Iraván (del sánscrito इरावान्, Irāvān), también conocido como Iravat (इरावत्, Irāvat), Iravant o Araván, es un personaje menor del Majabhárata (texto epicorreligioso del siglo III a. C.). Es el hijo de Aryuna (uno de los cinco Pándavas, los principales héroes protagonistas del Majabhárata) y de la semidiosa naga Ulupi.

Iraván es el dios central del culto de Kuttantavar (del tamil கூத்தாண்டவர்) ―que también es el nombre que más comúnmente se le atribuye en ese culto― y también tiene un papel importante en el culto de Draupadi. Es también el patrono de los aravani ―las comunidades transgénero del sur de India (que en el sur de Asia también son conocidos como jishra).

En la batalla de Kurukshetra, mató a seis hermanos de Shakuni y derrotó a muchos otros guerreros. Iraván fue asesinado por un ráksasa llamado Alambush el día 8 de la guerra.

Sin embargo, las tradiciones del sur de la India tienen una práctica complementaria de honrar el autosacrificio de Iraván para asegurar la victoria de los Pándavas en la guerra de 18 días conocida como batalla de Kurukshetra (o guerra del Majabhárata), se sacrificó a la diosa Kali, cortándose a sí mismo en 32 pedazos, incluyendo su propia cabeza. El Kuttantavar se centra en una de las tres bendiciones que Krishna le brindó a Iraván por su sacrificio. La noche antes de la guerra, Iraván expresó el deseo de casarse antes de morir. No habiendo ninguna mujer dispuesta a casarse con un hombre condenado a morir en pocas horas, Krishna tomó la forma de una mujer llamada Mojini y le concedió su deseo. En el distrito de Koovagam (கூவாகம்), Tamil Nadu, este suceso es rememorado en un festival de 18 días en donde los Hijras (en la máxima adoración a Iraván) llevan a cabo una ceremonia en la que celebran el matrimonio de los Aravanis con Iraván, y su eventual viudez, representándose el sacrificio a Kali.

El culto a Draupadi enfatiza otra bendición: Krishna le permitió a Iraván presenciar toda la guerra a través de los ojos de su cabeza decapitada. En otro festival de 18 días, se lleva una cabeza de Iraván en un palo para que pueda presenciar el ritual de representación de la guerra. La cabeza de Iraván es un tema frecuente en la decoración de los templo de Draupadi. En estos templos se venera la cabeza Iraván figurando en los templos como protector y guardián contra espíritus, y se cree que al tocarla cura enfermedades e induce el embarazo en mujeres sin hijos.

Iraván también es conocido en Indonesia (donde su nombre es Irawan). Y en la Isla de Java, incluso, hay tradiciones y creencias independientes, como, por ejemplo, la pérdida de la relación con los Naga.

Etimología y otros nombres

De acuerdo con el diccionario sánscrito-inglés de Monier Williams (1899), el nombre Iraván, tiene su raíz en Iravat (इरावत्, Irāvat). La raíz Iravat deriva de Irā (इरा) ―estrechamente relacionado con el término iḍā (इडा), ‘comida’, ‘alimentos’― que significa ‘poseer alimentos’, ‘dotado de provisiones’ o, por extensión, ‘cómodo’ o ‘confortable’ (como se lo usa en el Majabhárata y en otros escrituras sagradas hinduistas). Alf Hiltebeitel, profesor de religión de la Universidad George Washington, sugiere que el nombre sánscrito Iraván deriva de iḍā-van, ‘aquel que tiene alimentos’, ‘aquel que posee idā’. La indóloga francesa Madeleine Biardeau describe un uso religioso de la palabra Iḍā, como la sustancia consumida en los sacrificios. Basándose en esa definición, Biardeau concluye que Iravant significa, en el Majabhárata, ‘sujeto expiatorio’ o ‘víctima sacrificatoria’. El término también es usado en otros textos para hacer referencia a la esencia por la que los Devas (semidioses) y los Asuras (demonios) se enfrentan.

