No es improbable la presencia de la Orden Masónica en la ciudad durante el último tercio del , teniendo en cuenta las pruebas documentales de su presencia en el primer tercio del . Desde entonces, y a lo largo de los siglos y , se han ido sucediendo las logias, tanto en la capital de Córdoba como en los pueblos de su provincia. Esa situación se mantuvo hasta la llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura, cuando la represión cercenó los trabajos masónicos. Según testimonios recabados, la última tenida masónica celebrada en Córdoba data el jueves 16 de julio de 1936. Después de aquella, las logias desaparecieron de la ciudad durante 75 años. Ya en el , tras esos tres cuartos de siglo, la masonería se reactivó en Córdoba el 9 de julio de 2011 con la fundación de la Respetable Logia Simbólica Maimónides n.º 173, perteneciente a la Obediencia de la Gran Logia de España. Asimismo, el 10 de enero del año 2015 se constituyó en los Valles de Córdoba la Sublime Logia Capitular de Perfección Patricia Corduba n.º 416 perteneciente al Supremo Consejo el Grado 33.º y Último de Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España y que junto a la Respetable Logia Simbólica Maimónides n.º 173 continúan en activo a día de hoy.
Los Inicios
Orígenes documentados de la Masonería en Córdoba en el siglo XVIII
La historia de la Masonería en la ciudad española de Córdoba y en su provincia corre pareja con el devenir de esta institución en España. No es improbable que la presencia de la Orden Masónica estuviera activa en el último tercio del . Se dispone de datos que confirman la existencia de grupos masónicos en la ciudad durante el primer tercio del ; así se desprende del contenido de una carta manuscrita del rey Fernando VII a su Secretario de Estado y del Despacho de Guerra, Francisco de Eguía, en la que asegura que “hay logias francmasónicas establecidas en Córdoba y en otras once ciudades españolas”. Dicha carta, con fecha de 19 de noviembre de 1817, se conserva en el Archivo de PalacioFERRER BENIMELI (1980). Masonería española contemporánea. Madrid: Siglo XXI, pp. 153 y 164
Cinco años más tarde, apenas restaurado el absolutismo tras el breve lapso del Trienio Constitucional, se publicó en Córdoba un panfleto antimasónico de gran difusión, titulado “Españoles: Unión y alerta” (1824). Ello da cuenta de que la implantación masónica debía de tener ya un considerable recorrido y asiento en la ciudad de Córdoba. No obstante, la escasa documentación al respecto invita a considerar que su actividad no comenzó a ser organizada y regular hasta 1868.
El acta fundacional de la primera logia cordobesa bien conocida data del 9 de febrero de 1870, cuando levantó columnas la Logia Patricia n.º 13, que celebraba sus reuniones en la calle Lucano 29. En el año 1871 se fundó la logia Estrella Flamígera n.º 324, bajo los auspicios del Gran Oriente Lusitano Unido. Dos años más tarde, ambas Logias pasaron a pertenecer a la Obediencia del Gran Oriente de España. Archivo Histórico Nacional de Salamanca (A.H.N.S.), Leg. 753, A Exp. 4, 5, 11, y 15 Alrededor de 1885 se fundó en Belmez la logia Luz de la Sierra n.º 318, con significativa presencia de inmigrantes franceses, atraídos por las actividades de la Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya. A.H.N.S., Leg. 754, A Exp. 10 En aquel ambiente propicio del denominado Sexenio Revolucionario, las logias arraigaron con fuerza, acogieron a un buen número de iniciados, construyeron pequeños templos y desarrollaron intensas actividades. Es de destacar que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, absolutamente mayoritario en las prácticas masónicas españolas del XIX, era el que con exclusividad se trabajaba en la masonería cordobesa. Por tanto, es la llamada “masonería escocesa”, con sus 33 grados, la que está en el origen de la implantación de la Orden tanto en España como en Córdoba.
