Manifiesto a la Nación es un texto escrito por el General Enrique Gorostieta Velarde, publicado el 4 de agosto de 1928 en Los Altos, Jalisco. Este texto expresa el descontento de la población debido a la falta de libertades para los católicos durante el periodo presidencial de Plutarco Elías Calles (1924-1928). A pesar de los problemas a los que se enfrentan los libertadores, Gorostieta busca motivar a la población a seguir luchando por lo que pide obediencia y lealtad.
Antecedentes
El Episcopado mexicano no quedó conforme con los artículos 3,5,27 y 130 de la nueva Constitución de 1917 por lo que empezó la tensión entre el clero y los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.Tecnológico de Monterrey, “Reconstrucción nacional 1917-1940”
Bernardo Bergöend creó la Asociación Católica de la Juventud Mexicana para fomentar entre los jóvenes el odio a la democracia y buscaba la restauración del poder de la Iglesia, al igual que otras organizaciones que la contraofensiva tenía a cargo.
Plutarco Elías Calles subió a la presidencia a sus 47 años el 30 de noviembre de 1924, el cual era descendiente de una familia terrateniente en Sonora. Fue maestro hasta que llegó la Revolución y se llegó a convertir en gobernador provisional de su estado natal.
Incluso antes de su llegada a la presidencia, Calles ya era conocido como el político más anticlerical del país. Durante el gobierno de Álvaro Obregón fue secretario de Gobernación. Ambos buscaban establecer un programa de desarrollo económico de corte capitalista y nacionalista. El problema fue que ese tipo de nacionalismo provocó conflictos no solamente con Estados Unidos sino también con la Iglesia, ya que por una parte declaró retroactiva la Ley de Nacionalización de Tierras con lo cual afectó a inversionistas extranjeros, y por otra parte buscó cumplir estrictamente los artículos que afectaban a la Iglesia.Matute, Álvaro Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México
La política anticlerical adoptada por Calles era legado el racionalismo del siglo XVIII y del liberalismo del siglo XIX, que fue combinado con la ignorancia política del Antiguo México.Bethel, Leslie, ed., Historia de América Latina
Con La Ley Calles estalló el conflicto Iglesia-Estado ya que con ésta no solo se buscaba limitar y controlar el culto en México, sino que también se sometía la Iglesia al Estado. Dentro de su contenido se encontraba la suspensión de funciones para los clérigos extranjeros, registro de iglesias, prohibición del clero a dar opiniones políticas, clausura de escuelas religiosas, limitaba el número de sacerdotes a uno por cada seis mil habitantes y éstos se tenían que registrarse ante las autoridades municipales, entre otras.Arzobispado de GuadalajaraLa Liga Nacional de Defensa Religiosa
Ante esta situación, el episcopado mexicano anunció la suspensión de cultos.Matute, Álvaro. Op. cit. p. 245-248 Así comenzó la Guerra Cristera, durante la cual los ciudadanos respondieron violentamente y se enfrentaron al Estado y su ejército.
Los Libertadores Debido a la persecución del clero y la aparición de una Iglesia católica apostólica mexicana, se formó la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa bajo la dirección de Bernardo Bergöend, la cual buscaba poner resistencia ante el gobierno de Calles.Matute, Álvaro Op. cit. p. 245-248 Se nombró al General Enrique Gorostieta como el Jefe Civil del Movimiento Libertador, el cual expresó los características y objetivos principales de los Libertadores en su texto del Manifiesto a la Nación.
Características Luchan por un ideal firme. Justifican su combate como un medio de defensa por persecuciones tiránicas e injustas. Carecen de armas, organización, comida y vestimenta. Antes de 1927 no contaban con un plan de acción y jefes, tanto civiles como militares que unificaran el movimiento.
Principales objetivos Reconquistar las libertades perdidas durante el presidencialismo de Calles. Libertad de conciencia y religiosa, libertad de enseñanza, libertad de asociación, libertad de trabajo, libertad de imprenta son solo algunas de las que se buscan recuperar. Restablecer de la Constitución de 1857 sin las leyes de reforma. Para las reformas a la constitución proponían que ya no fuera únicamente reformada según lo que dicen sus artículos, sino que se pueda lograr a base de un plebiscito. Tomar la capital para después reconstruir la política de la misma.
Frases destacadas de los libertadores Castiga sin piedad a la maldad, pero no imites la crueldad de tus enemigos. Ama sin medida a Cristo rey y a la Virgen María de Guadalupe. Confía en el Señor y por tu esperanza en Él. Su programa queda simbolizado por el grito “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Viva la Virgen de Guadalupe!” que resume la civilización y libertad cristianas.Wertz, William “La guerra cristera: el sinarquismo entonces y ahora” Dios patria y libertad
La Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa y Calles no buscaban un arreglo sino aniquilar al otro.
El Manifiesto a la Nación
El Manifiesto fue redactado de la siguiente manera: 1.-Hace más de dos años que el pueblo mexicano, harto ya de la oprobiosa tiranía de Plutarco Elías Calles y sus secuaces, empuñó las armas para reconquistar las libertades que esos déspotas le han arrebatado, especialmente la religiosa y de conciencia. Durante ese largo período, los “Libertadores” se han cubierto de gloria y los tiranos no han logrado otra cosa que hundirse más en el cieno y la ignominia, al pretender ahogar en sangre los pujantes esfuerzos de un pueblo que los detesta y que está decidido a castigarlos.
