El valle salado de Añana (Álava), es una salina de interior, que aprovecha cuatro manantiales de agua salada que brotan en la parte más alta de este valle.Plata Montero, A. (2017). Valle Salado de Añana: Añanako Gatz Harana. Añana: Añanako Gatz Harana Fundazioa = Fundación Valle Salado de Añana.Landa Esparza, M., & Plata Montero, A. (2010). Valle Salado de Añana. Añana: Añanako Gatz Harana Fundazioa = Fundación Valle Salado de Añana.Landa Esparza, M., Plata Montero, A., & Lasagabaster, J. I. (2007). Vallée Salée de Añana, vers une récupération intégrale: = Salt Valley of Añana, towards its full recovery. [Vitoria]: Députation Forale d'Álava, Départament d'Urbanisme et de l'Environnement = Provincial Council of Álava, Departament of Town Planning and Environment.Salinas, P. (2004). Valle Salado. [Vitoria-Gasteiz]: Diputación Foral de Álava, Departamento de Cultura, Juventud y Deportes. En él se encuentran numerosas eras que se llenan con estas aguas, dejándose secar al sol para obtener sal.
La explotación de sal está documentada arqueológicamente desde hace más siete milenios, lo que la convierte en la salina en activo más antigua del mundo.Plata Montero, A. (2018). El sistema de producción de sal de Añana, Valle Salado (Araba-Álava, País Vasco): The salt production system of Añana, Valle Salado (Araba-Álava, Basque Country). Bilbao: Euskal herriko Unibertsitatea, Argitapen Zerbitzua = Universidad del País Vasco, Servicio editorial. En el su actividad productiva se complementa con usos culturales y turísticos.
En 2017 fue incluido por la FAO en su lista de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.Página en www.fao.org
Procedencia de la sal La existencia de sal en Añana se explica por el fenómeno geológico denominado diapiro. En líneas generales, consiste en la ascensión hacia la superficie terrestre de materiales más antiguos debido a su menor densidad, del mismo modo que una burbuja de aire inmersa en aceite tiene un movimiento ascendente, el cual se formó hace 200.000.000 de años.
El agua de lluvia caída sobre el diapiro atraviesa las capas de sal, aflorando de nuevo a la superficie en forma de salmuera. Los cuatro manantiales existentes en Añana aportan un caudal medio de 3 litros por segundo, con una salinidad media superior a 250 gramos por litro. Mucho, en comparación con las aguas del Océano Atlántico con unos 36 g de sal por L, pero no llegando a los niveles de unos 350 g/l del Mar Muerto.
Historia thumb|270x270px|right|Eras derruidas junto a Salinas de Añana.
Las excavaciones arqueológicas que se realizan en el Valle Salado de Añana han demostrado que son las salinas en activo más antiguas del mundo, con más de 7.000 años de historia. Durante la Prehistoria, las salinas de Añana tenían un aspecto muy diferente al que podemos ver en la actualidad. Esto se debe a que el sistema productivo era distinto. No basado en la exposición de la salmuera que surge de los manantiales a los agentes atmosféricos (sol y viento) sino en la evaporación forzada mediante la combustión de materiales ígneos. El cambio de sistema de evaporación, de forzada a natural, en el Valle Salado se produjo en torno al , cuando esta zona del norte peninsular se integró en el Imperio Romano. La necesidad creciente de sal que se produjo en una sociedad que estaba muy avanzada respecto a las tribus locales, supuso no sólo modificaciones importantes en el hábitat, sino en los sistemas de producción y distribución del producto. De este modo, se adoptó en el Valle Salado un sistema de evaporación natural que, si bien tenía unos costes de construcción más elevados, implicaba multiplicar de manera exponencial la producción de sal.
Durante el Imperio Romano, no sólo se cambió de forma radical el sistema productivo, sino que también se transformó completamente el poblamiento. Los habitantes del Valle Salado y del entorno se trasladaron de forma progresiva a un gran yacimiento romano conocido como “Las Ermitas” (localizado a seis kilómetros de Añana) que se identifica con la ciudad de Salionca citada durante el por el célebre geógrafo romano Ptolomeo en el territorio de la tribu de los Autrigones. La importancia de esta civitas no sólo residía en controlar la producción de sal, sino en las facilidades que su emplazamiento proporcionaba a su distribución. No hay que olvidar que estaba situada sobre un ramal de la ruta XXXIV, que unía Astorga (León) con Burdeos (Francia) y que servía para enlazar Deobriga (Miranda de Ebro) con Flaviobriga (Castrourdiales), por lo que era una de las principales vías de comunicación entre el centro de Hispania y la costa cantábrica.
Los trabajos efectuados en la antigua ciudad romana de Salionca han identificado su abandono y destrucción a finales del Debido a ello, la población se desplazó a habitar las inmediaciones de las salinas. Entre el y la primera mitad del se modificó la antigua comunidad del Valle Salado y surgió una red de aldeas independientes entre sí. Los textos conservados de los siglos y nos muestran que en el valle se crearon al menos seis: Fontes, Terrazos, Villacones, Villanueva, Olisares y Orbón. Con la unión de los habitantes del Valle Salado en los distintos núcleos de población para afrontar la creciente presión de los poderes feudales y las crisis sistémicas, sus vecinos lograron mantener la propiedad de las eras y de la salmuera de los manantiales, mejorar el sistema de explotación y, con ello, la productividad y la comercialización de la sal.
