thumb|Retrato fotográfico de Adolf Hitler, con la camisa parda de las SA (sin fecha). El ascenso de Adolf Hitler al poder tuvo lugar el 30 de enero de 1933 cuando fue nombrado canciller del Reich por el presidente de la república alemana Paul von Hindenburg, siguiendo el consejo de su hombre de confianza y antiguo canciller Franz von Papen, quien desde principios del año había encabezado una conjura de la derecha autoritaria alemana, aliada con los nazis, para acabar con el gobierno de Kurt von Schleicher. Paradójicamente, el nombramiento de Adolf Hitler se produjo en un momento de retroceso del Partido Nazi (NSDAP) que en las últimas elecciones, celebradas en noviembre de 1932, había perdido dos millones de votos y treinta y cuatro diputados, aunque seguía siendo el partido con más diputados en el Reichstag pero todavía muy lejos de la mayoría absoluta de la Cámara (en las elecciones de noviembre de 1932 había obtenido el 33 % de los votos, por lo que dos de cada tres alemanes no habían dado su apoyo al NSDAP).

Posteriormente se presentaron los hechos como la «toma de poder» (Machtergreifung) de Hitler y del Partido Nazi, pero como ha señalado el historiador estadounidense Henry Ashby Turner, «igual que sucedió con tantos otros episodios de la mitología de su Tercer Reich, la creencia de que lo que tuvo lugar el 30 de enero de 1933 fue una toma de poder es falsa. En realidad, Hitler no se hizo con el poder; le fue entregado por los hombres que en ese momento controlaban el destino de Alemania». «Tan solo un mes antes, Hitler parecía estar acabado. Su partido había sufrido un asombroso revés en las últimas elecciones y esta situación empeoró todavía más en los comicios locales y estatales posteriores. Los casos de deserción y rebeldía eran cada vez más frecuentes entre sus defraudados seguidores. Los índices de recuperación económica amenazaban con despojarlo de uno de los argumentos que más había explotado, con éxito, desde el comienzo de la Depresión», añade Turner.

Aunque había alcanzado cierto protagonismo con el «golpe de la cervecería» de octubre de 1923 en Múnich, el Partido Nazi (NSDAP) fue un grupo político marginal, cuyo bastión principal se encontraba en Baviera donde había nacido en 1919-1920, hasta 1929, cuando tras el hundimiento de la economía de Alemania como consecuencia del impacto del «Crack de 1929» seis millones de alemanes le votaron (el 18 % de los que acudieron a las urnas) en las elecciones de septiembre de 1930. La mayoría no lo hicieron porque compartieran su ideario sino «por protestar ante lo que, de forma generalizada, se pensaba que era el fracaso del régimen republicano», advierte Henry Ashby Turner. «Otros votaron a los nazis instigados por el miedo que producía el comunismo», añade este historiador.

Antecedentes Caída del Imperio Alemán y nacimiento de la República democrática de Weimar (1918-1919) thumb|Proclamación de la República alemana frente al edificio del Reichstag en Berlín (9 de noviembre de 1918). Ante el avance de las tropas francesas, británicas y estadounidenses, el Imperio Alemán pidió el 3 de octubre de 1918 el armisticio en la Gran Guerra, pero las negociaciones no condujeron a nada porque los aliados exigieron la rendición incondicional. Un mes después, cuando Alemania era ya la única potencia de los Imperios Centrales que aún no se había rendido, la flota de guerra recibió la orden de zarpar en un desesperado intento de vencer a los británicos en el mar, pero las marineros se amotinaron en sus bases de Kiel y Wilhelmshaven y los soldados enviados a sofocar la rebelión se les unieron. A partir de ese momento la que sería conocida como la Revolución de Noviembre se extendió por toda Alemania y en las ciudades más importantes se formaron «consejos de obreros y soldados» a imitación de los soviets rusos. Cuando la revolución estalló en Berlín el 9 de noviembre, el Káiser Guillermo II se vio obligado a abdicar y se exiliarse a los Países Bajos, y con él todos los príncipes y reyes del Imperio, desde el gran duque de Baden al rey de Baviera. Ese mismo día el Reichstag (Parlamento alemán) proclamó la República democrática y el gobierno quedó bajo el control de los socialdemócratas moderados, presididos por el nuevo canciller Friedrich Ebert. El nuevo gobierno comprendió la necesidad de parar la guerra cuanto antes para que Alemania no fuera arrastrada a una revolución como la rusa y el día 11 de noviembre firmó el armisticio que ponía fin a los combates, teniendo que aceptar unas condiciones muy duras. thumb|left|El socialdemócrata Friedrich Ebert, primer presidente de la República alemana (1919-1925). Tras aplastar el izquierdista levantamiento espartaquista, culminado con el asesinato de sus dos líderes principales, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, por los Freikorps, se celebraron el 19 de enero de 1919 las elecciones constituyentes (en las que votaron por primera vez las mujeres) que dieron el triunfo a las socialdemócratas del SPD, a los demócratas del DDP y a los católicos del Zentrum. Ebert fue nombrado presidente de la República y el también socialdemócrata Philipp Scheidemann formó un gobierno de coalición de los tres partidos, que sería conocida como la «Coalición de Weimar» por el nombre de la localidad de Turingia donde se reunió la Asamblea Constituyente que tenía que redactar y aprobar la Constitución de la nueva República. El gobierno tuvo que enfrentarse a una nueva insurrección izquierdista en marzo, la de la «República de los Consejos» de Baviera, y más tarde a la imposición por los aliados del Tratado de Versalles lo que desató una grave crisis política. thumb|Momento de la firma por la delegación alemana del Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919. Los partidos de la coalición gobernante, aunque consideraron el Tratado de Versalles «infamante y humillante», ya que se culpaba a Alemania de haber causado la Gran Guerra, no tuvieron más remedio que apoyar su aprobación en el Reichstag, si no querían que se reanudase la guerra, mientras que los partidos de derechas, y también el izquierdista USPD, acusaron al gobierno de «claudicar» ante el enemigo, desatando una violenta campaña en su contra y contra la Asamblea de Weimar, que fue apoyada por altos mandos del Ejército. En esa campaña utilizaron como arma de propaganda la «leyenda de la puñalada por la espalda», el mito de que el ejército alemán no había sido derrotado en el campo de batalla sino que había sido traicionado por los que habían instigado y dirigido la «revolución de noviembre» por lo que eran llamados los «criminales de noviembre»: judíos, marxistas, socialistas, demócratas, liberales... Finalmente la firma del tratado —«Diktat» lo llamaron los representantes alemanes— tuvo lugar el 28 de junio de 1919 en la galería de los Espejos del palacio de Versalles, el mismo lugar donde 48 años antes los franceses habían firmado su rendición ante los prusianos. Para Alemania supuso la pérdida del 15 % de su territorio y el 10 % de su población, la eliminación de su imperio colonial, el desarme de su ejército y el pago de una enorme cantidad de dinero en concepto de reparaciones de guerra. Un mes después la Asamblea Constituyente de Weimar aprobaba la nueva Constitución, pero sólo con los votos de los diputados de los partidos de la «Coalición de Weimar» (SPD, DDP, Zentrum), ya que los partidos de derecha (los nacionalistas del DNVP y los populistas del DVP) votaron en contra poeque seguían defendiendo el II Reich), así como los «socialistas independientes» del USDP, que darían nacimiento al KPD, el Partido Comunista Alemán, que seguían apoyando el modelo bolchevique ruso.

