Libertad Lamarque (Rosario, Santa Fe, 24 de noviembre de 1908-Ciudad de México, 12 de diciembre de 2000) fue una actriz y cantante de tango argentina.

Nació en Rosario, Santa Fe y su infancia estuvo marcada por la pobreza. Sus inicios en la actuación ocurrieron a la edad de siete años en obras vinculadas a la militancia anarquista de su padre. En 1924, instalada en Buenos Aires, fue contratada para actuar en el Teatro El Nacional y grabar discos con la compañía RCA Víctor, convirtiéndose en una de las primeras cantantes de tango surgidas en la década de 1920 que crearon la modalidad vocal femenina en el rubro. Su debut en cine ocurrió en 1930 cuando protagonizó un filme mudo, Adiós, Argentina, de Mario Parpagnoli, mientras que en 1933 intervino en la primera película sonora argentina, ¡Tango!, junto a Tita Merello. Calificada desde muy joven como «la reina del tango», en 1934 fue elegida «Miss Radio» por votación popular en la revista Sintonía. Su consagración como actriz melodramática ocurrió luego de que protagonizara El alma del bandoneón (1935), tras lo cual fue contratada por José A. Ferreyra para encabezar tres películas que combinaban canciones interpretadas por Lamarque: Ayúdame a vivir (1936) —donde también fue argumentista—, La ley que olvidaron (1937) y Besos brujos (1938), que le dieron popularidad en Argentina y el resto de América Latina.

Fue contratada por Argentina Sono Film, donde la dirigieron algunos directores como Luis César Amadori, Luis Saslavsky, Alberto de Zavalía, Mario Soffici y Carlos Borcosque, destacándose su actuación en Puerta cerrada (1939), que le mereció el premio a la mejor actriz extranjera en Croacia, y La casa del recuerdo (1940). Un nuevo contrato con los Estudios San Miguel significó su traspaso a la comedia y fue así como filmó Eclipse de sol (1942) —donde apareció rubia por primera vez— y Romance musical (1946). Tras un altercado con la actriz Eva Duarte —el incidente fue aclarado por la propia Lamarque en su autobiografía, publicada en 1986— durante el rodaje de La cabalgata del circo (1945), debió exiliarse en México y debutó en el cine de ese país en un filme junto a Jorge Negrete, Gran casino (1947). Su éxito en México fue instantáneo y desarrolló una amplia trayectoria cinematográfica, participando en casi cincuenta películas como Otra primavera (1949), Ansiedad (1952), Escuela de música (1955) y El pecado de una madre (1960). En Cuba, a raíz de la proyección internacional que adquirió su carrera, recibió el apelativo de «La novia de América», con el que se la identificó hasta su muerte.Tras la caída del peronismo, regresó a la Argentina y filmó Creo en ti (1960), que no tuvo repercusión, pero durante la década de 1960, protagonizó un filme en España junto a Joselito, Bello recuerdo (1961), y encabezó un espectáculo teatral en Argentina, Hello, Dolly!, que tuvo un amplio éxito.

Considerada como la actriz argentina con mayor trayectoria en el ámbito internacional, Lamarque filmó La sonrisa de mamá (1972) junto a Palito Ortega y se retiró definitivamente del cine en 1978 tras participar en La mamá de la novia, de Enrique Carreras. Hacia el final de su carrera, se focalizó en el medio televisivo y participó de varias telenovelas como Mamá, Soledad y Amada. En paralelo, obtuvo importantes premios y reconocimientos en diversos países. Fue designada «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» en 1990 y «Personalidad Emérita de la Cultura Argentina» en 1995. Continuó presentándose como cancionista en diferentes países y, a la edad de 90 años, tuvo un papel secundario destacado en la telenovela mexicana La usurpadora (1998). Falleció en diciembre de 2000 a los 92 años, mientras se encontraba grabando la telenovela infantil Carita de ángel. Poco tiempo antes, había recibido el premio Ariel de Oro a la trayectoria.

Biografía

1908-1923: Primeros años Orígenes y dificultades de la infancia

thumb|right|250px|Avenidas Pellegrini y Francia en Rosario, cerca de donde vivió Lamarque en su niñez.La infancia de Libertad fue de pobreza y penurias. Su padre, Gaudencio Lamarque (1874-1947), era uruguayo descendiente de franceses y se asentó en Rosario, Santa Fe. A los 32 años, contrajo matrimonio con Josefa «Pepa» Bouza Nieto (1863-1932), una viuda española de origen coruñés que contaba con siete hijos a su cargo —Eduvigis, Gonzalo, Elena, Josefa, Amelia, Pedro y Aurora, producto de su primera unión con Pedro Quintela— y en sus ratos libres oficiaba de modista. Ambos tuvieron tres hijos más, dos de los cuales fallecieron de pequeños, Libertad —durante una epidemia de viruela— y Lirio.

La tercera de ellos, llamada Libertad en honor a su hermana homónima prefallecida, nació en Rosario el 24 de noviembre de 1908 en un inquilinato ubicado en la calle Independencia 1959 —actualmente renombrada a Julio A. Roca— y su nombre guardaba correlación con el ideario anarquista de su padre. Amamantada por su hermana mayor Eduvigis, creció muy cerca de la severa disciplina de su abuela paterna, María Siró, una ex maestra de escuela de origen francés que la castigaba muy a menudo. Siró solía hacerla arrodillar sobre granos de maíz y, en una oportunidad, un vecino la denunció en la seccional policial a raíz de los llantos que generaba en Libertad. En su juventud, Siró se había unido en matrimonio con Juan Lamarque, un rico propietario de viñedos en la zona de Lamarque, Gironda que, además, ejercía como veterinario y herrero. Lamarque murió a causa de una tuberculosis a temprana edad y uno de sus hijos, Vicente, se alistó en la Marina —no volvería a aparecer en la vida de la familia Lamarque hasta 1932 o 1933, cuando lograron dar con su paradero—. Tras enviudar, Siró volvió a casarse en segundas nupcias en Argentina con Enrique Meis, un sastre que le ocultó a su nueva esposa que estaba casado, de modo que en cuanto la noticia salió a la luz, Siró amenazó con enviarlo a la cárcel y este decidió huir a Francia. Libertad, a pesar de eso, guardaba un grato recuerdo de él.

