope. Sin embargo, esto se intensificó con el hundimiento de petroleros por ataques submarinos alemanes, lo que llevó a México a declarar la guerra a las Potencias del Eje lideradas por la Alemania nazi, la Italia fascista y el Imperio del Japón en mayo de 1942. La Segunda Guerra Mundial tuvo una profunda influencia en la política y la economía del país.
La Segunda Guerra Mundial marcó la primera vez que México enviaba tropas al extranjero en más de un siglo, y a la vez, fue el último conflicto externo en que lo hacía, pues desde entonces optó por la neutralidad. A diferencia de la mayoría de las naciones involucradas, los efectos económicos de la guerra fueron en gran medida positivos para la República.
Historia Antecedentes Incluso antes del inicio de la guerra, el gobierno mexicano manifestó su desaprobación de las naciones fascistas en múltiples ocasiones. El 6 de noviembre de 1935, México se unió al bloqueo económico de la Sociedad de Naciones contra el Reino de Italia por la invasión y posterior anexión del Imperio etíope.Gustavo Casasola Zapata, Historia gráfica de la Revolución Mexicana 1900–1960, México: F. Trillas., 1960, p. 2251. Unos años después, el 19 de marzo de 1938, el Estado mexicano protestó ante la Sociedad de Naciones por la violación de la soberanía austriaca tras el Anschluss. Sin embargo, Reino Unido, Francia y Estados Unidos guardaron silencio.
El ejemplo más famoso del rechazo de México al fascismo fue el reconocimiento del gobierno republicano español en el exilio. El 17 de junio de 1939, el gobierno mexicano retiró su embajada de territorio español, dejando los asuntos diplomáticos en manos de la embajada cubana. Desde 1937, refugiados españoles (en particular, simpatizantes republicanos) habían estado llegando a las costas mexicanas y eran recibidos por las autoridades en el puerto de Veracruz, donde arribaban barcos cargados con españoles y algunos judíos perseguidos en Europa por los nazis.
Durante este período, las relaciones diplomáticas de México con las naciones democráticas se tensaron. Desde la expropiación petrolera de 1938, el Reino Unido había roto relaciones y Estados Unidos mantenía un bloqueo comercial contra el país. Además, la Unión Soviética había retirado a su embajador desde que el gobierno cardenista dio asilo político a León Trotsky, quien era un firme opositor al régimen de Iósif Stalin.
La neutralidad inicial de México en la Segunda Guerra Mundial fue desafiada por varias consideraciones geopolíticas y económicas, como la mejora de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos como resultado de la política de Buena Vecindad del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y la necesidad de los países aliados de petróleo mexicano para el esfuerzo bélico.
Situación social interna La situación social en México en los últimos años de la presidencia de Lázaro Cárdenas y la totalidad de la presidencia de Manuel Ávila Camacho, era de profunda desigualdad socioeconómica. Para 1940, la clase alta representaba solo el 1.05% de la población, la clase media el 15.87% y la clase baja el 83.08%. La mayor parte de la población mexicana eran agricultores que vivían en el campo, y una clase trabajadora comenzaba a surgir del sector de desarrollo industrial emergente. Para garantizar que hubiera instituciones ante el estado que defendieran los intereses de los trabajadores de diferentes sectores, se establecieron varias organizaciones sindicales, entre ellas la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Unión Sinarquista, entre otras, que conformaban la izquierda mexicana. Los líderes sindicales eran el Partido Comunista Mexicano (PCM), en representación de la izquierda más radical, y Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez, en representación de la izquierda más moderada.
La derecha estaba representada por un amplio sector conservador y proclerical, el sector empresarial (especialmente financiero e industrial) y el naciente Partido Acción Nacional (PAN), fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín. Los enfrentamientos entre izquierda y derecha fueron una constante que provocó conflictos violentos. Sin embargo, Cárdenas logró una relativa estabilidad social antes de la guerra al defender las organizaciones sindicales y campesinas, a la vez que complacía a los conservadores posponiendo las reformas sociales. Esta relativa estabilidad se consolidó con la expropiación petrolera llevada a cabo en 1938, que elevó universalmente la popularidad de Cárdenas. El gobierno de Roosevelt, al ver la estabilidad de México, decidió no tomar represalias tras la expropiación y llegó a un acuerdo de compensación como parte de la política de Buena Vecindad, que ayudaría a establecer la cooperación panamericana de posguerra.
Inicios de la guerra El 1 de septiembre de 1939 a las 5:00am, el régimen nazi de Adolf Hitler inició la invasión de Polonia, lo que marcó el origen de la Segunda Guerra Mundial. El 4 de septiembre, el presidente Cárdenas, fiel a la política pacifista de México, declaró su neutralidad en el conflicto europeo, considerado un nuevo tipo de guerra. Sin embargo, la neutralidad no impidió que el gobierno condenara la agresión contra la soberanía de las naciones democráticas. México reconoció al gobierno polaco en el exilio y, en diciembre de 1939, criticó la invasión soviética de Finlandia. En 1940 y 1941, el país también reprobó las invasiones alemanas de Noruega, Países Bajos, Bélgica, Grecia y Yugoslavia.
