El cárabo común (Strix aluco) es un ave rapaz de tamaño medio del orden de las estrigiformes que es común en los bosques de gran parte de Eurasia y de algunas zonas del centro y este de Asia. El plumaje de su parte ventral es pálido con rayas oscuras, mientras que el de su parte dorsal puede ser marrón o gris, aunque varias de las once subespecies reconocidas presentan ambas variantes de coloración. Generalmente construye su nido dentro del hueco de un árbol, y los huevos y recién nacidos son protegidos ferozmente por los padres de los posibles depredadores. Es un ave no migratoria y altamente territorial, lo que provoca que muchos ejemplares jóvenes mueran de hambre si no pueden encontrar un territorio vacante una vez que se separan de los padres.

Esta ave de presa nocturna caza principalmente roedores, por lo general esperando a lanzarse desde una percha o rama para capturar a la víctima, que es tragada entera, aunque en áreas urbanas su dieta incluye una mayor proporción de aves. Para su cacería nocturna cuenta con adaptaciones visuales y auditivas y es auxiliada por su vuelo silencioso. El cárabo común es capaz de atrapar lechuzas más pequeñas, pero a su vez puede ser presa del búho real, del azor, mientras que los zorros son una causa importante de muerte entre los polluelos.

A pesar de que generalmente se dice que esta lechuza tiene una visión nocturna excepcional, su retina no es más sensible que la de un humano; sin embargo, sus oídos posicionados asimétricamente le dan al cárabo común una excelente audición direccional. Sus hábitos nocturnos y su característico llamado, considerado espeluznante y fácilmente imitable, han hecho que se le asocie mitológicamente con la mala suerte y la muerte.

Morfología El cárabo común es un ave robusta de apariencia rechoncha, de 37-40cm de altura con una envergadura de 80-95cm y que puede superar los 600g de peso. Su ancha y redondeada cabeza carece de penachos o copetes en las orejas (como los que tienen los búhos cornudos). A diferencia de la mayoría de los estrígidos, sus ojos son de un solo color, el cual puede ser negro o café oscuro, mientras que el disco facial que los rodea generalmente es bastante simple, de color gris pardusco. Su pico es fuerte, curvado y afilado, de color amarillo verdoso, y el borde de sus párpados es de color rosado. Los tarsos y los dedos de sus patas están emplumados, y cuentan con afiladas uñas negras.

La subespecie nominal cuenta con dos morfos que difieren en el color del plumaje; en una de ellas, la parte dorsal del plumaje es de color castaño rojizo, y en la otra, café grisáceo, aunque también los hay en tonos intermedios. En ambos casos presenta una hilera diagonal de manchas blancas a cada lado de su zona dorsal, mientras que la parte ventral de ambas formas es blanquecina con franjas cafés. Esta especie presenta además dimorfismo sexual, ya que la hembra es más grande que el macho, un 5% más ancha y un 25% más pesada.

El cárabo común vuela siguiendo largas trayectorias con sus redondeadas alas, de forma menos ondulante y con menos aleteos que otros estrígidos europeos, y generalmente a mayor altura. Al igual que con la mayoría de las estrígidos, su vuelo es silencioso debido a la suave y afelpada superficie superior de sus plumas y a un fleco en sus plumas primarias exteriores. Su tamaño, su forma regordeta y sus alas cortas pero anchas la distinguen de otros cárabos, búhos y lechuzas que habitan en las mismas zonas que ella; el cárabo lapón, el búho real y el cárabo uralense, por ejemplo, son similares en forma, pero son mucho más grandes.

Visión thumb|left|200px|Rango de visión del cárabo (derecha) comparado con el de una paloma (izquierda).

