thumb|right|Peter O'Toole como T. E. Lawrence Lawrence de Arabia (en inglés, Lawrence of Arabia) es una película británica de 1962 del género épico-histórico, dirigida por David Lean y basada en la vida de Thomas Edward Lawrence. La cinta está interpretada por Peter O'Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn, Alec Guinness, Jack Hawkins, Anthony Quayle, José Ferrer, Claude Rains, Arthur Kennedy y Fernando Sancho, entre otros.
Argumento La película se basa en la participación de Thomas Edward Lawrence en la revuelta árabe, durante la Primera Guerra Mundial. Está presentada en dos partes, separadas por un intermedio.
Primera parte En 1935, Thomas Edward Lawrence (Peter O'Toole) muere en un accidente montando su motocicleta, al tratar de esquivar a unos ciclistas. Después de su funeral en la catedral de San Pablo de Londres, un periodista trata de obtener opiniones sobre aquel notable y enigmático hombre entre los asistentes que lo conocieron, con pocos resultados.
En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, el entonces teniente Lawrence, enrolado en el Arab Bureau (inteligencia británica) y estacionado en El Cairo, era conocido por su carácter inadaptado, su velada insolencia ante sus superiores y por sus amplios conocimientos, incluida la cultura árabe, en especial sobre el pueblo beduino.
Es enviado en misión de exploración diplomática por el funcionario Mr. Dryden (Claude Rains), del Arab Bureau, para contactar al príncipe Faysal (Alec Guinness), que se encontraba en guerra con el Imperio otomano, que ocupaba sus tierras, entonces aliado del Imperio alemán.
Con el grado de teniente, Lawrence emprende un largo viaje a través del desierto, en busca del campamento del príncipe Faysal, acompañado de un guía beduino, Tafas (Zia Mohyeddin). En el trayecto se detienen junto a un pozo de agua para descansar y reaprovisionarse. Allí son sorprendidos por el jerife Alí (Omar Sharif), un noble del clan de los Harish, que mata al guía, ante la sorpresa de Lawrence, por beber de su pozo sin autorización. El jerife le pregunta a dónde se dirige, y Lawrence le responde que buscaba el campamento del príncipe Faysal. Después de una discusión, Lawrence continúa su viaje solo.
Al cruzar un barranco, es sorprendido por el coronel británico Harry Brighton (Anthony Quayle), estacionado en el campamento del príncipe Faysal como consejero militar. El coronel ya estaba enterado de su llegada y le aconseja a Lawrence que guarde silencio, haga su evaluación y se marche. Siguen su camino y al llegar al campamento son testigos de un ataque aéreo de la aviación militar turca, que deja muchos muertos, ante la impotencia del príncipe para responder el ataque al no tener ni aviones, ni medios antiaéreos; solo caballos, sables, pistolas y algún fusil. Además ya había perdido antes a muchos de sus guerreros en un ataque frustrado a la ciudad de Medina.
Más tarde, ya presentados y con el jerife Alí presente, Lawrence y el príncipe Faysal simpatizan, al demostrar Lawrence sus conocimientos y su forma de pensar. Las advertencias del coronel Brighton caen en el vacío. Sin embargo, el coronel aconseja al príncipe Faysal la retirada, para evitar mayores derrotas. El príncipe cree que si la armada británica atacara Áqaba y lo abasteciera con armas, la situación cambiaría a su favor. El coronel Brighton duda de que el gobierno británico ordene a su armada un ataque a Áqaba, cuando la guerra en Europa arrecia.
Lawrence piensa diferente y cree en un ataque sorpresa a la guarnición turca en el puerto de Áqaba, sabiendo que la artillería de costa está emplazada apuntando hacia el golfo de Áqaba, y que las defensas hacia tierra adentro son débiles. Más tarde, le propone al príncipe Faysal realizar una expedición militar. Si logran conquistar Áqaba, ello significaría contar con un puerto de abastecimiento británico, muy importante para continuar la guerra. Le pide 50 de sus guerreros, comandados por el jerife Alí. Tendrán que cruzar el desierto de Nefud, considerado impenetrable por los mismos beduinos. Si lo logran, muchos guerreros más se les unirán. El príncipe aprueba su plan, y emprende una retirada estratégica fuera del alcance de los turcos. En el camino, dos desharrapados adolescentes se acercan a Lawrence para ofrecer sus servicios como criados. Él los rechaza.