Cierto es que no se ha obtenido la victoria final, pues son muchos los recursos materiales con que cuentan nuestros opresores, pero también es verdad que así se ha probado al mundo que el pueblo ha empuñado las armas contra sus tiranos, no movido por un transitorio sentimiento de ira y de venganza, sino impulsado y sostenido por altísimos ideales. Los “Libertadores” han derramado generosamente y sin medida su noble sangre; la juventud, la edad viril, la ancianidad y hasta la niñez y la mujer, han escrito brillantísimas páginas que inundarán de gloria a las generaciones que nos sucedan y el triunfo nuestro, en esta lucha sangrienta contra la bárbara disolución bolchevista, será el cauterio para las Américas y tal vez el principio de la curación universal.
2.– Pasó a la Historia el valeroso gesto de Serrano y de Gómez, quienes acompañados de un grupo de revolucionarios se enfrentaron a los déspotas en defensa de un ideal que ayer fue bandera y a pesar de disponer de grandes recursos materiales, sucumbieron a los traidores golpes del puñal que en la sombra dirige el tirano, su antiguo amigo. Los “Libertadores” iniciaron su lucha antes que ellos, y su desventura, hija de pérfida traición, no acobardó a las fuerzas libertadoras, y el enemigo ha sido impotente para doblegar su inquebrantable fe, no obstante su pobreza, a pesar de que se les ha negado todo recurso exterior, a pesar de que muchos que deberían estar con ellos les han negado, cobardemente, su ayuda y cooperación.
3.– El Embajador de una nación poderosa que ha intentado resolver los problemas nacionales poniéndolos en armonía con los intereses de su patria, ha tenido que confesar después de una labor perseverante de nueve meses, que es imposible resolver esos problemas, si antes no se resuelve el primero: el de nuestra libertad. Porque entre tanto, el erario estará exhausto por las continuas sangrías que le ocasiona una guerra que no puede terminar sino con la caída del gobierno opresor.
4.– La actitud admirable de los “Libertadores” es tanto más asombrosa, cuanto que ha roto con las prácticas y los procedimientos que han seguido en México, cuantos han requerido las armas para defender sus derechos contra la autoridad o para satisfacer sus ambiciones. Nuestros guerreros hasta ahora, han carecido de Jefe Supremo, de un Caudillo; y no han exigido para combatir contra los opresores de la patria, la adopción de un plan: esto, en un país de incurable caudillaje y en donde los planes y los programas son el obligado señuelo para los pueblos. Es indudable que esas circunstancias han sido una de las causas que han retardado la victoria, pero también demuestran que los “Libertadores” combaten por un ideal firmísimo que inflama su corazón y los sostiene en esta larga lucha: todo su programa, todas sus aspiraciones, han quedado simbolizados en un grito santo que sintetiza la civilización y la libertad cristianas,Y las bases fundamentales de la patria y de la nacionalidad: “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Viva la Virgen de Guadalupe!”
5.– Sin embargo, es menester declararlo: aunque haya faltado un jefe visible y aunque no se haya cristalizado un programa, las más altas aspiraciones que agiten intensamente el alma de la patria; sus más nobles anhelos, sus sentimientos de dignidad ultrajados por los opresores han hallado un órgano para encausarse y organizarse; órgano creado por la viva necesidad sentida, y él se ha encargado hasta ahora, de un modo superior y casi invisible, de dirigir esos esfuerzos, de orientar esas aspiraciones, de hacerse cargo de todo el movimiento de resistencia contra los tiranos: la LIGA NACIONAL DEFENSORA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA. Así ella, con todo derecho, se ha convertido en la genuina y legítima representación nacional.
6.– El desarrollo de los acontecimientos exige que se ponga ya remedio a las deficiencias apuntadas. Por eso, la misma Liga, respondiendo a las justificadísimas exigencias de los combatientes y de cuantos anhelan el derrumbamiento de los tiranos, y sujetándose con toda lealtad a las bases constitutivas de su existencia, ha resuelto que se dote al movimiento de defensa, tanto en el orden civil como en el militar, de jefes visibles que acaben de dar unidad a la acción libertadora, y que sepa el mundo de un modo concreto qué es lo que pretendemos, cuál es nuestro programa y la forma de realizarlo.
7.– Por esa causa, ha determinado nombrarme Jefe Militar del Movimiento Libertador y en nombre de la nación, me ha investido de las facultades necesarias en Hacienda y Guerra para cumplir con la ardua misión que me ha encomendado. Ella responderá ante la nación, ante la Historia y ante Dios de por qué me ha designado a mí.
Soy militar, conozco y siento la alta misión que me corresponde desempeñar en estos esfuerzos que la patria hace para recuperar sus libertades, y desde hace más de un año he abandonado todo, hasta lo que hay de más caro para el corazón del hombre y no puedo retroceder ante la orden que me impone la representación nacional. Acepto, pues, resuelto el cargo que se me confiere y desde ahora contraigo el formal compromiso, amparado con mi juramento de soldado, de ponerme a las órdenes del Jefe Civil del Movimiento Libertador, en el acto que se haga la designación respectiva y acatar sus disposiciones y resoluciones.
8.– El programa que adopta el Movimiento Libertador, de acuerdo con la Liga y que responde en un todo a mis convicciones, puede concretarse en esta sola palabra: LIBERTAD. Libertad de conciencia y religiosa, libertad de enseñanza, libertad de asociación, libertad de trabajo, libertad de imprenta: ¡Todas las libertades!
9.– Para alcanzar ese fin, se han tenido en cuenta las consideraciones que a continuación expreso, a efecto de escoger los medios de que el Movimiento Libertador debe valerse. No es menester romper con el pasado, aunque en él haya mucho de malo y deplorable. Durante sesenta años, la Constitución de 1857 fue la norma jurídica de la nación, la que sirvió de base a las relaciones internacionales, y aunque en verdad, no traduce el sentir real y efectivo del pueblo mexicano, es necesario fijar una base existente que sirva de punto de partida.