thumb|250px|Pintada captada en 2003 en el barrio de Lavapiés, en pleno centro de Madrid (España), asociando la Estrella de David con el capital y con el nazismo. El neoantisemitismo (o nuevo antisemitismo) es un concepto utilizado por algunos académicos para referirse al resurgimiento internacional de incidentes y ataques contra los judíos y sus símbolos, así como a la aceptación y difusión actual de creencias antisemitas de forma más o menos explícita desde finales del . Según afirman sus proponentes, el nuevo antisemitismo sería promovido fundamentalmente desde tres fuentes ideológicas dispares entre sí: la extrema izquierda, el islamismo y la extrema derecha,Fischel, Jack R. "The New Anti-Semitism", The Virginia Quarterly Review, Summer 2005, pp. 225-234.y habría recuperado mitos tradicionales antisemitas, como las distintas teorías de conspiración y en particular la del dominio mundial, uniéndose «a una nueva construcción política e ideológica euro-árabe de deslegitimación y destrucción de Israel».Eurabia y el antisemitismo euro-árabe, Bat Ye'or, GEES, 6 de marzo de 2005Siempre según los partidarios de esta corriente, el antisionismo y la demonización de Israel, o el doble estándar aplicado a su conducta, estarían vinculados al antisemitismo o constituirían antisemitismo encubierto.
Los detractores del concepto sostienen que se utiliza en la práctica para instrumentalizar el antisemitismo con el fin de silenciar el debate político y la libertad de expresión en relación con el actual conflicto palestino-israelí, al confundir el antisionismo político y las críticas al gobierno israelí con el racismo, la apología de la violencia contra los judíos o el Holocausto. Estos argumentos han sido criticados a su vez como antisemitas. Otros argumentos críticos incluyen que el concepto define la crítica legítima a Israel de forma demasiado limitada y la demonización de forma demasiado amplia, y que trivializa el significado del antisemitismo.Klug, Brian. The Myth of the New Anti-Semitism. The Nation, posted January 15, 2004 (February 2, 2004 issue), accessed January 9, 2006; and Lerner, Michael. There Is No New Anti-Semitism, posted February 5, 2007, accessed February 6, 2007.
Origen y uso del término El término tiene su origen en el ámbito anglosajón,Antisemitism in the Contemporary World, Westview Press, Boulder y Londres, 1986. tanto en medios académicos como en sectores favorables a la causa israelí. Sin embargo, también lo han desarrollado algunos teóricos franceses.Véase Jacques Givet, La Gauche contre Israël? Essai sur le neo-antisemitisme, Jean-Jacques Pauvert (comp.) París, 1968. De la antisionisme a l'antisemitisme, Calmann-Lévy (comp.), París, 1969. Sus proponentes lo emplean sobre todo para diferenciar el supuesto nuevo antisemitismo (de base ideológica, asociado con el antiamericanismo y con la oposición a la existencia del Estado de Israel) del antisemitismo tradicional, que tenía una base etnicista y estaba tradicionalmente vinculado con ideologías de derecha. Los críticos del concepto rechazan el término pues consideran que se usaría con la intención de equiparar el antisemitismo con la crítica legítima a determinadas políticas o acciones de Israel para, de ese modo, restar credibilidad o silenciar a sus críticos.
El término se ha hecho relativamente común con la ola de antisemitismo que brotó con fuerza, especialmente en Europa Occidental, tras la Segunda Intifada de 2000, el fracaso de los Acuerdos de Oslo, y los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, no existe consenso con respecto a su uso, pues desde 1945 el término antisemitismo quedó completamente proscrito del lenguaje político en las sociedades democráticas y nadie se reconoce públicamente como «antisemita» o «antijudío». El término es rechazado por los sectores de izquierda antisionista, que niegan que el antisionismo y el nuevo antisemitismo tengan relación alguna. También lo rechazan los miembros del movimiento Jaredí o judío ultraortodoxo como los jasidim o los Neturei Karta, quienes están en contra del sionismo y del Estado de Israel.