El decenio de 1880 a 1890 estuvo presidido por una fuerte expansión de la masonería en España; la ciudad de Córdoba tampoco fue ajena a este impulso. Ello se constata en la presencia ciudadana e institucional de miembros de la Orden en todos los niveles profesionales y políticos de la sociedad cordobesa.TAXIL, Léo (1888). La España Masónica. Barcelona: Imprenta y Librería de la Inmaculada Concepción, pp. 89 y 91 En 1888 se fundó la Gran Logia Regional de Andalucía con su sede en Córdoba donde se constituyeron dos nuevas Logias: La Verdad n.º 314 y Espíritu Práctico n.º 345. A.H.N.S., Leg. 753, A,Exp 8 La Gran Logia Regional de Andalucía nace en un intento de vigorizar el simbolismo aunque más tarde sufriría en carne propia los efectos de las luchas entre los Grandes Orientes de Madrid.LÁZARO, P. F. Á. (1987). Pluralismo masónico en España. In La masonería en la España del siglo XIX (pp. 19-56). Consejería de Educación y Cultura
El surgir de las logias en la provincia de Córdoba durante el siglo XIX En torno a 1886 levantaron columnas varios talleres masónicos en importantes pueblos de la provincia: Montoro (Fraternidad Montoreña, 1886), Cabra (Logia Égabro, 1889), Castro del Río (Logia García Vao, 1889), Espejo (Logia Morayta, 1889), Montilla (Logia Montulia, 1886), Baena (Logia Ponos, 1882), Aguilar de la Frontera (Logia Ipagro, 1889) Lucena (Logia Isis Lucentino, 1880), Luque (Logia Hijos del Trabajo, 1880), Nueva Carteya (Logia Rectitud, 1890), Pozoblanco (Logia Progreso de Los Pedroches, 1890), Priego de Córdoba (Logia Libertad, 1887), Puente Genil (Logia Antorcha Pontana, 1889). GAY ARMENTEROS, PINTO MOLINA (1983). La Masonería en Andalucía Oriental a finales del siglo XIX. Jaén y Granada. Granada: Universidad. pag. 122 y siguientes
La logia más influyente de las que se crearon en los pueblos de la provincia de Córdoba en el último tercio del fue sin duda la Logia Luz de la Sierra, cuyas columnas se alzaron en Belmez. Dicha logia, originada también por el impulso de la logia Patricia n.º 13 de Córdoba, se fundó en 1885; la constituyó un grupo de masones de diversa procedencia geográfica, pero fundamentalmente afincados en el cercano pueblo de Peñarroya-Pueblonuevo. De los catorce fundadores, solo dos eran belmezanos y otros dos radicados en Belmez. Hay que tener en cuenta que, por entonces, Peñarroya era aún pedanía dependiente del municipio de Belmez. A principios de los 80, Belmez era aún el centro de aquella actividad minero-metalúrgica que atrajo capital francés y al que concurría multitud de trabajadores, cuadros medios y profesionales de diversa procedencia. El fuerte crecimiento económico y demográfico de Peñarroya contribuyó poco después a la segregación de la pedanía como municipio propio y al consiguiente desarrollo de la masonería en el nuevo pueblo. El origen francés de la Société Miniére et Metallurgique de Peñarroya,GARCÍA GARCÍA (1979), Propiedad minera y Compañías en la cuenca hullera del río Guadiato. Actas I Congreso de Historia de Andalucía, Andalucía Contemporánea. Córdoba: Publicaciones Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba. pag. 529 y siguientes en principio con sede social en París, explica la presencia en la logia, por esos años, de tres miembros de origen francés. Aunque en principio pudiera pensarse que la implantación de la masonería en el norte de Córdoba (España) podría tener un origen o un impulso extranjero, lo cierto es que no fue así. En los momentos fundacionales de Luz de la Sierra, los dos máximos dirigentes eran belmezanos A.H.N.S., Leg. 754, A, ExP. 2. con altos grados dentro de la Orden y un largo recorrido en la Francmasonería.
thumb|Ejemplo de un acta de fundación de una logia Masónica de 1876
Los Altos Grados de la Masonería escocista en la Córdoba del siglo XIX Por encima de los tres primeros grados de la masonería escocesa se abre el campo de los llamados grados superiores, que van del 4.º al 33.º
. A este respecto, los organismos masónicos superiores del Rito Escocés Antiguo y Aceptado localizados en Córdoba datan del último cuarto del .
