La batalla del cabo de San Vicente de 1780 tuvo lugar cerca del cabo de San Vicente, Portugal el 16 de enero de 1780 entre una escuadra británica bajo el mando del almirante George Brydges Rodney, a bordo del HMS Sandwich y una escuadra española al mando del jefe de escuadra (contraalmirante) Juan de Lángara, a bordo del Real Fénix. A veces es denominada batalla a la luz de la luna por no ser habitual que los enfrentamientos entre buques de línea se produjesen por la noche.

Librada durante la guerra anglo-española (1779-1783), provocada por la participación española en la guerra de independencia de los Estados Unidos, resultó la primera victoria británica importante en el conflicto y mostró la gran ventaja de las quillas forradas de cobre, una nueva tecnología que no solo protegía a las naves de la podredumbre sino también evitaba la acumulación de la incrustación biológica, dándoles a las naves británicas una notable ventaja en velocidad.

Rodney, con unos 19 o 20 navíos de línea, que había zarpado de Portsmouth el 25 de diciembre de 1779 escoltaba a un convoy de barcos con el objetivo de abastecer primero a Gibraltar, sometida a su tercer asedio y después a Menorca, cuando fue avistada por la flota de Lángara, quien al comprobar el tamaño de la flota británica, intentó buscar la seguridad de Cádiz, pero los buques británicos, forrados de cobre, le persiguieron y alcanzaron al cabo de unas dos horas.

En la batalla, que duró desde media tarde hasta pasada la medianoche, los británicos capturaron a cuatro barcos españoles, incluyendo el buque insignia de Lángara. Otras dos naves también fueron capturadas, pero se desconoce su destino final; algunas fuentes españolas indican que fueron retomados por sus tripulaciones, mientras que el informe de Rodney indica que las naves fueron a tierra y destruidas.

Después de la batalla Rodney reabasteció con éxito Gibraltar y Menorca antes de continuar a las Indias Occidentales. Los oficiales españoles fueron liberados bajo palabra; Lángara fue promocionado a teniente general por el rey Carlos III.

Antecedentes Uno de los de los principales objetivos españoles para su entrada en la guerra de independencia americana en 1779 fue la recuperación de Gibraltar, que había sido tomado por Inglaterra en 1704, y la isla de Menorca, también bajo soberanía británica a raíz del Tratado de París de 1763.

La estrategia diseñada para tomar El Peñón consistía en aislarlo por completo, rindiendo por hambre a su guarnición, compuesta por tropas de Gran Bretaña y el Electorado de Hannover. El asedio comenzó formalmente el 21 de junio de 1779, con un férreo bloqueo terrestre y el bloqueo naval hispano-francés. El componente naval británico en el Mediterráneo consistía en un único cañonero, tres fragatas y una balandra insuficientes para contrarrestar a las naves españolas. A consecuencia del bloqueo era tal la situación en la colonia gibraltareña que a finales de 1779 el barril de harina costaba catorce guineas, encareciéndose el resto de alimentos en similar proporción. A finales de 1779, sin embargo, las reservas en Gibraltar se estaban agotando severamente por lo que su comandante, general George Augustus Eliott, hizo un llamamiento a Londres para intentar aliviar el cerco. Por ello se equipó un convoy de suministros de 200 velas en el que iba tropa, y municiones de boca y guerra, siendo escoltado por 22 navíos de línea, tres de ellos de tres puentes, y 14 fragatas bajo el mando del almirante sir George Brydges Rodney. Aunque el destino final de Rodney era comandar la flota de las Antillas, tenía instrucciones secretas para primero reabastecer Gibraltar y Menorca

Conocido por la corte de Madrid el proyecto del envío de un fuerte convoy por parte de los ingleses, se trató de impedirlo determinando que hubiese dos puntos de espera, en los cuales, con fuerzas superiores, fuese atacada la escuadra inglesa, teniendo la finalidad de que, si no se lograse derrotarla en el uno, le quedasen todavía que vencer las dificultades del otro.

