El Tanque Argentino Mediano (TAM) es una familia de blindados desarrollada por la argentina TAMSE para el Ejército Argentino en la década de 1970. Entró en servicio en 1979. Aunque se desarrolló como tanque, se desarrollaron distintas variantes.
Historia
Inicios de los blindados en Argentina Tras analizar las lecciones de la Primera Guerra Mundial Argentina se decidió a mediados de la década de 1930 a equiparse con tanques. El ejército decidió la compra de 160 tanques checoslovacos Panzer 38(t). Sin embargo la compra fue cancelada ya que, tras la invasión alemana de Checoslovaquia, el ejército alemán decidió quedarse la producción entera de tanques, equipándose con los Panzer 38(t). Así en 1939 la fuerza blindada del ejército argentino se limitaba a unos pocos blindados, una docena de tanques Vickers Carden Lloyd comprados en 1934, y media docena de Crossley comprados en 1924. Dado el tamaño del país y la extensión de las fronteras el ejército alegaba que Argentina requería una fuerza blindada más poderosa, moderna y numerosa.
El primer tanque autóctono La Segunda Guerra Mundial supuso que no era posible encontrar blindados en el mercado, ya que ninguno de los países combatientes quería vender tanques cuando los necesitaban para la lucha. Argentina se inclinó por fabricar su propio tanque, lo que llevó a la construcción del Nahuel DL-43. Este era un tanque mediano armado con cañón de 75 mm, claramente inspirado en el primer M4 Sherman, aunque incorporaba mejoras en diseño y blindaje. El primer tanque salió de fábrica en 1944, pero solo se completaron 12 unidades antes de detener la producción en 1945. El fin de la guerra supuso que ahora existía un enorme excedente de tanques, los cuales eran vendidos a precios bajos. Las necesidades de los países europeos supuso además que aceptaran encantados el grano argentino como forma de pago. El Nahuel DL-43 fue así abandonado descartado y reemplazado por lotes de tanques Sherman de segunda mano.
Fuerza blindada argentina Argentina fue comprando tanques excedentes del ejército estadounidense y británico. Los primeros tanques Sherman llegaron entre los años 1946 y 1947, cuando el gobierno del Teniente General Perón realizó una importante compra de material bélico. Una parte importante de los Sherman estaban equipado con el cañón de 75 mm., pero más de la mitad de ellos estaban armados con el cañón de 17 libras (76,2 mm). El arma blindada estaba compuesta así por tanques compuesta por unos 400 tanques M4 Sherman y Sherman Firefly.
Modernización En la década de 1960, el Ejército Argentino contempló la necesidad de reemplazar el grueso de su fuerza acorazada compuesta por M4 Sherman y Sherman Firefly. Para ello, implementó el Plan Europa, en el que se buscaría diversificar los proveedores de armamento y buscar un socio tecnológico para comenzar con el desarrollo de la industria de defensa nacional. El primer paso fue la adquisición de 60 cazatanques franceses AMX-13/105 a finales de la década de 1960 y principio de la de 1970. Los otros finalistas a los que se impuso fueron el AMX-30, Chieftain y Leopard 1. Estados Unidos había ofrecido a Argentina anteriormente el M41 Walker Bulldog, oferta que retiró tras el golpe de 1966. Una vez reinstaurada la democracia se ofertó el M60A1 pero el ejército argentino prefirió comprar sus tanques en Europa. Gran Bretaña ofreció sus blindado Saladin FV601 Mark II, pero se les consideró no adecuados a las necesidades del Ejército.
El ejército pensó que el AMX-13 y su familia de blindados le permitiría unificar la cadena logística y reducir los costos operativos. Además, Argentina podría tener ese socio tecnológico que permitiese el desarrollo de la embrionaria industria de blindados argentina. En el contrato se contemplaba el montaje en Argentina de vehículos a partir de componentes suministrados por Francia, como paso previo a una posible serie de vehículos enteramente producidos en el país. Argentina compró 80 AMX-13 con cañón de 105 mm, 180 vehículos de transporte blindado AMX VCI, 14 cañones autopropulsados AMX-155 F3 y 2 AMX-13 PDP (Poseur De Pont) Modèle 51. En Francia se compraron también vehículos blindados Panhard AML-245H90, armados con cañones de 90 mm. Además, en Suiza se compraron 60 Mowag Grenadier de transporte de personal. Adicionalmente para fomentar el desarrollo de industria local 60 Mowag Roland portamorteros y 40 AMX-13 se ensamblaron en Argentina. Los AMX-13 no cumplieron con las expectativas y necesidades, por lo que el Estado Mayor General del Ejército Argentino solicitó que se desarrollase una nueva preselección y concurso para definir el nuevo carro de combate mediano, hecho específicamente para equipar a todas las unidades blindadas argentinas para los años 1980.
Este vehículo debía cumplir con todos los requisitos solicitados por el Ejército Argentino. Si ningún vehículo cumpliera con esto, el Requerimiento Operacional mencionaba la producción local del vehículo, para lo que se buscaría un socio industrial. Los alemanes presentaron el Leopard 1 y Francia presentó, a través de GIAT Industries, el AMX-30. Estos dos modelos eran muy similares y estaban considerados como los mejores CCP de Europa. Ambos poseían cañones de 105 milímetros, buena opción y una muy buena movilidad. Estados Unidos quiso participar en el concurso y envió un M60 Patton para ser evaluado por el EA. El carro de combate estadounidense resultó muy pesado, no tenía la autonomía requerida, era más lento que los europeos y además, era más costoso de adquirir y mantener. Este vehículo se lo puede observar hoy en día en Campo de Mayo. Descartados todos los modelos evaluados, el Ejército Argentino emprende la búsqueda de un vehículo que cumpliera todos los requerimientos solicitados y sirviera de base para toda una nueva familia de vehículos.
