Estefanía Castañeda Núñez de Cáceres (Ciudad Victoria, Tamaulipas, 8 de octubre de 1872-Ciudad de México, 22 de febrero de 1937), más conocida como Estefanía Castañeda, fue una profesora y fundadora de las escuelas de parvulitos o jardín de niños en México, escribiendo el primer reglamento con el que funcionaron estos planteles. Su búsqueda por la adecuada instrucción de los niños pequeños, la llevó a recorrer escuelas de todo el país, así como de Estados Unidos y otros países. Participó en congresos, representando en ocasiones al gobierno mexicano. .
Origen familiar miniaturadeimagen|El retrato de la profesora Estefanía Castañeda. Sus bisabuelos maternos eran originarios de la actual República Dominicana (que en aquel entonces era La Capitanía General de Santo Domingo), sus nombres eran Juana Madrigal de Cordero y el doctor José Núñez de Cáceres, quien fue rector de la Universidad Santo Tomás de Aquino, así como militar participante en el periodo denominado la independencia efímera; fue derrotado y tuvo que exiliarse en Jamaica, en Venezuela y finalmente llegó a México, específicamente al estado de Tamaulipas, en donde junto a su esposa, formó un hogar y una familia estables. En 1833, fue declarado el doctor Núñez como hijo predilecto y benemérito de Tamaulipas y falleció en 1846. Cabe señalar que la maestra Estefanía, fue atacada en ocasiones por sus detractores, señalándola por no ser mexicana, y ser de nacionalidad dominicana por el origen de su bisabuelo, acusación que como puede verse, carecía de fundamento.
Su abuelo paterno, fue el abogado duranguense Marcelino Castañeda, quien fue magistrado y ministro del gabinete del presidente José Joaquín de Herrera, y presidente de la Suprema Corte de Justicia, también fue diputado constituyente en 1857. Su abuela paterna fue Teodosia Montoya, quien era reconocida por saber de memoria cuentos didácticos, que fomentaban los valores morales entre sus muchos nietos.
Biografía Primeros años
Estefanía nace en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el 8 de octubre de 1872, y tanto en el acta de nacimiento como en su fe de bautismo tiene como nombres: María, Brígida, Consuelo y Estefanía, este último el nombre con el que se le conoce y que ella misma utilizó. La familia y amigos la llamaban Téfana.
Vive los años de su niñez como cualquier niña de su época y de su condición social. Si bien la familia no gozaba de una situación muy holgada, sí tenían una posición social que les permitía que la vida transcurriera sin sobresaltos o estrecheces económicas. Gran parte de su infancia transcurrió en Guanajuato, Tlaxcala, Matamoros y San Luis Potosí. Entre 1878 y 1884 permaneció en Guanajuato y Celaya. En esta última ciudad es en donde aprende las primeras letras con sus padres como maestros. La instrucción recibida en el hogar no solo era equivalente a lo que se aprendía en las escuelas elementales, sino que fue enriquecida por lecciones de piano. El padre de Estefanía realizaba trabajos profesionales como médico, y daba clases en la secundaria en Ciudad Victoria y el Colegio del Estado, del cual fue también director. Asimismo, su tiempo lo ocupaba en la atención de sus hijos, al proporcionarles los conocimientos elementales y valiéndose de los nuevos métodos pedagógicos desarrollados en la época. Lo anterior se complementaba con lecciones de canto y algunas evoluciones dancísticas, sobre todo durante la infancia de los pequeños. La madre de los Castañeda también se encargaba de la educación de sus hijos, sobre todo de las niñas, criándolas en los límites del deber ser de las mujeres de la época. Llama la atención que se refiera como una actividad frecuente el que a los niños se les contaran muchos cuentos que eran enriquecidos con distintas moralejas, explicaciones, etcétera, que estimulaban diversas conversaciones familiares tratadas como lecciones. Así, bajo el símil de una educación formal, se enriquecía el lenguaje oral y escrito de los hijos al tiempo que se conformaba una sólida formación moral y ética. Estefanía Castañeda responde a las demandas sociales y de género de la época, y que incluso fortalecen su vocación como compositora de canciones. Muy probablemente, la rica formación hogareña incidió en la convicción de Estefanía cuando establece una analogía entre la atención de los niños pequeños en la escuela: así es como propone una educación hogareña donde en cada escuela se reproduciría un hogar como el suyo, pleno de experiencias estimulantes. Así es como imagina la atención a los parvulitos humildes y desamparados. Cuando Estefanía cumplió 12 años, murió su padre —en el tiempo que atendía la Dirección General de Educación en Sonora— hecho que obliga a la familia a trasladarse a la Ciudad de México a efecto de quedar protegidos por la abuela paterna de nombre Teodosia. La familia sufre un nuevo impacto cuando, pasado algún tiempo, se divide bajo el imperio de la necesidad y algunos integrantes de la misma regresan a radicar a Ciudad Victoria, a la casa de la abuela materna, mientras Teodosia, Estefanía y Marcelino permanecen en la Ciudad de México. De esta forma, Estefanía ingresa a la escuela primaria anexa a la Secundaria de Señoritas y, de acuerdo con los conocimientos que ya poseía, fue colocada en cuarto año, es decir, el primer año de la primaria superior. Ahí concluye sus estudios primarios (sexto año), e ingresa a la Secundaria de Señoritas que después se convirtió en la Escuela Normal de Maestras.