Los ojos de este cárabo se localizan al frente de la cabeza y cubren un campo de visión del 50-70%, dándole una mejor visión binocular que la de las aves de presa diurnas (visión del 30-50%). La retina del cárabo común cuenta con aproximadamente 56000 bastones sensibles a la luz por cada milímetro cuadrado; aunque se han descartado antiguas teorías de que podía ver dentro de la parte infrarroja del espectro electromagnético, todavía es común la idea de que tiene una visión de 10 a 100 veces mejor que la humana en condiciones de poca luz. No obstante, la base experimental para esta afirmación probablemente es inexacta al menos por un factor de 10. La verdadera agudeza visual del cárabo apenas es un poco mejor que la del hombre, y cualquier incremento en la sensibilidad se debe a factores ópticos y no a una gran sensibilidad retinal; de hecho, tanto humanos como cárabos han alcanzado el límite de resolución para las retinas de los vertebrados terrestres.

thumb|200px|La retina del cárabo tiene una sola fóvea.Basado en Güntürkün, Onur, "Structure and functions of the eye" en 1–18

Sus adaptaciones para la visión nocturna incluyen el gran tamaño de sus ojos, su forma tubular, el gran número de bastones retinales con que cuentan y la ausencia de conos —responsables de la visión en color—, dado que la distinción de colores es innecesaria durante la noche. A diferencia de las aves de presa diurnas, los estrígidos normalmente solo tienen una fóvea, que está pobremente desarrollada excepto en cazadoras diurnas como la lechuza campestre.

Audición La audición es importante para un ave de presa nocturna, y al igual que con otras aves emparentadas, los dos orificios auditivos del cárabo común difieren en estructura uno del otro y están colocados asimétricamente en la cabeza para mejorar la audición direccional. Un conducto a través del cráneo conecta los tímpanos, y la pequeña diferencia en el tiempo de llegada de un sonido en cada oído permite que la fuente sea ubicada. El orificio izquierdo se encuentra más arriba en la cabeza que el oído derecho y se encuentra inclinado hacia abajo, de manera que es más sensible a los sonidos provenientes de abajo. Ambos orificios se encuentran ocultos bajo un tipo de plumas del disco facial que se especializan estructuralmente en ser transparentes al sonido, apoyadas además por una capa plegadiza de piel.

La estructura interna del oído, que cuenta con una gran cantidad de neuronas auditivas, le da una mayor capacidad de detección de sonidos de baja frecuencia a cierta distancia, como puede ser el crujido que provoca una presa al moverse entre vegetación. El oído del cárabo común es diez veces mejor que el del humano, y puede cazar usando solamente este sentido en la oscuridad del bosque en una noche nublada, aunque cuando llueve, el golpeteo de las gotas de agua le dificulta detectar sonidos débiles; un clima húmedo prolongado puede ser causa de inanición si el cárabo no es capaz de cazar efectivamente.

Variación geográfica Aunque ambas variedades de color se presentan en gran parte de su zona de distribución europea, los cárabos marrones predominan en el clima más húmedo de Europa occidental, mientras que la variedad gris es más común al este; en las regiones más septentrionales, prácticamente todos los cárabos son de color gris. Las subespecies de Siberia y Asia Central tienen plumaje gris con blanco, la de África del Norte es entre gris oscuro y marrón, y los ejemplares del sur y este de Asia tienen partes ventrales con barras, no rayas, y finas líneas alrededor del disco facial. Las subespecies siberianas y escandinavas son 12% más grandes, 40% más pesadas y tienen alas 13% más largas que las de Europa occidental, coincidiendo con la regla de Bergmann que predice que las variedades norteñas generalmente son más grandes que sus contrapartes sureñas.

El color del plumaje es controlado genéticamente, y estudios en Finlandia e Italia indican que los cárabos grises tienen más éxito reproductivo, mejor resistencia inmunitaria y menos parásitos que los ejemplares marrones. Aunque esto puede sugerir que finalmente la variedad marrón podría desaparecer, los cárabos no muestran preferencia alguna respecto al color cuando eligen pareja. También hay factores ambientales involucrados. El estudio italiano mostró que las aves de la variedad marrón vivían en bosques más densos, y en Finlandia, la regla de Gloger sugeriría que las aves más pálidas predominarían en el clima más frío.