A todo ello se unió que en aquellos años, por razones políticas, el Ejército Argentino no pudo adquirir tanques en el extranjero. El ejército se sintió frustrado por no poder producir tanques en Argentina. Algunos recordaron en aquellos años el fracasado proyecto del tanque argentino Nahuel DL-43. Entre las ideas a que se recurrieron aquellos años estuvo la de repotenciar los Sherman Firefly con los cañones FTR Cal. 105 mm. L 44/57 del AMX-13/105. Supuestamente fueron producidas 120 unidades, como un disuasivo ante una eventual guerra en contra de Chile.
Apuesta por el TAM Descartados los Leopard 1 y AMX-30B por no cumplir totalmente los requerimientos argentinos solo quedaba emprender la búsqueda de un modelo completamente nuevo que permitiese cubrir los requerimientos y que sirviera de base para el desarrollo de una familia de blindados. Aunque Argentina diseñó y produjo, en la década de 1940, el Nahuel DL-43, diseñar un vehículo de combate de última generación era en ese momento inviable por no disponer de instalaciones industriales y tecnológicas, no presentes en Sudamérica para entonces, y que podría llevar más de diez años y suponer enormes cantidades de dinero que el estado no podía asumir. Se optó por buscar un socio tecnológico para la producción de un carro de combate moderno.
Thyssen - Henschel había creado el prototipo Light Combat Tank Marder with 105 mm Gun, basado en el vehículo de combate de infantería Marder, y había ofrecido el concepto a la República Federal de Alemania, al Ejército de Brasil y posteriormente al Ejército Argentino. Por esto se firma un acuerdo con el consorcio alemán Thyssen - Henschel, que desarrollaría el TH-301, una variante modificada con chasis de un Marder, a la vez que formaría a los ingenieros y técnicos argentinos y realizaría la transferencia de tecnología necesaria para que la producción en serie sea realizada en el país. El transporte de personal Marder se había empezado a fabricar en 1970, siendo eficiente y con componentes mecánicos probados y en producción.
Entre 1974 y 1976 desarrolló dos versiones básicas solicitadas por el alto mando argentino. La primera sería un tanque medio de 30 toneladas, dotado de un cañón de 105 milímetros y la segunda un vehículo de combate de infantería, muy similar al Marder, pero dotado con una torreta biplaza armada con un cañón de 20mm, que luego se usaría como transporte de personal.
Las evaluaciones de los prototipos del TAM se realizaron durante dos años, en las cuales fueron probados en todos los terrenos posibles, recorriendo , realizando pruebas en la cordillera de los Andes, a 4560m de altitud, la llanura central y el desierto patagónico con temperaturas de hasta -15°C, como así también en las selvas tropicales del norte del país con más 38 °C.
Concluidas las pruebas y con 1452 modificaciones de diversos tipos solicitados por el Estado Mayor del Ejército Argentino, la variante alemana del Marder recibe el visto bueno para su producción del primer lote de vehículos. En 1980 se crea la empresa TAMSE (Tanque Argentino Mediano Sociedad del Estado) en la localidad de Boulogne Sur Mer, provincia de Buenos Aires, encargada de producir los vehículos en serie. El primer vehículo fue entregado al Regimiento de Caballería de Tanques 8 en 1981. Para 1983 el 70% de los componentes se producían localmente en Argentina.
Diseño El Ejército Argentino consideraba de gran importancia la estandarización logística, de mantenimiento y entrenamiento. Con una familia de vehículos creada bajo un mismo chasis, se ahorraría un importante presupuesto en entrenamiento de tripulaciones, mecánicos y técnicos. Adicionalmente el tren logístico en campaña se vería favorecido por la reducción de tipos de componentes a transportar y tener un alto número de vehículos reduciría los costos operativos de manera muy importante.
Los requerimientos generales del vehículo eran los siguientes: Cañón de 105 mm o superior. Poseer una alta velocidad y maniobrabilidad Tener una autonomía en asfalto de más de 500 km sin utilizar tanques de combustible externos. No superar las 35 t en orden de combate. Estar equipado con un sistema de control de tiro de última generación. Poder operar en todas las condiciones geográficas presentes en el territorio nacional, montaña hasta 4500 m sobre el nivel del mar, selva tropical, desierto patagónico, llanuras y desierto de alta montaña.
La configuración del casco era bastante revolucionaria para un carro de combate en esa época, ya que cuenta con el motor al frente del lado derecho, con el conductor a la izquierda, de similar concepción al Merkava israelí. La cámara de combate está ocupada por el canasto de la torre, y puede transportar hasta 50 proyectiles en todo el vehículo. El beneficio de encontrarse el motor en esa ubicación es el de aumentar la protección frontal del vehículo, resguardando así a la tripulación y municiones, a la vez que libera suficiente espacio para el almacenamiento de municiones en la parte posterior. Esto también permite disponer de una pequeña escotilla de popa, el cual puede servir como medio para la carga rápida de proyectiles.
A excepción del motor, la transmisión y el sistema de control de tiro, que debieron ser importados, todas las demás piezas fueron producidas por empresas estatales o privadas argentinas. Elementos esenciales del vehículo, como el blindaje, el cañón y los sistemas de comunicación, fueron hechos en el país, siendo de diseño nacional o en muchos casos fabricados bajo licencia.