Ansarolá o Ansar Alá (), llamados a menudo por la prensa internacional hutíes, hutís, huzíes, huzís, o hucíes (, AFI: /al.'ħuː.θi/) y en ocasiones los rebeldes yemeníes, son un grupo insurgente y movimiento político predominantemente zaidí chiita— pero que incluye también suníesDerribando mitos acerca de los hutíes en Yemen, un país devastado por la guerra. en Global Voices, 3 de abril de 2015— de ideología nacionalista y antiimperialista, que opera en Yemen y cuyo mando proviene en gran medida de la tribu al-Houthi. Es una organización política y armada de resistencia contra el wahabismo que surgió de la gobernación de Sa'dah en la década de 1990. Los hutíes tienen el respaldo de Irán y se les considera ampliamente como parte del «Eje de la Resistencia» liderado por ese país. El grupo ha sido protagonista central en la guerra civil yemení, atrayendo una crítica internacional generalizada a causas de sus violaciones al derecho humanitario, incluyendo ataques a objetivos civiles y el uso de niños soldados. El movimiento es designado como organización terrorista por algunos países.
Bajo el liderazgo del religioso Hussein Badreddin al-Houthi, el grupo surgió como oposición al expresidente yemení Ali Abdullah Saleh, a quien acusaban de corrupción y de estar respaldado por Arabia Saudita y Estados Unidos. También estaba motivado por lo que consideraba la discriminación económica del norte del país por parte del gobierno yemení. Hussein acusó a Salé de tratar de complacer a Estados Unidos a expensas del pueblo yemení y de la soberanía de Yemen. En 2003, influenciados por la organización política y militar chiita libanesa Hezbolá, la consigna de los hutíes: «Dios es grande, muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldición a los judíos y victoria del islam»; se convirtió en la marca registrada del grupo. Tras resistirse a las órdenes de Salé de arrestarlo, Hussein fue muerto en Sa'dah en 2004 junto con varios de sus guardias a manos del ejército yemení, lo que desató la insurgencia Ansar Alá en Yemen. Desde entonces, salvo un breve período intermedio, el movimiento ha sido liderado por su hermano Abdul-Malik al-Houthi.
Los Ansar Alá participaron en la Revolución yemení de 2011 organizando protestas callejeras y coordinándose con otros grupos de oposición. Se unieron a la Conferencia de Diálogo Nacional en Yemen como parte de la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para negociar la paz tras los disturbios. Sin embargo, los hutíes rechazarían más tarde las disposiciones del acuerdo del CCG de noviembre de 2011 que estipulaban la formación de seis regiones federales en Yemen, alegando que el acuerdo no reformaba fundamentalmente el gobierno y que la federalización propuesta «dividía Yemen en regiones pobres y ricas». Los Ansar Alá también temían que el acuerdo fuera un intento flagrante de debilitarlos dividiendo las áreas bajo su control entre regiones separadas. A finales de 2014, los Ansar Alá repararon su relación con el expresidente Salé y, con su ayuda, tomaron el control de la capital y gran parte del norte, y anunciaron la caída del gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. La toma del poder instigó una intervención militar liderada por Arabia Saudita para restaurar al gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, llevando a una guerra civil que continúa hasta el presente, y que incluyó ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita y sus aliados, los Emiratos Árabes Unidos.
Desde 2015, los Ansar Alá han estado luchando en esta guerra civil contra la intervención encabezada por Arabia Saudita, que busca establecer un control territorial total por parte del gobierno reconocido internacionalmente dentro de Yemen. Además, el grupo Estado Islámico ha atacado a todas las principales partes del conflicto, incluidos los Ansar Alá, las fuerzas leales al expresidente Saleh, el gobierno yemení y las fuerzas de la coalición encabezada por Arabia Saudita.
