El Instituto Normal Central para Señoritas Belén es una institución de educación media de Guatemala, especializada en la formación de maestras en educación primaria y urbana y bachilleres en computación y educación .

Historia

Orígenes

El origen de Belén se encuentra en el nacimiento de la orden betlemita inspirada por el Hermano Pedro de San José Betancur desde su llegada a la Capitanía General del Reino de Guatemala, en 1650. Fundó y sostuvo una escuela de primeras letras, a la que llamó Belén, y centros de acogida para pobres, indígenas y vagabundos. Otros terciarios lo imitaron, y al fundar la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem en 1656, su fin era servir a los pobres.

La obra de la Orden continuó después de su muerte. Cuando la ciudad se trasladó desde el Valle de Panchoy al Valle de la Ermita a causa de los terremotos de 1773, la orden se estableció en el Convento de Belén, localizado en la moderna 11a. avenida y 14 calle del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

Desde el 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo -nombre que tenía la Universidad de San Carlos de Guatemala durante la época colonial- se habían celebrado en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción. Los que allí se reunían juraban mantener en secreto lo tratado pero el 21 de diciembre de 1813, José de Bustamante y Guerra, Capitán General de Guatemala al enterarse de que en el Convento de Belén se reunían sediciosos para intentar una sublevación, dictó un auto para que apresaran a los religiosos de ese monasterio. En la acometida resultarían presos varios conjurados y los frailes Manuel de San José y Juan Nepomuceno de la Concepción. No se sabe si existió algún plan para llevar a cabo la conjura; una versión apunta a que los conjurados pretendían sublevarse después del disparo de un cohete a las doce de Nochebuena, y serían auxiliados por los batallones de El Fijo y de Milicias; también se apoderarían de armas, dinero en cajas reales, proclamarían la independencia y desterrarian a Bustamante. Pero fueron descubierto por una traición de José de la Llana y llevados a prisión.

Como consecuencia de la conspiración el convento fue clausurado y la Orden expulsada, lo cual permitió a la municipalidad fundar una escuela para niñas en el edificio.

Tras la expulsión de los Betlemitas

160px|miniaturadeimagen|izquierda|Profesora Natalia Górriz, fundadora de la «Escuela Normal de Señoritas» en 1888. Fotografía de La Ilustración Guatemalteca. miniaturadeimagen|derecha|200px|María García Granados y Saborío, hija del general Miguel García Granados y nieta de la hermana del general, la periodista y poetisa María Josefa García GranadosEn el siglo era práctica común que las familias aristocráticas realizaran matrimonios entre familiares cercanos. Alumna del poeta José Martí en el Colegio para Niñas en 1877, se enamoró de este, y su temprana muerte dio origen a la leyenda de «La Niña de Guatemala». El antiguo edificio de los Betlemitas fue convertido en el Asilo de las Hermanas de Nuestra Señora, dirigido por las monjas Ursulinas.

La profesora Ana Gilma de Rosales en un documento donde narra la historia del Belén, cuenta que las actividades educativas comenzaron durante el régimen del general Rafael Carrera (1845-1865), cuyo régimen firmó un Concordato con la Santa Sede en 1854, en el que se comprometía a otorgar la educación de Guatemala a la Iglesia católica. Siguiendo las directrices del Concordato de 1854, la escuela municipal se transformó en un colegio para señoritas de la sociedad capitalina y centroamericana; se contrató a un grupo de monjas belgas de la Orden de Nuestra Señora de Namuro, quienes prepararon a las señoritas en artes, idiomas, normas sociales. Aparte funcionaba una escuela para niñas de escasos recursos.

La Revolución de 1871 terminó con este proyecto el 20 de enero de 1875 con el decreto n.º 133, el cual acordó la creación de un colegio superior de niñas, que tuvo el carácter de Instituto de Secundaria, para lo cual se contrataron los servicios de maestras europeas. La primera directora fue Otta James, quien lo administró por un período breve. Durante este período, sobre la base de los preceptos liberales anticlericales, se expropiaron numerosos bienes a las órdenes del clero regular de la Iglesia Católica, ya que esta era uno de los principales terratenientes y encomenderos conservadores; y se restringió el poder del clero secular y los arzobispos con la eliminación del diezmo obligatorio.

miniaturadeimagen|200px|General Manuel Lisandro Barillas Bercián, presidente de Guatemala de 1885 a 1892. Durante su gobierno se decretó la fundación de la Escuela Normal de Señoritas.

En esos primeros años del Colegio de Señoritas fue catedrático el insigne poeta y patriota cubano José Martí, quien tuvo entre sus alumnas a la señorita María García Granados y Saborío, hija del expresidente Miguel García Granados; hubo un idilio entre ambos que no pudo concretarse porque Martí ya estaba comprometido para casarse con la señorita Carmen Zayas Balán. María García Granados murió el 10 de mayo de 1878, poco después de que Martí se casara, y éste la inmortalizó en el poema La Niña de Guatemala.

El 25 de agosto de 1879, se dictó una disposición tendiente a la creación de una sección normal en el colegio de Niñas. Empezó así a funcionar la Primera Normal de Señoritas de Guatemala, la cual funcionó mientras se establecía formalmente la Escuela Normal de Señoritas. La maestra que le dio mayor impulso y organizó con carácter de Instituto fue Lina Stehelin, quien contrató a varias maestras norteamericanas e inglesas para la institución. Su plan laico de estudios comprendía:

Ciencias Naturales Pedagogía Matemáticas Dibujo Lecciones de Objetos Calistenia Inglés Geografía Francés Gramática Composición Castellana Retórica Moral e Historia Patria Escritura Costura Labores de mano Piano

miniaturadeimagen|200px|La profesora Rafaela del Águila, rodeada de sus alumnas egresadas con el diploma de Maestras de la Escuela Normal en 1896. Las alumnas son: Concepción Mancilla, Audelia Reyna Barrios, Lola Castellanos, Mercedes Torres, Ester Toledo y Beatriz Cienfuegos.

