«Don't Cry for Me Argentina» es una canción grabada originalmente por la cantante británica Julie Covington. Fue compuesta por Tim Rice y Andrew Lloyd Webber para el álbum conceptual doble Evita (1976), que relata la vida de la política argentina Eva Perón. El álbum fue llevado al teatro como un musical a finales de la década de 1970, y en 1996 se estrenó la adaptación cinematográfica, dirigida por el cineasta Alan Parker y estelarizada por Madonna como Eva Perón. Luego de obtener el papel principal, consciente de que se evaluaría su capacidad para interpretar la partitura, la artista estadounidense se sometió a varios meses de entrenamiento vocal con la profesora Joan Lader. Esto le permitió ampliar su registro e incluir tonos que no había utilizado en sus trabajos anteriores. Su versión de «Don't Cry for Me Argentina» fue producida por Nigel Wright, Parker, Webber y David Caddick y figuró en la banda sonora de la película. Durante el primer día de las sesiones de grabación, Madonna enfrentó dificultades al interpretar la canción en frente de Lloyd Webber y en un entorno desconocido. Tras algunos intentos fallidos y ajustes en la producción, se adaptaron las sesiones para que trabajara en un estudio más cómodo y familiar, con un equipo reorganizado que favoreció su rendimiento.
La versión de Madonna es una balada melancólica de género pop orquestal que se interpreta en diferentes modalidades y cuya melodía se repite en varias ocasiones a lo largo de la banda sonora, de manera que se la utiliza como leitmotiv. La canción simula ser un discurso que pronunció Eva Perón en el balcón de la Casa Rosada, y la letra se describe como una declaración de su «devoción» a la clase trabajadora de Argentina. El tema salió a la venta como el segundo sencillo de la banda sonora de Evita —después de «You Must Love Me»— a través de la compañía Warner Bros. La primera fecha de lanzamiento tuvo lugar en el Reino Unido el 16 de diciembre de 1996, con vista a la temporada navideña, en un vinilo de siete pulgadas, casete y CD. El 11 de febrero de 1997, se publicó en los Estados Unidos en un vinilo de doce pulgadas y un maxi CD junto con varias remezclas producidas por los DJ Pablo Flores y Javier Garza, tituladas «Miami Mixes». Madonna, que expresó interés en grabar una versión dance del tema, rehízo las voces en inglés y español y se incorporó en la introducción el sample de un bandoneón argentino que suena como un acordeón.
En general, la versión de Madonna es considerada una de las mejores interpretaciones vocales de su carrera, además de que la crítica destacó su estilo distintivo y la capacidad de transmitir la vulnerabilidad de su personaje. No obstante, algunos críticos cuestionaron su inclusión en el grandes éxitos GHV2, mientras que otros rechazaron su interpretación y la compararon desfavorablemente con la versión de Patti LuPone. Desde el punto de vista comercial, encabezó las listas musicales de Canadá, Eslovenia, España, Francia, Hungría y República Checa, además de figurar entre los diez primeros lugares en Australia, Nueva Zelanda y otros países europeos. En los Estados Unidos, ocupó la octava posición en el Billboard Hot 100, lo que marcó el primer top diez de Lloyd Webber en el conteo y su mayor éxito como compositor desde 1971. Para Madonna, representó su trigésimo sencillo en ubicarse entre los diez primeros, un récord que en ese momento solo superaban Elvis Presley y The Beatles. La canción también obtuvo discos de oro en algunos territorios europeos y vendió 2.1 millones de copias en todo el mundo para junio de 2019.
