Aguazul es un municipio de Colombia ubicado en el departamento de Casanare, distante a 27 km por tierra de la capital departamental, Yopal, y de Bogotá 361 km. Destaca por su importante producción arrocera, y porque en su territorio se encuentra el campo petrolero de Cupiagua, que lo han convertido en el municipio que recibe mayor cantidad de dinero por regalías petroleras en todo el país.$32.715 MILLONES RECIBE HOY CASANARE POR REGALÍAS. AGUAZUL CON $4.385 MILLONES SIGUE SIENDO EL MUNICIPIO DEL PAÍS CON MÁS DINERO POR ESTE CONCEPTO Cuenta con 43 183 habitantes, de los cuales 32 910 residen en el casco urbano. Es el segundo municipio con mayor población en el departamento del Casanare, después de Yopal, su capital.

Toponimia

De acuerdo a la historia el nombre de Aguazul se debe a que "el río Únete, presentaba en proximidades del paraje un pozo grande color azul. Allí era el sitio de recreación de todas las edades, lavadero, pescadero y pozo de recoger agua en canecas, calabazas, ollas, etc., para el consumo humano e incluso animal y para regar las plantas. El primer nombre lo quiso dar el Capitán Villamizar Flórez en su nombre: "Puerto Villamizar"".

Sin embargo, también se tienen referencias de que en paralelo de Sevilla y sobre todo posterior a su destrucción, se intentó formar un municipio llamado Aguaclara (tal vez el primero nombre del hoy Aguazul).

División Político-Administrativa Además de su Cabecera municipal. Aguazul tiene bajo su jurisdicción los siguientes Centros poblados:

Geografía Descripción física

Aguazul se encuentra en las estribaciones de la Cordillera Oriental, en la zona de transición con las sabanas, el denominado piedemonte llanero, el cual comprende el borde este de dicha cordillera, y el límite oeste de la cuenca de los Llanos orientales. Cuenta con zonas de grandes pendientes y con zonas planas. Cuenta con tres fuentes hídricas principales: los ríos Cusiana, Unete y Charte. Posee tres tipos de paisaje principal: montaña, piedemonte y sabana.

Límites del municipio

Limita al norte con los municipios de Pajarito (Boyacá) y Recetor (Casanare); al sur con Tauramena y Maní (Casanare); al oriente con la capital del departamento, Yopal, y al occidente con Tauramena y Recetor.

Otros datos

Extensión total: 1.455 km²

Extensión área urbana: 4,23 km²

Extensión área rural: 1.450,77 km²

Altitud de la cabecera municipal (metros sobre el nivel del mar): 300 Temperatura media: 27 °C

Distancia de referencia: 27 km a Yopal, capital del departamento de Casanare.

Historia

Aunque Aguazul es un municipio reciente, con apenas un poco más de 60 años de fundación, este ha sido el fruto del trabajo, la lucha contra la violencia y el progreso.

Sobre los territorios del actual municipio de Aguazul, nació en 1588 la primera capital de la provincia de Casanare, Santiago de las Atalayas.

La última fundación de Aguazul, se realizó en 1953, luego de dos fundaciones, una con el nombre de Zapatosa, que desapareció en la violencia de los años 50, hecho que dio vida a la segunda, Sevilla, que de igual forma corrió con la misma suerte. En 1959 el poblado alcanzó la categoría de municipio. Santiago de Las Atalayas

Fue el resultado de una expedición privada, concedida por la Real Audiencia de Santafé Capital a Pedro Daza Mexia, vecino de la ciudad de Tunja, descendiente de los conquistadores que acompañaron al adelantado Gonzalo Jiménez De Quesada, a adentrar a tierra firme. Empresa que partió de la ciudad de Tunja, a comienzos del año de 1585, su rumbo fue yéndose por el costado oriental, descendieron la cordillera para arribar a la llanura por el sitio de donde el río Cusiana rompe el llano, punto geográfico hoy conocido como el Alto de los Farallones.

