Víctor Hugo Morales Zapata (San José, 25 de noviembre de 1958) es un dirigente histórico del cooperativismo costarricense y exdiputado de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

Biografía Nació en el Barrios Sagrada Familia, en la capital San José. Es hijo de Luis Enrique Morales Espinoza y de Carmen Zapata Romero, inmigrantes nicaragüenses que huyeron de su país por motivos políticos y se establecieron en Costa Rica a partir de la década de 1940. Su padre fue asesinado por la Guardia Nacional de Nicaragua, cuando él apenas tenía 2 años de edad, al combatir el régimen somocista.

A partir del año 1969 su madre laboró en el Hospital México en los talleres de costura, lo que le permitió a la familia mantener un domicilio fijo en la Ciudadela Cucubres de Desamparados a través de una vivienda adquirida con el INVU. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Claudio González Rucavado y sus estudios secundarios en el Colegio Monseñor Odio y en el Colegio Monseñor Sanabria, entre 1971 y 1977.

Desde su adolescencia tuvo dos intereses, el fútbol y el activismo social y político. Como futbolista fue parte de las divisiones inferiores de la Universidad de Costa Rica hasta el equipo de reservas. Por su parte, desde los 14 años participó en grupos de estudio y lectura de filosofía e historia, lo cual despertó su interés por los movimientos sociales y la realidad política del país. Desde ese entonces desarrolló una visión pragmática de los partidos políticos, los cuales entiende como instrumentos o medios para alcanzar objetivos sociales, pero que paulatinamente se han convertido en maquinarias electorales.

También se interesó por la política estudiantil. A los 15 años formó parte de la junta directiva del gobierno estudiantil del Colegio Monseñor Sanabria. Participó en el II Congreso Nacional de Estudiantes de Segunda Enseñanza. Llegó a ser el segundo presidente del Frente Estudiantil de Secundaria (FESE), cuyo objetivo era la democratización de la enseñanza, fortalecimiento de la educación técnica, la elaboración del Reglamento de Comunidades Estudiantiles y la adquisición de tierras para los Colegios Técnicos Agropecuarios.

Dentro de los logros del FESE de aquellos años se encuentra la lucha estudiantil por la creación del Colegio de Santa Clara en San Carlos, que logró la expropiación de los terrenos donde posteriormente se construyeron sus instalaciones. También participaron en la lucha contra ALCOA junto con los movimientos estudiantiles universitarios. Esa experiencia en el FESE le permitió tener un primer acercamiento a los problemas de las zonas rurales del país.

Estudios universitarios y activismo juvenil Entró a la Universidad de Costa Rica en 1978 y realizó estudios en derecho, sociología y economía, pero se interesó más en el trabajo con comunidades rurales y movimientos de trabajadores. En el contexto de la revolución sandinista contra el régimen somocista, intentó apoyar la lucha contra la dictadura:Se da el asalto al Palacio Nacional por parte de Edén Pastora. Me revive toda mi infancia, mis raíces, mi sangre; entonces, yo dije que iba a ayudar. Me vinculé al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y me fui a la frontera con Nicaragua, exactamente donde papá murió. Coordiné con el FSLN, sin ser yo del Frente porque nunca lo integré; era un momento en el que muchos hacíamos eso; era normal que la gente de acá se solidarizara con la lucha contra la dictadura. En 1978, me sumé a organizar grupos de alfabetización política: explicarles a los campesinos qué estaba aconteciendo, lo que probablemente iba a venir, la caída de la dictadura; prepararlos para lo que iba a suceder… Era hacer lo mismo que hizo papá; la vida me llevó adonde papá terminó.Luego de esta breve colaboración de un año, volvió a la universidad. Pero rápidamente se involucró en la huelga de la Central Azucarera Tempisque S.A. (CATSA), iniciada por los trabajadores y peones agrícolas de la empresa estatal, entre febrero y marzo de 1979. A partir de esta experiencia entró en contacto con el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), que dirigió la huelga de los trabajadores de la azucarera estatal. Aunque ha manifestado que su vínculo estuvo más cercano a los movimientos sociales que al MRP. Eso le permitió conocer Guanacaste a profundidad, en particular los pueblos cercanos a la bajura guanacasteca. Morales Zapata era el encargado de aspectos logísticos y apoyo alimentario a las familias de trabajadores en huelga durante la lucha.

Al entrar en contacto con la realidad rural del país gracias a la huelga de CATSA, se estableció por varios años en Guanacaste, hasta 1985. Esto le permitió conocer a profundidad los problemas de la población campesina y apoyó en procesos de articulación de dirigencias sociales de este sector. Participó en luchas por la tierra, como la de Paso Bolaños en La Cruz, dónde lamentablemente falleció Pedro Lara, por un disparo de la Guardia Rural en 1981.

El interés por la justicia social lo llevó a participar, junto con otros costarricenses, durante un año como voluntario para la formación en conducción de oficiales en Cuba, donde se graduó como oficial de batallón. En ese contexto e interesado por el país de sus padres, apoyó la lucha sandinista contra la contrarrevolución previo a su regreso a Costa Rica. En Nicaragua ayudó en la organización de cooperativas y producción en la Zona Norte.

Tras varios años en Guanacaste y luego de la lucha sandinista, se interesó por adquirir experiencia laboral y matriculó nuevamente cursos universitarios. Se vinculó a movimientos cristianos progresistas, lo que le permitió conocer al sacerdote luterano Melvin Jiménez, exministro de la Presidencia y entonces encargado del proyecto litográfico. Tras varios trabajos, dirigió una litografía financiada por cooperación internacional, que publicaba revistas y periódicos de barrios populares. Dicha litografía estaba en manos de la Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (CEDECO) y del Centro Nacional de Acción Pastoral (CENAP).