El videoclip, dirigido por Parker, se compone íntegramente de imágenes temporalmente secuenciales de Evita y retrata la escena en la que el personaje de Eva Perón interpreta la canción desde el balcón de la Casa Rosada ante una multitud reunida en la Plaza de Mayo. Originalmente, se les había negado el permiso de rodar la escena en el balcón presidencial, ya que el gobierno argentino temía posibles complicaciones y protestas de los peronistas. Sin embargo, se les permitió filmar en el balcón luego de una primera reunión entre Madonna y el presidente Carlos Menem, seguida de otra días después entre Parker y el elenco. La escena, descrita como la «más emblemática» y «crucial» de la película, constituye el núcleo emocional de la historia. Madonna incluyó la canción en todas sus presentaciones en Buenos Aires durante las giras The Girlie Show (1993), Sticky & Sweet (2008) y The MDNA Tour (2012). Además, una versión instrumental formó parte del repertorio de su Drowned World Tour (2001), y para The Celebration Tour (2023-2024) interpretó un fragmento en un mashup con «La isla bonita» (1987). En cada concierto llevaba como capa la bandera ucraniana o la bandera del orgullo, mientras que en las pantallas se proyectaban en homenaje imágenes de figuras históricas y artísticas. Aunque no es una canción original de Madonna, su interpretación inspiró a varios artistas y grupos que grabaron versiones, muchas de las cuales se incluyeron en álbumes tributo a la cantante.
«Don't Cry for Me Argentina» obtuvo el premio a mejor canción adaptada en la primera edición de los Online Film & Television Awards y fue nominada a otros galardones como los MTV Movie Awards y los Blockbuster Entertainment. Asimismo, fue considerada para formar parte del listado 100 años... 100 canciones del American Film Institute (AFI). En evaluaciones retrospectivas, el sencillo fue reconocido como uno de los más importantes de Madonna e incluido en numerosas listas de los más destacados de su discografía. Además, representó uno de los mayores logros de su carrera en las listas musicales de la década de 1990, siendo su versión la más reconocida y popular a nivel mundial. El lanzamiento de las remezclas dance contribuyó, según varios críticos, a que la canción se consolidara como un éxito pop internacional.
Antecedentes thumb|upright|Madonna interpretó el papel principal de Eva Perón (en la imagen) en la película Evita, una adaptación del musical del mismo nombre.
En noviembre de 1976, salió a la venta un álbum conceptual doble titulado Evita, compuesto por Andrew Lloyd Webber y con letras de Tim Rice, que relataba la vida de la política Eva Perón, quien fue primera dama de Argentina y segunda esposa del expresidente Juan Domingo Perón. Ambos autores concibieron y ejecutaron el disco originalmente como una grabación completa, cohesiva y conceptual antes de representarla en el escenario, tal como hicieron con su anterior proyecto colaborativo, Jesus Christ Superstar (1970). Evita logró popularidad en varios países europeos, así como en Australia, Sudáfrica y América del Sur. Del álbum se produjeron tres sencillos, entre los que figuró «Don't Cry for Me Argentina», grabado por primera vez por la cantante Julie Covington. Posteriormente, el álbum fue adaptado como musical, que se representó en el West End en junio de 1978, con Elaine Paige como Evita, y en Broadway en septiembre del año siguiente, con Patti LuPone en el papel principal.
Publicado el 12 de noviembre de 1976 como el sencillo principal del álbum, «Don't Cry for Me Argentina» alcanzó el primer puesto en Australia, Bélgica, Irlanda, Nueva Zelanda, los Países Bajos y el Reino Unido. En este último país, obtuvo un disco de oro y vendió más de un millón de copias. Considerada una de las canciones más interpretadas de la historia, es además la más conocida de la obra teatral y constituye el tema central y emblemático del espectáculo. Desde su lanzamiento original, pasó a ser una elección frecuente para «cualquier aspirante a estrella de Broadway», y ha sido versionada por múltiples artistas como ABBA, Donna Summer, Joan Báez, Karen Carpenter, Olivia Newton-John y Sinéad O'Connor. También fue grabada como una versión instrumental por la banda The Shadows en 1979, que incorporó cuerdas y arpa.