El primer punto de espera debía de ser Brest. El acuerdo con el Gabinete de Francia era que por parte francesa había de tener prestos al menos 20 navíos, para que unidos a los 20 españoles que se habían dejado en Brest al mando de Miguel Gastón compusieran un número superior, en más de un tercio, al de los que salieran de Inglaterra.

Desde Brest, como puerto situado a la entrada del Canal, era muy fácil espiar y saber el momento de salida. Anticiparse, esperar y atacar en unos parajes tan estrechos que la escuadra inglesa no podría evitar el combate o impedir que las combinadas se apoderasen de todo o la mayor parte del convoy del socorro.

Se estimaba que, aunque las resultas del combate no fuesen más que las de un descalabro recíproco, los británicos tendrían grandes dificultades para continuar el viaje hasta Gibraltar, de conducir indemne el convoy además de resistir en aquel estado, y después de tal navegación, a un segundo ataque que le estaba preparado en el otro punto de espera, dispuesto a la entrada del Estrecho, entre los cabos Espartel y Trafalgar.

Fue por ello que se dispuso que se volviese a Cádiz, desde Brest, el teniente general (vicealmirante) Luis de Córdova y Córdova, con sus 16 navíos, que unidos a 10 de los del bloqueo de Gibraltar, al mando de Juan de Lángara, serían 26.

El 4 de enero de 1780 la flota británica se divide, las naves rumbo a las Indias giran hacia el oeste. Esto deja a Rodney al mando de 19 navíos de línea, que debían escoltar al convoy de suministros hacia Gibraltar.

Primera escaramuza El almirante inglés encontró buen tiempo; descendió por la costa de Francia y golfo de Gascuña, sin encuentro de enemigos y el 7 de enero a cien millas al oeste de Finisterre se desgajaron del convoy los 200 mercantes, el navío Hector (74) y tres fragatas que iban con destino a las Indias occidentales además del que iba con destino a las Indias orientales. Continuando Rodney por la costa de Portugal tuvo el 8 de enero un encuentro con un convoy español. A las primeras luces de ese día avistaron los ingleses 22 velas al noroeste de su posición, señal de que las habían sobrepasado y dejado atrás durante la noche. De inmediato se inició su persecución y dándoles alcance se hicieron de ellas en apenas una hora. Siete de los navíos lo eran de guerra, tipo fragata, y 15 transportes que conducían desde San Sebastián a Cádiz, víveres y pertrechos para la flota española, Rodney procedió a incorporar algunos de ellos, doce, a su flota con destino a Gibraltar y remitió el resto a Inglaterra bajo la vigilancia del navío HMS América y a la fragata HMS Pearl. De entre los buque capturados, el que estaba mejor armado, 64 cañones, llamado Guipuzcoana, rinde el pabellón después de un intercambio superficial de fuego. Tras ser apresada es renombrada HMS Prince William, en honor de Príncipe Guillermo, tercer hijo del rey, que servía como guardiamarina en la flota. El rebautizado HMS Prince William es incorporado a su flota, así como algunos de los barcos de suministro que llevan carga de utilidad para la guarnición de Gibraltar. El 12 de enero el HMS Dublín, que el día 3 había perdido parte de su aparejo, sufrió daño adicional por lo que levantó bandera de socorro. Con la ayuda del HMS Shrewsbury arribó a Lisboa el 16 de enero.

El distinto grado de compromiso que imprimieron las partes española y francesa al pacto de familia se pone en evidencia cuando se comprueba como en su ejecución primaron los intereses particulares. Véase como mientras al 13 de enero solo estaban dispuestos 4 navíos franceses para acompañar a Gastón a Cádiz, el 2 de febrero-20 días después- parte para América el conde de Guichen con un convoy de 16 navíos y un convoy que llega a Martinica el 23 de marzo. 4 y 16 suman los 20 que unidos a los 20 españoles de Gastón se entendían suficientes para atacar a Rodney en su viaje a Gibraltar. En caso de enfrentarse al inglés de seguro que Lángara no habría sufrido el tremendo descalabro del cabo de Santa María.

