León J. Simar (Herve, Bélgica, 3 de noviembre de 1909-Cali, Colombia, 10 de agosto de 1983) fue un músico, compositor y director de orquesta belga.
Biografía Infancia
León Jean Simar nació en Herve, población cercana a Lieja, Bélgica. Hijo único de Laurent Joseph Simar artesano dedicado a la fabricación de calzado, por aquellos tiempos especialidad de esta pequeña población, y de su esposa Félicie Géraunon
Desde muy pequeño tuvo que enfrentarse a las privaciones ocasionadas por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), más todavía considerando que esta población sufrió gran destrucción durante la guerra. Su padre murió cuando solo contaba 8 años de edad.
Bélgica es un país conformado por múltiples regiones entre las que sobresalen Flandes y Valonia, con marcadas diferencias culturales entre ellas. Simar se educó en un medio de características netamente Valonas, en una época en que la promoción de la Valonia era considerada un prioritario deber cultural de los nacidos en esta región. Como sus coterráneos de la época, hablaba corrientemente el dialecto valón.
Carrera Finalizada la Primera Guerra Mundial en 1918, y viviendo ahora en Lieja, Simar inicia sus estudios en el Conservatorio Real de Lieja.
Dotado de grandes facilidades musicales, rápidamente se ganó el aprecio de sus profesores, que pusieron entonces especial esmero en este alumno.
También, tuvo la fortuna de tener profesores verdaderamente excepcionales: • Lucien Mawet en solfeo y órgano. • Carl Smulders en armonía (Segundo Premio de Roma 1891). • Sylvain Dupuis y Joseph Leroy en contrapunto y fuga. (Sylvain Dupius Primer Gran Premio de Roma 1881 - Cantata "Le Chant de la Création"). (Joseph Leroy Segundo Premio de Roma 1923). • Jean du Chastin en piano. • Sylvain Dupuis en instrumentación, orquestación y composición. • François Rasse también en composición (Primer Gran Premio de Roma 1899 1922 (13 años) - Cantata "Cloches Nuptiales"). • Charles Vanden Borren en musicología e historia de la música. • Armand Marsick en dirección de orquesta.
Contaba que a los 17 años improvisaba al piano acompañamientos para las películas de cine mudo, a partir de las acciones que podía observar en la pantalla. Termina sus estudios en 1932.
A partir de 1932 y hasta 1943 es profesor de armonía en el Conservatorio de Lieja.
El 26 de agosto de 1936 contrae matrimonio con Andrée Defourny. Andrée nació en Lieja el 21 de junio de 1910, hija única del matrimonio formado por Joseph Hypolite Defourny y Lambertine Scharrès. Andrée, concertista de piano egresada del Conservatorio Real de Lieja, seguramente seguía los pasos de su notable primo, el renombrado pianista y compositor Charles Scharrès .
Antes de cumplir los 28 años, en 1937, Simar se postula como participante en el Concurso de Composición Musical llamado Premio de Roma de Bruselas, instituido por cédula Real en 1841 para promocionar el estudio de las artes, pintura, escultura, arquitectura y música, en la recién independizada Bélgica.
Este concurso se realizaba en condiciones muy estrictas, enclaustrados voluntariamente por un lapso de hasta un mes, los concursantes ni siquiera podían recibir visitas de sus familiares. Solo eran admitidos concursantes menores de 30 años que hubiesen podido componer previamente una fuga a 4 voces, sobre un tema propuesto por el concurso, en un plazo de 72 horas.
Obtuvo el "Primer Gran Premio de Roma" y con ello una beca para realizar una prolongada visita cultural por los diferentes escenarios de Europa y conocer su música, incluyendo desde luego Roma, Italia, Francia, Austria, Grecia donde Simar podría apreciar de primera mano muchas de las grandes obras que construyeron a lo largo de los siglos la inmensa cultura europea.