En el año 1114 se inició en Añana un complejo proceso cuya principal consecuencia fue el abandono de la red de aldeas independientes creada entre los siglos y , y la compactación del poblamiento en un único núcleo que, con el tiempo, terminó denominándose Salinas de Añana. El Valle Salado de Añana que, tras un largo periodo en el que formó parte de sucesivos condados y alfoces, como el de la Fortaleza de Término (Santa Gadea del Cid), vio cómo a principios del , los reyes consiguieron imponer su poder. La solución adoptada tanto por Alfonso I de Aragón, quien concedió el fuero de población en torno a 1114, como por Alfonso VII de León, que lo confirmó en 1140, fue eludir el enfrentamiento directo con las principales instituciones monásticas instaladas en Salinas. La táctica seguida consistió en respetar la jurisdicción de los individuos que estaban bajo la autoridad de los centros religiosos con mayor poder -San Salvador de Oña, Santo Domingo de Silos y San Millán de la Cogolla- e intentar atraer al resto de la habitantes (tanto de las aldeas de Añana como de su entorno) concediendo privilegios a todos aquellos que “voluntariamente” decidieran poblar el espacio elegido por el rey para construir la primera villa real del País Vasco.
Tras esta concesión, la gran mayoría de los vecinos de las seis aldeas abandonaron sus casas para ir a habitar el lugar elegido por el rey para crear la villa amurallada de Salinas de Añana, creándose órganos de gobierno únicos, tanto a nivel municipal como en las salinas, para controlar el Valle Salado. De este modo nació la Comunidad de Caballeros Herederos de las Reales Salinas de Añana, cuya dirección estaba en manos de dos individuos que eran elegidos periódicamente: uno de ellos protegía los intereses de los propietarios del sector religioso y el otro del laico.Plata Montero, A. (2019). La Comunidad de Propietarios del Valle Salado de Añana: Una historia de leyenda. Añana: Añanako Gatz Harana Fundazioa = Fundación Valle Salado de Añana.
En el año 1564 el rey Felipe II se apropió de todas las salinas de reino mediante la creación de denominado Monopolio de la Sal. Aunque respetó los antiguos privilegios y la Comunidad de Herederos de Añana pudo mantener la propiedad, se vieron obligados a entregar toda la producción en los nuevos almacenes reales y a explotarlas con estrictas normas marcadas por los funcionarios del rey que se instalaron en el valle. Este monopolio terminó tras el derrocamiento de Isabel II en 1868 y la Constitución de 1869 de marcado carácter liberal, ya que fue en ese mismo año cuando se promulgó la Ley de Minas, que declaró en venta todas las salinas del Estado y puso en marcha el desestanco de la sal.
La liberalización del mercado de la sal tras el final del Monopolio tuvo como efecto inmediato una durísima competencia en los mercados, en la que tuvieron un papel determinante los costes de producción y transporte. Las salinas costeras y las minas de sal no tardaron en acaparar los mercados con la instalación de vías ferroviarias y sus bajos costes de producción.
Debido a diversas circunstancias, como pueden ser la introducción de mejoras en las salinas costeras o la revolución de los transportes con la instalación del ferrocarril, las salinas entraron en una fase de declive que culminó con su casi abandono en los años setenta del . Pero el Valle Salado destaca por su resiliencia. Prueba de ello es que a finales del se puso en marcha un complejo Plan Director liderado por una Fundación, en el que se integró la Comunidad de Herederos de las salinas y las instituciones más importantes del País Vasco.
Actualmente el Valle Salado está en plena actividad, se ha recuperado aproximadamente la mitad de las más de 5.000 eras que llegó a tener en su época de máximo esplendor y su futuro está basado en la combinación de los trabajos de recuperación y producción de sal de alta calidad con las visitas guiadas al conjunto.
Sistema de explotación thumb|240x240px|left|Partidero. thumb|240x240px|right|Canales de Muera.
Los manantiales son surgencias que suministran la salmuera a nivel de superficie de manera natural y continua, lo que permite su empleo sin necesidad de realizar perforaciones ni bombeos. Existe un gran número en el Valle Salado y su entorno, pero sólo cuatro de ellos -Santa Engracia, La Hontana, El Pico y Fuentearriba- son aprovechables, pues su caudal es permanente -unos 2 litros por segundo- y su grado de salinidad está cercano a la saturación -210 gramos de sal por litro-. El transporte del agua salada se realiza de manera continua y por gravedad a través de una red de canales llamados royos. Si bien en origen gran parte de ellos eran simples zanjas excavadas en el terreno, con el tiempo fueron sustituidos por troncos de madera, generalmente de pino. El sistema de distribución principal inicia su recorrido en el manantial de Santa Engracia, en un canal único que se divide en dos en una arqueta denominada Partidero. Por la ladera oriental del valle discurre el Royo de Suso y por la occidental, el de Quintana. Por el primero van doce partes de la salmuera y por el segundo, trece. A corta distancia del Partidero, en el denominado Celemín, se vuelve a dividir en dos. El que abastece la parte Este sigue denominándose Quintana y el que provee a la zona central se denomina de Enmedio o Meadero.