Al llegar a la región del piedemonte llanero y aplicando las leyes instituidas por la corona en tierras nuevas, fundó dos ciudades, urbes primeras erigidas en los llanos de Casanare. La primera de ellas que tituló Medina de las Torres, fundándola en el año de 1585; siguiendo este mismo margen geográfico avanzó hacia el nororiente, en donde fundó cerca al río denominado de Aguamena (hoy Río Chiquito), la ciudad de Santiago de las Atalayas, el 29 de septiembre de 1588, siendo su objetivo primario el de convertirse en una ciudad fortaleza para poder atalayar las riquezas del Dorado. Por designios de la corona, su fundador crea una ciudad compacta, homogénea, con directrices claras; viéndose en la necesidad para ello, de adecuar esa realidad y espacio circundante que tildaron de amorfo e inerte.

La ciudad fue localizada en una provincia habitada por los naturales de origen Achagua y Cusiana, quienes desde un inicio presentaron gran resistencia a este experimento de incorporarlos paulatinamente al proceso de mestizaje cultural. La primera manifestación del choque cultural en vida de la ciudad fue la muerte de su fundador y la primera destrucción de la ciudad.

Al dividirse la región natural de los Llanos en dos entes administrativos independientes, llamados provincias; siendo denominada la parte más alta de los Llanos con división natural el curso del Río Meta; la provincia de los Llanos de Casanare, denominada en un principio con el calificativo de provincia de los Llanos de Santiago, designación concomitante por su primera capital la ciudad de Santiago y que da inicio a la nueva vida política de los Llanos. La decisión de la corona de asignar a la ciudad de Santiago como de provincia, tiene unas claras razones: una de ellas, la razón histórica de su desarrollo, consecuencia del desempeño de su apoderado. Don Adrián Vargas, asignación hecha por la Real Audiencia como pago de merced y dado en capitulación por servicios prestados, quién incentivó, repobló y reedificó la ciudad; dando muestras de eficiencia, rendimiento y aumentó de divisas a la Hacienda Real.

Otra razón fue, la de ser necesidad obligatoria del gobierno del reino, el conocer que podría crearse una división jurídico-administrativa más racional y de mayor beneficio para la corona, hecho que solucionó el gobierno central, sancionando esta redistribución de la provincia de los Llanos, ubicando como sede de gobierno provincial de lo que denominaron Llanos de Casanare a la ciudad de Santiago, única ciudad hispana de este sector y que mostraba gran adelanto.

Esta necesidad de la corona se reflejó en que no fue únicamente cabeza de gobierno en lo civil, sino que a la vez los jerarcas eclesiásticos del reino, considerando la premura de una mejor administración religiosa crearon misiones en los Llanos y designaron la ciudad como vanguardia evangelizadora.

De las principales órdenes religiosas con vínculos en la capital estuvo la de los padres jesuitas y los padres agustinianos recoletos, que llegaron en el año 1662. Los alcances de esta órdenes en tierras del Llano fueron de gran trascendencia gracias a la administración eficiente y rentable, con base en la instauración de grandes haciendas de ganado, motor generador de las empresas evangelizadoras y por consiguiente del mantenimiento de los innumerables curatos y doctrinas que fundaron y regentaron.

El desenlace histórico-social de la provincia de Casanare, con cabeza de gobierno la ciudad de Santiago, transcurrió en más de la mitad de la vida colonial y se caracterizó por ser la época de mayor florecimiento y desarrollo de la provincia en el periodo colonial. Ya después, la provincia entra en un descenso vertiginoso que se manifestó en la crisis virulenta que traía encima el sistema colonial español, luego llegaron los periodos pre y pos emancipadores con gran peso y descalabro para la región, señalándose el lento crecimiento y la decadencia de las ciudades antiguas como estaba ocurriendo con Santiago de las Atalajas, Pore y Chire que vivían urja situación de gran pobreza.

En Santiago de las Atalayas, cuyos habitantes también se empeñaron en buscar una situación más favorable para su población, localizada en las riveras del río Aguamena, en la parte de una montaña que impedía el paso de los vientos, con un clima húmedo y malsano que provocaba continuas enfermedades en sus habitantes. El gobernador Domínguez de Téjada, pronosticó que si no se cambiaba de lugar esta población se extinguiría; con el entusiasmo de algunos habitantes se trasladó dicha ciudad a un sitio llamado Chitamena al otra lado del río Cusiana, cuyos trabajos de construcción se adelantaron en agosto de 1778 (AGÑ: Poblaciones de Boyacá, Vol. 2, fi. 671).

