thumb|350px|Retrato de Ida Rubinstein (1885-1960), bailarina y rica mecenas rusa, inspiradora del Boléro y quien estrenó la obra el 22 de noviembre de 1928. Pintura al temple y carboncillo de Valentín Serov (1910). Bolero (en francés: Boléro)En su original en idioma francés. Si bien el encabezado de la partitura original carecía del signo ortográfico de acentuación, como en español, en todas las menciones escritas que el propio Ravel realizó en vida utilizó la forma francesa. A lo largo del texto se empleará esta denominación (con acento). es una obra musical creada por el compositor francés Maurice Ravel en 1928 y estrenada en la Ópera Garnier de París el 22 de noviembre de ese mismo año. El inmediato éxito y la rápida difusión universal de Bolero, dedicado a la bailarina Ida Rubinstein, lo convirtieron no solamente en una de las más famosas obras del compositor, sino también en uno de los exponentes de la música del .
Movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa.
Pese a que Ravel dijo que consideraba la obra como un simple estudio de orquestación, el Boléro esconde una gran originalidad, y en su versión de concierto ha llegado a ser una de las obras musicales más interpretadas en todo el mundo, al punto de que hasta el año 1993 permanecía en el primer lugar de la clasificación mundial de derechos de la Société des auteurs, compositeurs et éditeurs de musique (SACEM).
Historia Contexto
El año 1928 fue un buen momento para la música contemporánea, ya que vio el nacimiento de obras maestras como el Cuarteto de cuerda n.º 4 de Bartók; el Cuarteto de cuerda n.º 2 de Janáček; el Concierto para clarinete de Nielsen; la Sinfonía n.º 3 de Prokófiev; las Variaciones para orquesta de Schönberg; y Die Dreigroschenoper («La ópera de tres peniques») de Kurt Weill. Otras composiciones relevantes vieron la luz en Rusia, donde Mosólov finalizaba La fundición de acero y Shostakóvich la ópera La nariz y Tahiti Trot. En la Europa meridional, Respighi componía en Italia la Feste romane, mientras que en España, Joaquín Turina acababa las Evocaciones, opus 46 para piano.
En Francia, Honegger había compuesto Rugby; Martinů Le Jazz; Messiaen La banquet eucharistique; Milhaud, la ópera Christophe Colomb. En la temporada parisina, Stravinski estrenó dos nuevos ballets: Apolo Musageta, el 12 de junio con los Ballets Russes, y Le baiser de la fée (El beso del hada), con su «rival», «Les Ballets Ida Rubinstein», el 27 de noviembre de 1928.Sergue Diaghilev, que siempre estaba desesperado buscando el modo de financiar sus temporadas, nunca pudo entender que una de sus bailarinas hubiera logrado montar una compañía semejante y que no tuviera ningún problema financiero para montar sus espectáculos. Ida además se permitía «robarle» a sus músicos con encargos generosamente pagados.
Ravel ese año solo había compuesto Le Boléro, una de sus últimas obras escritas antes de que una extraña enfermedad lo condenase al silencio.Ravel padeció una enfermedad neurológica, nunca bien diagnosticada, que lo condenaría al silencio en los últimos cuatro años de su vida. Sus principales manifestaciones fueron progresivos desórdenes de escritura, motricidad y lenguaje, mientras que su inteligencia se mantenía perfectamente y seguía pensando en su música, sin poder ya más escribir o tocar una sola nota. Al año siguiente, el mundo sufriría una crisis económica —el crac de 1929—, pero eso a Ravel, en el apogeo de su fama, le afectaría poco, y seguiría componiendo todavía algunas obras importantes, como el Concierto para la mano izquierda (1929-30), para el pianista manco Paul Wittgenstein, el Concierto en sol mayor (1929-31) y las tres canciones de Don Quijote y Dulcinea (1932-33).