El primer cuerpo jurisdiccionado del que tenemos constancia documentada es el Honorable Capítulo Sinaí de Caballeros Rosacruces nº41.A.H.N.S., Leg. 753, A, Exp 12 Dicho cuerpo se fundó el 21 de noviembre de 1882, mediante carta constitutiva del Gran Oriente de España firmada por el Gran Comendador Antonio Romero Ortiz; y que desarrolló sus trabajos en la calle Lineros 82. La iniciativa partió de la logia simbólica Patricia n.º 13, que era la única constituida en la capital de Córdoba bajo los auspicios de esa Obediencia. El origen mayoritario de los miembros de estos cuerpos superiores del Rito Escocés, así como la determinación de su fundación partió también de la Logia Patricia, fuente de casi toda la multiplicación masónica del entorno cordobés.
En febrero de 1889, el Capítulo Sinaí se adhirió al Gran Oriente Español de Morayta, en el que conservó su primitiva numeración. Pero cuando, a finales de 1891 la Gran Logia Regional de Andalucía, A la Gran Logia Regional de Andalucía se afiliaron numerosas logias simbólicas cordobesas; asimismo, se vincularon transitoriamente a dicha obediencia los cuerpos de los altos grados del Rito Escocés. No obstante, la adscripción de estos a la Gran Logia Regional de Andalucía fue transitoria. Véanse las logias y cuerpos en Léo Taxil (1888) La España Masónica. Barcelona, Imprenta y Librería de la Inmaculada Concepción, pp. 89 y 91 que tenía su sede en Córdoba, rompió con el Oriente de Morayta, el Capítulo Sinaí se puso bajo los auspicios del Gran Oriente Nacional de España de Pantoja. Así pues, el 14 de marzo de 1892, siendo su presidente Manuel Merino, se instaló bajo la nueva Obediencia, mediante el juramento de todos sus miembros, del que tenemos constancia documental:
De este modo, se modificó el primitivo número de fundación. Sin embargo, fue el número de miembros el que sufrió cambios, puesto que la nueva adscripción hizo pasar de 43 miembros procedentes de 9 logias simbólicas a 28 miembros procedentes de 3 logias. Y en 1894, solo dos años más tarde, el Capítulo Sinaí de Córdoba contaba con 22 miembros extraídos de 2 logias simbólicas.
La función primordial del Capítulo Sinaí era la de conferir los grados superiores al 3.º e inferiores al 19.º. Según las Constituciones del Gran Oriente de España publicadas en 1871, a los Capítulos de Caballeros Rosacruz les correspondía “visitar a los masones enfermos de determinado grado, hacer tenidas de instrucción, exámenes a los aspirantes a elevación de grados superiores a los conferidos por el Capítulo, mediar pacíficamente en conflictos entre sus componentes”, etc. Véase Constituciones de la Franc-Masonería del Serenísimo Gran Oriente de España, del Rito Escocés Auténtico y Aceptado, Madrid, 1871, Imprenta de José María Pérez; pp. 87 y ss
El 9 de noviembre de 1885 se constituyó el Consejo de Caballeros Kadosch de Córdoba,FERRER BENIMELI (1980)Op. cit., p. 41. mediante carta constitutiva del Supremo Consejo del Gran Oriente de España, siendo Gran Comendador Manuel Becerra; y que tenía como función principal la de verificar la exaltaciones a los Grados que van del 19.º al 30.º. Constituciones de la Francmasonería del Serenisimo Gran Oriente de España del R.E.A.A.(1871) Madrid: Imprenta José María Pérez, pag. 187 y siguientes. Esta cámara, presidida por Manuel Merino, colaboró en los trabajos de unificación masónica de 1888, enviando a la Asamblea del 4 de abril como representante a Juan Guerra y Sosa. En 1889 se adhirió al Gran Oriente Español de Morayta. Y en 1892 rompió con él cuando se instaló bajo los auspicios del Gran Oriente Nacional de España de Pantoja, haciendo todos sus miembros el mismo juramento que los miembros del Capítulo Rosacruz. Así el primitivo Consejo Kadosch se convirtió en Gran Consejo Areopágico de Córdoba n.º 303. Los tres cuadros lógicos de los que hay constancia, y que van de 1892 al 1894 acogen alrededor de 15 miembros pertenecientes en su mayoría a la logia simbólica Patricia n.º 13, fuente de casi toda la actividad masónica de los altos grados en Córdoba.