José Pascual Tamborini (Buenos Aires, 22 de febrero de 1886 - Ib., 25 de septiembre de 1955) fue un médico y político argentino, integrante de la Unión Cívica Radical. Se desempeñó como diputado nacional durante tres periodos (1918-1922, 1922-1925 y 1936-1940), como senador nacional por la Capital Federal entre 1940 y 1943, y como ministro del Interior entre 1925 y 1928, en la presidencia de Marcelo T. de Alvear. También fue candidato presidencial por la Unión Democrática en las elecciones presidenciales de 1946.

Biografía José Pascual Tamborini nació el 22 de febrero de 1886 como hijo de Giuseppe y Caterina Malacalza, dos inmigrantes italianos con origen en la pequeña ciudad de Bobbio en la región de Emilia-Romaña. Contrajo matrimonio con María Luisa Krause, hija del ingeniero Otto Krause.

Se unió a la Unión Cívica Radical en 1903, a la edad de 17 años, cuando comenzaba sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Mientras cursaba sus estudios universitarios fue vicepresidente del Comité Universitario Radical, director del periódico que publicaba el comité radical y tuvo participación durante la Revolución radical de 1905, con sus amigos Roberto M. Ortiz y Mario Guido.Historia del Colegio Nacional Buenos Aires https://www.google.com.ar/books/edition/Ensayos/LbJUAAAAMAAJ?hl=es-419&gbpv=1&bsq=Jos%C3%A9+Tamborini+1905&dq=Jos%C3%A9+Tamborini+1905&printsec=frontcover En 1911 se recibió de médico.

En la campaña electoral de 1916 acompañó la candidatura presidencial de Hipólito Yrigoyen y fue elegido como elector por la Capital Federal, votando en el Colegio Electoral por la fórmula radical compuesta por Yrigoyen y Pelagio Luna. En 1918 fue electo como diputado nacional por la Capital Federal, cumpliendo con su mandato hasta 1922. En 1919 fue convocado por el presidente Yrigoyen para mediar en la huelga de los Talleres Vassena, pero fracasó en su gestión, lo que pronto se convirtió en un conflicto sindical generalizado que terminó con 700 muertos y cerca de 4000 heridos, y pasó a la historia como la Semana Trágica.

Hacia finales de la presidencia de Yrigoyen, Tamborini integró una corriente dentro del radicalismo que empezó a cuestionar el liderazgo que ejercía el presidente dentro del partido y dentro del Congreso Nacional se iba consolidando un movimiento disidente en abierta oposición a la política presidencial representado por 20 diputados entre los que se contaban Víctor M. Molina, Mario Guido, Roberto M. Ortiz, Enrique Mosca, Tamborini y otros. En 1922 fue nuevamente electo como diputado nacional por la Capital Federal por la Unión Cívica Radical, aunque en el plano nacional apoyó la candidatura del radical disidente Miguel Laurencena, en las elecciones donde fue electo como presidente Marcelo T. de Alvear.

Las relaciones del presidente Alvear con el Partido Radical se deterioraron a lo largo de 1923, en gran medida como consecuencia de las medidas adoptadas por su gobierno para reducir el gasto público. La ortodoxia financiera aplicada por la administración nacional afectaba la capacidad de acción de los caudillos comiteriles, quienes, privados de un número suficiente de cargos para distribuir entre sus partidarios, veían debilitadas sus posiciones dentro del partido. A ello se sumaban las tensiones con el vicepresidente Elpidio González y la negativa del presidente a respaldar el ambicioso plan de obras públicas impulsado por el único ministro de filiación yrigoyenista en el gabinete. En ese contexto, y frente a los ataques provenientes de La Época y de diversos comités radicales, resultaba lógico que el presidente buscara consolidar su posición mediante un acercamiento al sector antipersonalista, que en las elecciones de 1924 se había impuesto en provincias como Entre Ríos, Santa Fe y Santiago del Estero y contaba, además, con el apoyo del cantonismo sanjuanino y del lencinismo mendocino. https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/7725/1/radicales-antipersonalistas-historia-disidencia.pdf

