TerrorismoGeneral Convenciones Contraterrorismo Guerra contra el terrorismo Tipos Nacionalista Religioso Patrocinado por Estados Racista NarcoterrorismoCorporaciones Ciberterrorismo Político Ecoterrorismo Tácticas Piratería Asesinato Bombas Coche bomba Hombre bomba Secuestros Secuestro express Bioterrorismo Terrorismo nuclear Ciberterrorismo Configuraciones Fachadas Actos personales Los Estados Unidos de América en diversas ocasiones en la historia contemporánea proporcionaron apoyo a organizaciones paramilitares y terroristas alrededor del mundo. También ha brindado asistencia a numerosos regímenes autoritarios que han usado el terror como herramienta de represión.

El apoyo de Estados Unidos a terroristas no estatales ha sido notable en América Latina, el Medio Oriente y África del Sur. De 1981 a 1991, proveyó de armas, entrenamiento y un importante apoyo financiero y logístico a los contras en Nicaragua, quienes usaron tácticas de terror en su lucha contra el gobierno. Así mismo en varios momentos los Estados Unidos proporcionaron entrenamiento, armas y fondos a terroristas entre los cubanos exiliados, tales como Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles.

Se han dado diversas razones para justificar tal apoyo. Estas incluyen desestabilizar movimientos políticos que pudieran tener lazos con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, incluyendo movimientos populares democráticos y socialistas. Tal apoyo ha formado parte también de la guerra contra las drogas. Asimismo estaba orientado a asegurar un entorno propicio para los intereses corporativos estadounidenses en el extranjero, especialmente cuando estos intereses se vieron amenazados por regímenes democráticos.

Los Contras Entre 1979 y 1990, los Estados Unidos brindaron apoyo financiero, logístico y militar a los contras en Nicaragua, los cuales utilizaron tácticas terroristas en su guerra contra el gobierno.Grandin, p. 89 Este apoyo persistió pese al conocimiento generalizado de las violaciones a los derechos humanos cometidas por los Contras.

Antecedente Véase también: Doctrina Reagan, Historia de Nicaragua thumb|right|x250px|alt=Alt|Militantes de la Contra, 1987 En 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrocó el régimen dictatorial de Anastasio Somoza Debayle y estableció un gobierno revolucionario en Nicaragua.States, Ideologies, and Social Revolutions: A Comparative Analysis of Iran, Nicaragua, and the Philippines by Misargh Parsa for Cambridge University Press. Página 224. La dinastía Somoza había estado recibiendo asistencia militar y financiera de los Estados Unidos desde 1936. Luego de hacerse con el poder, los sandinistas gobernaron el país primero como parte de una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y más tarde como un gobierno constitucional tras las elecciones generales de Nicaragua de 1984.

Los sandinistas no intentaron crear un sistema económico comunista sino que su política abogó por una democracia social y una economía mixta.LaFeber, p. 350LaFeber, p. 238Latin American Studies Association, p. 5"Soviet posture in the Western Hemisphere" Carl G. Jacobsen, 28 de febrero de 1985, p. 6Grandin, p. 112 Sin embargo, el gobierno de los EE. UU. consideraba al gobierno de izquierda sandinista como antidemocrático y se opuso a sus lazos con Cuba y la Unión Soviética. Los EE. UU. además estaban preocupados de que la caída de Somoza y el éxito de las reformas Sandinistas alentarían a movimientos y levantamientos revolucionarios de izquierda dentro de sus otras dependencias a lo largo de América Latina. Los partidarios de la línea dura del gobierno de EE.UU también deseaban "deshacer" (rollback) la revolución izquierdista, independientemente de su costo.

Como resultado, Washington recurrió a la acción encubierta como medio para "retener su credibilidad." El gobierno de EE. UU. explícitamente planificó apoyar a los contras, varios grupos rebeldes que fueron formados colectivamente en respuesta al ascenso de los Sandinistas al poder, como medio para dañar la economía nicaragüense y forzar al gobierno sandinista a desviar sus escasos recursos hacia el ejército, evitando dirigirlos a programas sociales y económicos.Grandin, p. 116

Operaciones encubiertas

Los Estados Unidos comenzaron a asistir las actividades de los contras contra el gobierno sandinista en 1981, con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) al frente de las operaciones.Hamilton & Inouye, p. 3 La CIA proveyó a los militantes con armamento, comida y entrenamiento, en lo que fue descrito como la "más ambiciosa" operación encubierta en más de una década.Hamilton & Inouye, p. 33 Uno de los objetivos que la CIA esperaba lograr con estás operaciones era una respuesta agresiva y violenta por parte del gobierno sandinista, la cual podría ser usada como pretexto para mayores acciones militares.

La campaña de los Contras en oposición al gobierno incluyó actos frecuentes y generalizados de terrorismo. Las reformas económicas y sociales promulgadas por el gobierno gozaron de cierta popularidad; a raíz de esto, los Contras intentaron obstaculizar estos programas. Estas campañas incluyeron la destrucción de los centros de salud y hospitales que el gobierno Sandinista había establecido, con el fin de alterar su control sobre la población. Asimismo varias escuelas fueron destruidas, ya que la campaña de alfabetización realizada por el gobierno era una parte importante de su política. Los Contras cometieron además numerosos secuestros, asesinatos y violaciones. Los secuestros y asesinatos fueron un producto de la "Guerra de baja intensidad" que la doctrina Reagan prescribía como una forma para desestabilizar las estructuras sociales y ganar control sobre la población. En algunos casos, tuvieron también lugar matanzas y destrozos más indiscriminados. Asimismo llevaron a cabo una campaña de sabotaje económico e interrumpieron el transporte marítimo al plantar minas submarinas en el puerto nicaragüense de Corinto. La administración Reagan dio su apoyo imponiendo un embargo comercial total.