Cooperativismo Después de su trabajo en la litografía, se involucró en el ámbito cooperativo del país a partir de 1989. Sus inicios en el cooperativismo se debieron a su trabajo litográfico Tras terminar su labor en CEDECO y CENAP, el colectivo litográfico decidió organizarse como cooperativa denominada COOPEGRÁFICA. Luego de COOPEGRÁFICA, se sumó a COOPECOSTURA, una cooperativa de maquila textil de mujeres en San Ramón de Alajuela. De ahí pasó a ser gerente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias de Autogestión (FECOOPA R.L.), lo que le facilitó conocer las realidades cooperativas y productivas de la zona sur de Costa Rica, por lo que también fue nombrado miembro del Consejo Administrativo de COOPEAGROPAL R.L., dónde buscó cohesionar a las comunidades cercanas en torno a la empresa, así como promover una visión de rentabilidad dentro de las actividades productivas y competitivas.

Su trabajo en distintas cooperativas lo llevó a participar activamente dentro de la política cooperativa institucional. Entre los años 1995 y el 2007 formó parte de las Juntas Directivas del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (INFOCOOP), de los cuales ocho años fue el presidente, y fungió como Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP) desde 1998 hasta el 2007. También llegó a formar parte de la Junta Directiva de la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular de Costa Rica hasta el año 2002, periodo en el que se impulsó políticas en conjunto con el cooperativismo como la Banca para el Desarrollo.

Durante esos años, el cooperativismo costarricense se enfrentaba a los cambios introducidos por las reformas neoliberales a través de los Programas de Ajuste Estructural (PAE). Ello desembocó en al menos dos tendencias nacionales dentro del cooperativismo; una tendencia liberal que pretendía disminuir el papel del Estado en el fomento del cooperativismo, mientras que otra proponía fortalecer el INFOCOOP como expresión de un Estado con vocación social. Víctor Morales Zapata defendió esta última posición y logró, como representante del gobierno del PUSC, junto con sus compañeros, fortalecer el INFOCOOP. Sin embargo, esto implicó roces con el sector del cooperativismo adherido política e ideológicamente a las posiciones liberales y al Partido Liberación Nacional.

Por otro lado, Morales Zapata introdujo al país la discusión de la Economía Social, cuyo objetivo central es la justa repartición de la riqueza a través de la economía asociativa, en particular el cooperativismo. En su trayectoria dentro del movimiento cooperativista, ha defendido el cooperativismo como una alternativa para una mejor distribución de la riqueza, en función de una sociedad más equitativa. Según Morales Zapata:Pese a los múltiples problemas que se ciernen sobre el movimiento, el cooperativismo representa, en medio de una economía social de mercado, una alternativa de desarrollo humano que enfatiza los valores de libertad, trabajo conjunto, solidaridad y bienestar común, frente a otras tendencias que proclaman exclusivamente los valores del disfrute personal.Para Morales Zapata, esto no significa que las cooperativas no deban buscar nuevas formas de insertarse en el mercado para competir en un contexto globalizado. Por el contrario, siempre ha buscado transformaciones innovadoras, así como la unidad del movimiento cooperativo.

En junio del 2001 participó de las Asambleas Generales de la OIT, en las que se discutió la R127-Recomendación sobre las Cooperativas de la Organización Internacional del Trabajo, que instaba a los gobiernos fomentar las empresas cooperativas. Por presión de Estados Unidos, se buscaba sustituir dicha recomendación por una de corte neoliberal, en la que se limitara el papel de los Estados miembros en la promoción activa del sector asociativo en general y cooperativo en particular. En efecto, en la Octogésima Novena Reunión de la OIT en el 2001 se destaca que:Los miembros empleadores estimaban que estas últimas las cooperativas no deberían ser objeto de un trato más favorable que otras formas de actividad empresarial. Las reglas del juego habían de ser equitativas y ello debería reflejarse en el nuevo instrumento. Aunque resultara claro que correspondía todavía a los gobiernos desempeñar un papel en esta esfera, el grado de su intervención previsto en la Recomendación N.º 127 había dejado de ser apropiado.Desde Costa Rica, con la mediación de Víctor H. Morales Zapata, se realizó un encuentro previo con representantes europeos y latinoamericanos, coordinado por Bruno Roelants, con la participación de figuras mundiales del cooperativismo como el español Marcos de Castro. Este encuentro buscó articular una defensa del cooperativismo frente a las tesis neoliberales y se elaboró un texto base alternativo al presentado por Estados Unidos. Víctor H. Morales Zapata fue designado como el exponente y defensor de las tesis articuladas en defensa del cooperativismo. Finalmente, se logró que la recomendación final R193 - Recomendación sobre la promoción de las cooperativas, 2002 (N.º 193) mantuviera el apoyo de los Estados miembros al cooperativismo y reconociera los retos de la mundialización en este sector.

Por otro lado, en el contexto del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Morales Zapata participó en movimientos en contra del tratado, y buscó que el sector cooperativo no se viera afectado negativamente por las negociaciones comerciales. Señaló que las cooperativas estaban preparadas para oponerse a un tratado comercial que les afecte. Morales participó de grupos organizados en contra del tratado y en su audiencia ante la Asamblea Legislativa manifestó su rechazo y los peligros de aprobar ese texto del TLC en específico. Tras la aprobación del TLC en el año 2007, Morales calificó como un duro golpe las consecuencias que vendrían para el sector cooperativista.