miniatura|Texto manuscrito en el Libro blanco del cambio de gobierno en Chile. miniatura|Titular de La Segunda, de El Mercurio S.A.P., el 27 de agosto de 1973. El Plan Z es el nombre dado en Chile a un supuesto compendio de planes de autogolpe atribuidos a partidarios del gobierno de la Unidad Popular. Hoy es considerado como una operación de contrapropaganda y propaganda negra para instalar durante los primeros meses de la dictadura militar de Augusto Pinochet la necesidad del «estado de guerra» en la población y en el interior de las tropas de las Fuerzas Armadas.

miniatura|Titular de La Tercera del 22 de septiembre de 1973, donde se referían al supuesto Plan Z. Fue un plan conspirativo atribuido a la izquierda chilena de los años 1970 que planteaba el asesinato de miembros de las Fuerzas Armadas, Carabineros, dirigentes políticos, opositores, periodistas de la oposición y sus familias, importación de armas, un autogolpe de Estado y el asesinato del propio Salvador Allende. Su existencia fue difundida por los diarios El Mercurio y Las Últimas Noticias menos de una semana después de ocurrido el golpe de Estado de 1973. A fines de octubre de ese año, la Secretaría General de Gobierno del nuevo régimen publicó el Libro blanco del cambio de gobierno en Chile de la mano del historiador Gonzalo Vial Correa, cuya pieza central es el «Plan Z».

Además de Gonzalo Vial, la existencia del Plan Z fue defendida por el autor cubano Andrés Alfaya, bajo el pseudónimo de Juan Vivés, actualmente exiliado. Décadas después del fin de la dictadura militar, su existencia fue contradicha por Federico Willoughby, primer vocero de la Junta Militar y por Hernán Millas y Abraham Santibáñez, periodistas que lo habían difundido en la revista Ercilla. Asimismo, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos estimó que el plan Z era desinformación del régimen. Tanto Arturo Fontaine, ex director del diario El Mercurio, como Gustavo Leigh, afirmaron no tener clara su autenticidad. El plan ha sido definido como una «maniobra de guerra psicológica», por Willoughby, como una «campaña de guerra psicológica»y como un «montaje para el golpe de Estado y una herramienta de condicionamiento psicológico para que los militares atacaran al 'enemigo interno' de la dictadura militar», de acuerdo al historiador Jorge Magasich. Las aseveraciones presentes en el Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile, fuente central del denominado Plan Z, nunca fueron validadas empíricamente.

Origen y difusión de la operación La creación de la operación ha sido atribuida al Servicio de Inteligencia Naval (SIN). Sin embargo, la difusión del contenido alusivo ocurrió gracias al fortalecimiento de los lazos entre la dictadura recién establecida y los medios de prensa autorizados por ella. De esta forma, desde el 11 de septiembre en adelante, diarios de circulación en Chile como El Mercurio, Las Últimas Noticias, El Día, La Estrella, entre otros, comenzaron a publicar noticias que aludían al contenido del denominado «Plan Z». Este despliegue comunicacional fue acompañado de imágenes de supuestos hallazgos de armas en industrias o «enterramientos». Todo esto ocurrió en el marco de la Operación Silencio, nombre que tomaron las restricciones al acceso a la información y a la libertad de expresión hacia los medios de comunicación partidarios del ex gobierno de la Unidad Popular. El 11 de septiembre de 1973, el mismo día del golpe de Estado, El Mercurio publicó en ocho columnas una noticia con el siguiente titular:

miniatura|250px|Titular del periódico La Tercera el 13 de septiembre de 1973. miniatura|250px|Titular de La Tercera el 15 de septiembre de 1973, donde se buscaba justificar el golpe de Estado de 1973. Esta noticia estaba firmada por Julio Arroyo Kuhn, corresponsal en Concepción de los medios de prensa El Mercurio y Las Últimas Noticias y también cercano al SIN. El 17 de septiembre de 1973, ambos periódicos difundieron noticias con los siguientes cuerpos:

