El Señor Caído de Monserrate, también llamado Señor de Monserrate, es una imagen escultórica de Cristo cargando la cruz, venerada en la Basílica del Señor de Monserrate. La imagen, atribuida al escultor Pedro Lugo Albarracín, se convirtió en uno de los principales objetos de devoción del santuario. La tradición popular, le atribuye numerosos milagros y favores, creencia que ha fortalecido la devoción hacia la imagen y la afluencia de peregrinos.
Origen El creciente fervor religioso se integró a una tradición de culto que ya se había consolidado décadas antes en el cerro de las Nieves. La historia del santuario, se remonta a un periodo muy anterior a su construcción. Antes de la llegada de los españoles y de la fundación de Santafé, en 1538. El cerro donde hoy se levanta el templo, formaba parte del territorio del pueblo muisca. Para esta sociedad prehispánica, las montañas y los cerros constituían espacios sagrados y eran concebidos como templos naturales.Con la llegada de los españoles y la implantación del catolicismo, estos lugares fueron reinterpretados desde la tradición cristiana. La costumbre hispánica de erigir ermitas y santuarios en cimas elevadas, encontró así un terreno propicio en un sitio que ya gozaba de un profundo significado espiritual para las poblaciones indígenas. Entre 1620 y 1630, cuando era costumbre celebrar allí la festividad de la Santa Cruz, la Hermandad de la Santa Cruz promovió la devoción, mediante la construcción de un viacrucis con estaciones distribuidas a lo largo del ascenso, inspiradas en los lugares santos de Jerusalén. En cada una, se erigía una cruz acompañada de una representación del misterio que allí se veneraba. Desde el pie del cerro hasta la cima, los fieles recorrían este camino en oración y recogimiento, meditando sobre los misterios de la Pasión de Cristo. miniaturadeimagen|Vista frontal del Santuario del Señor Caído de Monserrate, durante peregrinaciones de Semana Santa. Como resultado de la consolidación de esta tradición devocional, Pedro Solís Valenzuela, Jacinto García, Domingo Pérez y Francisco Pérez de la Puebla, solicitaron al presidente de la Real Audiencia y arzobispo de Santafé, autorización para construir una capilla en la cima del cerro. Los fundadores consideraron que, la festividad de la Santa Cruz se vería enriquecida con el culto a la Virgen. Con este propósito, incorporaron la advocación de la Virgen de Montserrat, venerada en España, a la tradición santafereña de la Cruz de las Nieves. La capilla erigida en la cima del cerro recibió el nombre de Nuestra Señora de la Cruz de Monserrate. La elección de esta advocación, estuvo relacionada con Pedro de Solís y Valenzuela, cuyo tío había sido abad del Monasterio de Montserrat, en Cataluña, circunstancia que influyó en la adopción de este título mariano.
Bernardino de Rosas, entonces responsable de la administración de la ermita de Monserrat, encargó las esculturas de Cristo crucificado y del Señor Caído, al escultor santafereño Pedro de Lugo Albarracín.La atribución del Señor Caído de Monserrate a Pedro, se apoya en un certificado fechado el 15 de febrero de 1656. En él, se consigna entre las cuentas del licenciado Bernardino, el pago de cuarenta patacones por la hechura de un «Santo Cristo Caído a los azotes y clavado en la cruz». Con base en este registro, el historiador Guillermo Hernández de Alba, identificó la obra mencionada con la actual imagen del Señor Caído de Monserrate, considerándola el testimonio documental más antiguo conocido sobre la escultura y uno de los principales fundamentos para atribuirla a Pedro Lugo Albarracín. alt=Primer plano del rostro de una escultura religiosa de Jesucristo sufriente|miniaturadeimagen|Detalle en primer plano del rostro y la corona de espinas del Señor Caído de Monserrate. Inicialmente, dichas esculturas fueron colocadas en la nave lateral, para lo cual se construyó una capilla destinada al culto del Santo Cristo. Con el paso de los años, la imagen del Señor Caído, adquirió un protagonismo cada vez mayor, hasta convertirse en la principal advocación del santuario, desplazando a la Virgen de Montserrat. Aunque la imagen de la Virgen de Montserrat terminó desapareciendo del santuario, su advocación dejó una huella perdurable. El nombre de Monserrate se mantuvo y acabó sustituyendo la antigua denominación de Cerro de las Nieves, con la que el lugar había sido conocido desde la época colonial.