En adelante Santiago de las Atalayas vivió un permanente litigio discutiendo si volvían al mismo sitio o si se resignaban a seguir a orillas del río Chitamena. Esta ciudad continua en franco deterioro, hasta llegar a extinguirse entre la segunda y tercera década del , y luego desaparecer de los mapas de Casanare.

Zapatosa y Sevilla

Los habitantes nativos y colonos que dejaron a Santiago de las Atalayas, emprendieron el camino siguiendo el cauce del río Unete y fundaron como cabecera municipal un nuevo caserío, al que llamaron SAN MIGUEL DE ZAPATOSA, hoy MONTERRALO. Su mayor auge lo alcanzó en 1920.

Algunos vecinos continuaron su trabajo en este sitio y otros emigraron a SEVILLA, pero continuando ZAPATOSA con la importancia de cabecera municipal. Los vecinos que dejaron a ZAPATOSA se instalaron en la parte elevada del río Unete, en el corregimiento de Sevilla donde poco a poco fueron apareciendo otras construcciones rudimentarias. Abandonaron así definitivamente a Zapatosa y le dieron vida al nuevo poblado, el cual fue denominado SEVILLA.

Con la época de la violencia de 1948, muchos no quisieron volver a Sevilla porque con ella quedaban solo cenizas. Otros ya se habían instalado en el sitio de El Sural, Aguazul a donde llegaba ya la carretera del Cusiana. La violencia más dura se vivió en esta ciudad... La destrucción de Sevilla impulsó el poblamiento de Aguazul por gentes de allí mismo y de otras partes de la región y del país. No hubo traslado oficial de Sevilla a Aguazul, antes de 1951 en el paraje ya existían varias habitaciones que daban la impresión de una simple proyección de Sevilla, hacia la margen izquierda del Río Unete...

La Violencia Durante la época de La Violencia, el municipio de Sevilla (hoy Aguazul), así como la mayoría de Casanare fue un área controlada por las guerrillas liberales. El llano, en general, fue el fortín político y militar de estos grupos que declararon independiente la zona mediante la expedición de la Constitución de Vega Perdida.

La ciudad fue destruida por bombardeos de la Fuerza Área ordenados por el Gobierno Nacional y volvió a fundarse cruzando el río Unete, en cuyas orillas se encontraba.

Aguazul

A través del decreto n.º 295 de 1954, firmado por el entonces Gobernador de Boyacá, Alonso Tarazona, se dio vida municipal, junto con su designación de Aguazul, decreto que se ratificó nuevamente en abril de 1956.

Aguazul es considerado un lugar ideal para crecer y vivir y allá habitan personas muy amables, trabajadoras y entre muchas más características de los aguazuleños

Fecha de fundación: 5 de abril de 1954

Nombre de los fundador (es) : Plutarco Calderón Garzón, Carlos Vargas, Luis González Rey, Próspero Pérez, José Antonio Pérez, Marcos Pérez, Zalatiel Pérez, Julio Fuentes, Carmelo Niño Socha, Ambrosio Niño Socha, Ana Victoria Eslava, Fermín Silva, Antonio Bernal Pinzón, Arsenio Amezquita, Pastora Arias, Jorge Barrera, Cristina Barrera, Juan Forero, Angélica Gaviria, Luis Enrique Forero, Manuel Arias y su esposa Blanca Vargas, Reyes Patarroyo, Susana Avella...

Economía local Agricultura y ganadería

Los renglones más importantes de su economía son la ganadería extensiva y la agricultura, donde sobresale el cultivo del arroz, que lo distingue a nivel regional; sin embargo, por la variedad de sus suelos, en Aguazul también se cultiva plátano, yuca, palma de aceite, café, cacao y maíz. Esta misma variedad hace que Aguazul sea un territorio de progreso y crecimiento industrial.

Industria y comercio