thumb|300px|Mapa de Albania durante la Segunda Guerra Mundial. La resistencia albanesa en la Segunda Guerra Mundial fue un movimiento en gran parte de carácter comunista dirigido contra la ocupación italiana (hasta 1943) y luego alemana de Albania que condujo a la exitosa liberación del país en 1944.

El Centro para el Socorro a la Población Civil (organización de Ginebra) informó que Albania fue uno de los países más devastados de Europa durante la guerra. En torno a 60 000 casas fueron destruidas y alrededor del 10 % de la población se quedó sin hogar.

Resistencia comunista

Inicios del movimiento comunista Enfrentados a una sociedad analfabeta, agrícola y en su mayoría musulmana vigilada por la policía de seguridad del rey Zog, el movimiento comunista de Albania atrajo pocos seguidores en el período de entreguerras. De hecho, el país no tuvo un partido comunista establecido como tal antes de la Segunda Guerra Mundial. Después de que Fan Noli huyera en 1924 a Italia y más tarde a los Estados Unidos, varios de sus protegidos de izquierda emigraron a Moscú, donde se afiliaron a la Confederación Balcánica de Partidos Comunistas y a través de ella a la Internacional Comunista (Comintern), la asociación patrocinada por la Unión Soviética de partidos comunistas internacionales. En 1930, el Comintern envió a Ali Kelmendi a Albania para organizar células comunistas. Sin embargo, Albania no tenía ninguna clase trabajadora en la que los comunistas pudiesen apoyarse y el marxismo apenas atrajo a un número minúsculo de personas, en su mayoría pendencieros intelectuales tosco educados en Occidente, campesinos sin tierra, mineros y otras personas descontentas con las estructuras sociales y económicas caducas de Albania. París se convirtió en centro de los comunistas albaneses hasta que las deportaciones nazis diezmaron sus filas después de la caída de Francia en 1940.

Comienzos de Enver Hoxha y Mehmet Shehu Enver Hoxha y otro veterano de la guerra civil española, Mehmet Shehu, con el tiempo llegaron a convertirse en las figuras más poderosas en Albania en el periodo de posguerra. La figura dominante en la historia de Albania moderna, Enver Hoxha, surgió de la nada pero rigió a su pueblo más tiempo que cualquier otro gobernante en la historia albanesa. Nacido en 1908 de padre terrateniente de etnia tosca de Gjirokastër que había regresado a Albania después de trabajar en los Estados Unidos, Hoxha asistió a la mejor escuela preparatoria para la universidad del país, la Nacional Lycée en Korçë. En 1930 asistió a la universidad de Montpellier en Francia, pero perdió una beca del Estado albanés por descuidar sus estudios. Posteriormente se trasladó a París y Bruselas. Después de regresar a Albania en 1936 sin haber obtenido un título, enseñó francés durante años en su antiguo instituto y se integró en una célula comunista en Korçë. Más tarde se mudó a Tirana y, cuando se formó el Partido Comunista de Albania en noviembre de 1941, fue nombrado secretario general del partido, cargo que mantuvo hasta su muerte en 1985.

Shehu, también tosco, estudió en la American Vocational School de Tirana. Luego pasó a una academia militar en Nápoles, pero fue expulsado por su actividad política de izquierdas. En España, Shehu luchó en la Brigada Internacional Garibaldi y se convirtió en comandante de uno de los batallones de la brigada. Después que el conflicto español hubiese terminado, fue capturado e internado en Francia. Regresó a Albania en 1942 y pronto se convirtió en una figura destacada. Durante el conflicto se forjó reputación de buen militar por su habilidad al mando de los partisanos.

El PC y el Movimiento Nacional de Liberación

Tras la invasión italiana de Albania en abril de 1939, cien mil soldados italianos y once mil colonos se establecieron en este país. En un principio, el Partido Fascista Albanés recibió el apoyo de la población, principalmente a causa de la unificación de Kosovo y otros territorios poblados por albaneses con Albania después de la conquista de Yugoslavia y Grecia por el Eje en la primavera de 1941. Mussolini presumió ante fascistas albaneses en mayo de haber logrado la Gran Albania de largo buscada por los nacionalistas de Tirana. El Partido Fascista Albanés de Tefik Mborja obtuvo un fuerte apoyo de la población después de la anexión de Kosovo a Albania.

En noviembre de 1941, los pequeños grupos comunistas albaneses fundaron el Partido Comunista de Albania en Tirana con ciento treinta miembros, bajo la dirección de Hoxha y un comité central de once miembros. El partido en un principio tenía poco atractivo para las masas e incluso su organización juvenil atrajo escasos afiliados.

Sin embargo, a mediados de 1942, el Partido llamó a los jóvenes a luchar por la liberación de su país del yugo italiano. Esta propaganda incrementó el número de nuevos reclutas con el ingreso en sus fuerzas de muchos jóvenes ávidos de libertad. En septiembre de 1942, el partido formó una organización de frente popular, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), agrupación de una serie de grupos de resistencia que incluía a varios que eran intensamente anticomunistas. Durante la guerra, los partisanos albaneses, encuadrados en el Ejército de Liberación Nacional dependiente del MLN —dominado por los comunistas—, ignoraron las advertencias de los ocupantes italianos de represalias por los ataques guerrilleros. Los dirigentes partisanos, bien al contrario, contaban con la reacción y el deseo de venganza ante tales represalias para ganar más reclutas.