Según santo Tomás de Aquino, las imágenes de Jesucristo fueron incorporadas al culto cristiano por tres razones fundamentales: instruir a quienes carecían de formación religiosa, facilitar el recuerdo del misterio de la encarnación y despertar en los fieles sentimientos de devoción y piedad. Las obras de Pedro Lugo Albarracín, respondían plenamente a estos principios. Realizadas en el contexto de la renovación artística posterior al Concilio de Trento, y siguiendo la tradición escultórica española, sus imágenes se caracterizan por un marcado realismo y una intensa expresividad, con policromías y acabados destinados a conferir a la madera la apariencia de carne viva. De este modo, además de transmitir las enseñanzas de la fe, buscaban conmover espiritualmente al espectador y favorecer la contemplación de los misterios de la vida, pasión y muerte de Cristo.
Construcción del templo actual y elevación a basílica menor miniaturadeimagen|Altar mayor de la Basílica del Señor de Monserrate. La imagen del Señor Caído ocupa el nicho central del presbiterio, escoltada por dos ángeles dorados. Delante se encuentran el altar de celebración con relieves en piedra, el sagrario, los ambones, la sede del celebrante y elementos propios de la liturgia católica. Durante la primera década del siglo XX, la devoción al Señor de Monserrate había alcanzado tal grado, que la capilla construida en tiempos coloniales, no daba abasto para el gran número de peregrinos que diariamente la visitaban, especialmente los domingos. Ante esta necesidad, el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo, autorizó al padre Nacianceno Ocampo, para construir un nuevo templo con mayor capacidad.
El 3 de mayo de 1915, festividad de la Santa Cruz, comenzó la demolición de la capilla, que durante más de dos siglos y medio, había albergado la imagen del Señor Caído. En su lugar, se inició la construcción del templo actual, cuyas obras se prolongaron durante aproximadamente cinco años.
El creciente culto al Señor Caído llevó a que, tras la consagración del templo de Monserrate a la Pasión de Cristo, por el cardenal Crisanto Luque, se solicitara a la Santa Sede la elevación de la iglesia a la dignidad de basílica menor. En respuesta a esta petición, el papa Pío XII, mediante decreto del 25 de mayo de 1956, con ocasión del tercer aniversario de la coronación de la imagen, otorgó a la iglesia de Monserrate dicho título, con los derechos y privilegios litúrgicos propios de esta distinción.
Leyendas asociadas En torno al Señor Caído de Monserrate y al santuario, se han desarrollado diversas tradiciones, creencias y leyendas populares. Entre las más difundidas, se encuentra la convicción de numerosos devotos, de que la imagen intercede por la curación de enfermedades y la concesión de favores espirituales. Como expresión de agradecimiento o penitencia, muchos peregrinos realizan promesas de fe, como ascender el cerro de rodillas, recorrer el camino con los ojos vendados o visitar el santuario de manera periódica.
El cerro de Monserrate también ha sido escenario de diversas leyendas urbanas. Una de las más conocidas recuerda la supuesta travesía del equilibrista Harry Warner, quien en 1895, habría cruzado sobre un cable tendido entre los cerros de Guadalupe y Monserrate. Según la tradición popular, Warner atribuyó el éxito de la hazaña a la protección del Señor Caído, al portar un escapulario con su imagen durante el recorrido.
Entre las leyendas asociadas a la imagen, se dice que a la escultura le crece el cabello. Otra, afirma que la imagen aumenta de peso cuando es trasladada, dificultando su transporte. Asimismo, existe la creencia de que las parejas de novios que visitan el santuario, no llegan a contraer matrimonio.
Véase también Basílica del Señor de Monserrate Virgen de Montserrat Monserrate
Referencias
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