miniaturadeimagen|El Terror amarillo en toda su gloria (1899) es la representación racista de un chino rebelde de la dinastía Qing, armado hasta los dientes, que se encuentra a horcajadas sobre una mujer blanca caída que representa el colonialismo de Europa occidental. Peligro amarillo (a veces Terror amarillo, en inglés: The Yellow Peril) es una metáfora racista que describe a las personas de Asia Oriental y del Sudeste Asiático como un peligro para el mundo occidental. La metáfora se originó en el , para ofrecer desde occidente una imagen de las personas orientales y establecer una clara diferencia de raza con los propios occidentales. Esta imagen creada de los orientales tuvo principalmente una consideración negativa hacia ellos (aunque se usó de diversas formas en función de lo que la situación requería), y fue usada como excusa y pretexto para el trato político, económico y militar de occidente. Las causas de la misma fueron tanto el auge de nuevas potencias como Japón, vista con recelo desde Europa, como la importación masiva de mano de obra china a varios países como Estados Unidos, Sudáfrica, Nueva Zelanda, etc, lo que generó una reacción de rechazo de la población de estos países.
La ideología racista del Peligro Amarillo deriva de un «imaginario central de simios, hombres menores, primitivos, niños, locos y seres que poseen poderes especiales», que se desarrolló durante el , cuando la expansión imperialista occidental aducía a los asiáticos orientales como el Peligro Amarillo.Dower, John. "Patterns of a Race War" pp. 283–87, en Yellow Peril! An Archive of anti–Asian Fear, John Kuo Wei Tchen & Dylan Yeats, Eds. Londres: Verso, 2014 pp. 285–86. A finales del , el sociólogo ruso Jacques Novikow acuñó el término en el ensayo «Le Péril Jaune» («El peligro amarillo», 1897), que el káiser Guillermo II (r. 1888-1918) utilizó para animar a los imperios europeos a invadir, conquistar y colonizar China.John Röhl. The Kaiser and His Court: Wilhelm II and the Government of Germany, Cambridge University Press, 1994. p. 203. Para ello, utilizando la ideología del Peligro Amarillo, el káiser presentó a los japoneses y la victoria asiática contra los rusos en la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) como una amenaza racial asiática para la Europa occidental blanca, y también promovió la tesis de que China y Japón estaban aliados para conquistar, subyugar y esclavizar al mundo occidental.
El término está motivado principalmente por el desconocimiento de la población occidental sobre Asia, y se estructuró como una imagen prejuiciosa, utilizada como arma política y cultural, y delimitada por una perspectiva eurocentrista. Se refiere a una construcción ideológica con un enfoque claro y conveniente que servía sobre todo para definir lo propio (occidental) frente a lo diferente (oriental).Rodao, Florentino. Franco y el imperio japonés. Imágenes y propaganda en tiempos de guerra.Col. Así Fue. La historia rescatada, 49. Barcelona: Plaza & Janés, 2002. p. 29. También se refiere al miedo y/o a las creencias irracionales de que las sociedades de Asia Oriental atacarían y habría guerra con las sociedades occidentales para que, finalmente, unos acabaran con los otros consiguiendo la aniquilación total de las sociedades y culturas contrarias.
El sinólogo Wing-Fai Leung explicó los orígenes del término y la ideología racialista en los siguientes términos: «La frase peligro amarillo (a veces terror amarillo o espectro amarillo) ... mezcla ansiedades occidentales sobre el sexo, temores racistas del Otro extranjero y la creencia spengleriana de que Occidente será superado en número y esclavizado por Oriente». La académica Gina Marchetti identificó el miedo psicocultural a los asiáticos orientales como «arraigado en temores medievales a Gengis Khan y a las invasiones mongolas de Europa [1236-1291], el Peligro Amarillo combina el terror racista a las culturas foráneas, ansiedades sexuales y la creencia de que Occidente será dominado y envuelto, por las irresistibles, oscuras y ocultas fuerzas de Oriente»; por lo tanto, para oponerse al militarismo imperial japonés, Occidente amplió la ideología del Peligro Amarillo para incluir al pueblo japonés. Más aún, a finales del y principios del , los escritores desarrollaron el tópico literario del Peligro Amarillo en la forma de motivos narrativos codificados y racialistas, especialmente en relatos y novelas de conflicto étnico en los géneros de literatura de invasión, ficción de aventuras y ciencia ficción.A Handbook to Literature, Fourth Edition (1980), C. Hugh Holman, Ed., pp. 444–445, 278–279.