Según la investigación del periodista Francisco Herrero, el origen de tal información también fue entregada a Julio Arroyo Kuhn desde el SIN.Martorell, Francisco, 2006, op. cit. «Se trató de un burdo montaje que nació, según la investigación del periodista Francisco Herreros, el 17 de septiembre de 1973. "El servicio de inteligencia de la Armada filtró al corresponsal en Concepción de los diarios El Mercurio y Las Últimas Noticias, Julio Arroyo Kuhn, la existencia de 'un plan destinado a decapitar la cúpula militar y eliminar a la oposición al gobierno de Allende'", relató Herreros.» A esta serie de titulares le sucedió una seguidilla de noticias de estos y otros medios de prensa que mencionaban arsenales y escuela de guerrillas bajo titulares como los siguientes: «600 familias iban a ser asesinadas en Concepción»; «Marxistas Proyectaban la Destrucción de Limache»; «Planes Siniestros Alentaban Marxistas en Zona Salitrera»; «Otra Escuela de Guerrillas se Descubrió en Nueva Imperial»Martorell, Francisco, 2006, op. cit. «El hallazgo, que luego fue oficializado en el "Libro Blanco" de la dictadura, redactado por el historiador Gonzalo Vial, tuvo una seguidilla de informaciones sobre arsenales y escuelas de guerrillas que, eventualmente, lo "avalaron". "Comunistas y socialistas serían los ejecutores: 600 familias iban a ser asesinadas en Concepción"; "Marxistas Proyectaban la Destrucción de Limache"; "Planes Siniestros Alentaban Marxistas en Zona Salitrera"; "Otra Escuela de Guerrillas se Descubrió en Nueva Imperial", fueron, entre otros, los titulares que entregó la prensa "uniformada" en esos días. Años después, el entonces director de "El Mercurio", René Silva Espejo, dijo a La Nación que no tenía prueba alguna de la existencia del Plan Zeta. "En ese momento se daba como un hecho cierto. Para mí es hoy una incógnita", señaló en 1993 el fallecido ejecutivo de Edwards.»

El 22 de septiembre de 1973, días después de la publicación de noticias referidas al supuesto descubrimiento de un «plan de autogolpe» por parte del gobierno de la Unidad Popular, el coronel Pedro Ewing Hodar, secretario de la recién establecida dictadura, anunció en una conferencia de prensa que se había encontrado documentación que refería a un plan de tales características en la caja fuerte del ex subsecretario del Interior Daniel Vergara y en el Banco Central. Tal plan, en palabras de Ewing, habría de ejecutarse el 19 de septiembre del mismo año, Día de las Glorias del Ejército chileno. Durante el transcurso de esta conferencia, participaron tanto periodistas nacionales como extranjeros, pero a ninguno se les permitió hacer preguntas

Según los detalles entregados por Ewing, Salvador Allende invitaría a almorzar a los altos mandos de las Fuerzas Armadas el 19 de septiembre de 1973 para que los miembros del GAP disfrazados de mozos los acribillaran en el comedor. De forma análoga, se asesinarían en el Parque O'Higgins a los dirigentes de la oposición, dentro de los que se incluían Eduardo Frei Montalva y Sergio Onofre Jarpa, y a los militares que desfilaban.

