Juhayman bin Mohamed bin Sayf al-Otaybi (16 de septiembre de 1936Krämer (2000), p.262. Graham y Peter (1994), p.57.- 9 de enero de 1980) fue un militante y líder religioso saudí, miembro del grupo salafista Ijwán (Arabia Saudita) -La Hermandad, en árabe-.
Es conocido por haber dirigido, el 20 de noviembre de 1979, la toma de la Gran Mezquita de La Meca-, el sitio más sagrado del islam, en la que murieron ciento treinta personas y alrededor de doscientas resultaron heridas.
Aunque se ha asumido que Juhayman y su movimiento solo representan un fenómeno excepcional y corto en el tiempo, lo cierto es que su memoria sigue estando viva en ciertos grupos islamistas y hasta ha inspirado intentos periódicos de revivir su movimiento.
Nacimiento, familia y primeros años Juhayman al-Otaybi nació en el 16 de septiembre de 1936 en la región del Néyed,Hegghammer, Tomas; Lacroix, Stéphane (2011). p.12. en QasimAl-Rasheed, (2003), p.196. La familia de Juhayman pertenecía a la rama Suqur de la extensa tribu Utayba. Esta tribu beduina, una de las más importantes de Arabia, había tenido un pasado tumultuoso con la élite de los Saud. El abuelo de Juhayman, Sayf al-Dhan, fue un jinete perteneciente al movimiento de los primeros Ikhwan, un ejército creado por el príncipe Abdulaziz bin Saud para conquistar la Península arábiga, y que más tarde se rebelaría contra el monarca y el poder colonial británico. Aunque al-Dhan no tomó parte en las revueltas de los Ikhwan, el padre de Juhayman, Muhammad bin Sayf, luchó al lado del líder rebelde Sultan b. Bijad contra Abdulaziz. Muhammad sobrevivió a la batalla de Sabilla y vivió hasta 1972.
Juhayman abandonó la escuela muy pronto e incluso, él mismo, admitiría haber completado únicamente hasta el cuarto año de la escuela primaria. Algunas fuentes dicen que era analfabeto: fue visto pocas veces escribiendo y, además, su árabe clásico era pobre y estaba plagado por el dialecto beduino. Otros autores, como Joseph A. Kéchichian, han negado que Juhayman no supiera leer o escribir, ya que poseía un gran conocimiento de la literatura religiosa y, además, fue el autor de varios trabajos en árabe culto. La explicación más probable es que sufriera dislexia.Hegghammer y Lacroix (2011), p.13.
Miembro de la Guardia Real e inicios en la JSM Juhayman fue miembro la Guardia Nacional: se unió a ella en 1955 y la abandonó en 1973. Las razones por las que dejó la Guardia no están muy claras: algunas fuentes dicen que se marchó voluntariamente, mientras que otras, afirman que fue despedido en circunstancias humillantes. Después de abandonar la Guardia, se marchó a la ciudad de Medina, otra vez por razones desconocidas. Allí, recibió clases en Dar-al-Hadiz, una antigua institución especializada en las enseñanzas del Hadiz y afiliada a la Universidad de Medina.
Fue allí donde se uniría a la JSM, -al-Jama’a as-salafiyya al-muhtasiba- un grupo de doctrina salafista cuyos miembros deseaban volver a las prácticas de las tres primeras generaciones de musulmanes -los Salaf, en árabe-.Menoret (2008), p.119. Gracias a su carisma, edad y pedigrí tribal, Juhayman alcanzó, muy pronto, protagonismo en la JSM. En concreto, fue su crítica abierta de los Ulema lo que atrajo la admiración de los miembros más jóvenes del grupo. Tras la escisión de la JSM en dos facciones en 1967,Menoret (2008), p.123. Juhayman se convirtió en el líder de los Ikhwan -La Hermandad-. El grupo tenía las características propias de un culto personalista : los seguidores más jóvenes competían por el favor de Juhayman y eran favorecidos según su relación y proximidad con él líder.