Origen del concepto
El «peligro amarillo» como sentimiento se asociaba, mucho antes de que el término fuera acuñado, a Atila, a Tamerlán o a las invasiones mongolas. Su representación más famosa muestra a las naciones europeas dibujadas como bellas mujeres que desde una alta montaña observan con preocupación a un Buda levitando en la lejanía. Era producto del desasosiego que provocaba la desproporción tan grande entre los pocos occidentales dominadores y los muchos orientales dominados, y por eso se señalaba la región donde esa desproporción era mayor, en las zonas más habitadas del planeta. Rodao, Florentino. Franco y el imperio japonés. Imágenes y propaganda en tiempos de guerra.Col. Así Fue. La historia rescatada, 49. Barcelona: Plaza & Janés, 2002. p.30.
El origen de la frase se remonta a finales del . Muchas de las fuentes acreditan al Kaiser Guillermo II de haber acuñado el término "peligro amarillo" (en alemán: gelbe Gefahr) y de ordenar la creación de la famosa imagen de las mujeres y el Buda que originó la advertencia del peligro oriental en 1895.G. G. Rupert, The Yellow Peril or, the Orient versus the Occident, Union Publishing, 1911, p. 9 El Kaiser ordenó colgar el dibujo en todos los barcos de la línea América-Hamburgo para advertir a toda la población. Daniel C. Kane, introduction to A.B. de Guerville, Au Japon, Memoirs of a Foreign Correspondent in Japan, Korea, and China, 1892-1894 (West Lafayette, IN: Parlor Press, 2009), p. 39 El dibujo indica la necesidad de Occidente de crear un enemigo. El hecho de que fuera la mujer alemana la que señalara ese Buda refleja una política imperial de Berlín que buscaba arrastrar a los demás países en la concienciación de la amenaza. Rodao, Florentino. Franco y el imperio japonés. Imágenes y propaganda en tiempos de guerra.Col. Así Fue. La historia rescatada, 49. Barcelona: Plaza & Janés, 2002. p.30.
Guillermo cambió de opinión después de su abdicación en la Primera Guerra Mundial, cuando entró en conflicto con el resto de potencias europeas, diciendo que no debería haberse molestado en advertir a Europa del peligro amarillo, y afirmando que Alemania debería estar más en sintonía con Oriente, que con los pueblos europeos como Francia e Inglaterra,John C. G. Röhl (1996). The Kaiser and his Court: Wilhelm II and the Government of Germany. Translated by Terence F. Cole (reprint, illustrated ed.). Cambridge University Press. p. 13. que habían demostrado su falta de pureza como raza blanca al aceptar la igualdad racial que se estaba produciendo en sus países, y ensalzando a Oriente como los nuevos defensores de la raza pura.
En 1898, el escritor británico MP Shiel publicó una serie de cuentos titulados La emperatriz de la Tierra. La novela editada más tarde se llamó El Peligro Amarillo. La novela de Shiel se centra en el asesinato de dos misioneros alemanes en Kiau-Tschou en 1897 y cuenta con el villano chino, el doctor Yen How. Esta será uno de los referentes de la influencia del “peligro amarillo” en la cultura occidental.
