thumb|250px|El aeropuerto terminó con el aislamiento de las islas. Las negociaciones para la transferencia de soberanía de las islas Malvinas consistieron en una serie de encuentros oficiales, entre los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido, entre 1966 y 1982, con el objetivo de resolver la cuestión de las islas Malvinas, mediante la restitución del territorio a Argentina y la introducción de salvaguardas para el mantenimiento de la forma de vida de la población de las islas.
Durante esos años las negociaciones fueron llevadas a cabo entre distintos gobiernos de Argentina y el Reino Unido para resolver la disputa de soberanía por la vía diplomática, analizando varias hipótesis de solución, no pudiendo arribar a un acuerdo. El Memorándum de Entendimiento de 1968 conformó el punto más alto de las negociaciones, mientras el incidente de la Misión Shackleton en 1976, fue su punto más bajo. Argentina intentó avanzar en sus reclamos de soberanía, mientras que el Reino Unido trató de acomodar dichos reclamos con su compromiso de respetar los deseos de los isleños y con la presión política llevada a cabo por grupos económicos de las islas.
La cuestión Malvinas La cuestión de las islas Malvinas es la disputa que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República Argentina sostienen por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El 3 de enero de 1833 las fuerzas militares británicas expulsaron por la fuerza a las autoridades argentinas de las islas. Desde entonces Argentina reclama la devolución de los territorios que están bajo control del Reino Unido, que lo administra como un territorio británico de ultramar. Argentina reivindica sus derechos sobre las islas y exige su devolución, considerándolas parte integral e indivisible de su territorio. A criterio de las Naciones Unidas se trata de un territorio en litigio que incluye en la lista de territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización. La expresión de la Cuestión Malvinas nació en la Resolución 2065 de la ONU.
La Resolución 2065 de Naciones Unidas thumb|250px|Información acerca de las negociaciones y otros sucesos de la época en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur de Buenos Aires. La Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 16 de diciembre de 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y Argentina en torno a las Islas Malvinas. De igual manera, reconoció que el caso de las Malvinas se encuadra en una situación colonial, que debe ser resuelta teniendo en consideración lo expresado en la resolución 1514 (XV), donde se estableció el objetivo de eliminar toda forma de colonialismo.
La resolución invita a las partes a resolver sin demora la disputa de soberanía, teniendo en consideración los intereses de la población de las islas. La referencia a intereses y población en oposición a deseos y pueblo es considerada por Argentina como un reconocimiento de la comunidad internacional a su postura en relación con la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos. Para el gobierno británico, los isleños tienen derecho a la autodeterminación, mientras que para Argentina los habitantes de las islas no constituyen un pueblo; sino que son una población, temporal, trasplantada y que no tiene diferencias culturales con el Reino Unido ni vinculaciones legítimas con el territorio.
Desde 1964, el Reino Unido se había opuesto a negociar sobre la soberanía, sosteniendo el derecho a la autodeterminación, y buscando conversar con Argentina sobre temas «secundarios», tales como transporte, telecomunicaciones, pesca, entre otros.
El 18 de marzo de 1966 una circular informativa de la Secretaría General de las Naciones Unidas comunicó a los miembros de la ONU que a partir de esa fecha, la denominación de las islas en los documentos oficiales del organismo sería «Falkland (Malvinas)» en los documentos en inglés y «Malvinas (Falkland)» para los documentos en español.CARI (I), 276-77. Doc. ST/ADM/SER/A.1084.
La ONU nunca afirmó ni afirmará que el archipiélago de Malvinas pertenezca a Argentina o al Reino Unido, sino que desde la resolución 2065 manifiesta a favor de que se lleven a cabo negociaciones y define taxativamente que se trata de un conflicto entre dos partes y no de tres, excluyendo a la autoridad colonial de las islas.
Inicio de las negociaciones
La ruptura del status quo
Cuando las autoridades argentinas tomaron conocimiento del establecimiento británico en las islas , en 1833, protestaron de inmediato ante el gobierno británico, primero ante el encargado de negocios en Buenos Aires y luego directamente ante el primer ministro Lord Palmerston. Las protestas fueron ignoradas por el gobierno británico, que se mantuvo en la postura de considerar el tema cerrado. En un memorando encargado por el gobierno británico, Gastón de Bernhardt, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores británico sostuvo que:
Al momento de la sanción de la Resolución 2065, el gobierno británico había rechazado todas las propuestas argentinas para la resolución pacífica de la controversia, incluyendo la propuesta de someter el caso a un arbitraje.
A la Resolución 2065 le siguieron otras resoluciones favorables al punto de vista argentino, que sumadas a un contexto internacional, donde el mantenimiento de las situaciones coloniales era políticamente inviable, llevaron al gobierno británico a modificar su posición y por primera vez negociar con Argentina una solución pacífica para ponerle fin a la disputa de soberanía.
Primeros contactos thumb|180px|Miguel Zavala Ortiz. thumb|180px|Michel Stewart. El 20 de septiembre de 1965, la Cancillería de Argentina envió una nota al Gobierno del Reino Unido invitándolo a iniciar negociaciones bilaterales sobre la Cuestión Malvinas. El 4 de noviembre el gobierno británico respondió afirmativamente a la nota argentina, aunque restringió el alcance de las negociaciones al considerar al tema de soberanía fuera de discusión.Información de del Carril a la Cuarta Comisión de la ONU sobre contactos bilaterales, 11 de noviembre de 1965 en CARI (I) 251-52.