Un viaje así solo podía iniciarse en primavera por lo cual no pudo realizarse en 1937. Por esta misma época Andrée esperaba al primogénito del matrimonio, que finalmente nació el 24 de diciembre de este año, la misma noche que Simar se encontraba en el estreno de la obra de teatro de René Tonus "Le Jeu de la Nativité" como autor y director de su parte musical.
En este mismo año 1937 compuso además otras obras como "Li dierin Signeur di Franchimont", "Don Quichotte", para citar solo un par.
El viaje se realizó finalmente en 1938, incluyendo un mes completo compenetrándose con el mundo cultural de Roma.
En 1938 compondría otras muchas obras entre ellas "A l'Otél dès amourètes" y "Poème Mosan",
"Le Jeu de Liège" y "La Féerie de L'Eau" destinados a la Exposición Internacional del Agua en Lieja, que se realizaría en 1939.
El prestigio obtenido con el "Premio de Roma" le otorgó algún reconocimiento internacional y desde luego generó contactos con prácticamente todo el universo cultural de la Valonía. Varios escritores notables, particularmente en dialecto valón, escribieron obras de Teatro para las cuales Simar compuso la música. Para la época, profesor de armonía en el Conservatorio Real de Música de Lieja, también escribía la columna de crónica musical para el periódico local de Lieja. El ambiente político europeo se tornaba cada día más difícil.
El 12 de marzo de 1938 Alemania anexa Austria y para el 1 de septiembre del año siguiente, 1939, vendría la invasión de Polonia. La mencionada Exposición de 1939 en Lieja debió terminarse, en forma apresurada, el 2 de septiembre, debido a los graves acontecimientos. Simar, víctima ya de la Primera Guerra Mundial durante su infancia, ve con perplejidad que los acontecimientos presagian nuevas penalidades.
El 10 de mayo de 1940 comenzaría la invasión de Bélgica. Con las órdenes para evacuar la población de varones entre los 16 y los 35 años de edad que no pertenecieran al ejército, para evitar que fuesen sometidos a trabajos forzados por el invasor, se generó un éxodo general hacia el sur de Francia. En este desplazamiento masivo del comienzo de la guerra Andrée y su primogénito se fueron adelante, mientras todavía había transporte de civiles en trenes, coincidiendo con el bombardeo de la estación de ferrocarril de Mons del 14 de mayo, por donde transitaba también trenes franceses repletos de tropas y municiones. Refugiándose en los pasadizos subterráneos, caída la noche y con mucha suerte pudieron continuar su viaje. Los trenes de municiones no fueron alcanzados en aquel ataque, lo que evitó a esta población una calamidad de mayores proporciones.
Siendo hijo único Simar no prestó servicio militar pero tuvo que permanecer un tiempo en Lieja, encargado por la Defensa Civil de verificar la destrucción de los puentes sobre el río Mosa, volados intencionalmente en un esfuerzo por contener el avance de las tropas alemanas. Además, poseedor de un fino sentido del olfato, debía ponerlo al servicio de detectar y advertir a las gentes la eventual presencia y tipo de gases venenosos. Ambas acciones resultarían completamente inútiles: Los alemanes traían sus propios puentes y no utilizaron gases tóxicos en el frente de guerra. Simar se fue entonces hasta el sur de Francia, una buena parte del trayecto a pie, a reunirse con su familia y esperar que se presentaran condiciones adecuadas que les permitiera regresar a Lieja.
El 28 de mayo Bélgica capituló, por lo cual se instaló rápidamente una administración más o menos dispuesta a transigir con el invasor para establecer unas cuestionables condiciones de convivencia. Pronto los ocupantes lo controlaron todo: la reunión de las personas, la radio, los periódicos, las actividades culturales, el desplazamiento de la población, la producción agrícola y la industrial, la distribución de alimentos, los combustibles, etc, etc.