Concepción
miniaturadeimagen|Vista de la ciudad de Córdoba. De la Rapsodie espagnole a la Alborada del gracioso, la luz y el calor del sur de España fueron para Ravel una fuente inestimable de inspiración, cuyo más célebre exponente es el Boléro. La historia del Boléro se remonta a 1927. Ravel, cuya reputación superaba ya las fronteras de Francia, acababa de terminar su Sonata para violín y piano y había firmado el contrato más importante de su vida para realizar una gira de conciertos de cuatro meses en los Estados Unidos y Canadá. Esa gira le encumbraría definitivamente y en ella fue recibido como un gran artista, actuando en 25 ciudades, unas veces como pianista, otras como acompañante al piano y, otras, al frente de la orquesta.Dirigió sus propias obras con las mejores orquestas estadounidenses de la época, las orquestas sinfónicas de Boston, Chicago, Cleveland, Nueva York y San Francisco. Poco antes de partir, la empresaria y bailarina rusa Ida Rubinstein, le encargó que compusiera un «ballet de carácter español» que ella misma, con cuarenta y dos años, contaba representar con su propia compañía, «Les Ballets Ida Rubinstein».
Ida Rubinstein, que había empezado como bailarina de los Ballets Rusos —Cleopâtre (1909), Sheherezade (1910) y Le Martyre de Saint Sebastien (1911)— era en ese momento ya una rica empresaria que había decidido montar su propia compañía de ballet, con su dinero, y competir con el mismísimo Serguéi Diáguilev. Para ello había ideado una temporada con encargos a Ravel y Stravinski —con quienes mantenía una buena amistad— y a otros compositores como Honegger, Milhaud, Sauguet y AuricLas producciones de Ida Rubinstein en el año 1928 fueron las siguientes: La Valse y el Boléro, de Ravel; David et Goliat, de Henri Sauguet; Alcine, de Georges Auric; Le Baiser de la Fée, de Stravisnki; Le Bien Aimé, con música de Schubert y Liszt orquestada por Milhaud; Psyché et L'amour, con música de Bach orquestada por Honegger; La Princesse Cygne, de Rimski-Kórsakov; y Nocturne, de Borodín. «Dancing in the Vortex: The Story of Ida Rubinstein», Vicki Woolfe, Harwood Academic Publishers, 2000. pág. 117. que junto a otros artistas se beneficiaban también de sus obras de mecenazgo.
Ravel no había compuesto música para ballet desde La Valse en 1919 y su último éxito en este campo se remontaba a 1912 con Ma Mère l'Oye, por lo que aceptó con mucho interés el encargo de Rubinstein, que además de una reposición de La Valse, incluía componer un ballet enteramente nuevo. Ravel tenía cincuenta y dos años, estaba en plenitud de facultades y, desde la muerte de Debussy, era reconocido como el mejor músico francés vivo. Tenía muchas obligaciones que atender, y para facilitar la tarea, acordó con su colaboradora que podría orquestar seis piezas extraídas de la suite para piano Iberia del compositor español Isaac Albéniz,El Puerto, Fête-Dieu à Séville, Rondeña, Triana, El Albaicín y El Polo (Carta de Ravel a Isaac Albéniz, reimpresa en Ravel 1989, carta 300). en un proyecto inicialmente bautizado como Fandango. Pero a su regreso de la gira norteamericana, cuando ya había comenzado el trabajo, fue advertido de que los derechos de orquestación de Iberia, propiedad de la editorial Max Eschig, habían sido cedidos en exclusiva a otro compositor español, Enrique Fernández Arbós, un antiguo discípulo de Albéniz. Esta noticia fue recibida por Ravel con preocupación según el relato de Joaquín Nin:
Comprendiendo la vergüenza de Ravel, Arbós le propuso, generosamente, la cesión de sus derechos sobre Iberia, pero Ravel, todavía disgustado, pensó en abandonar el proyecto.Ravel también debería de haber estado perfectamente informado de que Désiré-Émile Inghelbrecht ya había orquestado tres piezas de la colección —«El Puerto», «El Albaicín» y «El Corpus en Sevilla»—, puesto que habían sido presentadas en la temporada parisina de 1920 de los Ballets suédois, en la que también estrenaron su obra Le Tombeau de Couperin.