Enfrentamiento con las autoridades y exilio en el desierto En diciembre de 1977, las autoridades saudíes, tras recibir varios informes sobre la radicalización del movimiento, llevaron a cabo una redada en la casa que el grupo compartía.Hegghammer y Lacroix (2011), p.14. Gracias a un soplo que recibe horas antes por un infiltrado en la policía, Juhayman consigue escapar y se refugia en el desierto. Allí, la jurisdicción de la policía era más débil y sus aliados beduinos más numerosos que en las ciudades. Juhayman pasó casi dos años vagando por el desierto, y no fue visto en público de nuevo hasta la toma de la Gran Mezquita de La Meca. En todo momento estuvo acompañado por un pequeño séquito de entre tres y cinco personas, y siguió manteniendo el contacto con el resto de sus seguidores.
La ideología de Juhayman: las Cartas de Juhayman Desde la redada en Bayt al-Ikhwan -la casa que compartía La Hermandad-, Juhayman ya no contaba con un foro donde reunir a sus seguidores y comunicar su ideología. Por ello, comenzó a registrar todas sus reflexiones en cintas de casete y en panfletos, que todavía se siguen conservando.Hegghammer y Lacroix (2011), p.15. Las Cartas de Juhayman, el nombre con el que hoy en día se conocen estos folletos, fueron publicadas en varias ciudades de Arabia Saudita, en agosto de 1978, y en el periódico izquierdista al-Tali’a -La Vanguardia-,«The Dream That Became A Nightmare» (en inglés). Majalla. 21 de noviembre de 2009. cuyos dueños simpatizaban con lo que podía ser interpretaban como “una revolución de la clase trabajadora en el Hiyaz”.
Existe una gran controversia en torno a la autoría de Las Cartas, ya que únicamente ocho de ellas fueron firmadas por Juhayman y, además, éstas tampoco fueron redactadas directamente por él, sino dictadas a sus acompañantes.
En estas cartas, escritas en un lenguaje monótono y sin una doctrina clara, Juhayman acusa al régimen saudí de utilizar la religión como un instrumento para garantizar sus intereses terrenales, de poner fin a la Yihad, y de mantener relaciones con los Estados Unidos, trayendo a los musulmanes el mal y la corrupción.Hegghammer y Lacroix (2011), pp.16-17. En uno de los escritos, Juhayman sostiene que el origen no Quraysh de los Saud -no descendientes de la tribu del profeta Mahoma- les excluía del derecho al liderazgo islámico. Esto le lleva a la conclusión de que el juramento de lealtad, que une a los saudíes con sus líderes -bay’a-, es inválido y que acatarlo ya no es obligatorio, especialmente en aquellos asuntos, en cuyo comportamiento y órdenes, los Saud contradicen la palabra de Dios. En consecuencia, Juhayman pidió a sus seguidores alejarse de las instituciones estatales, y renunciar a sus trabajos y a la educación en escuelas y universidades.Hegghammer y Lacroix (2011), p.17.Menoret (2008), p.122. Sin embargo, advertiría que el pronunciamiento de la excomunión a los líderes no estaba permitido, en tanto que ellos se llamaran musulmanes. De esta forma, diferenciaba entre el estado como una institución, que él consideraba ilegítima y no islámica, y los miembros individuales del gobierno, a quienes negaba la excomunión. Asimismo, fue muy crítico con el “establishment” religioso como institución política.
En un nivel más doctrinal, Juhayman absorbió varios conceptos importantes de la línea dura de eruditos wahabíes del como Sulayman b. ‘Abdalah al Shaykh y Hamad b. ‘Atiq. La primera idea que tomó de ellos fue la de la “Comunidad de Abraham” -Millat Ibrahim-, una metáfora de la “verdadera” comunidad islámica que ha alejado todas las formas de impiedad. El segundo concepto es el de los “lazos de fe más fuertes” -awthaq ‘ura al-iman, que representa las fuertes conexiones que unen a los musulmanes e imponen entre ellos una solidaridad mutua . Ambas ideas acabaron convergieron en el principio de lealtad a los compañeros musulmanes y la separación de los infieles -al-wala’ wa-l-bara’.Hegghammer y Lacroix (2011), pp.17-18. Otro elemento importante de la ideología de Juhayman es el regreso del Mahdi, el Mesías islámico que devolvería a los musulmanes a la senda de la virtud. De hecho, la primera de sus “siete cartas”, está dedicada enteramente a este tema. Este texto presenta todos los hadices auténticos sobre el Mahdi, relacionándolos con eventos recientes en la historia moderna de la península arábiga que demuestran la inminencia de su llegada.Hegghammer y Lacroix (2011), p.18.
