El Aeropuerto de Texcoco, o anteriormente conocido como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), fue un proyecto designado para la construcción de un aeropuerto civil en el área de la Zona Federal del Lago de Texcoco, a 15 km del centro de la Ciudad de México.https://www.diariodemexico.com/construcción-del-naicm-una-amenaza-para-habitantes-de-la-cdmx-especialista
La selección del sitio se llevó a cabo con base en estudios técnicos y de factibilidad realizados, entre otros, por la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO), la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Arup, la corporación MITRE, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dicho proyecto fue cancelado tras la realización de una consulta pública llevada a cabo poco antes de iniciar el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador.
El gobierno de México anunció la suspensión de las obras el jueves 3 de enero de 2019 a favor de construir el Parque ecológico Lago de Texcoco y un nuevo aeropuerto internacional en una base aérea: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
Historia
Antecedentes Ante las dificultades de expandir el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para satisfacer la demanda prevista de pasajeros, en la década de 1990 el gobierno federal empezó a estudiar la construcción de un nuevo aeropuerto en el valle de México. Estudios de factibilidad señalaron dos sitios viables: Zapotlán de Juárez, en el estado de Hidalgo (opción denominada Tizayuca) y la Zona Federal del ex vaso de Texcoco, en el Estado de México. En 2001, durante el mandato de Vicente Fox, el gobierno seleccionó el sitio de Texcoco para la construcción del aeropuerto, debido al escaso uso agrícola del páramo texcocano, a la propiedad federal de parte de los terrenos, la lejanía del sitio de Tizayuca (que se encuentra más cerca de la ciudad de Pachuca que de la Ciudad de México), a una menor población y expansión urbana asociada y a un impacto ambiental similar en ambos sitios.
Tal proyecto se canceló en 2002, debido a inconformidades con ejidatarios de San Salvador Atenco, en el Estado de México, que rechazaron un decreto expropiatorio por el valor registrado ante catastro por sus tierras y a la muerte de un opositor al proyecto debido a golpes recibidos durante un enfrentamiento con la Policía Federal Preventiva. Ante la cancelación, el gobierno federal construyó una segunda terminal en el AICM como solución a corto plazo, sin embargo, al no incrementarse la capacidad aeroportuaria de manera significativa, el AICM continuó presentando problemas de capacidad, lo que ocasionó que en 2014 (tan solo seis años después de la inauguración de la Terminal 2) el aeropuerto volviera a saturarse. Ante la situación, continuó el estudio de alternativas para la construcción de un nuevo aeropuerto, lo que provocó el relanzamiento del proyecto de Texcoco en el 2014 propulsado por el gobierno de Enrique Peña Nieto y que se omitieran los terrenos en San Salvador Atenco.
Estudios
Estudios de factibilidad Las siguientes organizaciones estuvieron a cargo de los estudios de factibilidad que dieron como resultado la selección del sitio de Texcoco:
Arup: Plan maestro, geotecnia y diseño sísmico.
MITRE: Estudios de aeronavegabilidad, espacio aéreo, meteorológicos y de ruido.
Organización de Aviación Civil Internacional y Asociación de Transporte Aéreo Internacional: Validación e idoneidad del sitio de Texcoco.
Proyecto hidráulico
El NAICM contó desde su concepción con un proyecto hidráulico que preveía inundaciones de comunidades cercanas y restauración parcial del ambiente originario de la región. El proyecto hidráulico del aeropuerto se centraba en el saneamiento y la rehabilitación de canales, así como en la construcción de nuevas plantas de tratamiento y lagunas de regulación.
Entre las obras proyectadas se tenían:
Construcción de cinco lagunas de regulación y rehabilitación de las lagunas existentes, para incrementar su capacidad de 13 millones de m³ de agua, en el 2014, a 45 millones de m³ de agua, en el 2020.
Rectificación de 83 km de cauces para mejorar su capacidad de conducción de agua.
Construcción de 142 km de colectores en 9 ríos, 35 km de túneles y entubamiento de 7 km de cauces, para separar aguas de lluvia y residuales y reducir olores nocivos en la zona.
Construcción de 11 plantas de tratamiento y rehabilitación de nueve más para el saneamiento de aguas residuales.
250px|miniaturadeimagen|Aeropuertos construidos en el exlago de Texcoco
El aeropuerto también contaría con un sistema de recarga del acuífero para inyectar 3.37 veces más agua que la consumida por el aeropuerto. La capacidad de los sistemas de recarga del acuífero sería de 6.4 millones de m³ de agua al año, evitando con ello inundaciones en la Ciudad de México.
De acuerdo con la propuesta, esto conduciría a que lago Nabor Carrillo no se secara y continuara siendo un cuerpo de agua durante todo el año. El nivel de agua del lago Nabor Carrillo se mantendría todo el año en al menos 5.9 millones de m³ de agua.
Geotecnia El área ocupada por la Ciudad de México es susceptible a hundimientos causados por la sobreexplotación de acuíferos para proveer agua a la población. Los aeropuertos en la región son susceptibles a hundimientos que, a largo plazo, generan problemas de mantenimiento en pistas e instalaciones. Estos problemas son más notables en el viejo aeropuerto, ya que se encuentra en la zona con tasas de hundimiento de 30 cm/año, mientras que el NAICM se encontraría sobre terrenos con tasas de hundimiento cercanas a 15 cm/año. En el proyecto del nuevo aeropuerto se controlarían asentamientos diferenciales en el edificio terminal de pasajeros con la losa de cimentación que funciona como una balsa que al mismo tiempo esta sobre más de 1500 pilotes que funcionan por fricción, dicha cimentación la realizó ARUP, así como las pistas que por el sistema de precarga evitan asentamientos futuros evitando los problemas del AICM con esto reduciendo el costo de mantenimiento.