Las condiciones emocionales y el ambiente de trabajo para la composición musical habían desde luego desaparecido. Se vivía una completa zozobra. Aún en el sur de Francia se apreciaba cierto recelo ante esa numerosa población de refugiados que venían a competir por recursos cada vez más escasos. Simar regresó con su familia a Bélgica y buscando un sitio tranquilo se instaló por cerca de un año en Comblain-au-Pont, en la confluencia del río Amblève y el Ourthe a unos 20 kilómetros al sur de Lieja, continuando con sus clases de armonía en el Conservatorio Real de Lieja, cuando estas se reestablecieron.
Los medios de comunicación fueron rápidamente reconstruidos, para que pudiesen participar en la propaganda del nuevo régimen. Se fundaron movimientos culturales afines a las políticas del “Nuevo Orden”, algunos disfrazados de promoción de la Valonia, que en ese momento podían aceptarse dentro de una población civil totalmente desinformada por la enorme "propaganda" del ocupante.
Simar seguía escribiendo la crónica musical del periódico local, ahora rebautizado "La Lègia".
Nombrado en 1943 director del Conservatorio Real de Charleroi se trasladó a Jumet, en el norte de Charleroi, donde permaneció hasta el final de la guerra. Allí debió ver como la edificación del Conservatorio que dirigía quedó destruida por un incendio iniciado en un bombardeo, de los muchos que se presentaron en esta ciudad. Tan golpeada fue esta población que Simar, como muchas otras personas , construyó un refugio para su familia en el patio trasero de su casa. Su casa se encontraba apenas a unos 1500 metros del aeropuerto militar de Gosselies, (hoy "Brussels South Charleroi Airport") utilizado por los invasores y que fue blanco sistemático de los bombardeos aliados, no particularmente caracterizados por su precisión.
Pese al ambiente tan desfavorable de Charleroi, Simar logra componer unas pocas obras adicionales.
Y he allí que a partir del 2 de septiembre, con el paso de los ejércitos aliados, el país poco a poco recupera su autonomía. Es la liberación y las gentes rebosan de una inmensa alegría. Se terminaba el hambre y los racionamientos, desaparecería la zozobra y la desconfianza, finalizaban los bombardeos y no habría más deportaciones.
Pero también, tal como en su momento ocurrió en todos los países europeos víctimas de la guerra, se establece en Bélgica cuestionamientos a quienes tuvieron alguna relación con el invasor, desde la censura callejera de cortar el cabello y hacer desfilar desnudas a las mujeres que hubiesen fraternizado con algún alemán, pasando por retaliaciones personales disfrazadas de enjuiciamiento a colaboraciones inexistentes, hasta oficialmente condenar a muerte y ejecutar a algunas autoridades y políticos que contribuyeron sensiblemente con el ocupante, por ejemplo enviando, sin regreso, ciudadanos Belgas a realizar trabajos forzosos en Alemania.
Simar y otros muchos artistas son objeto de señalamientos fundamentados en el paranoico mito ario de Hitler, en el cual las artes y la cultura eran propiedad exclusiva de una tal “raza aria” y lo que no fuese “ario” eran entonces degeneraciones de la cultura. El nazismo era el garante de esa “raza aria”. Todo artista o cualquier promotor cultural podía eventualmente considerarse sospechoso de estar contagiado de un nazismo así concebido. Además, Simar había conservado su crónica musical hasta febrero de 1942, en un periódico que estaba en manos del ocupante.
Los artistas, arrastrados en el tropel de la depuración, merced a una intercesión de la Reina Elisabeth de Bélgica, patrocinadora de las artes y especialmente de la música, gozaron de una consideración especial, que les permitió evitar mayores dificultades. Pero Simar entendería con estupor que además de haber sufrido las dificultades propias de esta grave guerra, ahora de alguna manera los hechos políticos también estaban entorpeciendo su carrera artística.
El 2 de febrero de 1945 Simar pierde su cuarta hija Françoise, nacida el 20 de julio de 1944 en Jumet, víctima mortal de una bronconeumonía. - Ya existe la penicilina pero solamente está disponible para los ejércitos.