Fernando Moreno Barberá (Ceuta, 22 de junio de 1913-Madrid, 12 de mayo de 1998) fue un arquitecto español del Movimiento Moderno, concretamente de la tercera generación.Véase Helio PIÑÓN: “Boceto de una generación”, en Juan BLAT PIZARRO (Ed.): Fernando Moreno Barberá, arquitecto (catálogo de exposición), Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, Valencia, 2006, p. 14. No obstante, el término Estilo Internacional acuñado por Henry-Russel Hitchcock y Philip Johnson en la exposición homónima de 1932 comporta en este caso cierta dificultad de aplicación: el aspecto formal y, sobre todo, los materiales y técnicas constructivas, no pudieron ser siempre análogos por el propio contexto en que se insertaron, por más que latieran en ellos preocupaciones semejantes. Tras su formación en Alemania, destacó especialmente por la profusión y calidad de su arquitectura docente, impulsada por la Ley de Enseñanza Media y Profesional (1949), aunque como la gran mayoría de arquitectos europeos también dedicó un apartado de su producción a la reflexión sobre la vivienda (social, bloques privados y casas unifamiliares). Moreno Barberá generó un universo formal propio, matizado al introducir referencias a lo local y caracterizado por la continua superposición de temas e ideas desarrollados con anterioridad;Juan BLAT PIZARRO: Fernando Moreno Barberá. Modernidad y arquitectura, Fundación Caja de Arquitectos, Valencia, 2006, p. 54 es decir, una lectura personal de las aportaciones del Movimiento Moderno de acuerdo con su percepción de la abstracción moderna, su formación, la disponibilidad técnica, las características del lugar, el énfasis en la construcción y su particular idea de la proporción en la imagen final del proyecto.Ibidem, p. 51 A lo largo de su trayectoria, siguiendo la estela de los grandes maestros, experimentó con nuevas posibilidades como el monumentalismo moderno, el organicismo o el brutalismo, pero sin olvidar nunca el funcionalismo y las cuestiones materiales y técnicas que suponen el distintivo de su obra.
Trayectoria
La década de 1940: la formación del arquitecto Apenas existe información acerca de los primeros años de Fernando Moreno Barberá, aunque ya en 1929 recibió el Premio Extraordinario de Bachillerato por la Universidad de Madrid apuntando a un futuro prometedor. Cursó los estudios convencionales de Arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid e, inmediatamente después de haber obtenido el título en 1940, comenzó su verdadera formación en Alemania gracias a las pensiones otorgadas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas español y las instituciones alemanas Humboldt Stiftung de Berlín y Deutscher Akademischer Austanschdienst . Así pues, el recién licenciado Moreno Barberá recaló durante la Segunda Guerra Mundial en un ambiente mucho más avanzado en materia arquitectónica, donde pudo ampliar sus conocimientos de urbanismo en la Technische Hochschule Charlottenburg de Berlín y, al año siguiente, en la Technische Hochschule de Stuttgart bajo la tutela del profesor Paul Schmitthenner.Para ampliar información, textual y gráfica, véase José Manuel GARCÍA ROIG: “Paul Schmitthenner. El albañil desconocido”, Cuaderno de notas, 11 (2007), pp. 83-112. https://polired.upm.es/index.php/cuadernodenotas/article/view/845/866 De este aprendió el valor de la “norma” en la redacción del proyecto y la importancia de la técnica y los materiales, que pueden convertir un mismo proyecto en algo totalmente distinto; en adelante, Fernando Moreno Barberá entenderá cada nueva construcción como una posibilidad para reflexionar sobre las ideas y soluciones ya vertidas sobre edificios anteriores; no en vano, se expresó en estos términos:
Entre 1941 y 1943, mientras compaginaba las labores de agregado en la Embajada de España de Berlín, Moreno Barberá colaboró profesionalmente en el estudio de Paul Bonatz. Pese a su edad, este todavía gozaba de una reputación suficiente como para criticar los planteamientos de la efectista arquitectura nazi, argumentando que contenido y forma deben coincidir, representar en sí es absurdo. Del estilo-trabajo (Arbeitsstil) de Paul Bonatz, Moreno Barberá aprendió el monumentalismo de formas duraderas al margen de las exigencias del mercado y, por encima de todo, el funcionalismo de esas formas; una idea, por lo demás, en consonancia con los preceptos del Movimiento Moderno. En definitiva, durante los casi cuatro años que duró su estancia en Alemania, Fernando Moreno Barberá entró en contacto directo con todo un panorama de discusión entre lo histórico y lo moderno, lo escenográfico y lo funcional, que todavía tendría que liberarse y librarse en España por un largo tiempo. A su regreso a España, y gracias a la solidez económica garantizada por el puesto de arquitecto de construcciones civiles que ocupaba en el Ministerio de Educación, Fernando Moreno Barberá trató de difundir aquellas ideas a través de conferencias y publicaciones escritas que llegaron hasta otros arquitectos españoles como Fernando Chueca Goitia,“Para quienes estudiábamos arquitectura durante los años veinte al treinta y cinco, este nombre [se refiere a Paul Bonatz] nos es familiar, del mismo modo que los de Peter Behrens, Heinrich Tessenow, Hans Poelzig, Walter Gropius, Bruno Taut, etcétera [...] que fueron durante años casi la base principal de la formación de algunas promociones de arquitectos españoles”. Fernando CHUECA GOITIA: “El arquitecto Paul Bonatz en Madrid”, Revista de Ideas Estéticas, 1943, 2, pp. 119-123; véase también, al respecto, Joaquín MEDINA WARMBURG: “Irredentos y conversos. Presencias e influencias alemanas: de la neutralidad a la postguerra española (1914-1943)”, en Modelos alemanes e italianos para España en los años de la postguerra: actas del congreso internacional, T6 Ediciones, Navarra, 2004, pp. 21-39 Luis Gutiérrez Soto“Hace años vino a España el célebre arquitecto alemán Bonatz, que se obsesionó con este proyecto [el de Gutiérrez Soto para el Ministerio del Aire de Madrid], hasta el punto de que se pasaba horas en mi oficina haciendo croquis sobre los planos del Ministerio. De las seis o siete soluciones que yo tenía de la portada, Bonatz me dijo: ‘Debe usted hacer una portada con sólo cuatro importantes columnas’. Mi íntimo sentir y la opinión de una personalidad tan autorizada como el célebre arquitecto alemán me decidieron por esta solución”. Luis GUTIÉRREZ SOTO: Intervención en “Sesiones de Crítica de Arquitectura: El Ministerio del Aire”, Revista Nacional de Arquitectura, 11 (1951), p. 41 o Alejandro de la Sota Martínez“Recuerdo con muy grande emoción las conferencias de Paul Bonatz, arquitecto alemán tan conocido de todos, conferencias que nos impresionaron, tanto por lo que en ellas se dijo como por lo que en ellas se mostró…”. Alejandro DE LA SOTA: “La arquitectura y el paisaje”, Revista Nacional de Arquitectura, nº 128 (agosto 1952), pp. 35-48 y, además, puso en práctica dichas ideas en sus primeros proyectos no construidos: la plaza de toros de Jaén (1944)Cfr. Juan BLAT PIZARRO: Op. Cit, p. 20 o el proyecto de Monumento a los Caídos (1949),Idem ambos con claras referencias a su maestro alemán. En cualquier caso, Moreno Barberá alcanzó su madurez como arquitecto con el Centro de Investigaciones Calvo SoteloFernando MORENO BARBERÁ: “Centro de Investigación Calvo Sotelo. Empresa Nacional Calvo Sotelo de combustibles líquidos y lubricantes”, Revista Nacional de Arquitectura, nº 143 (noviembre 1953), pp. 1-14. Puede verse en http://www.docomomoiberico.