Iraván también es conocido como Araván (o Aravaan en el sur de la India). Araván es la entidad central en dos cultos del sur hindú: el culto a Kuttantavar (exclusivamente dedicado a Araván) y el culto a Draupadi (madrastra de Araván y esposa de Aryuna). En el culto a Kuttantavar, Araván también es llamado como el nombre del culto, Kuttantavar, también escrito Kuttandar, Khoothandavar o Koothandavar.

En el sur hindú, en diálogo tamil, Araván está popularmente asociado con la palabra aravam (அரவம்), ‘serpiente’. La relación de Araván con las serpientes también se evidencia en la iconografía.

Iconografía

miniaturadeimagen|Cabeza portable

Se lo representa como una coronada cabeza de hombre, hecha en madera, con orejas y ojos desproporcionadamente grandes, un tilak vaisnavo (marca circular comúnmente usada en la India en la frente) y cejas y bigote poblados. Lo caracteriza la piel, que tiene una tonalidad rojiza, y dos caninos que sobresalen de la boca. Sus ojos están muy abiertos, las orejas tienen forma de S y le llegan hasta el mentón.

En los templos, Iraván es venerado como una cabeza decapitada. Por lo general es representado con bigote y ojos y orejas pronunciados. Luce una corona cónica, un tilak visnuista en la frente y pendientes. Además sobre su corona pueden verse varias cobras saliendo de ella, o la «capucha» o «caperuza» de una cobra detrás, o varias cabezas de cobra alrededor.

Otro elemento que identifica a Iraván son los colmillos, o caninos que sobresalen de su boca, y que por lo general son característicos en los demonios. Si bien el Iraván del culto a Kuttantavar no presenta dientes demoníacos, el del culto a Draupadi presenta varios rasgos demoníacos.

Para las procesiones, hay cabezas de Iraván transportables que pueden estar ornamentadas con adornos multicolores, y las hay de piedra negra cruda.

En la pintura se lo representa, en general, inclinado hacia Kali, como esperando a ser decapitado. También se lo puede ver, como en una de las alfombras de Sowcarpet, sosteniendo con una mano la espada y con la otra su propia cabeza, ofreciéndosela a la diosa.

En interpretaciones modernas, la cabeza de Iraván somboliza no solo la inmolación sino que la regeneración y continuidad, debido a que luego de haber muerto, su cabeza cercenada pudo presenciar toda la guerra. Por ejemplo el Merkolvilakka Katai Akaravarichai (1963) de Iramachamipulavar ―que narra la historia de Iraván― finaliza con la conclusión que Iraván continúa viviendo como un héroe del folclore tamil, porque simboliza el ideal del sacrificio propio. Iraván también es considerado como la representación del costo de la guerra, es decir, como los innumerables inocentes que fueron enviados por sus madres para «ser consumidos por la insaciable diosa de la guerra». El indólogo David Shulman, por otra parte, considera el sacrificio de Iraván como la reconstrucción del sacrificio de la serpiente en la tradición tamil.

Historia

La primera aparición de Iraván se encuentra en el Majabhárata (texto epicorreligioso del siglo III a. C.), como hijo de Aryuna, quien es uno de los principales héroes de la epopeya. Lo relatado en el Majabhárata se puede ubicar cronológicamente durante el primer imperio hinduista. Posteriormente se hizo referencia a Iraván en dos de los textos sagrados Puranas (‘historias antiguas’): el Visnu-purana y el Bhágavat-purana.

Si bien en el Majabhárata la muerte de Iraván sucedió durante la guerra de Kuruksetra, la versión tamil ubica el ritual expiatorio anterior a la guerra. El profesor Alf Hiltebeitel relata la inmolación ante la diosa Kali como anterior a la guerra, para garantizar, precisamente, su victoria.

En el «Majabhárata»

thumb|Escena de guerra relatada en el Majabhárata.