Por otro lado, la denominación de raza “amarilla” que se adjudicó a los asiáticos proviene también de esta época y de esa necesidad de diferenciarlos de la raza caucásica. El color amarillo para designar a la raza mongoloide fue asignado más con el objetivo de clasificar que de describir y, ciertamente, en las narraciones sobre los japoneses de los siglos y no se encuentra ninguna referencia a él. Además, Occidente no podía permitirse perder el monopolio de un color de piel que implica pureza, virtud o decoro y a los habitantes de Extremo Oriente se les atribuyó otro diferente, el amarillo, que está asociado con lo viejo y con lo decadente e incluso con la enfermedad. La asignación de este color, en definitiva, obedecía a la necesidad de simplificar la división de los pueblos del mundo entre los civilizados y los que estaban por civilizar, y de que la raza dominadora tuviera en exclusiva una característica que connotara su superioridad sobre las demás. Rodao, Florentino. Franco y el imperio japonés. Imágenes y propaganda en tiempos de guerra.Col. Así Fue. La historia rescatada, 49. Barcelona: Plaza & Janés, 2002. p.30.
El escritor de ciencia ficción William F. Wu teoriza en su libro de 1982 El peligro amarillo: los americanos chinos en la ficción americana, 1850-1940, que el temor a los asiáticos se remonta a la invasión mongola en la Edad Media, durante el Imperio Mongol: "Los europeos creían que los mongoles les estaban invadiendo masivamente, pero en realidad, solamente montaban a caballo muy rápido", escribe. La gran mayoría de los europeos nunca habían visto a un asiático antes, y el duro contraste en el lenguaje y el aspecto físico causó probablemente más escepticismo que con los inmigrantes transcontinentales. "Creo que la forma en que los veían tenía mucho que ver con la paranoia", dice Wu.Lisa Katayama: Comment (29 August 2008). "The Yellow Peril, Fu Manchu, and the Ethnic Future". Io9.com.
Usos a lo largo de la Historia Uno de los aspectos que caracterizan al “peligro amarillo” es la vaguedad y el desinterés real al recurrir a él, al ser un concepto que no está fundamentado en un conocimiento profundo de las diferentes sociedades asiáticas y abarca una diversidad enorme de pueblos y culturas mongoloides bajo un mismo estereotipo. Esta ambigüedad, ha permitido que su uso haya sido diverso a lo largo de la historia, usándolo positiva o negativamente en función de las necesidades de occidente respecto a diferentes países de Asia.
“Esta asimilación muestra diversas características de la relación de Occidente con Asia, como son la satisfacción perceptual, la frivolidad, el interés por el reflejo de lo propio o la despreocupación política. Ya que era tan complicado conocer su mundo, se rechazaba buscar explicaciones complicadas o hacer indagaciones profundas para desentrañar las dudas, porque una de las características de las visiones de estos pueblos es precisamente su superficialidad. Por expresarlo de otra forma, no había interés porque dejaran de ser orientales. El exotismo salvaba las conciencias occidentales; con saber unos pocos datos era suficiente”Rodao, Florentino. Franco y el imperio japonés. Imágenes y propaganda en tiempos de guerra.Col. Así Fue. La historia rescatada, 49. Barcelona: Plaza & Janés, 2002. p.34. .
Variabilidad del concepto “La versatilidad de la imagen, permitía aplicarla a cualquier clase de desafío, empezando por la raza mongoloide y siguiendo por cualquier pueblo en presunta actitud amenazadora, ya fuera distinto en lo geográfico como en lo cultural, “amarillo” o no. El término era aplicado, por tanto, no solo a todo aquel que tuviera los ojos rasgados, sino también a los indios e incluso a los rusos, que no solo eran blancos, rubios muchos de ellos, y no tenían los ojos rasgados, sino que incluso compartían la misma cultura cristiana.
La idea venía definida por el receptor occidental, no tanto por ese “amarillo” tan peligroso, sino sobre todo, por la imagen que cualquier persona tenía cuando se hablaba de algún país lejano con una actitud amenazadora, ya fuera Japón, la URSS, o la India.