Gaudencio, ante la muerte repentina de su padre y la ausencia de su hermano, se hizo cargo de mantener económicamente a su numerosa familia a la que se sumaban, además, niños pobres del vecindario y sindicalistas en aprietos. Ejerció diversos oficios, como vendedor de diarios, contorsionista de circo, artesano de flores artificiales y agricultor, y con el tiempo, se convirtió en un militante gremial anarquista, artesano de juguetes y hojalatero. Dado que Libertad vivía de manera alternada entre la casa de su abuela y la de sus padres, realizó sus estudios primarios de manera simultánea en la escuela Bernardino Rivadavia, a dos cuadras de su casa, y en el colegio Arcelia Delgado de Arias, lo que la llevó a tener un mal desempeño como alumna.

Artista joven

Desde pequeña, se sintió atraída por la actuación y, a la edad de siete años, cuando Libertad dejó de vivir con su abuela para pasar a vivir con sus padres, realizó sus primeras presentaciones en funciones a beneficio para los presos regionales. Fue así como recreó pequeños papeles en obras como Las víboras de Rodolfo González Pacheco —donde interpretó a un varón—, Los muertos de Florencio Sánchez y Madre Tierra de Alejandro Berruti. Libertad continuó presentándose en carnavales locales, festivales y desfiles llevados a cabo en plazas públicas con repertorios elegidos por su padre, y pronto se popularizó dentro del ámbito sindical. Entre sus logros destacan haber ganado un reconocimiento en un carnaval de disfraces de 1916 por su traje de sirena y el segundo premio en el concurso infantil del Eden Park, además de obtener un galardón como la «reina del corso» en su ciudad natal y una medalla de oro en el concurso del Teatro Olimpo. En 1919, ya había ganado cinco medallas de oro en carnavales —depositadas por la familia de Lamarque en un banco de préstamos— gracias a sus disfraces despampanantes; caracterizada como una «araña», apareció en un noticioso cinematográfico y en la revista infantil Billiken. En 1920, se integró a un grupo de actuación llamado «Los libres», con el que participó en festivales del ámbito sindical en el que se desenvolvía su padre.

Juana Rouco Buela, figura del anarcosindicalismo argentino, describió los inicios artísticos de Lamarque en su libro autobiográfico Historia de un ideal vivido por una mujer (1964):

Cuando contaba con 11 años, la familia de Lamarque alquiló una nueva vivienda en las calles San Luis y 25 de Diciembre. Un año después, la madre de Alfonsina Storni, Paulina Martignoni, le prestó un vestido de fiesta para actuar en Romántico bulincito, donde recreó el papel de Enriqueta. A los 15 años, fue contratada por el empresario y director José Constanzó para realizar una gira por el sur de la provincia de Buenos Aires con una pequeña compañía teatral. Inicialmente se presentaron en el Teatro Argentino de La Plata, donde conoció a Azucena Maizani y recorrió por primera vez Buenos Aires, para luego proseguir por ciudades como Azul, Tandil, Bahía Blanca, Coronel Suárez, Pigüé, Carhué, Trenque Lauquen y Coronel Pringles. En una de sus actuaciones, el público se exaltó tanto con su interpretación del tango «El huérfano» que la ovacionaron para que saliera al escenario a cantarlo de nuevo. Su hermano Pedro también incursionó como actor de reparto en esa gira con la excusa de acompañar a la pequeña Libertad. Tres semanas después de esa presentación, ya se imprimían programas de teatro anunciando su «fin de fiesta», acompañada por un violinista y un pianista.

A su regreso de Buenos Aires, continuó trabajando con artistas locales, como Eduardo Ricard, desempeñándose en papeles de dama joven en obras de tres actos y sainetes como El rosal de las ruinas, Justicia de antaño, El puñal de los troveros y Sargento Palma. Apareció mencionada en un periódico local, Reflejos, y su sueldo ascendió a 20 pesos diarios. En sus ratos libres, Libertad oficiaba de secretaria para su padre, que además era tesorero del comité pro presos, lo que la llevó a estar al tanto y ser testigo de acontecimientos como la fuga de Simón Radowitzky del penal de Ushuaia en 1918.

1923-1929: Comienzos profesionales Teatro El Nacional

En 1923, Lamarque le envió una carta a pedido de su padre al empresario teatral Pascual Carcavallo, propietario del Teatro El Nacional. En la misma, se ofrecía como actriz para el puesto de «dama joven» y exigía 500 pesos de salario mensuales en caso de contrato «para poder ir con mi mamá». Carcavallo respondió ofreciendo un sueldo de 300 pesos mensuales, un puesto de actriz y un contrato por un año. Años después, Carcavallo comentó que cuando leyó la carta pensó: «Esta chica está loca o es "alguien"». En los últimos meses de 1924, Lamarque se trasladó con su madre desde Rosario a una vivienda de la avenida Corrientes 1262 y realizó su debut en el Teatro El Nacional como extra y corista para luego pronunciar un parlamento breve en la obra El dueño del pueblo (1925), de Julio Sánchez Gardel, donde solo alcanzó a decir: «No, no me gusta, deme otro».