miniaturadeimagen|Celebración actual del Inti Raymi en Sacsayhuamán, Cuzco.|283x283px
La mitología incaica es el universo de leyendas y memoria colectiva de la civilización incaica, que tuvo lugar en los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, incorporando en primera instancia, de manera sistemática, los territorios de la sierra central de Perú hacia el sur.
La mitología incaica tuvo éxito por la influencia política, comercial y militar, antes de la conquista de los territorios al sur y norte del Cuzco, que más tarde diera comienzo al naciente imperio. La identidad de los pueblos quechuas en el Perú y Bolivia; y los quichuas (kichwa) en el Ecuador; comparten esta percepción espacial y religiosa que los une por su deidad más significativa: el dios Inti.
La mitología incaica se nutría de una serie de leyendas y mitos propios, que sustentó la religión panteísta del Imperio inca, centralizada en Cusco. A sus dioses, el pueblo inca les rendía culto, al igual que en otras religiones. Algunos nombres de dioses se repetían o eran llamados de igual forma en distintas provincias del pueblo inca. Más tarde, todos estos dioses se unificaron y formaron el que se denomina verdadero panteón incaico de divinidades.
Lo aplicado por la cosmogonía inca en el ámbito de las creencias debe ser considerado como uno de los instrumentos más importantes utilizados en el proceso de la formación del imperio a la par de las transformaciones económicas, sociales y de la administración.
Creencias básicas La investigación académica demuestra que los sistemas de creencias incas se integraron con su visión del cosmos, especialmente en lo que respecta a la forma en que los incas observaban los movimientos de la Vía Láctea y el sistema solar como se ve desde Cusco, la capital inca cuyo nombre significaba el centro de la Tierra. Desde esta perspectiva, sus historias representan los movimientos de constelaciones, planetas y formaciones planetarias, todos conectados a sus ciclos agrícolas. Esto fue especialmente importante para los incas, ya que dependían de las temporadas agrícolas cíclicas, que no solo estaban conectadas a ciclos anuales, sino a un ciclo de tiempo mucho más amplio (cada 800 años a la vez). Esta forma de medir el tiempo se implementó para asegurar la transmisión cultural de información clave, a pesar de cambios de régimen o catástrofes sociales.
Después de la conquista española del Perú por Francisco Pizarro, los funcionarios coloniales quemaron los registros que llevaba el Inca. Actualmente existe una teoría propuesta por Gary Urton de que los quipus podrían haber sido un sistema binario capaz de registrar datos fonológicos o logográficos. Aun así, hasta la fecha, todo lo que se conoce se basa en lo registrado por los sacerdotes, en la iconografía de la cerámica y la arquitectura inca, y en los mitos y leyendas que han sobrevivido entre los pueblos de los Andes.
Leyendas de la fundación Inca Manco Cápac fue el legendario fundador de la Dinastía Inca en Perú y la Dinastía Cusco en Cusco. Las leyendas y la historia que lo rodean son muy contradictorias, especialmente las relativas a su gobierno en el Cuzco y sus orígenes. Según una leyenda, era hijo de Viracocha. En otro, fue sacado de las profundidades del lago Titicaca por el dios Sol Inti. Sin embargo, a los plebeyos no se les permitió pronunciar el nombre de Viracocha, lo que posiblemente sea una explicación de la necesidad de tres leyendas fundacionales en lugar de una sola.The History of the Incas by Pedro Sarmiento De Gamboa, Brian S. Bauer, Vania Smith
También hubo muchos mitos sobre Manco Cápac y su llegada al poder. En un mito, Manco Cápac y su hermano Pacha Kamaq eran hijos del dios sol Inti. A Manco Cápac se le adoraba como el dios del fuego y el sol. En otro mito, Manco Cápac fue enviado con Mama Ocllo (otros incluso mencionan a numerosos hermanos) al lago Titicaca donde resurgieron y se asentaron en la Isla del Sol. Según esta leyenda, Manco Cápac y sus hermanos fueron enviados a la Tierra por el dios Sol y emergieron de la cueva de Puma Orco en Paqariq Tampu llevando un bastón dorado llamado Topayauri. Se les pidió que crearan un Templo del Sol en el lugar donde el bastón se hundía en la tierra para honrar al dios del Sol Inti, su padre. Durante el viaje, uno de los hermanos de Manco (Ayar Cachi) fue engañado para que regresara a Puma Urqu y encerrado en el interior o, alternativamente, se convirtió en hielo, porque su comportamiento imprudente y cruel enfureció a las tribus que intentaban gobernar. (huaca).
