Defecación al aire libre es la práctica de defecar en espacios abiertos y al aire libre, en público o alrededor de su comunidad, debido a la imposibilidad de acceder a retretes, letrinas o cualquier otro tipo de saneamiento mejorado. Actualmente, afecta a más de cuatrocientos millones de personas en los países en desarrollo, o el 9.1% de la población mundial. Esta práctica se considera el núcleo de los problemas en torno al saneamiento en todo el mundo. Las personas pueden elegir campos, matorrales, bosques, zanjas, calles, canales u otros espacios abiertos para defecar. Lo hacen porque no tienen acceso a un inodoro o debido a prácticas culturales tradicionales arcaicas. Esta práctica es común en sitios donde no hay infraestructura ni servicios de saneamiento. Incluso si hay inodoros disponibles, pueden ser necesarios esfuerzos para promover su uso. El término «libre de defecación al aire libre» (LDA) se utiliza para describir a las comunidades que han optado por usar inodoros en lugar de defecar al aire libre. Esto puede ocurrir, por ejemplo, después de la implementación de programas de saneamiento integral liderados por la comunidad.
La defecación al aire libre puede contaminar el medio ambiente, incluyendo los cuerpos de agua, lo que puede provocar problemas de salud, brotes de enfermedades e incluso la muerte. Niveles altos de defecación al aire libre están relacionados con una alta mortalidad infantil, malnutrición, pobreza y grandes desigualdades entre ricos y pobres. La erradicación de la defecación al aire libre es un indicador utilizado para medir el progreso hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6. La pobreza extrema y la falta de saneamiento están estadísticamente relacionadas. Por lo tanto, se considera que eliminar la defecación al aire libre es una parte importante del esfuerzo para erradicar la pobreza, reducir la exposición a infecciones y disminuir los riesgos para la salud, así como mejorar la salud humana. Esto contribuye a un medio ambiente más limpio y, por consiguiente, a una mejor calidad de vida.
En 2022, 420 millones de personas (el 5,25 % de la población mundial) practicaban la defecación al aire libre, una disminución significativa con respecto a los aproximadamente 1310 millones (el 21,42 %) de 2000, lo que representa una reducción de 890 millones de personas o 16,17 puntos porcentuales en 22 años. De quienes practicaban la defecación al aire libre, 275 millones (el 65,6 %) vivían en apenas siete países. En India, por ejemplo, la cifra se redujo en un 62 % (del 73 % en 2000 al 7 % en 2024), lo que demuestra los importantes esfuerzos del país para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. Sin embargo, a pesar del progreso, India seguía teniendo el mayor número de personas que practicaban la defecación al aire libre, seguida de Nigeria, Etiopía, Níger y Pakistán, según datos del Banco Mundial de 2023.
Tendencias En la ciudad de San Francisco, en California, el problema de defecación al aire libre se quintuplicó entre 2011 y 2018, llegando a 28.084 casos reportados, según informó el San Francisco Chronicle.https://www.sfgate.com/local/article/City-plans-to-power-wash-the-poop-out-of-the-14878629.php
Práctica Defecación al aire libre, Tirin Kowt bazaar, Afganistán|thumb|right La defecación al aire libre es un problema muy extendido en los países en vías de desarrollo. India constituye casi el 60% de la población que la practica, además de otros países de Asia y África que también contribuyen al problema. Esta práctica se asocia casi exclusivamente con zonas de pobreza extrema.
Impacto en la salud Un solo gramo de heces humanas contiene casi 10 000 000 de virus, 1 000 000 de bacterias, 1000 quistes de parásitos y 100 huevos de parásitos. Cuando se ingiere, por tanto, puede dar lugar a fiebre tifoidea, cólera, hepatitis, poliomielitis, neumonía, infestación letal por lombrices, tracoma, así como retraso en el crecimiento y alteración de las funciones cognitivas. Esto hace de la defecación al aire libre la causa principal de muerte por diarrea; 2000 niños menores de cinco años mueren cada día, uno cada cuarenta segundos, de diarrea.
Las enfermedades diarreicas son causas muy comunes de muerte en países de ingresos medios y bajos. Mejores medidas higiénicas y de saneamiento reducen la diarrea, pero adoptarlas sigue siendo un desafío.
Se han planteado dos interrogantes respecto a los programas que buscan solucionar este problema: ¿Cuán eficaces son en promover cambios de actitudes en cuanto a la higiene y el saneamiento? ¿Qué factores influyen en su implementación?
Una revisión de 42 estudios cuantitativos, desarrollados la mayoría en países de Asia meridional y África subsahariana, determinó que las intervenciones comunitarias que incluyen iniciativas de saneamiento, pueden fomentar el uso del jabón y la letrina, la eliminación correcta de las heces y la erradicación progresiva de la defecación al aire libre. El marketing social, la divulgación de información por mensajes y las intervenciones basadas en la teoría psicosocial parecen ser menos eficaces al respecto. Se determinó también que en la implementación de estos programas influyen la participación de la comunidad, el entusiasmo de sus líderes, y otros factores relacionados.
Desigualdad de sexos Un gran número de niñas abandonan la escuela, al llegar a la pubertad, debido a que es difícil de soportar la vergüenza de no tener lugar privado lejos de sus compañeros de clase durante la menstruación. Una de cada tres mujeres en el mundo en desarrollo se verán afectadas por el acoso, la violencia y en algunos casos la violación como resultado de tener que salir de sus casas por la noche para encontrar un lugar para ir al baño. 44 millones de mujeres embarazadas sufrirán infección por lombrices como resultado de la falta de saneamiento cada año.
Referencias
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