right|thumb|Ilustración por Gustave Doré para el Barón de Münchhausen: historias exageradas, como las del barón, a menudo presentan narradores sospechosos.

Un narrador sospechoso, falible, poco fiable o no fiable es un narrador (ya sea en literatura, cine o teatro) cuya credibilidad está comprometida. El término fue sugerido en 1961 por Wayne C. Booth en La retórica de la ficción. Aunque los narradores no fiables son casi por definición narradores en primera persona, se han hecho argumentos de que también existen aquellos en segunda persona y en tercera persona. En ocasiones la desconfianza en el narrador se hace evidente inmediatamente. Por ejemplo, una historia puede abrir con el narrador reclamando algo claramente falso o ilusorio, o admitir que padece una enfermedad mental. O quizá la historia en sí misma esté en un marco en el cual el narrador aparece como un personaje, con pistas sobre su falta de fiabilidad. Un uso más dramático del mismo retrasa la revelación de información importante hasta el final. Este final sorprendente obliga al lector a reconsiderar su punto de vista y experiencia de la historia. En algunos casos, la poca fiabilidad del narrador nunca es completamente revelada, sino que solo es aludida, dejando a los lectores imaginar hasta qué grado puede creerse lo que explica el narrador y cómo debería ser interpretado.

Resumen

Clasificación Se han hecho intentos para clasificar narradores sospechosos. William Riggan analizó en su estudio tipos discernibles de narradores poco fiables, enfocándose en aquellos que usan primera persona, debido a que son los más usuales. La siguiente lista es una adaptación de su clasificación:

El Pícaro: un narrador quien es caracterizado por la exageración y la fanfarronería, el primer ejemplo es probablemente el soldado en la comedia de Plauto, Miles gloriosus. Ejemplos en literatura moderna son El aventurero Simplicíssimus, Moll Flanders y Felix Krull en Confesiones del estafador Felix Krull de Thomas Mann. El Loco: Un narrador que padece disociación post-traumática, despersonalización o alguna enfermedad mental severa, como esquizofrenia o paranoia. Ejemplos se incluyen en los narradores despersonalizados de Franz Kafka, en la Novela negra y en los narradores "duros" que describen sus emociones poco fiables de la ficción Hard boiled Elliot Alderson de la serie de televisión Mr. Robot y Patrick Bateman en American Psycho. El Payaso: Un narrador que no se toma las cosas en serio y juega conscientemente con convenciones, la verdad y con las expectativas del lector. Ejemplos de este tipo se incluyen en Tristram Shandy y en las Memorias póstumas de Blas Cubas. El Ingenuo: Un narrador cuya percepción es inmadura o limitada a través de su punto de vista. Ejemplos se incluyen en Huckleberry Finn, el Holden Caulfield de El guardián entre el centeno y Forrest Gump. El Mentiroso: Un narrador maduro con cierto reconocimiento que deliberadamente se tergiversa a sí mismo, a menudo para ocultar su conducta pasada indecorosa. John Dowell en la novela de Ford Madox Ford, The Good Soldier, ejemplifica a este tipo de narrador.

Esta tipología no es exhaustiva y no puede pretender cubrir todo el espectro de narración no fiable, ni siquiera en el espectro de la narración en primera persona. Se requiere investigación adicional en esta área.Nünning, Ansgar: "But Why Will You say That I Am mad?" On the Theory, History and Signals of Unreliable Narration in British Fiction, in Arbeiten aus Anglistik und Amerikanistik 22/1 (1997), pp 1 -105.

También hay debate en torno a la existencia única de narradores no fiables en primera persona, aunque la restricción de información a la audiencia de algunas obras, como The Norman Conquests, sugieren narraciones no fiables, sin la existencia necesaria de un narrador.

Definiciones y enfoques teóricos Wayne C. Booth fue el primero en formular un enfoque, centrado en el lector, a la narración no fiable e hizo distinciones entre el narrador fiable y el no fiable basado en si el guion del narrador viola las normas y valores generales. Él escribe: "He llamado a un narrador "fiable" cuando habla a favor o en actos de conformidad con las normas del trabajo (que es decir, las normas del autor implícito), y "poco fiable" cuando no lo hace." Peter J. Rabinowitz criticó la definición de Booth por basarse demasiado en hechos extradiegéticos como las normas y efectos, los cuales deben ser contaminadas necesariamente por la opinión personal. Consecuentemente, él modificó el enfoque hacia la narración poco fiable.

El enfoque principal de Peter J. Rabinowitz es el estado del discurso de ficción en oposición a la facticidad. Él debate las cuestiones de la verdad en la ficción, con lo que existen cuatro tipos de audiencia que sirven como receptores de cualquier obra literaria dada:

"Audiencia real": las personas de carne y hueso que leen el libro. "Audiencia autorial": audiencia hipotética a quien el autor dirige su texto. "Audiencia narrativa": audiencia de imitación que también posee conocimiento particular. "Audiencia narrativa ideal": público acrítico que acepta lo que el autor está diciendo.

Rabinowitz sugiere que "En la lectura adecuada de una novela, los eventos que se muestran deben ser considerados tanto "verdaderos" como "falsos" al mismo tiempo. Aunque existen muchas maneras de entender esta dualidad, yo propongo analizar las cuatro audiencias en las cuales se genera".Rabinowitz,Peter J.: Truth in Fiction: A Reexamination of Audiences. In: Critical Inquiry. Nr. 1, 1977, S. 121–141. De una manera similar, Tamar Yacobi propuso un modelo de cinco criterios (mecanismos integradores) que determinan si un narrador es confiable o no. En lugar de basarse en la idea del autor implícito y el análisis centrado en el texto de la narración no confiable, Ansgar Nünning brinda evidencia de que la poca confianza en la narrativa puede ser re-conceptualizada en el contexto de teoría del marco y de las estrategias cognitivas del lector.