Adolescencia
Lo aprendido por Estefanía en su paso por la Normal lo pudo poner en práctica en su natal Tamaulipas ya que, de vuelta por esas tierras, se le solicitó la apertura de la primera escuela de párvulos o kindergarten bajo el sistema froebeliano en 1896, así como de encargarse de la organización integral de una primaria superior. Esto la obligó a estudiar sobre métodos y teorías que le ayudaran a elaborar planes de mejoramiento escolar. Lo anterior lo hizo con el apoyo de su hermana Teodosia, con quien reorganizó la Academia Normal de Señoritas con el fin de que se convirtiera en la Escuela Normal de Maestras de Tamaulipas. Con todo y tan ambiciosos e importantes proyectos, Estefanía tenía preferencia por dedicar su tiempo al kindergarten. Es en esta época que inicia su relación con docentes de los Estados Unidos y que profundiza su acercamiento teórico al sistema froebeliano, todo ello con la intención de que los programas norteamericanos se implementaran en México. De hecho, la profesora Estefanía Castañeda se graduó como maestra de kindergarten en el vecino país, en el Washington Pollock Kindergarten Institution de la ciudad de Washington, fundado por María Luisa Pollock, alemana partidaria de las enseñanzas de Froebel (juegos de la madre como llamaba este autor a su metodología). Su paso por Washington consolida en Castañeda su idea de educación de los más pequeños, misma que plasma en el discurso de inauguración del kínder tamaulipeco el 16 de septiembre de 1896: [Los pequeños]… sean educados como necesitan serlo, desde su más corta edad y suministrándoles esta educación de la manera más natural y sencilla, como se opera el crecimiento de una planta, sin choques, sin presiones, sin que resienta la débil organización, ni la naciente inteligencia […], donde, observándose los mismos procedimientos para la instrucción, sea abandonado el sistema de la antigua enseñanza que tanta fatiga proporciona al espíritu del educador y a la inteligencia del educando. Posterior a la inauguración del plantel de Ciudad Victoria siguieron creándose más planteles dentro del estado de Tamaulipas, como en Tampico, Nuevo Laredo, Matamoros y Tula. El propio Justo Sierra, al identificar el potencial educativo, así como la trayectoria de la maestra Estefanía, le pide trasladarse a la Ciudad de México con el propósito de difundir la labor de la educación preescolar y que dicha formación se expandiera y beneficiara a más niños. También la exhorta a completar su formación docente en la Escuela Normal de Maestras y en las escuelas anexas (de primaria y de párvulos).
Primeros años profesionales
Su acentuado interés por la educación de los pequeños la llevó a investigar acerca de los sistemas norteamericanos y, en particular, de los sistemas desarrollados en los planteles de Manhattan, Bronx y Richmond de la ciudad de Nueva York, a partir de la continua comunicación que tenía con maestras de esos entornos. Bajo esta influencia argumentó que los planteles en México requerían una urgente y completa reorganización, y se presentó ante el maestro Justo Sierra exponiendo las deficiencias de forma y fondo observadas, así como un proyecto con el planteamiento de sus propósitos. Dicho proyecto fue presentado ante el Consejo Nacional de Educación en marzo de 1903 para su aprobación. Una vez dictaminado y aprobado el proyecto de Castañeda se la comisiona para llevarlo adelante.
Los planteamientos de Estefanía contenían elementos teóricos relacionados con la filosofía y sistemas del pedagogo Keilhau, así como de otros pedagogos en boga en el . También exponía la psicología del niño mexicano de acuerdo a lo que conocía y reconocía en la época. En este proyecto se ven reflejados sus conocimientos en torno a la educación de los niños pequeños. Recordemos que la idea de niño todavía no estaba formalmente desarrollada. Con base en todo ello se creó el primer kindergarten en la Ciudad de México, el núm. 1 denominado Federico Fröebel en enero de1904. Es importante mencionar que si bien desde 1886 aproximadamente ya se habían creado algunas escuelas de párvulos en distintos estados de la República —entre los que se cuenta el que inauguró Estefanía Castañeda en Tamaulipas en 1896—, y en la Ciudad de México, el kindergarten, como escuela especial y reconocida como la indicada para la formación de los niños pequeños habrá de esperar a la intervención de la maestra Castañeda en el corazón del país. Al fundarse los kindergártenes números 2 (1904) y 3 (1906) quedaron como directoras las maestras Rosaura Zapata y Leonor López Orellana, respectivamente. Si bien la maestra Estefanía Castañeda instaura el deber ser de la docente como segunda madre, comienzan algunas disputas en torno a lo que debía enseñarse en los planteles.