thumb|El Parnaso, representado por Rafael Sanzio en la Stanza della Segnatura del Vaticano (Roma, 1509). El dios Apolo se rodea de su corte de nueve musas, número que se repite en la selección de nueve poetas antiguos y nueve poetas modernos. Parte de un programa iconográfico que desarrolla un completo canon, el fresco se concibió como una alegoría de las Artes. En las tres restantes paredes se representaron las alegorías de la Filosofía (La Escuela de Atenas —sabios antiguos y modernos—), la Teología (La disputa del Sacramento —doctores de la Iglesia—) y la Jurisprudencia o el Derecho (Las virtudes cardinales). thumb|La apoteosis de Homero, de Ingres (París, 1827). El poeta, coronado por la fama, aparece rodeado de literatos y artistas de todas las épocas. El cuadro, encargado para el museo de Carlos X (nombre que recibían en ese momento las colecciones del Louvre), está planteado como una réplica u homenaje al fresco de Rafael, que de hecho aparece representado.Ficha de la obra en el Louvre, fuente citada en The Apotheosis of Homer (Ingres). Los personajes representados son Molière, Dante, Miguel de Cervantes, Jean Racine, William Shakespeare, Voltaire, Séneca, Virgilio, Esopo, Píndaro, Hesíodo, Platón, Sócrates, Pericles, Fidias, Miguel Ángel, Alejandro Magno, Luis Vaz de Camões, Fenelón, Longino, Nicolas Boileau-Despréaux, Pierre Corneille, Poussin, Mozart, Horacio, Rafael Sanzio, Safo, Apeles, Licurgo, Eurípides, Menandro, Sófocles, Esquilo, Heródoto, Orfeo. thumb|Friso del pedestal del Albert Memorial, llamado del Parnaso (Londres, 1876). De arriba abajo: lado sur (39 músicos y poetas), lado este (40 pintores), lado norte (45 arquitectos) y lado oeste (44 escultores).National Archives , fuente citada en Frieze of Parnassus. thumb|Entrada oeste de la Biblioteca Nacional (Madrid, 1892). La institución, refundada en 1836 a partir de la Biblioteca Real del Palacio Real de Madrid y de los fondos eclesiásticos procedentes de la desamortización, se convirtió en uno de los más importantes centros de conservación del patrimonio bibliográfico del mundo, además de servir de soporte a investigaciones en todos los ámbitos. Ocupa buena parte del edificio destinado a Biblioteca y Museos Nacionales (de los que solo el Arqueológico ha tenido continuidad en el lugar). El programa escultórico de exhibición orgullosa de las glorias de las letras españolas escogido para la escalinata de la fachada es un ejemplo muy significativo de construcción de la historia nacional, y no discrimina la producción literaria científica de la puramente estética.Incluye, en lugar destacado, a dos lumbreras medievales: San Isidoro y Alfonso X el sabio; más atrás, junto a Miguel de Cervantes y Lope de Vega, a los humanistas Antonio de Nebrija y Luis Vives; y medallones con bustos del Padre Mariana, Arias Montano, Diego Hurtado de Mendoza, Nicolás Antonio y Antonio Agustín junto a los de fray Luis de León, Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega, Santa Teresa de Jesús y Tirso de Molina. El programa iconográfico del frontón es igualmente significativo, en este caso de otra clave intelectual de la época: la idea de progreso de España a través de las ciencias y las artes. Se representan el Genio, el Estudio, la Paz, la Guerra, la Elocuencia, la Poesía, la Música, la Arquitectura, la Pintura, la Escultura, la Filología, la Industria, el Comercio, la Agricultura, la Filosofía, la Jurisprudencia, la Historia, La Astronomía, la Etnografía, la Geografía, la Química, la Medicina y las Matemáticas.Historia y edificio. Web oficial de la Biblioteca Nacional. thumb|Great Books of the Western World (Grandes libros del mundo occidental, 1952, Encyclopædia Britannica Inc., a partir de la iniciativa de la Universidad de Chicago —Robert Hutchins y Mortimer Adler—) es un intento de presentar el canon occidental en una colección de 54 volúmenes.A Syntopical Approach to the Great Books , fuente citada en [:en:Great Books of the Western World].