Pedro Sarmiento de Gamboa escribió que había un cerro denominado Tambotoco, a unos 33 kilómetros de Cuzco, donde ocho hombres y mujeres emergieron como los originales incas. Los hombres eran Manco Capac, Ayar Auca, Ayar Cachi y Ayar Uchu. Las mujeres eran Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura y Mama Raua.
En otra versión de esta leyenda, en lugar de emerger de una cueva en Cuzco, los hermanos emergieron de las aguas del lago Titicaca. Dado que este fue un mito de origen posterior al de Pacaritambo, puede haber sido creado como una estratagema para atraer a las poderosas tribus aimaras al redil del Tawantinsuyo.
En la leyenda del Inca Viracocha, Manco Cápac era el hijo del Inca Viracocha de Paccaritambo, que se encuentra a 25 km al sur de Cuzco. Él, sus hermanos (Ayar Auca, Ayar Cachi y Ayar Uchu) y hermanas (Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Raua y Mama Cura) vivían cerca de Cusco en Paccaritambo, uniendo a su gente y los diez ayllus que encontraron en sus viajes para conquistar las tribus del Valle del Cusco. Esta leyenda también incorpora el bastón de oro, que se cree que fue entregado a Manco Cápac por su padre. Los relatos varían, pero según algunas versiones de la leyenda, el joven Manco traicionó celosamente a sus hermanos mayores, los mató y luego se convirtió en soberano del Cuzco.
Cosmovisión miniaturadeimagen|Representación de la cosmología de los Incas, según Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamayhua (1613), después de una imagen en el Templo del Sol Qurikancha en Cusco, con Inti (el Sol), Killa (la Luna), Illapa (el Rayo), Pachamama (Madre Tierra) , Mama Qucha (Madre del Mar) y Chakana (Cruz del Sur) con Saramama (Madre Maíz) y Kukamama (Madre Coca).|277x277px El espacio andino era concebido en dos niveles diferentes: horizontal y vertical. En el plano horizontal, los incas veían el mundo de manera dual: Hanan y Hurin (arriba y abajo). Estas dos mitades eran divididas, a su vez, en otras dos, dando origen a la cuatripartición. Esta división era entendida como complementariedad, oposición y reciprocidad. Mientras que, a nivel vertical, el espacio estaba dividido en tres Pachas:
1. Hanan Pacha (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): era mundo celestial y solo las personas justas podían entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo. En la tradición andina se definió al Hanan Pacha como el mundo superior donde habitan los dioses como: Viracocha, Inti, Mama Quilla, Illapa, etc. (Lo que se ve, pero no se puede controlar).
2. Kay Pacha (mundo del presente y de aquí): en la cosmovisión andina, Kay Pacha es el nombre del mundo terrenal, donde habitan los seres humanos y pasan sus vidas. Habitan los dioses como: Pachamama, señora de la Tierra; Mama Sara, señora de los frutos y plantas; Pariacaca, señor de las aguas; entre otros dioses. (Lo que se ve y se puede controlar).