Otros de los intelectuales que han empleado el término son Alain Finkielkraut, Bernard-Henri LévyDurante un año el filósofo y politólogo francés Bertrand Henry Levy se dedicó a estudiar las circunstancias en las que en el año 2002 fuera asesinado en Pakistán el periodista judío Daniel Perl. Las conclusiones las volcó en un libro ya editado en la Argentina llamado ¿Quién mató a Daniel Perl?. Sus conclusiones lo llevan al fundamentalismo islámico o como él lo denomina el "neoantisemitismo". En este reportaje, sintetizado, explica su posición hacia la guerra de Irak, la relación entre terrorismo islámico y machismo, la posición ante el velo islámico y las diferencias entre el odio a Israel y el antisemitimo. Levy es hoy uno de los exponentes más destacados de la izquierda europea a quien no le molesta su condición judía. más en Bertrand Henry Levy, filósofo "SOY MAS JUDIO QUE ANTES"Lunes 26 de enero de 2004.El informe difundido el domingo en Jerusalén prevé que en 2004 el fenómeno seguirá aumentando y se materializará "en amenazas terroristas, intentos de dañar las vidas de las comunidades judías y una mayor demonización del Estado de Israel y de los judíos". Entre los objetivos que se ha fijado el nuevo foro contra el antisemitismo está que se reconozca en diferentes países como Alemania, Italia o Francia la seriedad del problema del antisemitismo y que sea combatido por todos los medios disponibles. El documento del foro israelí esgrime que los actos antisemitas en Europa seguirán "teniendo una relación directa con el conflicto árabe-israelí y los cambios demográficos en Europa originados por el incremento de la población musulmana, especialmente en los países escandinavos, Holanda, Francia y Suiza". más en Israel celebra este martes el primer "Día Nacional para Combatir el Antisemitismo" o Ralf Dahrendorf y Bernard Lewis, entre otros.Ralph Dahrendorf escribe que en los tiempos violentos que vivimos no debería extrañarnos que reaparezca el antisemitismo, el más antiguo de nuestros horribles resentimientos. Pero a diferencia del antisemitismo tradicional, añade, el nuevo antisemitismo tiene que ver con Israel. Dahrendorf cree que el romanticismo palestino existente en Occidente se coloca implícita o explícitamente de parte de las víctimas, les envía contribuciones en dinero y declara incluso como legítimos a los terroristas suicidas. Se puede ser perfectamente crítico con las políticas de Israel, y desde luego no ser antisemita; más en Un nuevo antisemitismoEl artículo ya referenciado de Ralf Dahrendorf se puede leer por completo en Un nuevo antisemitismocomo se lee en la Wikipedia inglesa, Bernard Lewis está vinculado con la administración de George W. Bush y la Invasión de Iraq, la fuente se puede ver aquí(texto en inglés). Lewis se refiere al nuevo antisemitismo así El nuevo antisemitismo tiene poco o nada que ver con lo que está bien o mal en el conflicto palestino, pero con certeza tiene cierto efecto en las percepciones del problema, y por tanto en el comportamiento y quizá hasta en las políticas de propios y extraños. Por otro lado, las ofensas no recaen por entero sobre una sola parte. Uno podría argumentar que cuando los árabes son medidos con un rasero inferior al que se emplea con los judíos –pensemos en la mínima atención prestada a los atroces crímenes perpetrados en Darfur–, la ofensa es mayor para los árabes que para los judíos. El desprecio es, de hecho, más degradante que el odio. Pero es menos peligroso. más en El nuevo antisemitismo En el ámbito hispanohablante lo usan algunos periodistas como Pilar Rahola o escritores como Jon Juaristi, Diego Moldes y Gustavo Perednik.