Luego de muchos años de planificación, en diciembre de 1996 se estrenó la adaptación cinematográfica del musical, también titulada Evita, que contó con la producción de Robert Stigwood, Andrew G. Vajna y Alan Parker —quien también la dirigió— y la actuación estelar de Madonna como Eva Perón, Jonathan Pryce como Juan Domingo, Antonio Banderas como Che y Jimmy Nail como Agustín Magaldi. Madonna, que anheló por años interpretar lo que consideraba «el papel de su vida», envió a Parker una carta de cuatro páginas «extraordinariamente apasionada y sincera» en la que le detallaba que nadie más que ella podía representar a Eva Perón, además de que «cantaría, bailaría y actuaría con toda su alma» y dejaría sus proyectos en suspenso para dedicar todo su tiempo al filme. Sintió que podía reconocerse en ella porque fue «incomprendida, odiada y amada al mismo tiempo», sumado a que veía tantos paralelismos en su vida con los que se sentía identificada que estaba segura de que «podría interpretarla mejor que cualquier actriz». Declaró: «[Evita] Fue terriblemente incomprendida, difamada, retratada de forma demoníaca, y los medios hacen eso conmigo. [...] Tenía un deseo increíble de lograr algo con su vida. Lo que hizo, lo que consiguió, requirió un enorme coraje, y puedo relacionarme con eso». Parker habló con Madonna por teléfono y luego se reunieron un par de veces. El director, considerando la «exitosa» carrera musical de la cantante, necesitaba saber cuánto estaba dispuesta a aportar a la película, y más tarde evidenció que dedicaría una «enorme cantidad de tiempo, concentración y esfuerzo durante un período muy largo». Luego de varias reuniones a las que describió como «angustiosas», Madonna finalmente obtuvo el papel principal. Con el fin de prepararse para el filme, leyó libros sobre los Perón y realizó una exhaustiva investigación sobre el lugar de Eva en la historia argentina, que incluyó un viaje a Buenos Aires donde entrevistó personalmente a varios de los contemporáneos de la pareja.
Desarrollo thumb|upright|izquierda|Alan Parker, director de la película, quedó complacido al escuchar la nueva voz de Madonna y declaró que «todos nos quedamos atónitos ante la fuerza de su canto».
Parker y Webber eligieron a Madonna para el papel principal, aunque con ciertas reservas, ya que, si bien era conocida por su serie de éxitos pop, al principio no estaban completamente convencidos de que sus dotes vocales estuvieran a la altura de las canciones del musical. Muchos de los temas de la obra, en especial «Don't Cry for Me Argentina», requerían un amplio registro y eran notoriamente difíciles de cantar, incluso para cantantes experimentados en el teatro musical. Webber en particular se mostró preocupado por la capacidad de Madonna para cantar las partes «más legítimas y operísticas de su partitura». La artista sabía que no era la primera opción del compositor y añadió: «No creo que le entusiasmaran mis dotes como cantante. Sabía que tenía todo en contra. Es una posición incómoda. Sientes que todo el mundo está esperando que tropieces». Al final, Rice abogó por la causa y convenció a los demás de que le otorgaran el papel, y el entusiasmo contundente de la cantante y sus «sinceras promesas» terminaron de persuadirlos. Al ser aceptada en el filme, consciente de que se evaluaría su capacidad para interpretar la partitura, se preparó meticulosamente debido a las exigencias impuestas por el musical. En una entrevista, expresó: «Cuando me senté con el director musical y escuché todo el material que tenía que aprender, pensé, "tengo que trabajar con alguien en esto"». Para ello, antes de iniciar las grabaciones de la banda sonora, tomó clases de entrenamiento vocal en Nueva York durante varios meses con la profesora Joan Lader, una figura respetada en el mundo de la música, quien anteriormente enseñó a otras artistas como Roberta Flack, Dianne Reeves y Patti LuPone. Estaba decidida a cantar la partitura tal como la compuso Webber y «a no hacer trampas de ninguna manera», según expresó Parker.