Se organiza la expedición a Áqaba y los expedicionarios parten cantando himnos guerreros. Sin que lo hayan notado, los mismos adolescentes que habían ofrecido sus servicios a Lawrece, Daud (John Dimech) y Farraj (Michel Ray), los siguen. En un descanso en un oasis, ambos tratan de acercarse al agua, pero son sorprendidos por uno de los expedicionarios, Gasim (I. S. Johar). Finalmente y sin alternativa, Lawrence los acepta a su servicio.
Llegan al desierto de Nefud y el jerife Alí organiza la travesía, descansando de día y marchando de noche para evitar el sol ardiente. Conocedor de los peligros de marchar por el desierto, el jerife mantiene un ojo puesto en Lawrence, quien efectivamente se queda dormido montando su camello. Logran cruzar el desierto, sin embargo, Gasim cae agotado durante la noche, sin ser notado por los demás hasta cuando su camello aparece sin jinete. Después de una discusión entre Lawrence y el jerife, Lawrence regresa en busca de Gasim, lo encuentra y lo trae de regreso. Por esta acción se gana el respeto de todos y la amistad del jerife Alí.
En una conversación, el jerife le sugiere que cambie su nombre a Al Lawrence, como una forma de identificarse con los beduinos. En un principio Lawrence se niega y le cuenta al jerife su historia familiar y su origen como hijo ilegítimo de Sir Thomas Chapman. El jerife lo comprende, e insiste en que tome un nuevo nombre. Lawrence acepta y se duerme agotado.
El jerife quema su uniforme, y al día siguiente lo reemplaza por ropaje beduino. El nuevo Al Lawrence decide dar un paseo montado en su camello, vestido en sus nuevas ropas. Estando solo, comienza a correr haciendo flamear sus ropas cuando repentinamente se encuentra con la mirada de un jinete beduino que lo observa con curiosidad. Se trataba de Auda abu Tayi (Anthony Quinn), el jefe del poderoso clan Howeitat, acompañado de su hijo. Auda dice que la gente que está en su pozo está robando su agua y se marcha a enfrentarlos. Lawrence teme que estalle una pelea sangrienta entre los dos jefes, y se apresura a correr tras ellos.
Efectivamente, después de un intercambio de duras palabras entre Auda y Alí, este último presenta a Lawrence como amigo del príncipe Faysal, cambiando la actitud de Auda. Finalmente Auda los invita a su campamento para cenar. Esa noche, Lawrence y Alí logran convencer a Auda de unirse a ellos en el ataque a Áqaba, sabiendo Lawrence que Auda recibe un pago por no oponerse a los turcos. Lawrence lo manipula hasta lograr que Auda se les una en el ataque sin otra petulante razón que «porque así le place».
Ya acampados a algunos kilómetros de Áqaba, una noche ocurre una disputa entre miembros de los dos clanes, y uno de ellos muere. Ambos clanes se separan y los Howeitat exigen venganza, lo que desataría un baño de sangre. Todo el proyecto parece terminar allí, pero Lawrence interviene y decide actuar de juez y verdugo, y de esta forma terminar con la disputa. El responsable es llevado ante él para recibir su castigo, y con sorpresa ve que se trata de Gasim, aquel guerrero a quien le había salvado la vida en el desierto de Nafud. Lawrence vacía su revólver en el cuerpo de Gasim, para luego abandonar el lugar muy perturbado.
A la mañana siguiente, ambos clanes se lanzan al ataque de Áqaba y la conquistan. Lawrence intenta comunicarse por telégrafo con El Cairo, pero Auda lo había destrozado, enfurecido al no encontrar un tesoro en oro, del cual Lawrence le había hablado. Este, para calmar a Auda, le promete una gran cantidad de guineas de oro e improvisa un pagaré que firma en nombre del rey de Inglaterra. Acto seguido avisa que sigue viaje a El Cairo, cruzando esta vez la península del Sinaí, llevando la noticia de la caída de Áqaba a sus superiores, acompañado de Daud y Farraj.