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=177:centro-de-investigacion-calvo-sotelo&lang=es (1945) de Madrid, a la sazón uno de los edificios más emblemáticos de la época. Bien es cierto que el proyecto de Moreno Barberá guardaba ciertas reminiscencias hacia su maestro, pero demostraba ya su total comprensión del funcionalismo y su verosimilitud en el contexto madrileño: mantuvo algunas referencias al academicismo del Régimen, depuradas y sin ornato excesivo, solamente en las partes más representativas como el acceso principal, las oficinas y los laboratorios; el resto del conjunto, de características más industriales, se resolvía con un discurso libre de la imposición historicista, aportando nuevos materiales para sustituir los enormes bloques de piedra por lienzos acristalados y concibiendo las distintas estancias como paquetes funcionales, algo que mantendrá siempre en la organización de sus espacios. Es decir, el Centro de Investigaciones se estructuró en torno a la dualidad forma-función, por medio de piezas interrelacionadas, experimentando con las superficies planas, el hormigón visto, el ladrillo aparente y las volumetrías contundentes; procedimiento especialmente claro en la retícula de la torre, que se convertiría con el tiempo en un elemento distintivo de su producción. Se trataba, pues, de la culminación del período de aprendizaje y el punto de partida de una nueva etapa proyectual.Juan BLAT PIZARRO: Op. Cit., pp. 21-25
A finales de los años cuarenta, entre 1947 y 1949, Fernando Moreno Barberá se inició asimismo en el ejercicio de la docencia como profesor de escenografía en el Instituto de Experiencias e Investigaciones Cinematográficas, lo cual debe ser muy tenido en cuenta en sus producciones posteriores.
La década de 1950: madurez Desde 1945, y hasta 1965, Fernando Moreno Barberá ejercería como consejero de la Empresa Nacional de Turismo, dependiente en último extremo del Instituto Nacional de Industria, el mismo que, por su parte, puso en marcha en 1950 un plan para generar divisas a través del turismo y la hostelería. En este programa se insertaron una serie de proyectos en los que Moreno Barberá dio continuidad a la perspectiva anunciada en el Centro de Investigaciones Calvo Sotelo (1945) y que desarrolló durante los primeros años de la década: la Hospedería de Peregrinos“El criterio estético adoptado fue el de integrar estas edificaciones en la silueta de Santiago, construyéndolas en piedra par a unificarlas con los edificios existentes, sin la menos concesión a los lugares comunes de la llamada arquitectura regional, y con la técnica moderna de adaptación al terreno por medio de pabellones aislados con amplios espacios libres entre los mismos”. Fernando MORENO BARBERÁ, Juan GÓMEZ GONZÁLEZ, Julio CANO LASSO y Rafael DE LA JOYA: “Anteproyecto de Hospedería de Peregrinos en Santiago de Compostela”, Revista Nacional de Arquitectura, nº 156 (1954), p. 4. (1953) en Santiago de Compostela, por ejemplo, realizada junto a Juan Gómez González, Julio Cano Lasso y Rafael de la Joya, que mostraba un interesante juego con la orografía, adelantando su sutil localismo, y que destacaba por la combinación de volúmenes horizontales y verticales; e, igualmente, toda una serie de encargos para intervenir en edificios históricos.Para una aproximación, Fernando MORENO-BARBERÁ VON HARTENSTEIN: La empresa pública turística como impulsadora de la economía municipal, en el cuarto de siglo del desarrollo español: los casos del hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela y del Hostal de San Marcos de León, realizados por el arquitecto Moreno Barberá, Tesis Doctoral dirigida por Javier Domínguez Rodrígo en la Universidad Cardenal Herrera – CEU y leída el 11/11/2011. También, Juan BLAT PIZARRO: Op. Cit., pp. 25-27