La narración no fiable, desde este punto de vista, se convierte en la estrategia pura del lector para que el texto tome sentido, es decir, de las discrepancias de las señales de narración no fiable del narrador. Así, Ansgar Nünning elimina efectivamente la dependencia en los juicios de valor y códigos morales que siempre son tanteados por los gustos y puntos de vista personales. Greta Olson debatió recientemente los modelos tanto de Nünning como de Booth, revelando discrepancias en sus respectivos puntos de vista.

Y sugiere "[…] una actualización en el modelo de Booth al hacer implícita la diferenciación explícita entre narradores fiables y no fiables." Olson después argumenta que "[…] estos dos tipos de narradores provocan diferentes respuestas en los lectores, y son mejor descritas usando escalas de fiabilidad y desconfianza."Olson, Greta: Reconsidering Unreliability: Fallible and Untrustworthy Narrators. In: Narrative. Nr. 11, 2003, S. 93–109. Ella sugiere que todos los textos de ficción que emplean la "no fiabilidad" pueden ser considerados entre el espectro de fiabilidad que comienza con confianza y termina con poca fiabilidad. Este modelo permite todas las escalas de grises entre los polos de confianza y falta de fiabilidad. Como consecuencia, cada lector debe determinar la credibilidad del narrador en un texto de ficción.

Señales de una narración no fiable Cualquiera que sea la definición de no fiabilidad que uno siga, existen una serie de señales que constituyen o, al menos, dan una idea acerca de la fiabilidad del narrador. Nünning sugirió dividir estas señales en tres amplias categorías:Nünning, Ansgar (ed.): Unreliable Narration: Studien zur Theorie und Praxis unglaubwürdigen Erzählens in der englischsprachigen Erzählliteratur, Wissenschaftlicher Verlag: Trier (1998).

Señales Intratextuales: Cuando el narrador se contradice a sí mismo, cuando no recuerda ciertas cosas o cuando miente a otros personajes. Señales Extratexuales: Cuando contradice el conocimiento general sobre el mundo del lector o plantea imposibilidades (dentro de parámetros lógicos). Competencia Literaria del Lector: Esta incluye el conocimiento del lector sobre tipos literarios (por ejemplo, personajes típicos que aparecen durante siglos), conocimiento sobre géneros literarios y sus convenciones o recursos estilísticos.

Ejemplos

Acontecimientos históricos Uno de los usos tempranos de la "no fiabilidad" en literatura se presenta en Las ranas, escrita por Aristófanes, cuando después de que el dios Dioniso afirma haber hundido 12 o 13 de los barcos enemigos con Clístenes, su esclavo Jantias dice "Entonces desperté". Un ejemplo más conocido es en la comedia de Plauto, Miles gloriosus (300-200 a.C.) la cual presenta a un soldado que constantemente exalta sus logros mientras su esclavo Artotrogus afirma que las historias son falsas y que él solo las apoya para no pasar hambre. El recurso literario del "narrador no fiable" fue usado en varias historias árabes medievales de Las mil y una noches. En una historia, "Los siete visires", una cortesana acusa al hijo del rey de haberla asaltado, cuando realmente ella había fallado en seducirlo. Siete visires tratan de salvar su vida narrando siete historias para probar la poca fiabilidad de la cortesana, y la cortesana responde narrando una historia para probar la poca fiabilidad de los visires. El recurso del narrador no fiable también es usado para generar suspense en otra de las historias de las "Las mil y una noches", "Las tres manzanas", una de las primeras novelas de misterio. En un punto de la historia, dos hombres afirman ser el asesino, uno de ellos miente. En otro momento de la historia, en un "flashback" mostrando las razones del asesinato, se revela que un narrador no fiable convenció al hombre de la infidelidad de su esposa, lo cual la lleva a su asesinato.

Otro ejemplo antiguo de narración no fiable son Los cuentos de Canterbury, escritos por Geoffrey Chaucer. En "La historia del mercader", el narrador, al no ser feliz en su matrimonio, permite a su sesgo misógino contar la mayor parte de la historia.

Novelas Un ejemplo controvertido de narrador sospechoso está presente en la novela de Agatha Christie, El asesinato de Roger Ackroyd, donde el narrador esconde verdades importantes en el texto (principalmente mediante la evasión y omisión) sin mentir abiertamente. Muchos lectores sintieron que el giro del argumento al clímax de la novela nunca fue injustificado. Christie usó el concepto de nuevo en su novela Noche Eterna. Narradores similares aparecen a menudo en thrillers y novelas policiacas, donde incluso un narrador en primera persona puede esconder información esencial y engañar deliberadamente al lector para preservar el final como sorpresa. En algunos casos, el narrador se describe a sí mismo haciendo cosas cuestionables, solo para revelar al final que tales acciones no eran lo que parecían (por ejemplo en la novela de Alistair MacLean "The Golden Rendezvous"). Muchas novelas son narradas por niños, cuya inexperiencia puede cegar el juicio y hacerlos no fiables. En Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), la inocencia de Huckleberry Finn lo lleva a cometer juicios excesivamente benéficos hacia otros personajes de la novela.