El movimiento Ansar Alá atrae seguidores en Yemen mostrándose a sí mismos como luchadores por el desarrollo económico y el fin de la marginalización política de los chiítas zaidíes, así como promoviendo temas político-religiosos regionales en sus medios de comunicación. El movimiento tienen una relación compleja con los suníes de Yemen, contra quienes han discriminado pero con quienes también se han aliado y a quienes han reclutado. Los Ansar Alá pretenden gobernar todo Yemen, mientras que Arabia Saudita junto con el gobierno de Rashad al-Alimi buscan firmar un acuerdo para establecer el fin del conflicto. También apoyan movimientos externos contra los Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita. Han lanzado repetidos ataques con misiles y aviones no tripulados contra ciudades saudíes. El movimiento gobierna desde la capital Saná sobre un tercio del territorio y el 70-80% de la población del país con un conjunto de complejas instituciones, heredadas muchas de ellas del viejo Estado yemení.
Tras el estallido de la guerra de Gaza de 2023, los Ansar Alá empezaron a disparar misiles hacia Israel y a atacar barcos en las costas de Yemen sobre el Mar Rojo, que afirman son en solidaridad con los palestinos y con el objetivo de facilitar la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza. Debido al contexto ideológico de los Ansar Alá, el conflicto con Yemen es ampliamente visto como un frente de la guerra subsidiaria irano-saudí.
El 13 de julio de 2026, el Consejo de Liderazgo Presidencial (el gobierno internacionalmente reconocido de Yemen) y Arabia Saudita atacaron el aeropuerto internacional de Saná, bajo el pretexto de evitar que un avión iraní aterrizase. Los Ansar Alá respondieron lanzando numerosos misiles y drones contra el aeropuerto internacional de Abha en Arabia Saudita, y luego declarando un bloqueo naval contra Arabia Saudita en el estrecho de Bab al-Mandeb, que ha incluido ataques contra barcos sauditas en el Mar Rojo. El 19 de septiembre los Anzar Alá atacaron con misiles y drones varias ubicaciones en Riad, incluyendo el aeropuerto, así como instalaciones de Aramco en la ciudad portuaria de Yanbu. El conflicto entre los Anzar Alá y Arabia Saudita se ha desarrollado como un nuevo teatro de conflicto en la guerra más amplia que empezó con los ataques de los Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero de 2026.
Historia izquierda|miniaturadeimagen|El territorio controlado por los Hutíes se muestra en verde oscuro Según Ahmed Addaghashi, profesor de la Universidad de Saná, los hutíes comenzaron como un movimiento teológico moderado que predicaba la tolerancia y tenía una visión amplia de todos los pueblos yemeníes. Su primera organización, "la Juventud Creyente" (BY), fue fundada en 1992 en la gobernación de Saada por Mohammed al-Houthi y su hermano Hussein al-Houthi.
La Juventud Creyente estableció clubs escolares y campamentos de verano con el fin de "promover un renacimiento zaidí" en Saada. Entre 1994 y 1995, de 15000 a 20000 estudiantes habían asistido a los campamentos de verano de BY. La temática religiosa incluía conferencias de Mohammed Hussein Fadhlallah (un erudito chiita libanés) y Hasán Nasralá (secretario general del partido libanés Hezbolá)".
Aunque Hussein al-Houthi, que fue asesinado en 2004, no tenía ninguna relación oficial con Juventud Creyente, según Zaid, contribuyó a la radicalización de algunos zaidíes tras la invasión de Irak en 2003. Los jóvenes afiliados a BY adoptaron consignas antiestadounidenses y antijudías, que corearon en la mezquita de Saleh en Saná después de las oraciones del viernes. Según Zaid, la insistencia de los seguidores de los hutíes en corear los eslóganes atrajo la atención de las autoridades, lo que aumentó aún más la preocupación del gobierno por el alcance de la influencia del movimiento hutí. "Las autoridades de seguridad pensaron que si hoy los hutíes coreaban 'Muerte a Estados Unidos', mañana podrían estar coreando 'Muerte al presidente [de Yemen]'"; 800 simpatizantes de BY fueron arrestados en Saná en 2004. El presidente Ali Abdullah Saleh invitó entonces a Hussein al-Houthi a una reunión en Saná, pero Hussein se negó. El 18 de junio de 2004, Saleh envió fuerzas gubernamentales para arrestar a Hussein.