3. Hurin Pacha (mundo de abajo o mundo de los muertos): en la mitología andina, Hurin Pacha era el mundo de abajo o mundo de los muertos, de los niños no nacidos y todo lo que estaba debajo de la superficie de la Tierra o del mar. Las fuentes, cuevas u otras de las aberturas de la superficie terrestre eran considerados líneas de comunicación entre el Hurin Pacha y el Kay Pacha. Pero no lo veían como un infierno de "castigo", como le ve la religión cristiana, sino como otro mundo de estadía. Habitan los dioses como: Supay, el dueño de este mundo; Mama Cocha, señora de las tempestades y la vida marina; Pachacámac, señor de los temblores y los maremotos; entre otros. (Lo que no se ve y no se puede controlar). El Uku Pacha o el mundo de adentro (mundo de la eterna oscuridad) era la zona más profunda del Hurin Pacha (inframundo inca), los españoles confundían esos dos vocablos en sus crónicas creyendo que era lo mismo.
Existe evidencia de que existe otros dos mundos llamados Hawa Pacha o el mundo de afuera (lo que existe pero nuestros sentidos no pueden percibir) y el Hakaq Pacha o Haqay Pacha (mundo del más allá o de los espíritus).
El medio ambiente y la geografía también fueron parte integral de la mitología incaica. Muchas características naturales prominentes dentro del Imperio Inca estaban vinculadas a importantes mitos y leyendas entre los incas. Por ejemplo, el lago Titicaca, un importante cuerpo de agua en el Altiplano, se incorporó a los mitos incas, como el lago de origen a partir del cual comenzó el mundo. De manera similar, muchos de los picos andinos prominentes desempeñaron papeles especiales dentro de la mitología de los incas. Esto se refleja en los mitos sobre la montaña Paxil, de la cual se dice que las personas fueron creadas a partir de granos de maíz que fueron esparcidos por los dioses. Los entornos terrestres no eran el único tipo de entorno importante para la mitología. Los incas a menudo incorporaron las estrellas en leyendas y mitos. Por ejemplo, muchas constelaciones recibieron nombres y se incorporaron a historias, como las formaciones estelares de la Gran Llama y el Zorro. Aunque quizás no se relacione con una sola característica física per se, el sonido ambiental fue extremadamente importante en la mitología inca. Por ejemplo, en el mito de la creación de Viracocha, el sonido de la voz del dios es particularmente importante. Además, los mitos se transmitían oralmente, por lo que la acústica y el sonido de un lugar eran importantes para la mitología inca. Estos ejemplos demuestran el poder que tenía el medio ambiente para crear y experimentar los mitos incas.
Deidades La mitología andina prehispánica era animista, perfilaba a los astros y a los grandes hechos y fenómenos geográficos como deidades en sí mismas. El único dios en sentido pleno de la palabra fue Viracocha, el dios creador. Otros dioses importantes eran el sol (Inti), la luna (Mama Quilla) protectora de las mujeres, la tierra (Pacha Mama) de la fertilidad agrícola, y el rayo (Illapa) trinidad del rayo, trueno y relámpago, y dios de la guerra.
Al igual que los romanos, los incas permitieron que las culturas que integraban en su imperio mantuvieran sus religiones individuales. A continuación, se muestran algunos de los diversos dioses adorados por los pueblos del imperio inca, muchos de los cuales tienen responsabilidades y dominios superpuestos. A menos que se indique lo contrario, se puede suponer con seguridad que estos fueron adorados por diferentes ayllus o adorados en determinados estados anteriores.
Huiracocha
miniaturadeimagen|267x267px|Imagen del Dios Huiracocha en la Puerta del Sol de Tiahuanaco.
Huiracocha (en ortografía quechua: Wiraqucha) era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo. En realidad, fue la primera divinidad de los antiguos habitantes andinos, a saber, los habitantes de Chavín, Huari y especialmente los tiahuanacos, que provenían del lago Titicaca. El culto al dios creador supuso un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba destinado solo a la nobleza.
Viracocha al igual que otros dioses, fue un dios nómada. Según los mitos, surgió de las aguas y creó el cielo y la tierra. Tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una especie de pájaro mago sabedor de la actualidad y del futuro. Este pájaro mago no es otro que el Corequenque de las tradiciones orales, el picaflor de oro, mensajero de los dioses, cuyas plumas servían para la mascaypacha o corona del emperador Inca.