Este plan laico, aunque para nada deficiente para la formación personal de las alumnas, no ponía énfasis suficiente en la pedagogía.

En 1888, fungió como subdirectora la señorita Matilde Wellauer, quien luego llegó a dirigir el plantel. El 28 de junio de 1888, a instancias de la profesora Natalia Górriz el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas Bercián por intermedio del Ministro de Instrucción Pública, licenciado Arcadio Estrada, se creó la «Escuela Normal de Señoritas». El periódico oficial de entonces, El Guatemalteco del 5 de julio de 1888 reporta que la fundación de dicha Escuela Normal no requirió esfuerzos económicos para el gobierno, ya que la profesora Górriz no exigió mayor remuneración por el recargo de ocupaciones que tendría como resultado de la creación de la escuela.

En 1891 la profesora Górriz, quien para entonces ya era una de las maestras guatemaltecas más distinguidas, fue nombrada directora de la Escuela Normal de Señoritas, pero poco después fue ascendida a Inspectora General de las Escuelas de niñas de la Ciudad de Guatemala por el gobierno del general José María Reina Barrios. A pesar de los esfuerzos de todas estas distinguidas educadoras, el Instituto de Señoritas Belén no llenaba las necesidades de la época, ya que no producía ni el número ni el tipo de maestras que necesitaba Guatemala.

Hasta 1893 inició sus labores nuevamente la Escuela Normal de Señoritas, bajo la dirección de la maestra Rafaela del Águila. Para producir el tipo de maestras que se necesitaba en ese momento se crearon veintidós plazas de becarias, con el objeto de que al graduarse pudieran prestar sus servicios en los departamentos de donde eran originarias. En 1896 se graduaron seis alumnas como maestras en la Escuela Normal; ellas fueron: Concepción Mancilla B., quien se especializó en el grado infantil, Audelia Reyna B., familiar del presidente José María Reyna Barrios, Lola Castellanos, especializada en el grado complementario, Mercedes Torres, Ester Toledo y Beatriz Cienfuegos, quien se graduó con tan sóo catorce años de edad; las edades de las otras alumnas graduadas oscilaban entre los 14 y los 20 años.

Gobiernos militares de Orellana y Chacón

200px|miniaturadeimagen|Uniforme utilizado por las estudiantes en la década de 1890. Imagen de El Educacionista.

El proyecto educativo que inició el gobierno de José María Orellana (1921-1926) y que tuvo como base fundamental la «desanalfabetización», es decir, la eliminación del analfabetismo, continuó durante el gobierno del general Lázaro Chacón (1926-1930). El gobierno, al igual que el de Orellana, realizó varios concursos para elegir a los más aventajados estudiantes que culminaban su carrera como maestros y otorgarles una beca que les permitiera continuar sus estudios en otros países convirtiéndose en profesionales de la pedagogía para que, de vuelta a Guatemala, pudieran encargarse de formar a los nuevos maestros.

El gobierno de Lázaro Chacón intentó realizar estos cambios en el sistema educativo guatemalteco:

Decreto 1500 del 3 de mayo de 1927: establecía el Consejo Nacional de Educación con carácter de Cuerpo Técnico Consultivo de la Secretaría de Educación Pública. Sus objetivos eran todos los trabajos técnicos de reforma, organización y reglamentación, relativos a las enseñanzas primaria, normal, secundaria y especial. Una de las primeras tareas del Consejo fue recopilar todas las leyes, que en materia educativa, habían sido dictadas para conseguir su unificación y crear así la «Ley Orgánica de Educación Pública». Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República de Guatemala: la educación se enfrentaba en estos momentos al grave problema de la falta de maestros calificados. En el gobierno anterior se había hecho el cálculo de unos cuatrocientos cuarenta y cinco maestros titulados, y 2652 maestros empíricos. Para 1927, si bien había habido un aumento, la magnitud del problema no permitía que el cambio fuera significativo. Se calculaba para entonces setecientos veintiocho maestros titulados y 2,856 empíricos. Esta ley orgánica constituyó el antecedente de la Ley de Escalafón que se decretaría años más tarde en el gobierno del doctor Juan José Arévalo. El objetivo de ella era formar categorías entre los maestros, de acuerdo a su tiempo de servicio y aptitudes, y por supuesto, incrementos salariales -aunque estos últimos no se hicieron realidad durante este gobierno debido a la Gran Depresión-. Creó nuevos centros educativos como la Escuela Normal de Maestras para párvulos y la Escuela Normal Superior. Creó el Instituto Técnico Industrial con el objeto de tecnificar a los obreros. Escuela Normal Superior: la reforma a la Ley Orgánica de fecha 11 de mayo de 1929, comprendía la creación de la Escuela Normal Superior y los reglamentos de julio de ese mismo año establecían sus finalidades y su plan de estudios. En el acuerdo de la creación se estableció como requisito esencial, para inscribirse y matricularse en el establecimiento, poseer el título de Maestro de Educación Primaria y al terminar los estudios correspondientes el derecho de obtener el título de Profesor Normal. En su primer año, se inscribieron 44 hombres y 29 mujeres ya que un profesor normal tenía derecho para ocupar los puestos siguientes: direcciones de Escuelas Normales e Institutos de Secundaria cátedras en dichos establecimientos jefaturas de secciones en los departamentos escolar y administrativo del Ministerio de Educación Pública inspecciones técnicas