Resistencia nacionalista La resistencia nacionalista a los ocupantes italianos surgió en octubre de 1942. Ali Këlcyra y Mit’hat Frashëri formaron el Balli Kombëtar (Frente Nacional), movimiento anticomunista y de orientación occidental. Este movimiento reclutó partidarios entre los grandes terratenientes y campesinos. Apoyaban la creación de la Gran Albania por los italianos y reclamaron la creación de una república y la introducción de reformas económicas y sociales, oponiéndose retorno del rey Zog. Sus dirigentes actuaron de manera conservadora, sin embargo, por temor a que los ocupantes ejercieran represalias contra ellos o confiscaran las propiedades de los terratenientes. Los jefes nacionalistas ghegs y los terratenientes toscos a menudo alcanzaron acuerdos primero con los italianos y después con los alemanes para evitar la pérdida de sus propiedades y de su poder.

Rendición de Italia y la ocupación alemana Con el derrocamiento del régimen fascista de Benito Mussolini y la rendición italiana en 1943, el poder de las fuerzas italianas en Albania —tanto militares como policiales— se derrumbó. Los combatientes albaneses desbarataron cinco divisiones italianas y los reclutas italianos se unieron en masa a las fuerzas guerrilleras. Los comunistas tomaron el control de la mayor parte de las ciudades del sur de Albania excepto Valona, que era un bastión del Balli Kombëtar mientras que fuerzas nacionalistas vinculadas al MLN asumieron el control de gran parte del norte del país.

Agentes británicos que trabajaban en Albania durante la guerra alentaron a los combatientes de la resistencia albanesa con información falsa de que los Aliados estaban planeando una gran invasión de los Balcanes e instaron a los grupos albaneses dispares a unir sus esfuerzos. En agosto de 1943, los Aliados convencieron a los líderes comunistas y al Balli Kombëtar para firmar el Acuerdo de Mukje, que permitía coordinar sus operaciones guerrilleras. Los dos grupos dieron por concluida toda la colaboración, sin embargo, por un desacuerdo sobre el futuro estado, en la posguerra, de Kosovo. Los comunistas apoyaban la devolución de la región a Yugoslavia después de la guerra con la esperanza de que Tito cedería Kosovo voluntariamente, mientras que el nacionalista Balli Kombëtar abogaba por mantener la provincia como parte de Albania. Los delegados reunidos en Mukja acordaron que se celebrara un plebiscito en Kosovo para decidir el asunto, pero los comunistas pronto renegaron del acuerdo declarando que los delegados comunistas no habían seguido las directrices de los dirigentes del partido. Más tarde, las fuerzas del Balli Kombëtar atacaron a los comunistas, lo que desencadenó una guerra civil que se libró por toda Albania durante el año siguiente.

Ocupación alemana thumb|right|Madre Albania, el monumento a los partisanos en Tirana, Albania. antes de que los guerrilleros albaneses pudieran tomar la ciudad. Pronto el Ejército alemán forzó la retirada de la guerrilla a las montañas y al sur. Posteriormente Berlín anunció que reconocería la independencia de una Albania neutral y organizó un Gobierno, Policía y Ejército albaneses. Muchas unidades del Balli Kombëtar colaboraron con los alemanes en su lucha contra los comunistas y varios líderes del Balli Kombëtar ocuparon cargos en el régimen instaurado por Alemania.

Los partisanos albaneses liberaron Tirana el 17 de noviembre de 1944 después de una batalla que duró veinte días. Los partisanos expulsaron a los alemanes completamente de Albania el 29 de noviembre de 1944. El Ejército de Liberación Nacional, que en octubre de 1944 constaba de setenta mil efectivos, también tomó parte en la guerra junto a la coalición antifascista. Los partisanos albaneses también liberaron Kosovo y colaboraron con las fuerzas comunistas de Tito en la liberación de parte de Montenegro y el sur de Bosnia y Herzegovina. En ese momento, el Ejército soviético estaba también llevando a cabo la ofensiva de Belgrado en la vecina Yugoslavia y el ejército alemán se retiraba de Grecia a través del territorio yugoslavo.

Toma del poder comunista en Albania

Administración comunista provisional Los partisanos comunistas se habían reagrupado y obtenido el control de gran parte del sur de Albania en enero de 1944. Sin embargo, las ofensivas alemanas hasta junio de ese año les expulsaron de ciertas zonas. En mayo, celebraron a un congreso de miembros del Frente de Liberación Nacional (FLN) —nombre del movimiento por entonces— en Përmet, en el que se eligió un Consejo Antifascista de Liberación Nacional para que actuase como Administración y Parlamento del país. Hoxha se convirtió en el presidente del comité ejecutivo del consejo y comandante supremo del Ejército Nacional de Liberación. Los partisanos comunistas derrotaron a las últimas fuerzas del Balli Kombëtar en el sur de Albania a mediados del verano de 1944 y apenas encontraron dispersos focos de resistencia del Balli Kombëtar en el centro y el norte de Albania a finales de julio, cuando penetraron en estas regiones. La misión militar británica instó a los restos de los nacionalistas a no oponerse al avance de los comunistas y los Aliados retiraron a Italia a los representantes destacados con estas unidades. Aunque no evacuaron a los dirigentes nacionalistas, muchos lograron huir.

Antes de finales de noviembre, las principales unidades alemanas se habían retirado de Tirana y los comunistas tomaron el control de la ciudad. La nación quedó administrada por el Gobierno provisional que los comunistas habían formado en Berat en octubre con Enver Hoxha como primer ministro.

Consecuencias de la guerra