El costo de mantenimiento por pista en un periodo de 5 años para el nuevo aeropuerto se estima en un máximo de 350 millones de pesos mexicanos por 5 años, mientras que el costo de mantenimiento anual por pista del viejo aeropuerto es de 460 millones.
250px|miniaturadeimagen|Hundimiento del suelo y aeropuertos del valle de México
Concurso de selección En noviembre de 2013, el gobierno federal invitó a despachos de arquitectura a que presentaran propuestas para el diseño del NAICM. Los siguientes consorcios presentaron propuestas:
Arquitecto mexicano Arquitecto extranjero Consultor de tecnología aeroportuaria Ingeniería estructural Fernando Romero Foster and Partners Netherlands Airport Consultants Arup Bernardo Gómez Pimienta Gensler TransSolutions Walter P. Moore y Aguilar Ingenieros Consultores Teodoro González de León y Alberto Kalach Fentress Architects Landrum & Brown DITEC/URS Ricardo Legorreta Vilchis Rogers Stirk Harbour + Partners Stantec Stantec Francisco López-Guerra Almada Helmut Jahn WSP Group Werner Sobek Stuttgart y Postensa Enrique Norten Skidmore, Owings and Merrill Leo A. Daly CTC Ingenieros Civiles Serrano Arquitectos y Asociados Zaha Hadid Architects Ricondo and Associates Izquierdo Ingenieros y Asociados, García Hermanos y Asociados, Javier Alonso y WSP Sordo Madaleno Arquitectos Pascall + Watson Logplan Grupo Riobóo
La propuesta ganadora se seleccionó con base en criterios tales como funcionalidad y eficiencia, sustentabilidad, factibilidad técnica, financiera y del plan de trabajo, flexibilidad de crecimiento futuro e innovación tecnológica, entre otros. El jurado incluyó a funcionarios públicos y directivos de organizaciones civiles nacionales e internacionales.
250px|miniaturadeimagen|Fernando Romero con un modelo del nuevo aeropuerto
Diseño El edificio terminal fue diseñado por una colaboración entre Foster and Partners, FR-EE y Netherlands Airport Consultants con ingeniería estructural de Arup. El diseño contempla un área de 743,000 metros cuadrados en cuatro niveles interiores, y está compuesto por una estructura gridshell ligera (una estructura que debe su resistencia a su doble curvatura). Al no usar trenes internos o túneles peatonales, el diseño interior de la terminal estaba pensado para que los pasajeros no tuvieran que caminar distancias largas o cambiar muchas veces de nivel.
Con una separación entre columnas superior de hasta 140 m, el edificio terminal contaría con espacios interiores más flexibles y eficientes. Su estructura ligera de acero y vidrio estaba diseñada para las condiciones del suelo de la Ciudad de México y, debido al empleo de un sistema de componentes prefabricados, podría construirse rápidamente y sin requerir sistemas masivos de andamiaje.
La terminal está diseñada para alcanzar una certificación LEED Platino aprovechando el clima templado y con poca humedad de la Ciudad de México. La mayor parte del año se mantendrán temperaturas agradables en el interior del edificio terminal usando casi exclusivamente aire externo con un empleo mínimo de equipo de enfriamiento o calentamiento adicional. Así mismo el techo del edificio colectara agua de lluvia captada por los 21 foniles que será utilizada para las operaciones del aeropuerto y aprovecha la luz solar para reducir la energía consumida para iluminar el edificio.
Características y comparación con el viejo aeropuerto El Nuevo Aeropuerto se estaba construyendo en , dentro de terrenos que son propiedad del gobierno federal, 5 km al noreste del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El sitio se encuentra dentro de los municipios de Texcoco y Atenco, en el estado de México.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México cuenta con una capacidad de diseño de 34 millones de pasajeros y 420 mil operaciones anuales; sin embargo, en el 2017 transitaron por él 44.7 millones de pasajeros (30 por ciento por encima de su capacidad de diseño). El viejo aeropuerto está compuesto por:
dos terminales, con 56 puertas de contacto más 35 posiciones remotas; dos torres de control de 35 m de alto; una terminal de carga, con una capacidad de 500 mil toneladas anuales; dos pistas con una longitud de 3.9 km, que no permiten aterrizajes o despegues simultáneos; espacio aéreo comprometido por la existencia de las sierras del Ajusco, de Guadalupe y de las Cruces.
En su primera etapa (2022), el aeropuerto contará con una capacidad de 70 millones de pasajeros y 540 500 operaciones (aterrizajes o despegues) anuales, al estar compuesto por:
1 terminal de 743 000 m², con 96 puertas de contacto más 68 posiciones remotas; 1 torre de control de 90 m de alto; 1 terminal de carga con capacidad para 2 millones de toneladas anuales; 3 pistas con longitudes de 4 a 5 km que permitan 3 despegues o aterrizajes simultáneos; espacio aéreo libre de interferencias.
En su etapa final (2024+), el aeropuerto contará con una capacidad de 135 millones de pasajeros y 1 millón de operaciones anuales, por medio de la eventual construcción de:
2 terminales y 2 terminales satélites; 6 pistas que permitan 3 despegues y 3 aterrizajes simultáneos.
Espacio aéreo