thumb|Una foto policial de Oliver North, quien realizó operaciones encubiertas en apoyo a los Contras En el año fiscal de 1984, el congreso de los EE. UU. aprobó $24 millones en ayuda a los Contras. No obstante, la administración Reagan perdió mucho apoyo para su política a favor de la Contra después de que la participación de la CIA en el minado de los puertos de Nicaragua se hiciera conocimiento público y un reporte de la Oficina de Inteligencia e Investigación (Bureau of Intelligence and Research) encargado por el Departamento de Estado descubriera que Reagan había exagerado las afirmaciones sobre la intervención soviética en Nicaragua.Hamilton, p. 3-4 El congreso corto todos los fondos destinados a los Contras en 1985 bajo la tercera Enmienda Boland. En consecuencia, la administración Reagan buscó proporcionar fondos a través de otras fuentes. Entre 1984 y 1986, $34 millones fueron enviados a través de países terceros y $2.7 millones a través fuentes privadas.Hamilton & Inouye, p. 4 Estos fondos fueron circulados a través del Consejo de Seguridad Nacional, por el teniente coronel Oliver North, quien creó una organización llamada "The Enterprise" (La Empresa) que hacía las veces de brazo secreto del equipo de la NSC y poseía aviones, pilotos, aeródromo, tripulación y operarios propios. También recibieron asistencia de otras agencias gubernamentales, especialmente por parte del personal de la CIA en Centroamérica. Estos esfuerzos culminaron en el escándalo Irán-Contra de 1986–1987, el cual facilitaba la financiación a estos mediante los ingresos de la venta de armas a Irán. También se recaudó dinero para los Contras a través del tráfico de drogas, del cual los Estados Unidos estaban al tanto. El reporte del Comité de Relaciones Exteriores de 1988 del exsenador John Kerry sobre los vínculos de los Contras con el narcotráfico concluyó que "los responsables políticos de alto nivel estadounidenses no eran inmunes a la idea de que el dinero proveniente del narcotráfico era una solución perfecta al problema de la financiación a los Contras".

Propaganda Durante la guerra civil nicaragüense, el gobierno de Reagan llevó a cabo una campaña para cambiar la opinión pública a favor del apoyo a los Contras y cambiar la votación en el Congreso a favor de tal apoyo.Hamilton & Inouye, p. 5 Para ello, el Consejo de Seguridad Nacional autorizó la producción y distribución de publicaciones que presentaran favorablemente a los Contras, también conocidas como "propaganda blanca" (white propaganda), escrito por consultores contratados los cuales no revelaron su relación con la administración. Asimismo se dispuso que los discursos y las conferencias de prensa transmitan el mismo mensaje. El gobierno de los EE. UU. discutía continuamente acerca de los Contras en términos altamente favorables; Reagan los llamó los "equivalentes morales de los padres fundadores." Otro tema común que la administración disputó era la idea de regresar a Nicaragua a la democracia, lo que los analistas califican de "curioso", ya que Nicaragua había sido una dictadura patrocinada por EE.UU antes de la revolución Sandinista y nunca había tenido una democracia.Carothers, p. 97 También hubo esfuerzos constantes de tachar a los sandinistas de antidemocráticos pese a que las elecciones generales de Nicaragua de 1984 son generalmente declaradas justas por los historiadores.LaFeber, p. 310 Los analistas señalaron que todo esto fue parte de un intento de devolver a Nicaragua al estado en que sus vecinos centroamericanos estaban; este es, donde las estructuras sociales tradicionales prevalecían y las ideas "imperialistas" de EE. UU. no se veían amenazadas.Grandin, p. 88LaFeber, p. 15-19Carothers, p. 249 La investigación en el caso Irán-Contras reveló información que llevó a la operación a ser llamada un ejercicio masivo en la guerra psicológica."Public Diplomacy and Covert Propaganda: The Declassified Record of Otto Juan Reich" The National Security Archive, 2 March 2001

Sentencia de la Corte Internacional de Justicia thumb|La Corte de Justicia Internacional en sesión

En 1984 el gobierno nicaragüense presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra los Estados Unidos. Nicaragua declaró que los contras fueron creados y administrados completamente por los EE. UU. Aunque está alegación fue rechazada, la corte encontró evidencia clara y contundente de una relación muy cercana entre los Contras y los Estados Unidos. Se determinó que los EE. UU. han tenido un papel muy importante en proporcionar apoyo financiero, entrenamiento, armamento y otros apoyos logísticos a los Contras durante un largo período de tiempo y que este apoyo era esencial para los Contras.

En 1984, el CIJ ordenó que los Estados Unidos debían detener el minado de puertos nicaragüenses y respetar la soberanía de Nicaragua. Unos meses más tarde, la corte dictaminó que esta misma efectivamente tenía jurisdicción en el caso, contrariamente a lo que los Estados Unidos habían argumentado. El CIJ descubrió que los EE. UU. habían alentado violaciones al derecho internacional humanitario al asistir a acciones paramilitares en Nicaragua. También criticó la producción de un manual sobre la guerra psicológica por los EE. UU. y su difusión a los Contras. El manual, entre otras cosas, proporcionó asesoramiento en la racionalización de la matanza de civiles y en el asesinato selectivo. Este además incluía una descripción explícita del uso del "terror implícito".