Algunos autores, como Pierre-André Taguieff, proponen el término «nueva judeofobia» para referirse al mismo fenómeno.Pierre-André Taguieff, La nueva judeofobia, Barcelona, Gedisa, 2002. Según Taguieff, la «nueva judeofobia», cuyo nacimiento sitúa tras la Guerra de los Seis Días de 1967, «no es menos temible que el viejo antisemitismo, pero... no debe nada a la definición “racial” de los judíos en tanto que “semitas”».
El neoantisemitismo según sus partidarios
Origen Algunos partidarios del concepto del nuevo antisemitismo fechan su origen en la derrota de los ejércitos árabes en la Guerra de los Seis Días (junio de 1967), que dio un vuelco en la imagen internacional de Israel, especialmente a ojos de la izquierda no comunista y de la llamada «nueva izquierda» occidental que eclosionaba justo entonces (1965-68). Según Alain Finkielkraut (La réprobation d'Israël, París, Editions Denoël/Gonthier 1983), hasta ese momento la izquierda socialista europea había tenido un «idilio» con el Estado de Israel, con el que simpatizaba por el Holocausto y los kibutz.
Según Alain Dieckhoff, este nuevo antisemitismo como reacción a la Guerra de los Seis Días se dio inicialmente y sobre todo en los movimientos comunistas y en el mundo árabe, muy a menudo revestido de antisionismo. Un ejemplo, según Dieckhoff, lo constituiría la Resolución 3379 aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas el 10 de noviembre de 1975 en la que se consideró que el «sionismo es una forma de racismo y discriminación racial». Votaron a favor 72 países ―en su mayoría países árabes y comunistas―, 35 en contra ―la mayoría de los países occidentales― y 32 se abstuvieron ―en su mayor parte países latinoamericanos y africanos―.
Michel Wieviorka retrasa el cambio hacia el nuevo antisemitismo en Occidente a principios de la década de 1980 pues hasta entonces la imagen del Estado de Israel había sido muy positiva. La Guerra de los Seis Días de 1967 ―al ser vista como una lucha de David (Israel) contra Goliat (los países árabes)― así como la Masacre de Múnich de 1972 y los atentados antisemitas perpetrados en Europa, como el atentado de la calle Copernic de París de 1980, reforzaron la simpatía por Israel. La percepción cambió, según Wieviorka, a partir de la invasión de Líbano por Israel en 1982, especialmente cuando se conoció la masacre de Sabra y Chatila de refugiados palestinos perpetrada por las milicias cristianas libanesas ante la pasividad cómplice del ejército israelí. Este cambio en la visión de Israel, especialmente en Europa, se vio reforzado con la Primera Intifada, iniciada en 1987, en la que el ejército israelí reprimió violentamente a los palestinos de los territorios ocupados. «En ese desigual combate, las imágenes de la guerra de los Seis Días se invierten. En adelante, serán los palestinos, armados con piedras, quienes representarán al débil David, frente a Goliat, el ejército israelí».Sería esto lo que llevó, según Wieviorka, a que el antisionismo se extendiese por Occidente, cuestionando la existencia misma del Estado de Israel y propugnando incluso la expulsión de Palestina de todos los judíos, identificando judío con «sionista». Según Wieviorka, «el discurso antisemita se renovó en los años ochenta y noventa [del siglo XX], sin por ello desistir de sus temas clásicos, heredados de las ideologías de extrema derecha y de la idea cristiana del pueblo deicida», «de modo que hoy se codean y se entremezclan un viejo fondo de antijudaísmo cristiano, ese antisemitismo clásico, nacionalista, de extrema derecha, modernizado en un punto por el negacionismo y las acusaciones de Shoah business, con otro más bien de izquierda, anticapitalista, y un nuevo antisemitismo, antisionista, sobre todo presente entre las poblaciones ampliamente excluidas, dominadas o despreciadas, así como en algunos sectores impregnados de ideologías izquierdistas, anticapitalistas y propalestinas».