Fundación e inicios del Partido Nazi (1919-1923) thumb|Anton Drexler, fundador del Partido Obrero Alemán (DAP) al que se unió Adolf Hitler en septiembre de 1919. Pocos meses después el DAP pasó a denominarse Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), abreviadamente Partido Nazi. El 5 de enero de 1919 un pequeño grupo de nacionalistas radicales, entre ellos algunos excombatientes, encabezados por un cerrajero «socialista nacionalista», Anton Drexler, fundan en Múnich el Partido Obrero Alemán (DAP), cuya ideología aunaba un vago anticapitalismo junto con un ultranacionalismo racista (Völkisch) y fuertemente antisemita. Su objetivo era apartar a los trabajadores del «socialismo marxista» y ganarlos para la causa nacionalista alemana. miniatura|left|Adolf Hitler (derecha) junto a otros soldados durante la Gran Guerra (1914-1918). En septiembre de 1919 ingresa en el partido Adolf Hitler, otro veterano aún no desmovilizado del Ejército. Había nacido en 1889 en Austria, en una localidad cercana a Linz, y era hijo de un funcionario de aduanas del Imperio Austro-Húngaro. Entre 1908 y 1913 vivió en Viena donde recibió la influencia de los círculos pangermanistas y antisemitas de la ciudad que proclamaban la superioridad de la «raza aria» y que consideraban a los judíos como los responsables de su «degeneración». En 1913 se trasladó a Múnich para eludir el servicio militar, pero cuando estalla la «Gran Guerra» se alista como voluntario en el ejército alemán. Durante la contienda recibe la cruz de hierro», alcanzando el grado de cabo, y en los últimos meses es herido por el gas siendo hospitalizado en el nordeste de Alemania, donde conoce la derrota, asumiendo inmediatamente el mito de la «puñalada por la espalda». Vuelve a Múnich donde vive los acontecimientos de la «República de Consejos» de marzo-abril de 1919 que le causarán una honda y terrible impresión. Poco después acepta la tarea de informador para el Ejército sobre las actividades de los grupos nacionalistas radicales (Völkisch) que habían surgido en Baviera tras la represión sangrienta de la «República de Consejos». Así es como entra en contacto con el DAP y comienza a militar en él. thumb|Bandera del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). Utiliza los tres colores de la bandera del derrocado Imperio Alemán (negro, rojo y blanco). En seguida se descubre que Hitler tiene unas grandes dotes para la oratoria y la dirección del partido decide convertirlo en la estrella principal de sus mítines. En febrero de 1920 el DAP cambia de nombre por el de NSDAP (National Sozialische Deutcher Arbeiter Partei: Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán), abreviadamente Partido Nazi, y en ese mismo mes Hitler y Drexler elaboran el «programa de los veinticinco puntos» en el que se aúnan propuestas anticapitalistas con la defensa de un Estado autoritario y racial alemán que construya una «gran Alemania», de la que serán excluidos los judíos. En julio de 1921, Hitler consigue ser nombrado jefe único y absoluto del partido y poco después el Partido Nazi inicia una campaña de agitación y propaganda en el que se producen los primeros ataques violentos contra los adversarios políticos (irrumpiendo en sus mítines y agrediendo a los oradores) y contra personas que tuvieran «aspecto» judío, protagonizados por las SA (Sturmabteilung, "Secciones de Asalto"), formaciones paramilitares uniformadas con camisa parda y un brazalete con la bandera del partido con la cruz gamada instruidas por el oficial del Ejército de extrema derecha Ernst Röhm. Para difundir sus ideas había adquirido el periódico Völkischer Beobachter, que al principio aparecía dos veces por semana. Sin embargo, cuando en julio de 1921 Hitler se hizo con la jefatura del partido con «poderes dictatoriales», el NSDAP «no era aún ni mucho menos, una fuerza significativa», ha señalado Ian Kershaw. Entonces solo contaba con algo más de 2000 miembros y las SA no sobrepasaban los ochocientos.