Ante la agresión nazi contra Países Bajos y Bélgica, Cárdenas declaró el 13 de mayo de 1940 que:
Cuando el general Manuel Ávila Camacho asumió la presidencia de México en diciembre de 1940, la neutralidad era menos firme. Tras las invasiones de Grecia y Yugoslavia en abril de 1941, el nuevo presidente declaró:
En abril de 1941, Ávila Camacho ordenó la incautación de buques alemanes e italianos en puertos nacionales; entre los buques así incautados se encontraba el petrolero de bandera italiana Lucifero, que posteriormente se llamaría «Potrero del Llano». Se hizo evidente que el gobierno de Ávila Camacho mantenía una «neutralidad simulada»; el apoyo material de México era claramente para el bando aliado. Dos meses después, se publicó otro decreto que prohibía la exportación de productos mexicanos a países fuera de América. Esta decisión afectó principalmente al petróleo mexicano, cuyo único comprador importante sería entonces Estados Unidos, país con el que la tensión política comenzaba a disiparse a medida que la industria armamentística estadounidense requería la materia prima mexicana.
El 7 de diciembre de 1941, la Armada Imperial Japonesa atacó Pearl Harbor, lo que precipitó a los estadounidenses a abandonar su neutralidad y a entrar en la guerra que, de ser puramente europea, se convirtió así en una guerra mundial. México, respetando el acuerdo de la Conferencia de La Habana de 1940, rompió relaciones con Japón y suspendió todos los intercambios comerciales con los países del Eje. Esto puso fin a las relaciones entre México y Alemania, que se habían debilitado desde el bloqueo comercial británico contra el Eje. Simultáneamente, el país reanudó las relaciones diplomáticas con el Reino Unido, ya con Winston Churchill en el poder, que se habían roto desde la expropiación petrolera de 1938.
Declaración de guerra thumb|254x254px|Mapa de los hundimientos de siete buques mexicanos. Seis por ataques alemanes en 1942 y uno, el Juan Casiano, por colisión contra un barco escolta durante una tormenta.
México vendía petróleo a varios países, sin importar si eran del bando aliado, del Eje o aquellos que se inclinaron por la neutralidad, y sus barcos navegaban por el Golfo de México. En consecuencia, submarinos alemanes amenazaron a los buques mercantes mexicanos, advirtiendo que esta actividad podría tener graves consecuencias.
El 13 de mayo de 1942, un submarino alemán hundió un petrolero mexicano, el «Potrero del Llano». El gobierno mexicano protestó inmediatamente por la agresión:
México no recibió respuesta, salvo un nuevo ataque el 20 de mayo. Otro petrolero, el «Faja de Oro», fue hundido en el Golfo de México por un torpedo alemán. El 22 de mayo, el presidente convocó a una sesión extraordinaria del Congreso de la Unión para otorgar al ejecutivo la facultad de declarar el estado de guerra entre México y los países del Eje. Ante el Congreso, Ávila Camacho declaró lo siguiente:
La «neutralidad simulada» había quedado atrás y México se puso explícitamente del lado de los Aliados como país beligerante. Lázaro Cárdenas fue nombrado Secretario de la Defensa Nacional, se creó el Servicio Militar Nacional (SMN), Estados Unidos entregó armamento para mejorar la capacidad del ejército mexicano y se confiscaron las propiedades de ciudadanos alemanes, japoneses e italianos. Aun así, Ávila Camacho indicó que el papel de México en el conflicto no era en el campo de batalla, sino preparar sus defensas y proporcionar recursos a sus nuevos aliados.
Entre junio y septiembre de 1942 los U-Boot hundieron cuatro buques más: el «Tuxpam», «Las Choapas», «Oaxaca», y el «Amatlán». Ante esta situación, Estados Unidos, con el pretexto de la posibilidad de una agresión por parte de Japón en las costas del océano Pacífico, inició discretas negociaciones para que se le permitiera instalar una base militar en la península de Baja California; según el historiador Humberto Musacchio, se especuló que podría haber intentado ocupar esa parte del territorio mexicano sin éxito.
El presidente Ávila Camacho se reunió de inmediato con su gabinete, el cual, analizando la situación, tomó medidas de precaución para reforzar la vigilancia y defensa de la costa del Pacífico.
miniaturadeimagen|El presidente de México, Manuel Ávila Camacho, y el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, en la visita de este último a suelo mexicano el 20 de abril de 1943. Fue durante este período que Franklin D. Roosevelt realizó su primera visita a México en abril de 1943, en una visita de intercambio, ya que Ávila Camacho también se encontraba de visita en Estados Unidos. Ambos mandatarios se reunieron en Monterrey, concretamente en el Palacio de Gobierno, y uno de los temas tratados allí fue la participación mexicana en la guerra. Estos encuentros demostraron que nunca antes se había forjado una relación bilateral tan estrecha y positiva entre ambos países, poniendo fin a una era de hostilidades que comenzó hacía un siglo. Roosevelt declararía lo siguiente:
Participación en combate thumb|300px|Aviadores del Escuadrón 201 frente a un P-47 D después de completar una misión de combate.
Inicialmente, la participación mexicana en la guerra se limitó a la defensa militar de las costas de Baja California, pero las potencias aliadas presionaron para que México enviara una fuerza simbólica al campo de batalla. En 1943, debido a la situación militar en Europa, el gobierno comenzó a reconsiderar su negativa a participar en la guerra con tropas mexicanas allí. Para entonces, los Aliados ya estaban a la ofensiva en todos los frentes y la posibilidad de un ataque alemán o japonés en el continente norteamericano parecía cada vez más remota. Por lo tanto, México decidió enviar al frente de guerra una fuerza simbólica para luchar bajo la bandera mexicana, siempre que fuera un contingente de la fuerza aérea en la campaña del Pacífico. Así, en 1944, el Escuadrón 201 (conocidos también como las «Águilas Aztecas») llegó a Estados Unidos para recibir entrenamiento de aviación. Un año después, en 1945, el escuadrón mexicano estaba listo para la batalla; este escuadrón de aviones de combate participó directamente en la campaña de Filipinas junto con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y la Real Fuerza Aérea Australiana.