El viaje es penoso y en medio de una tormenta Daud cae en un pozo de arenas movedizas y muere, dejando en el desconsuelo a Lawrence y a Farraj. Finalmente llegan al canal de Suez y son vistos y recogidos por militares británicos, que los dejan en las puertas del comando en El Cairo. Lawrence lleva al asustado Farraj hasta el casino de oficiales, provocando un tumulto entre sus camaradas por su apariencia sucia y harapienta. Pronto aparece un oficial, que resulta ser nada menos que el coronel Brighton. Lawrence le dice que han capturado Áqaba.
Brighton lo lleva inmediatamente ante el nuevo comandante general, Lord Edmund Allenby (Jack Hawkins). Juntos regresan al club de oficiales y en presencia de todos los oficiales, el general promete todo lo que Lawrence le pide: armas, instructores, dinero, carros blindados e incluso cañones para armar a las tropas beduínas, y luego se marcha del lugar. Lawrence queda solo, rodeado de sus compañeros de armas, que estallan en vítores y felicitaciones por la increíble hazaña realizada.
Más tarde, en privado, ante la presencia del coronel Brighton y el funcionario Dryden, el general Allenby lo asciende a comandante. Lawrence rechaza el ascenso, pero el general dice que es una decisión suya e incuestionable. Lawrence quiere una confirmación sobre los rumores que corren sobre los intereses británicos, que solo buscan reemplazar al Imperio Turco en sus tierras. El general niega los rumores.
Segunda parte
Unos meses después, un periodista estadounidense, Jackson Bentley (Arthur Kennedy), visita Áqaba, donde se encuentra el príncipe Faysal y consigue entrevistarlo. El príncipe, sagazmente, lo informa de la situación, al mismo tiempo que consigue averiguar cuales son los motivos de la presencia de Bentley en sus dominios. El periodista busca un «héroe» para sus lectores en Estados Unidos, que están a favor de la incorporación de su país a la Primera Guerra Mundial. El príncipe Faysal le dice que, efectivamente, Lawrence es el «héroe» que busca.
Un tiempo después, Bentley se incorpora a las tropas irregulares beduinas, y comienza a reportear sobre sus acciones militares. Armados con fusiles y ametralladoras nuevas, pero sin artillería, los beduinos emboscan principalmente los trenes turcos en medio del desierto, matando a los pasajeros y saqueando todo lo que encuentran. El mando estaba a cargo de Lawrence, pero las tropas le obedecían a Auda ibu Tayi. Después de cada ataque, los guerreros beduinos abandonaban el lugar, no sin antes agradecer y vitorear a Lawrence por el botín conseguido. También participaban en las acciones el coronel Brighton a cargo de un coche blindado, el jerife Alí y Farraj, como experto en explosivos.
En una de las emboscadas, un oficial turco malherido dispara a Lawrence, hiriéndolo en un brazo. Auda lo sorprende y lo decapita con su sable. Todo es registrado por Bentley, que logra hacer famoso a su héroe Lawrence. Antes de marcharse, Bentley entrevista a Lawrence y le hace dos preguntas: «¿Que esperan conseguir los beduinos de la guerra?», y «¿por qué le gusta a Lawrence el desierto»?. Las respuestas: «Esperan conseguir su libertad, y yo voy a dársela», y «el desierto es limpio».
El invierno se aproxima y Auda busca un botín honorable antes de retirarse. Este le llega en forma de un tren de transporte de caballos. Después de la emboscada, Auda obtiene un hermoso ejemplar y una numerosa caballada. Auda se retira satisfecho, dejando a Lawrence con el jerife Alí y 20 guerreros para seguir la guerra. El coronel Brighton regresa a El Cairo con los coches blindados.
Lawrence y el jerife Alí continúan con las emboscadas a los trenes turcos, pero por un descuido, Farraj queda malherido al perder un detonador entre sus ropas y estallarle este. Lawrence se ve obligado a matarlo, para que no caiga en manos turcas, que lo torturarían hasta la muerte.