Taxonomía thumb|200px|Un ejemplar, posiblemente de la subespecie occidental S. a. sylvatica.

Esta especie fue descrita por primera vez por Linneo en 1758 en su Systema naturae con su actual nombre científico. La nomenclatura binominal se deriva del griego strix («lechuza») y del italiano allocco, que a su vez proviene del latín ulucus («chillido»), es decir, «lechuza que chilla», aunque en realidad sea incorrecto llamarlo lechuza.

El cárabo común es miembro del género Strix, que es precisamente el de los cárabos, parte de la familia Strigidae donde están incluidos además los búhos y otras aves rapaces emparentadas, con la excepción de los titónidos. Dentro de su género, los parientes más cercanos del cárabo común son el cárabo árabe (Strix butleri), siendo considerados anteriormente una misma especie; su vecino norteño de mayor tamaño, el cárabo uralense (S. uralensis) y el cárabo norteamericano (S. varia). Strix intermedia, originario del Pleistoceno Temprano-Medio, en ocasiones es considerado una paleosubespecie del cárabo común, lo que la convertiría en su ancestro inmediato.Jánossy D. (1972) "Die mittelpleistozäne Vogelfauna der Stránská skála". (en alemán) In: Musil R. (ed.): "Stránská skála I." Anthropos (Brno) 20: 35–64.

Las subespecies del cárabo común en general se diferencian escasamente, y puede que estén en una fase flexible de formación de subespecies presentando características relacionadas con la temperatura ambiental, el color predominante en su hábitat y la cantidad de alimento disponible. En consecuencia, muchos autores han descrito entre 10 y 15 subespecies. Las subespecies reconocidas se enlistan a continuación.

Subespecie Distribución Descrita por (paréntesis indican que fue descrita originalmente en otro género) S. a. aluco Norte y centro de Europa desde Escandinavia hasta el Mediterráneo y el mar Negro. Linneo, 1758 S. a. sylvatica Oeste de Europa incluyendo Gran Bretaña. Shaw, 1809 S. a. nivicola De Nepal al sureste de China, en Birmania y Tailandia. (Blyth, 1845) S. a. biddulphi Noroeste de la India y Pakistán. Scully, 1881 S. a. willkonskii De Palestina al norte de Irán y el Cáucaso. (Menzbier, 1896) S. a. mauritanica Noroeste de África de Marruecos a Túnez y Mauritania. (Witherby, 1905) S. a. sanctinicolai Oeste de Irán, noroeste de Irak. (Zarudny, 1905) S. a. ma Noreste de China y Corea. H. L. Clark, 1907 S. a. harmsi Turkmenistán. (Zarudny, 1911) S. a. siberiae Centro de Rusia de los Urales al oeste de Siberia. Dementiev, 1933 S. a. yamadae Taiwán. Yamashina, 1936</onlyinclude>

Distribución y hábitat thumb|200px|Los bosques caducifolios son su hábitat predilecto.

El cárabo común se distribuye a lo largo de dos núcleos de población principales: uno que abarca la parte templada de Eurasia desde Gran Bretaña y la península ibérica hasta Siberia occidental, así como una parte del noroeste de África con la subespecie S. a. mauritanica, y otro que ocupa China, Corea, Taiwán, el noreste de la India y parte de los Himalayas. Este cárabo, que esencialmente no es migratorio, está ausente en Irlanda, y en raras ocasiones se le encuentra en las Islas Baleares y Canarias, aunque nidifica en todas las comunidades de la España peninsular.

Se puede hallar a esta especie en bosques caducifolios y mixtos, y en ocasiones en plantaciones maduras de coníferas, prefiriendo zonas con disponibilidad de agua. Lugares como cementerios, jardines y parques le han permitido extenderse dentro de las áreas urbanas, como ha sucedido, por ejemplo, en el centro de Londres. El cárabo común es principalmente un ave de tierras bajas en las partes más frías de su rango de distribución, pero llega a reproducirse a en Escocia, en los Alpes, en Turquía y hasta en Birmania.