thumb|right|200px|Portada del Libro Blanco.Haciendo eco de la información emanada desde el SIN, la junta militar publica el Libro blanco del cambio de gobierno en Chile el 30 de octubre de 1973, texto preparado por el historiador Gonzalo Vial Correa bajo la estrecha supervisión del almirante Patricio Carvajal y del ODEPLAN. En ese momento, Vial dirigía la revista Qué Pasa, medio opositor a Allende integrado por Cristián Zegers, Jaime Martínez y Hermógenes Pérez de Arce Vial explica en una entrevista al diario La Tercera en 2002 que su equipo se mantuvo en contacto con un oficial de la Armada que les entregó varios documentos que habría recogido en allanamientos De acuerdo al relato del historiador, dentro de estos documentos se encontraba el «Plan Z». Sin embargo, estos documentos con los supuestos «comandos» y nóminas de personas a ser asesinadas nunca se publicaron, ni tampoco se conoció el resultado de una investigación al respecto. En vista de estos antecedentes, el historiador Jorge Magasich atribuye a Gonzalo Vial y a los colaboradores de la revista Qué Pasa la responsabilidad de suponer que unas hojas de carácter dudoso conformaban un plan del gobierno de Salvador Allende.

La revista Qué Pasa, dirigida al momento del golpe de Estado por Vial Correa, era una publicación opositora dura a Allende, parte del Grupo Portada, una empresa formada a fines de los años 1960 de propiedad, entre otros, de los economistas Emilio Sanfuentes y Pablo Baraona. Creada en 1971, la integraban también los abogados Cristián Zegers, Jaime Martínez y Hermógenes Pérez de Arce. La versión que ha dado Vial es que él, a través de intermediarios, planteó a la junta la necesidad de escribir un libro blanco para explicar los motivos del golpe militar. Hoy se sabe que quien recibió el ofrecimiento fue el almirante Patricio Carvajal, pieza central del golpe y primer ministro de Defensa del régimen. Vial comenzó a trabajar, y lo hizo con sus hombres del Grupo Portada. Todos ellos, afirma Pérez de Arce, «pueden considerarse coautores» del texto.

El texto fue monitoreado desde la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN). En la Oficina de Planificación había sido nombrado Roberto Kelly, exoficial de la Armada y uno de los hombres que había planificado con José Toribio Merino el golpe. Vial pidió que le entregaran documentos secretos de la UP, que habían ido surgiendo de La Moneda y la Casa presidencial de Tomás Moro, así como de allanamientos. Su intención era, según ha dicho en privado, que el libro tuviese una cuota de novedad que lo volviera más interesante. En esas gestiones figura el nombre de José Radic Prado, excapitán de la Armada y amigo de Roberto Kelly.Radic ocupaba el cargo de jefe administrativo de ODEPLAN, pero su rol principal era servir de "enlace" entre los militares y los editores de Qué Pasa. Para obtener los papeles, Radic contaba con una orden firmada por Carvajal. Radic señaló que los documentos habrían sido encontrados en unidades militares, la CORFO y el Banco Central. Uno de los documentos era una carta de Fidel Castro a Allende, que luego entraría en el libro "Pedía los documentos y se los enseñaba a Gonzalo Vial, que trabajaba mucho en su casa, recuerda.

Vial, que también concurría a ODEPLAN a hablar con Radic y consultar los papeles almacenados en una oficina, trabajaba con varios colaboradores. Uno de ellos era Fernando Bravo Valdivieso, abogado asesor de El Mercurio y cercano a Hernán Cubillos. Cada capítulo terminado caía en manos de Radic, quien se los mostraba al almirante Carvajal. Este pedía correcciones, antes de autorizar su publicación.

El 22 de septiembre de 1973, el coronel Ewing llamó a los periodistas al Ministerio de Defensa. Junto al secretario de Prensa de la junta, Federico Willoughby-MacDonald, anunció el hallazgo del Plan Z (este posteriormente denunciaría su falsedad). Se trataba de un documento encontrado en la oficina del subsecretario del Interior de Allende, Daniel Vergara. Era un plan que buscaba llevar a cabo un contragolpe el 19 de septiembre, el día de la Parada Militar. La operación, según los uniformados, contemplaba eliminar a los comandantes en jefe de las FF.AA., así como a una veintena de líderes de la oposición. El objetivo, decía Willougby-MacDonald, era "desatar la guerra civil". Pero la prensa no publicó los documentos ni las nóminas.

Motivaciones para su invención