Ravel pasó unas cortas vacaciones ese verano de 1928 en su ciudad natal de Ciboure, próxima a San Juan de Luz, en el País Vasco francés, con su amigo y también compositor Gustave Samazeuilh.Gustave Samazeuilh (Gustave Marie Victor Fernand Samazeuilh, 1877 - 1967): músico francés, alumno de Chausson y, después, en la Schola Cantorum de París, de D'Indy y de Paul Dukas; su obra para piano tiene mucho influjo de la de Debussy.
thumb|center|110px|Samazeuilh en 1937. Fue entonces cuando le vino la idea de elaborar una obra experimental: un ballet para orquesta que solo utilizaría un tema y un contra-tema repetidos y en el que el único elemento de variación provendría de los efectos de orquestación que sustentarían un inmenso crescendo a lo largo de toda la obra. El nacimiento de la melodía es relatado por Samazeuilh, que cuenta como el compositor, una mañana, en pijama, antes de ir a nadar, le habría interpretado al piano un tema con un solo dedo explicándole:
thumb|left|260px|«Le Belvédère», donde Ravel finalizó el Boléro. A la vuelta de las vacaciones, ya en su residencia de «Le Belvédère» (en Montfort-l’Amaury, a 30 km de París), Ravel finalizó rápidamente la pieza, que tituló en un principio, conforme a lo acordado, Fandango. Sin embargo, para el ritmo de su obra, el fandango le pareció una danza demasiado rápida, y lo remplazó por un bolero, otra danza tradicional española que sus viajes a España le habían permitido conocer,Ravel conocía perfectamente el origen de ambas danzas, como lo prueba la correspondencia con Nin. cambiando el título y dedicándole la obra a su estimada amiga Ida Rubinstein.
Poco antes del estreno, Ravel reemprendió su frenético ritmo de viajes. Primero viajó a Inglaterra, para ser investido «Doctor of Music, honoris causa» por la Universidad de Oxford, el 23 de octubre, asistiendo y protagonizando varios conciertos en su honor. Inmediatamente después, viajó a España, para realizar una intensa gira de conciertos de dieciocho días, en la que actuó con la mezzosoprano Madeleine Grey y el violinista Claude Lévy. Apareció en nueve ciudades distintas, y en ese viaje aprovechó para visitar a su gran amigo Manuel de Falla, a quien conocía de sus años parisinos. Aunque su actuación en Málaga no fue del agrado del público —que incluso abandonó casi por completo la sala—, su concierto en el desaparecido Coliseo Olympia de Granada del 21 de noviembre tuvo, sin embargo, un gran éxito, éxito que pudo repetir, tras un rápido viaje nocturno, al día siguiente, el 22 de noviembre en un concierto celebrado en la Embajada de Francia en Madrid, en el mismo día que en París se estrenaba el Boléro, la obra que iba a convertirse en los años siguientes, en una de sus más famosas creaciones.
Estreno y primeras interpretaciones
thumb|250px|right|Alexandre Benois. Retratado por Léon Bakst (c. 1895).
El Boléro fue estrenado el 22 de noviembre de 1928 en París, en la Ópera Garnier, bajo la dirección de Walther Straram, con una coreografía de Bronislava Nijinska y con decorados de Alexandre Benois. El programa incluía también una nueva adaptación de La Valse, también a cargo de Nijinska y Benois, y dos obras más, Le Bien Aimé, con música de Schubert y Liszt orquestada por Milhaud, y Psyché et L'amour, con música de Bach orquestada por Honegger.«Ravel. Man and musician». Arbie Orenstein, 1975. pág. 95.