Combate El 15 de enero, Rodney doblo el cabo de San Vicente acompañándole la fortuna; hasta entonces había navegado con vientos favorables del Norte mientras ahora y pasado el promontorio le soplaron del Sudoeste, lo que lo empujaba hacia el Estrecho que embocó por el pasillo entre Cabo San Vicente y el Peñón camino a su destino, Gibraltar. Rodney sabedor de que una escuadra española de 14 navíos cruzaba el cabo en espera del convoy había dado con antelación las instrucciones pertinentes a sus comandantes para estar preparados para el combate.

Mientras el temporal levantaba mar gruesa y nubarrones que descargaban abundante lluvia, allá por el cabo de Santa María, en la mañana del 16, una de sus fragatas inglesas en descubierta, Bedford, avisto la flota española señalando «escuadra por el tercer cuadrante», a 12 millas de distancia.

Rodney mando formar «línea de combate en orden de frente», y reconociendo antes de que el movimiento se ejecutara que el enemigo lo hacía formando en línea, mura a estribor, a las dos de la tarde arrío esa señal y puso la de «orza general», agregando la de empezar el combate con independencia y por sotavento a fin de impedir a los españoles la retirada a sus puertos.

Las velas avistadas eran las de la escuadra española de Juan de Lángara, los navíos Real Fénix (80), Princesa (74), Diligente (74), Monarca (74), Santo Domingo (74), San Agustín (74) al mando de Vicente Doz, San Lorenzo (74), San Julián (64), San Eugenio (74) al mando de Antonio Domonte, San Genaro (74), San Justo (74) más las fragatas Santa Rosalía (34) y Santa Cecilia (34).

De todos ellos, los navíos San Genaro, San Justo, así como las fragatas Santa Bárbara y Santa Gertrudis se habían separado del grueso de la escuadra a consecuencia del temporal sufrido días antes por lo que no tomaron parte en la acción.

Lángara, desde que había pasado el 2 de enero al golfo de Cádiz desde Cartagena donde había reparado sus barcos, había sufrido duros temporales no habiendo podido arribar a puerto seguro, porque la cerrazón del tiempo y lo fuerte de los vientos del primer cuadrante le habían imposibilitado aterrar para conseguirlo y situarse de manera precisa. Cuando su estima le indicaba estar en el paralelo de Cádiz, estaba sin embargo “demorándose el cabo de Santa María al NSE -aproximadamente a 90´ de Cádiz-. Por esta razón estaba persuadido que ese día 16 de enero de 1780 estaba algo más para el Este de su posición real por lo que el posterior combate fue más fruto de la casualidad y la falta de exploración por la flota española que algo buscado por ambos contendientes.

La escuadra de Lángara en el cabo de Santa María el 16 de enero de 1780 incluía: Real Fénix (80 cañones), buque insignia de Lángara, con el capitán de navío Francisco Melgarejo y de Rojas como comandante del buque. Princesa (74), comandante el capitán de navío Manuel León. Gallardo (74), comandante el capitán de navío Alberto de Olaondo y de Torres. Monarca (74), comandante el capitán de navío Antonio Oyarbide. Diligente (74), comandante el capitán de navío Antonio Albornoz. San Julián (74), comandante el capitán de navío Alonso Rodríguez de Valcárcel y Tous de Monsalve, segundo marqués de Medina. San Genaro (74), comandante el capitán de navío Félix de Tejada y Suárez de Lara. San Lorenzo (74), comandante el capitán de navío Juan Aráoz y Caro. San Agustín (74), comandante el capitán de navío Vicente Doz y de Funes. Santo Domingo (74), comandante el capitán de navío Ignacio Mendizábal y Vildósola. San Eugenio (80), comandante el capitán de navío Antonio Domonte y Ortiz de Zúñiga. San Leandro (64), comandante el capitán de navío Ignacio Duque de Estrada y Queypo. San Justo (74), comandante el capitán de navío Francisco Urreztieta. Fragata Santa Cecilia (40), comandante el capitán de fragata Domingo Pérez de Grandallana. Fragata Santa Rosalía (34), comandante el capitán de fragata Antonio Ortega.