El canon occidental es el corpus de obras de arte y literarias que han formado la denominada alta cultura en la civilización occidental. Ya sea por su calidad, su originalidad, o por ciertos rasgos formales y temáticos, dichas obras han trascendido en la historia, arte y cultura occidentales, sin perder vigencia ni quedar obsoletos. Usualmente se identifica con las obras clásicas, consideradas como obra seminales. Restringido a la literatura se denomina canon literario Nazaret Fernández Auzmendi El canon literario: un debate abierto, en Per Abbat, nº 7. El concepto de canon Qué es el canon literario
El corpus de obras que forma el canon occidental comprende obras literarias y artísticas de cualquiera de las denominadas bellas artes (término que incluye a su vez a la poesía,Casi toda la producción escrita de la cultura griega hasta el siglo V a. C. era poesía, y la parte que no era se calificaba de logografía (literalmente 'escrito como se habla'). la danzaUso bibliográfico de los términos «canon de la danza» y «canon del ballet», expresiones mucho más frecuentes en inglés, o en la red. y la músicaUso bibliográfico del término «canon musical». No debe confundirse con la forma musical denominada canon. La imposibilidad de conocer la música de la Antigüedad restringió el conocimiento de la música del pasado al canto gregoriano y otras tradiciones corales, hasta el desarrollo de la notación musical. Los compositores que alcanzaron la consideración de imprescindibles en el repertorio musical comienzan a partir del barroco (Bach, Vivaldi, Purcell, Haendel) y el classicismo (Haydn, Mozart, Beethoven). junto a las denominadas artes mayores —pintura,Uso bibliográfico de la expresión «canon pictórico». La pintura griega, muy ponderada en las fuentes literarias clásicas, no pudo significar más que un ideal inasible para el arte de la Edad Moderna. La canonización de la pintura comenzó con Vasari (que pondera maestros italianos desde el siglo XIII —Cimabue—), se extendió con Karel van Mander a los maestros nórdicos —esencialmente flamencos y alemanes—, y tratadistas posteriores la extendieron a la pintura española, francesa y, ya en el siglo XVIII, a la inglesa —Art of the United Kingdom—. Una selección reciente de obras pictóricas indispensables es Christiane Stuckembrock y Barbara Töpper, 1000 obras maestras de la pintura europea del siglo XIII al XIX, 2000, Könemann, ISBN 3-8290-2282-4. esculturaLa expresión «canon escultórico» se usa más habitualmente para referirse a la proporción anatómica (especialmente al caso de Policleto). La selección de un corpus canónico del arte escultórico occidental incluiría a los más conspicuos ejemplos egipcios (la Gran Esfinge de Guiza, los Colosos de Memnón, las piezas de prestigio más reciente como el Busto de Nefertiti o El escriba sentado), las dos tríadas de clásicos griegos (la del siglo V a. C. —Fidias, Mirón y Policleto— y la del siglo IV a. C. —Praxíteles, Scopas y Lisipo—), ejemplos helenísticos (el Laocoonte y sus hijos, el Altar de Pérgamo, el Gálata moribundo, la Victoria de Samotracia, el Torso del Belvedere, la Venus de Milo) y romanos (el Augusto de Prima Porta, el Ara Pacis, los relieves del Arco de Tito, la Columna Trajana, Antínoo, la disposición del conjunto escultórico de la Villa Adriana, la estatua ecuestre de Marco Aurelio). En la época medieval, de entre los anónimos maestros de los pórticos románicos se han perpetuado nombres como el del Maestro Mateo; del gótico italiano, los Pisano; y ya en la Edad Moderna Donatello, Miguel Ángel, Bernini, Gregorio Fernández, Puget, Canova o Thorvaldsen. El siglo XIX francés va de Rude a Rodin; mientras que en el siglo XX pueden citarse los nombres de Gargallo o Henry Moore. y arquitectura—,La expresión «canon arquitectónico» se usa más habitualmente para referirse a la proporción entre las distintas partes de un edificio. La selección de un corpus canónico del arte arquitectónico occidental se viene haciendo desde la misma Antigüedad con la lista de Siete maravillas del mundo —todas arquitectónicas, excepto el Coloso de Rodas y la Estatua de Zeus en Olimpia—. Edificios religiosos cristianos como las catedrales medievales y San Pedro de Roma, y palacios como El Escorial y Versalles, adquirieron un enorme prestigio en sus propias épocas, prolongado hasta hoy. con exclusión de las llamadas artes menores). En las obras literarias no solo incluye la literatura artística o de ficción en todos sus géneros (poesía, teatro, novela —o épica, dramática y lírica—), sino los ensayos o tratados de cualquier disciplina (religión, filosofía, cienciasLibros clásicos de la ciencia —sociales, naturales o formales—) que se consideren de importancia trascendental.
Los dos pilares del canon literario occidental, que han suministrado la mayoría de sus tópicos culturales, son fundamentalmente los poemas homéricos y la Biblia,Alberto Blecua y Xavier Tubau Signos viejos y nuevos: estudios de historia literaria, Critica, 2006, ISBN 84-8432-735-3. sobre los que se apoyan los demás autores: un abundante número de clásicos grecolatinos (Hesiodo, Safo, Anacreonte, Píndaro, Esopo, Platón, Aristóteles, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Heródoto, Tucídides, Hipócrates, Euclides, Arquímedes, Plauto, Terencio, Cicerón, César, Catulo, Virgilio, Horacio, Ovidio, Tito Livio, Estrabón, Plinio, Séneca, Marcial, Tácito, Plutarco, Apuleyo, Ptolomeo, Galeno),La confección de un corpus canónico comenzó en la propia antigüedad, con enumeraciones mnemotécnicas: los siete sabios de Grecia, los nueve poetas líricos —o mélicos—, los tres poetas trágicos, los dos poetas épicos.<p> En la lista canónica propuesta por Harold Bloom (Part I. The teocratic Age) se recogen 16 griegos antiguos, 7 griegos helenísticos —extrañamente, incluye a Esopo— y 15 romanos.<p> La justificación de una lista como la propuesta aquí puede verse en textos como La Europa clásica , donde se cita, entre otras fuentes secundarias, a Jacques Le Goff. algunos de entre los principales teólogos y místicos cristianos (Agustín, Aquino, Kempis),Andrés Álvarez Cabanas, Iconografía de San Agustín, en Religión y Cultura, Real Monasterio de El Escorial, 1931, pg. 285: