ARSAT (legalmente Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A.) es una empresa de telecomunicaciones que brinda servicios de transmisión de datos, telefonía y televisión por medio de infraestructura terrestre, aérea y espacial. Sus acciones pertenecen en su totalidad al Estado Argentino, y originalmente se repartieron entre el Ministerio de Planificación Federal (98%) y el Ministerio de Economía (2%), quedando el 100 % a cargo de esta repartición desde 2015, cuando asumió la mayor parte de las funciones de la primera. Desde 2023, con la llegada al gobierno de Javier Milei, se evalúa la posibilidad de incorporar capital privado a ARSAT promoviendo la salida a bolsa del 49 % de las acciones, y conservando el Estado Argentino el 51 % restante.
Sus instalaciones están ubicadas en Benavídez, provincia de Buenos Aires. Desde allí opera los servicios ofrecidos por los satélites geoestacionarios ARSAT-1, ARSAT-2, SES-14, la Red Federal de Fibra Óptica, el Centro Nacional de Datos y el soporte técnico a los servicios de TDA Argentina. miniaturadeimagen|250px|El ARSAT-1 en la sede de INVAP.
Antecedentes Desde 1997, la empresa privada Nahuelsat SA, constituida en Argentina pero incluyendo capitales extranjeros, administraba las posiciones orbitales adjudicadas al país por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Hasta ese momento la única posición orbital que había sido adjudicada a la Argentina era la 72 y fue cubierta por el satélite Nahuel 1A, que fue el segundo satélite geoestacionario de telecomunicaciones de capital privado en el mundo, luego del PanAmSat en Estados Unidos. El proyecto atrajo una inversión superior a los 300 millones de dólares, sin costo alguno para el Estado argentino, integrando a empresas privadas argentinas y extranjeras (de Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos), junto a ANTEL, la empresa de telecomunicaciones estatal de Uruguay, en un consorcio que operó durante años.
La empresa se interesó también por la posición orbital 81, que permite transmitir en una franja mayor, que abarca los Estados Unidos. Esta posición había sido asignada a Estados Unidos pero en 1998 se la cedió a la Argentina, a través de un acuerdo firmado en Washington por el presidente Carlos Menem. La cesión se realizó con la contraprestación de que Argentina permitiría a la empresa DirecTV colocar un satélite en esa órbita para prestar servicios de televisión satelital en el país
Sin embargo, la empresa Nahuelsat nunca logró poner en el espacio el satélite Nahuel II, que estaba destinado a ocupar esa posición orbital por lo que,tras asumir la presidencia Néstor Kirchner en 2003, el estado argentino debió solicitar una prórroga, la cual fue otorgada por la UIT. Pero durante el transcurso de dicha prórroga, Nahuelsat se declaró en quiebra y liquidó sus bienes. Como alternativa, en 2004, el gobierno solicitó una tercera prórroga para constituir una empresa reemplazante, una sociedad anónima con mayoría estatal, que recién sería constituida en 2006.
Historia miniaturadeimagen|250px|El ARSAT-2 en la sede de INVAP.
Comienzos
En agosto de 2004, el gobierno decidió quitar la licencia a Nahuelsat para operar la posición orbital de 81 grados oeste. Asimismo, presentó el proyecto para la creación de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (AR-SAT).
A través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) el gobierno creó el “Plan Espacial Nacional 2004-2015”. El mismo se formuló para conducir al país al dominio integral de esta tecnología, con el objeto que la información generada desde el espacio pueda satisfacer las necesidades de determinadas áreas del aparato productivo nacional, así como también prevenir y minimizar los impactos negativos de desastres y emergencias (naturales o provocados por el accionar humano). Además en el mismo se marcó que «las actividades de aplicación descansarán prioritariamente en un programa de teleobservación, y en aspectos de las telecomunicaciones que son complementarios de la oferta nacional e internacional en comunicaciones de datos, voz y televisión», apuntando a la «posibilidad de concebir, diseñar y construir, per se o asociados a terceros, satélites de comunicaciones, tanto geoestacionarios como en órbita baja LEO, sea para provisión local o a terceros».
Adjudicación de órbita La tercera prórroga por la posición orbital de 81 grados Oeste vencía el 19 de octubre de 2005. Antes de esa fecha el Estado argentino debía colocar un satélite y realizar una transmisión, para conservar la adjudicación de la ITU. De no hacerlo, perdería los derechos sobre esa posición. La órbita ya había sido reclamada por Reino Unido para el caso de que Argentina la perdiera.
Dos días antes de que venciese el plazo, el 17 de octubre de 2005, fecha en la que el peronismo celebra el Día de la Lealtad, la Secretaría de Comunicaciones de Argentina encabezada por Guillermo Moreno simuló poner en órbita otro satélite. En realidad se trataba de un satélite canadiense que ya estaba en órbita y que Moreno había alquilado por 2,1 millones de dólares a la empresa Telesat. De acuerdo a la versión de Moreno, Telesat habría solicitado un pago de 25 millones de dólares, pero a partir de la gestión del presidente venezolano Hugo Chávez Frías se habría podido cerrar la operación por 2,1 millones de dólares. Este dato es mencionado por el mismo Moreno en su libro En defensa del modelo, pero no ofrece ninguna prueba sobre la supuesta pretensión de Telesat. El aparato, llamado Anik E2, había sido lanzado en 1991 y ya estaba fuera de uso por haber sido alcanzado por una tormenta solar, de hecho ya no emitía señal, y aún giraba en una órbita asignada al estado venezolano, que había sido el último usuario del satélite. Fue cómplice de esta simulación el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien intercedió para liberarlo de su espectro y dejarlo en libertad para que Argentina lo alquilara. Moreno lo rebautizó como "Pueblo Peronista 1" (el nombre de la Unidad Básica fundada por él mismo) y eligió para dar la falsa noticia de la puesta en órbita el festejo del Día de la Lealtad. Dos días después, el día que vencía la prórroga, el satélite realizó la primera transmisión y logró la adjudicación de la órbita a la Argentina. Apenas 31 días después, el PP1 dejó de funcionar para siempre y nunca más emitió una señal.