El acto inaugural del período legislativo de 1924 no contó con la presencia de los personalistas, nombre con el que se designaba ya a los partidarios de Yrigoyen. La división estaba planteada y se manifestó en diputados. Mario Guido es elegido presidente del cuerpo con voto radical disidente, conservador y socialista. Allí, Tamborini acuñó la expresión “genuflexos”, oponiéndola a “contubernio”, para designar a aquellos que respondían a la jefatura carismática de Yrigoyen. En agosto de ese año, en una asamblea realizada en el teatro Coliseo, los antipersonalistas proclamaron la formación de un nuevo partido. La figura de Alem se oponía a la de Yrigoyen. Lo conformaban, además de Tamborini, dirigentes de prestigio como Leopoldo Melo, Vicente Gallo, Fernando Saguier, José Camilo Crotto y fracciones provinciales: el bloquismo sanjuanino, el lencinismo de Mendoza, los menchaquistas de Santa Fe, los principistas riojanos, los entrerrianos liderados por Miguel Laurencena, el grupo de Bas en Córdoba, y los partidarios de Ramón Gómez en Santiago del Estero. https://www.google.com.ar/books/edition/Democracia_conflicto_social_y_renovador/-cVTBAAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=Tamborini+Laurencena+1922&pg=PT19&printsec=frontcover

En agosto de 1925, en pleno conflicto político entre las dos alas del radicalismo por la posible intervención de la provincia de Buenos Aires, baluarte del yrigoyenismo, renunció Vicente Gallo, ministro del Interior de Alvear desde 1923, cuando el presidente se negó a la intervención a Buenos Aires. Para reemplazarlo, el presidente Alvear designó a Tamborini, que se desempeñaba como diputado nacional desde 1918. Aunque cercano a los antipersonalistas, Tamborini era considerado el más amigo de los yrigoyenistas dentro de la oposición a Yrigoyen, y su presencia en el Ministerio del Interior determinaba que la provincia de Buenos Aires no sería intervenida. Este nombramiento fue parte de un intento de conciliación entre ambos radicalismos, conciliación que por otra parte, el presidente necesitaba para evitar la parálisis legislativa. Durante su período como Ministro de Interior se llevarán a cabo ocho de diez intervenciones federales durante la gestión de Alvear. Por decreto interviene el presidente dos veces a Santiago del Estero (1925 y 1928), La Rioja (1925), Catamarca (1928) y Salta (1928). Paralelamente se producen conflictos referidos a la reforma universitaria, y Tamborini aprobará normativas por las cuales se limita la intervención estudiantil en la elección de las autoridades universitarias.

Durante su gestión como Ministro se produce la Masacre de Napalpí una matanza cometida por una fuerza de más de cien hombres de la Policía Nacional de Territorios de la Argentina, en la que resultaron asesinadas entre doscientas y setecientas personas pertenecientes a los pueblos qom y mocoví-moqoit, el 19 de julio de 1924 en el paraje El Aguará, en cercanías de la reducción aborigen Napalpí, ubicada en el entonces territorio nacional del Chaco. La masacre fue cometida por fuerzas policiales nacionales, con participación de civiles, bajo órdenes directa del presidente Marcelo Torcuato de Alvear. miniaturadeimagen|Con Yrigoyen en 1928 Tras la asunción presidencial de Yrigoyen el 12 de octubre de 1928 se alejó de la vida política. Luego del golpe militar de 1930 Tamborini se reincorporó a las filas del radicalismo y tuvo una activa participación en la reorganización del radicalismo durante la dictadura del general José Félix Uriburu, favoreciendo una reunificación entre personalistas y antipersonalistas bajo el liderazgo de Marcelo T. de Alvear. Luego que el régimen dictatorial vetara la candidatura presidencial de Alvear para las elecciones generales de 1931, el radicalismo entró en un periodo de abstención electoral. En 1931, Tamborini fue detenido y exiliado a puerto San Julián por la dictadura de Uriburu y tras la frustrada revolución radical de 1932 volvió a ser detenido, esta vez por órdenes del presidente Agustín P. Justo y al igual que otros muchos radicales fue primero confinado en la isla Martín García y luego enviado a Ushuaia.

