La intervención boliviana en la guerra civil peruana, denominada por la historiografía boliviana como «Pacificación del Perú», fue una intervención armada llevada a cabo entre 1835 a 1836 durante la guerra civil peruana de 1835-1836, por el Ejército Unido Perú-Boliviano liderado por Andrés de Santa Cruz, el cual estaba conformado por el Ejército de Bolivia, el Ejército del Perú leal a Luis José de Orbegoso y las milicias de Iquicha lideradas por Antonio Huachaca, el cual tenía como objetivo la conformación de una confederación.
Dicha intervención respondía a solicitudes por parte del presidente peruano Luis José de Orbegoso para derrotar al gobierno paralelo de Felipe Salaverry. El presidente boliviano Andrés de Santa Cruz en un inicio colaborada dotando de armamento y munición a las tropas leales a Orbegoso, posteriormente Santa Cruz al mando del Ejército de Bolivia decidió realizar una intervención armada ingresando al territorio peruano por el frente del sur. Al ingresar al Perú, Orbegoso designó a Santa Cruz como Jefe Superior del Ejército Unido Perú-Boliviano.
Antecedentes
Luis José de Orbegoso uno de los beligerantes en la guerra civil peruana solicitó la ayuda del entonces presidente boliviano Andrés de Santa Cruz quien en julio de 1835 cruzó la frontera con sus tropas en apoyo de las que mandaba Orbegoso, a esta campaña llamó Santa Cruz Pacificación del Perú.
Operaciones militares relevantes Avance al Cuzco
El 31 de julio los bolivianos partieron en dirección a Lampa, lugar donde se les sumó el general peruano Blas Cerdeña con dos batallones, un escuadrón montado y cuatro cañones. Para entonces el disciplinado ejército boliviano-peruano creció enormemente hasta los 5.000 combatientes veteranos. Entre tanto, Gamarra reunió sus fuerzas en Huaro, su cuartel general, dejando al coronel Manuel Lopera con su vanguardia en Hurco.Bilbao, 1853: 322-323
Poco después de la batalla fue impreso en el Cusco, un folleto titulado "Batalla de Yanacocha: canto heroico al triunfo de las armas pacificadoras" en el cual se enaltecía la victoria lograda por el ejército unido de Santa Cruz.Jorge Basadre "La iniciación de la República-La intervención de Santa Cruz" En La Paz se celebraron fiestas, se dedicaron poemas a la victoria, destacando el de José Joaquín de Mora, y entre los militares y aristócratas bolivianos se generó un sentimiento de primacía nacional.
Enfrentamiento en la costa sur
Victoria contra el bando de Salaverry
A Felipe Santiago Salaverry se le envió a Arequipa donde Santa Cruz mandó una comisión para que juzgara a los prisioneros, amparándose en el decreto de guerra a muerte suscrito en agosto de 1835 fueron condenados a la pena capital, los prisioneros protestaron contra tal modo de proceder alegando que no debía quitárseles la vida según el acuerdo realizado con Miller, y que aquel decreto quedaba abolido por el acuerdo suscrito tras el canje de prisioneros después de la Batalla de Uchumayo.
El boliviano Francisco Anglada que presidía el consejo de guerra suspendió los procesos a fin de consultar con Santa Cruz quien ordenó que se les aplicara la pena de muerte. El coronel Baltasar Caravedo fue el único miembro del consejo que se negó a firmar la sentencia y por tal decisión fue separado del servicio.
El 18 de febrero Santa Cruz confirmó la sentencia condenando al Jefe Supremo (Salaverry), al General Fernandin, a los Coroneles Solar, Cárdenas, Rivas, Carrillo, Valdivia y a los Comandantes Moya y Picoaga a la pena capital. El coronel José Quiroga fue absuelto de tal pena por el comportamiento humanitario que demostró con los prisioneros y civiles bolivianos durante la toma de Cobija. El resto de jefes y oficiales fueron condenados a largos años de prisión y destierro.
Cuatro horas después de firmada la sentencia salían los condenados para ser fusilados en la plaza de Arequipa. Salaverry tuvo que ver la muerte de sus compañeros y protestó contra estos asesinatos. Con cerca de 30 años, vestía el uniforme de la Legión Peruana y apoyábase en un bastón, pues se encontraba algo cojo, debido a una caída que sufrió. En su testamento dejó por heredera universal a su esposa, y fue su voluntad que se le enterrase en el Panteón de Lima.
El General Guillermo Miller le manifestó a Santa Cruz, quien se encontraba comiendo en las afueras de la ciudad, que había garantizado la vida a sus prisioneros ofreciéndoles facilidades para regresar a sus hogares; pero Santa Cruz respondió que había hecho mal en ofrecer tales garantías, pues carecía de las facultades. Miller protestó e hizo todo cuanto estuvo en su poder para salvar a Salaverry.
Véase también Guerra entre Salaverry y Santa Cruz
Referencias
Enlaces externos La intervención de Santa Cruz.
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