Fundación de ARSAT En 2006, después de dos años de presentado el proyecto al Congreso, se dictó la Ley 26.092, que creó la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima (ARSAT). En la ley se marcó que las acciones de la empresa corresponderían el 98% al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, y el 2% restante al Ministerio de Economía y Producción.
En la ley de creación de la empresa, se especificó que ARSAT tendría la autorización de uso de la posición orbital 81° de Longitud Oeste y sus bandas de frecuencias asociadas otorgada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
En el estatuto de creación de la empresa se estableció como objetivo «realizar el diseño y construcción en el país de satélites geoestacionarios, además del lanzamiento y la puesta en servicio de telecomunicaciones en posiciones orbitales que resultasen de los procedimientos de coordinación internacional».
En octubre de 2006, debido a las deudas contraídas y los incumplimientos de la empresa Nahuelsat S.A., los accionistas de la empresa firmaron dos cartas de intención con ARSAT en las que transfirieron los activos de NahuelSat y vendieron las acciones de dicha empresa por el valor simbólico de 1 peso.
La posición de 72° Oeste continuó ocupada hasta principios de 2010 por el satélite canadiense, hasta que éste cumplió su vida útil.
En 2007 la empresa se inició en la operación y prestación de servicios sobre satélites alquilados. Tenía como principal mandato contratar la ingeniería y desarrollo de satélites con manufactura nacional, los que serían construidos dentro del marco de un proyecto llamado "Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones" (SSGAT).
Lanzamiento de ARSAT-1 y ARSAT-2 A partir de 2007 ARSAT e INVAP trabajaron juntos para poder cumplir con la misión de construir un satélite de comunicaciones geostacionario de fabricación nacional. El proyecto se dividió en cuatro fases: la primera fue llamada de ingeniería preliminar; en la segunda se puso en práctica la ingeniería de detalle; la tercera etapa fue de fabricación, integración y ensayos; y la última consistió en lanzamiento y puesta en órbita del satélite, realizado el 16 de octubre de 2014. A la par se construyó otro satélite geoestacionario, Arsat-2, que fue lanzado el 30 de septiembre de 2015. El gobierno de la época publicitó los lanzamientos como de satélites enteramente nacionales. En verdad, más del 60% de los componentes claves -propulsión, carga útil, sensores, antenas- eran importados, e incluso dentro del 30% que corresponde al aporte nacional, muchos equipos (paneles solares, computadoras, chips resistentes a la radiación) también eran de origen extranjero.
Gestión 2015 - 2019 En diciembre de 2015 la empresa ARSAT, que hasta ese momento se encontraba en la órbita del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, pasó a depender del Ministerio de Comunicaciones. El nuevo ministro, Oscar Aguad, designó a su yerno, Rodrigo de Loredo, como director de ARSAT reemplazando a Matías Bianchi. De Loredo convocó a Henoch Aguiar quien ya se había desempeñado en la Secretaría de Comunicaciones durante la presidencia de Fernando de la Rúa como vice. Desde ese momento se produjeron cambios en la cúpula gerencial de la empresa. Los empleados denunciaron un "despido masivo e intempestivo de trabajadores", que atribuyeron la situación a persecución ideológica. Los trabajadores despedidos aseguraron que la medida «responde a una lógica de achicamiento del Estado y persecución ideológica para con los trabajadores», y «listas negras» por parte de De Loredo. El directorio de la empresa admitió el despido de 22 empleados que ocupaban cargos jerárquicos pero negó que se hubieran desvinculado científicos o que los despidos tuvieran causas ideológicas.
En marzo de 2016 las nuevas autoridades anunciaron la decisión de interrumpir la construcción del ARSAT-3 aduciendo problemas de financiamiento. La ley preveía que la financiación de dicho satélite proviniera de la venta de los servicios de ARSAT-1 y ARSAT-2, pero la nueva administración logró determinar que estas ventas nunca habían tenido lugar. Según declaró De Loredo: "Llegamos y nos encontramos con que habían lanzado el Arsat II sin haber comercializado absolutamente nada. Ahora estamos presentando los permisos para vender la pisada del satélite" (...) "En el mundo satelital, por lo general se hacen preventas de hasta el 50 o 60% del satélite que vas a lanzar. Arsat II está prácticamente en cero en su comercialización. Ya hay un lucro cesante muy elevado". Al mismo tiempo se calificó como «incobrables» los servicios que Arsat le prestaba al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, aunque la agrupación kirchnerista La Cámpora, en su página oficial, declaró que esta situación de incobrabilidad resultaba "difícil de concebir".http://www.lacampora.org/2018/02/16/el-cambio-en-arsat-dos-anos-de-marcha-atras/