La política cultural francesa reagrupa las acciones gubernamentales, administrativas y territoriales, orientadas hacia una apuesta cultural.
La constatación de una excepción francesa thumb|Sede del Ministerio de Cultura, en el Palacio Real, símbolo del voluntarismo cultural del Estado.
Según Jean-Michel Dijan, «la política cultural es una invención francesa», nacida «de una preocupación constante de los poderes monárquicos, imperiales o republicanos de acaparar, en nombre de una mística nacional, la protección del patrimonio artístico y por extensión de incentivar lo que le deviendra».Jean-Michel Djian, La Politique culturelle, la fin d'un mythe, Gallimard, 2005. p.9
La política cultural francesa se distingue en efecto por su larga historia, la fuerte presencia del Estado, y la continuidad de las instituciones a lo largo de los siglos. «Ni la voluntad política, ni los medios financieros, ni la estructura administrativa», subraya Jacques Rigaud, alcanzan tal nivel en ningún otro país.Jacques Rigaud, Pour une refondation de la politique culturelle, Paris, La Documentation française, 1996. pp 45-48 Y si este «voluntarismo cultural a la francesa» es visto desde un punto de vista a veces escéptico por los observadores extranjeros, debido a la riesgos de emergencia de una cultura estatalista y conformista, del centralismo de la toma de decisiones, y de la supervivencia de prácticas casi monárquicas, no resulta en menos envidia por los vecinos.
Las primeras decisiones se toman en paralelo al advenimiento del Estado y su afirmación frente al poder religioso. Las acciones actuales y la administración de la que emanan, resultan en una sucesión de rupturas políticas e institucionales, mezcladas continuamente con el apoyo de los dirigentes a través de los siglos, y en gran medida moldeadas por algunos hombres y mujeres.
La concepción de un deber de intervención de las autoriadades en el arte y la creación, cuya aparición la data Djian en el , hoy parece todavía legitimada por la situación preponderante que dan a la cultura los franceses en las prioridades políticas Sondeo de Le Monde (diciembre de 2006) sobre la prioridad política de los franceses: n.º1 la política exterior, n.º2 el medio ambiente, n.º3 la economía, nº 4 la cultura</ref>
Según los regímnes, estas acciones se inscriben en diferentes apuestas: constitución de una cultura nacional y defensa de la diversidad cultural[], oposición entre cultura erudita y popular, salvaguarda del patrimonio cultural y apoyo a los creadores contemporáneos, esplendor de Francia zócalo democrático, industrialización cultural y la no mercantilización del arte.
En 2003, la Unión Europea contaba con 5,8 millones de empleados en el sector de la cultura e invirtió el 2,6% de su PIB en la cultura.Communiqué de presse, Bruxelles, 15/11/2006
Referencias