Durante la jornada del 3 de julio de 1933, Tamborini fue uno de las personas que rodeaban a Hipólito Yrigoyen en su lecho de muerte, junto a los hijos del expresidente, Elpidio González, Marcelo T. de Alvear y su esposa Regina Pacini, Honorio Pueyrredón y otros familiares y dirigentes radicales. En cierto momento, los doctores que atendían a Yrigoyen, declararon su muerte. Elpidio González le preguntó a Alvear que hora era, a lo que Alvear contestó: "son las 19 y 21". Acto seguido, Tamborini, abre las puertas del balcón de la habitación de Yrigoyen para dirigirse a la multitud que se congregó ese día frente al domicilio. Tamborini anunció a los presentes la muerte del expresidente para volver a cerrar las puertas.

En 1935 el radicalismo levanta la abstención y permite a sus dirigentes volver a presentarse a elecciones. En noviembre de ese año, Amadeo Sabattini derrota a los conservadores y se convierte en gobernador de la provincia de Córdoba. En las elecciones legislativas de marzo de 1936, Tamborini es electo diputado nacional por la Capital Federal en la lista radical que triunfó en el distrito. En su primer sesión preparatoria como diputado Tamborini, junto al socialista Américo Ghioldi y el demócrata progresista Julio Argentino Noble, manifestaron su posición de que las elecciones en Buenos Aires, Corrientes y Mendoza debían ser impugnadas por fraudulentas, mientras que todas las fuerzas opositoras en la Cámara de Diputados (radicales, socialistas y demócrata progresistas) se unieron en un llamado "Frente Popular" para buscar la anulación de las elecciones fraudulentas, rechazando los diplomas de los diputados electos por esos distritos. Dichas manifestaciones terminaron resultando en una parálisis total del Congreso Nacional.

En el radicalismo se creía que los diplomas de los diputados bonaerenses no serían rechazados, ya que el presidente del Comité Nacional, aunque repudiaba públicamente el fraude, aconsejaba tratar el tema con moderación. La impugnación también afectaba a los radicales electos por la minoría, quienes no querían “verse apartados de las ubres del presupuesto”. En ese contexto, los diputados tucumanos aparecían como árbitros de la situación, al punto de que el propio presidente Justo les pidió ayuda para evitar “hechos irreversibles”. Ante la gravedad del conflicto, Agustín P. Justo recurrió a Vicente Gallo y al vicepresidente Julio A. Roca para mediar entre las partes. Sin embargo, según algunos comentarios, más que resolver el pleito institucional se buscaba un acuerdo político en torno a la futura fórmula presidencial. Las gestiones fracasaron y los mediadores renunciaron ante la resistencia a las soluciones propuestas.

En paralelo, el coronel Pomar ordenó a sus seguidores no atacar al Comité Nacional ni a Marcelo T. de Alvear, pues existían conversaciones para incorporar al doctor Ábalos a la fórmula presidencial. Alvear habría aceptado esta posibilidad porque necesitaba el apoyo de los radicales santafesinos para asegurar la victoria de Mosca. Las gestiones, sin embargo, fracasaron y los mediadores renunciaron ante la resistencia a las soluciones propuestas. Pese a ello, algunos dirigentes mantenían cierto optimismo en alcanzar un “triunfo moral posterior”, atribuyendo las mayores resistencias a los sectores más extremos del espectro político. Mientras tanto, tanto los círculos demócrata nacionales como los radicales antipersonalistas seguían con atención la fase final de la mediación de Roca y Gallo.