Mientras que el matrimonio de los padres de Iraván es mencionado en el Adi-parva (‘el libro de los comienzos’, el primer libro del Majabhárata), tanto el nacimiento como la muerte de Iraván se relatan en el sexto libro de la epopeya, Bhisma-parva (‘el libro de Bhishma’). En este libro se relata cómo Aryuna, el tercer hermano Pandava, fue exiliado de Indraprasta (la capital del reino Pandava) con la condena de realizar un peregrinaje de un año, como penitencia por violar el contrato nupcial de su matronio con Draupadi, la esposa compartida por los hermanos. Aryuna llegó a la región del noreste de la actual India, y se enamoró de Ulupi, una princesa Naga viuda. Ambos se casaron y tuvieron un hijo al que llamaron Iraván; más adelante Aryuna continuó con su peregrinaje, llevándose a Ulupi e Iraván con él hasta Nagaloka, morada de los Naga, donde los dejó. Iraván creció como un parakshetre, literalmente ‘nacido en las tierras de otro’ e interpretado por Hiltebeitel ‘sobre la esposa de otro’. Iraván se crio bajo la protección de su madre, pero su tío materno lo rechazaba debido al odio que le tenía a su padre Aryuna. Cuando llegó a la madurez, y tratando de reencontrarse con su padre, Iraván se dirigió a Indraloka, morada del dios Indra, padre de Aryuna. Tras conocer a su hijo, Aryuna le pidió su ayuda en la Guerra de Kurukshetrá.

Y así Iraván llegó al campo de batalla, en Kurukshetrá para ayudar a su padre y todos los Pandava contra sus primos y oponentes, los Kaurava. Al primer día de guerra, Iraván luchó contra Srutaiúsh, rey chatría que en su vida anterior fue el daitia (demonio) Krodhavasa. Posteriormente, Shrutaiush fue derrotado por Aryuna. Al séptimo día de guerra, Iraván venció a Vinda y Anuvinda, los príncipes de Avanti, que también fueron asesinados luego por Aryuna.

Al octavo día, Iraván luchó contra los príncipes de Gandhara, hijos del Rey Suvala y hermanos menores de Shakuni, el traidor tío de los Kaurava. Los hermanos Gaya, Gavaksha, Vrisahva, Charmavat, Arjava y Suka atacaron a Iraván con el respaldo y la ayuda de todo el ejército Kaurava, pero, junto con el ejército Naga, que apoyaba a Iraván, mataron a todos los oponentes salvo a uno: Vrishava. Iraván, el ‘castigador de enemigos’, mató a cinco de los hermanos Gandhara, en duelos con espada, pero usando la ilusión, la prestidigitación.

Batido por los continuos fracasos, el anciano Duryodhana (jefe de los Kaurava) ordenó al rakshasa (monstruo caníbal) Alambusha, hijo de Rishyasringa, asesinar a Iraván. Alambusha, además de su arco y flecha usó, así como lo hizo Iraván, ilusiones para tratar de derrotarlo. Pero Iraván contraatacó, rompiendo el arco de Alambusha, y despedazando al gigante en varios pedazos. A pesar de esto, el cuerpo de Alambusha se reconstruía cada vez que era desmembrado, por lo que Iraván tuvo que tomar la forma de la serpiente Shesha (Ananta) y apoyarse en el ejército de serpientes que lo protegía. Alambusha contraatacó tomando la forma de Garuda (hombre-águila), el eterno enemigo de las serpientes, y devoró entero a todo el ejército de serpientes. Al final Alambusha logra matar a Iraván cortándole la cabeza. Iraván fue vengado por Ghatótkacha, su primo, que finalmente mató a Alambusha.

Tradiciones tamiles

Mártir inmolado

La última fuente de las tradiciones con respecto a Iraván se encuentran en el Parata-venpa (siglo IX), una versión tamil del Majabhárata escrita por Peruntevanar. Una de las principales características de esta versión es que hace referencia al rito denominado kalappali (sacrificio en el campo de batalla), un término usado solo en las versiones tamiles del Majabhárata. Este ritual se lleva a cabo antes de la batalla para asegurar la victoria del bando del inmolado. En la narración de Peruntevanar, justo antes de la Guerra, Duryodhana -el líder de los Kaurava y oponente principal de los Pandava- se entera de que el día después de la noche de luna nueva, es el día más propicio para el kalappali. Sabiendo esto, Duryodhana convenció a Iraván de inmolarse en el kalappali.