El asunto del Mahdi había sido comentado en la JSM, pero solo se convirtió en una parte central del discurso de Juhayman después de mediados de 1978, tras su huida al desierto. A finales de 1978, Juhayman declararía que le había sido confirmado en un sueño que su compañero y cuñado,R. Morgan, Clive (2011). Muhammad al-Qahtani, era el verdadero Mahdi. Una de las razones por las que al-Qahtani fue identificado como el Mahdi era porque poseía varios de los atributos del Mesías descritos en los hadices correspondientes. Primero, se llamaba Muhammad b. ‘Abdallah, como el Profeta; segundo, decía pertenecer al linaje del Profeta o Ashraf; y, por último, su apariencia física se acercaba a las descripciones del Mahdi en la tradición escatológica islámica. La designación de al-Qahtani creó una segunda gran división en la organización. Muchos miembros, no estaban convencidos con estas nuevas revelaciones mesiánicas y abandonaron el movimiento. En consecuencia, únicamente el núcleo de los seguidores de Juhayman permaneció dentro del movimiento; siendo este grupo el que ejecutaría “una de las operaciones más impactantes en la historia del islamismo militante”: la toma de la Gran Mezquita en la Meca.
La preparación del ataque y la toma de la Gran mezquita El ataque a la Gran Mezquita de La Meca comenzó a prepararse un año antes de la operación. A finales del año 78, el grupo de Juhayman empezó a reunir armas, a través de traficantes yemeníes con el dinero obtenido de los miembros más ricos del grupo. Durante los meses anteriores al ataque, los rebeldes se entrenaron con las armas en varias zonas ruralesHegghammer y Lacroix (2011), p.19. y en el desierto.Menoret (2008), pp.123-124. Los insurgentes conocían de antemano que su operación podía convertirse en un largo asedio y decidieron almacenar alimentos suficientes para aguantar una semana,Amin, p.1. en el sótano del complejo de la mezquita. Asimismo, se abastecieron de radios para seguir las noticias que llegaban del exterior.
A primera hora de la mañana, el 20 de noviembre de 1979, un grupo de aproximadamente trescientos rebeldes, acompañados por sus esposas e hijos,Al-Rasheed (2003), p. 194. y dirigidos por Juhayman al-Otaybi, irrumpieron en la Gran Mezquita de La Meca al grito de “Allahu akbar”; cerraron las puertas y tomaron el control del santuario.Menoret (2008), p.125. El objetivo de los insurgentes era consagrar a al-Qahtani como el Mahdi, y reclamar la abolición de la monarquía saudí y la ruptura de las relaciones con los Estados Unidos.
De esta forma, los rebeldes obstruyeron con una barrera la entrada, tomaron como rehenes a miles de devotos y les pidieron que declararan que al-Qahtani era el verdadero Mahdi. Aquellos que se resistieron fueron disparados. La situación desembocó en un sitio que duró dos semanas y dejó ciento treinta muertos y alrededor de doscientos heridos,Hall, Michael J. (5 de diciembre de 2017). exponiendo serias carencias en la capacidad de las autoridades saudíes para responder a las crisis. El momento del ataque fue seguramente determinado por la creencia de Juhayman en la tradición sunita del “renovador del siglo” -mujaddid al-qarn-. De acuerdo con la misma, un gran erudito aparecerá al comienzo de cada siglo islámico. Juhayman pudo haber mezclado esta historia con la tradición suní del Mahdi y, de esta forma, concluiría que el amanecer del nuevo siglo -el día de la toma de la Gran Mezquita coincidía justamente con el primer día del en el calendario islámico- era un momento propicio para consagrar a al-Qahtani como el Mahdi.
Consecuencias del ataque: ejecuciones, detenciones y refuerzo del poder religioso miniaturadeimagen|300x300px|Miembros de la Hermandad de Juhayman tras ser detenidos por las autoridades saudíes en diciembre de 1979