El 11 de enero de 1966 llegó a Buenos Aires Michael Stewart, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores del Reino Unido, siendo la primera visita de un diplomático de esa categoría a territorio argentino. Durante su estadía de tres días en Buenos Aires se reunió con el canciller argentino Miguel Zavala Ortiz y otros funcionarios argentinos y trataron la cuestión de la disputa de soberanía de las islas Malvinas. Era la primera vez, desde el inicio de las protestas argentinas en 1833, que el gobierno británico dialogaba oficialmente sobre el tema.
El 3 de enero de 1966, al cumplirse el 133.º aniversario de la usurpación británica del archipiélago, Arturo Illia había decretado la fundación del Instituto Nacional de las Islas Malvinas y Adyacencias para tratar a fondo la Cuestión Malvinas y que presidió Ernesto J. Fitte. Al año siguiente, el Instituto fue disuelto por Nicanor Costa Méndez por decreto del 14 de febrero de 1967.
En julio de 1966 se efectuó en Londres la primera rueda de negociaciones bilaterales. Argentina se comprometió ante el Reino Unido a respetar los intereses y el modo de vida de los habitantes de las islas, según el mandato de la Resolución 2065 (XX). Previo a ello, el Subsecretario de Estado para las Américas del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido invitó a un almuerzo al encargado de negocios argentino en el Reino Unido Carlos Ortiz de Rozas. Allí también asistió el experto de la embajada argentina sobre la cuestión Malvinas. Ortiz de Rozas y el resto de los delegados argentinos fueron informados extraoficialmente que el gobierno británico no tenía intereses estratégicos, políticos o económicos que perseguir en las Malvinas. Pero, para transferir el territorio a Argentina, era necesario convencer a los isleños de las ventajas de un acercamiento con Argentina, mediante comunicaciones y entendimientos. El problema que restaba era encontrar cuándo y cómo se haría el traspaso de soberanía.
De manera oficial, durante la rueda de negociaciones, la delegación británica había «rechazado formalmente» la sugerencia del embajador argentino brigadier Eduardo Mc Loughlin de que la ocupación británica del archipiélago era ilegal. Ortiz de Rozas reportó el intercambio de palabras a Buenos Aires, y previno que el proceso sería largo, aunque la metodología le parecía correcta, recomendando a la vez probar la sugerencia británica. La Cancillería argentina evaluó a la primera rueda como «muy positiva».
Entre noviembre y diciembre del mismo año, se llevó a cabo en Londres una segunda rueda, donde el gobierno británico primero propuso establecer comunicaciones y relaciones comerciales ente las islas y el continente, sin modificar la situación colonial de las islas ni afectar el reclamo argentino, y congelando la cuestión de soberanía durante 30 años. Cumplido ese plazo, la población británica de las islas podría optar por la soberanía británica o argentina. El gobierno argentino rechazó la propuesta por considerar inadmisible que se congele la cuestión de la soberanía y que la población de las islas pudiera tener derecho a veto. Luego del rechazo argentino, el gobierno británico propuso mejorar las comunicaciones entre las islas y el continente con vistas a un futuro acuerdo sobre soberanía.
Entre 1966 y 1968, los diplomáticos argentinos y los funcionarios del Departamento de América del Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, mantuvieron numerosas reuniones formales e informales, todas ellas de carácter confidencial. El objetivo argentino de dichas reuniones fue lograr algún tipo de compromiso británico sobre el tema de la transferencia de la soberanía.
Primeras alternativas para la solución del conflicto
El Memorándum de entendimiento
A lo largo de 1967 se llevó a cabo una serie de conversaciones informales permanentes, permitiendo que haya un ritmo negociador sin limitarse a las ruedas formales. Allí surgieron los primeros proyectos de acuerdo incluyendo los temas de soberanía y comunicaciones. Hacia marzo de ese año, el gobierno británico había suavizado su posición e informó oficialmente a Argentina que si se respetaban los deseos de los isleños, estarían dispuestos a cederles la soberanía de las Malvinas.
El 13 de junio de 1967, el gobierno británico le presentó al gobierno argentino un nuevo borrador que tenía en cuenta las objeciones argentinas a la propuesta del año anterior. La nueva propuesta reducía considerablemente los plazos para la transferencia de soberanía y citaba el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas:
Argentina se mostró muy satisfecha con este cambio, porque iba en la misma dirección que la resolución 2065, que demanda tener en cuenta los intereses de la población de las islas. Que exista una población con intereses, implica que no existe un pueblo con deseos o derecho a la autodeterminación.
Aunque el gobierno argentino consideró que la propuesta de junio de 1967 implicaba un avance con respecto a la propuesta anterior, el problema radicaba en que el gobierno británico seguía insistiendo en el derecho a veto de los isleños, algo inaceptable para Argentina. Por ese motivo, en julio de 1967 el gobierno británico modificó el artículo referido al veto de los isleños y lo suavizó indicando que la transferencia de soberanía se llevaría a cabo, no cuando fuera aceptable para los isleños, sino cuando estuvieran satisfechas las salvaguardas y garantías, tendientes a mantener la forma de vida de la población de las islas. El gobierno británico sería el encargado de decidir cuando esos requisitos estaban debidamente satisfechos.