Hussein respondió lanzando una insurgencia contra el gobierno central, pero fue asesinado el 10 de septiembre de 2004. La insurgencia continuó de forma intermitente hasta que se alcanzó un acuerdo de alto el fuego en 2010. Durante este prolongado conflicto, las Fuerzas Armadas de Yemen se utilizaron para reprimir la rebelión hutí en el norte de Yemen. Los saudíes se unieron a estas campañas contra los hutíes, pero los hutíes ganaron tanto a Saleh como al ejército saudí. Según la Brookings Institution, esto humilló particularmente a los saudíes, que habían gastado decenas de miles de millones de dólares en su ejército.
Más tarde, los hutíes participaron en la Revolución yemení de 2011, así como en la posterior Conferencia de Diálogo Nacional (NDC). Sin embargo, rechazaron las disposiciones del acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo de noviembre de 2011 sobre la base de que "dividía Yemen en regiones pobres y ricas" y también en respuesta al asesinato de su representante en la NDC.
Para el 21 de septiembre de 2014, se dijo que los hutíes controlaban partes de la capital yemení, Saná, incluidos edificios gubernamentales y una estación de radio. Si bien el control de los hutíes se expandió al resto de Saná, así como a otras ciudades como Rada, este control fue desafiado fuertemente por Al Qaeda. Los Estados del Golfo creían que los hutíes habían aceptado la ayuda de Irán mientras Arabia Saudita ayudaba a sus rivales yemeníes.
El 20 de enero de 2015, los rebeldes hutíes ocuparon el palacio presidencial de la capital. El presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi se encontraba en el palacio presidencial durante la toma del poder, pero no resultó herido. El movimiento tomó oficialmente el control del gobierno yemení el 6 de febrero, disolviendo el parlamento y declarando que su Comité Revolucionario era la autoridad interina en Yemen. El 20 de marzo de 2015, las mezquitas de al-Badr y al-Hashoosh fueron objeto de ataques suicidas durante las oraciones del mediodía, y el Estado Islámico de Irak y el Levante se atribuyó rápidamente la responsabilidad. Las explosiones mataron a 142 fieles e hirieron a más de 351, lo que lo convierte en el ataque terrorista más mortífero en la historia de Yemen.
El 27 de marzo de 2015, en respuesta a las amenazas percibidas por los hutíes a las facciones suníes en la región, Arabia Saudita, junto con Baréin, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Marruecos y Sudán llevaron a cabo un ataque aéreo de la coalición del Golfo en Yemen. La coalición militar incluía a los Estados Unidos, que ayudó en la planificación de los ataques aéreos y aportó el apoyo logístico y de inteligencia.
Según un informe de septiembre de 2015 de la revista Esquire, los hutíes, que alguna vez fueron un caso atípico, ahora son uno de los movimientos sociales y políticos más estables y organizados de Yemen. El vacío de poder creado por el incierto período de transición de Yemen ha atraído más partidarios a los hutíes. Muchos de los partidos que antes eran poderosos, ahora desorganizados y con una visión poco clara, han caído en desgracia entre el público, lo que hace que los hutíes, bajo su nuevo nombre de Ansar Allah, sean aún más atractivos. Al inicio de la guerra, en 2015, de un total de 88 unidades de tamaño de brigada que formaban el Ejército yemení, 46 brigadas al completo se alinearon con el bando de los hutíes, mientras que solo 5 unidades lo hicieron con Hadi, el entonces presidente de Yemen reconocido internacionalmente.
En el 2020 se produce el mayor intercambio de prisioneros hasta la fecha entre los rebeldes hutíes y el gobierno yemení.