thumb|150px|Amón tras el periodo Amarna se representaba con la piel de color azul simbolizando así su asociación con el aire y la creación primigenia Los pigmentos del Antiguo Egipto son el conjunto de materiales colorantes usados para fabricar pinturas en el Egipto histórico anterior a la dominación romana. En la mayoría de los casos se trataba de pigmentos inorgánicos de origen mineral o sintético que presentaban unas buenas solideces generales tales como el brillo y la intensidad de color. Estos pigmentos se utilizaban para elaborar las pinturas que decoraban las obras sagradas (templos, tumbas, sarcófagos), las obras suntuarias (palacios, estatuas, casas, estelas) y numerosos objetos de la vida cotidiana. En general, la mayoría de los pigmentos que se usaban en el Imperio Antiguo, Medio o Nuevo eran de procedencia local o estaban sintetizados localmente, aunque posiblemente un pequeño número fuera de importación.
La elección de los colores en el arte pictórico del antiguo Egipto era el resultado de una serie de consideraciones que tenían en cuenta tanto los pigmentos disponibles en cada momento como el simbolismo y estética que el artista quería transmitir. Los artistas egipcios tenían a su disposición seis colores básicos: blanco, negro, rojo, amarillo, verde y azul. Con una paleta tan limitada, cada color podía tener varias interpretaciones o simbolismos, que dependían del mensaje político, religioso, social... que se quería transmitir a través de las decoraciones parietales de las obras sagradas o suntuarias. Por ejemplo, cuando Amón era representado con la piel de color azul, se estaba aludiendo a su aspecto cósmico. Así mismo, la paleta de color y la preparación de las pinturas podía variar en función de la superficie a decorar o los gustos de la Dinastía reinante.
Blanco Techo thumb|left|250px|Escena de la tumba de Nefertari (Dinastía XIX) El color blanco (ḥḏ y šsp) es el color de la limpieza y, en consecuencia, de la pureza y la santidad. Este color se usaba para representar el vestido de la mayoría de egipcios y simbólicamente blanco estaba estrechamente relacionado con el sacerdocio.
Los pigmentos blancos más empleados por los artistas egipcios se preparaban a partir de caliza, huntita y yeso.
Caliza La caliza es una roca sedimentaria muy abundante en todo el territorio egipcio, compuesta mayoritariamente por carbonato cálcico (CaCO3) más o menos puro. Las conchas de moluscos finamente molidas eran una fuente alternativa de carbonato cálcico de gran pureza. No obstante, tampoco deberíamos descartar que también se usaran cáscaras de huevo machacadas, aunque no disponemos de evidencias contrastadas.
Huntita La huntita es un carbonato de calcio y magnesio, Mg3Ca(CO3)4. Riederer la identificó por primera vez en 1974 al analizar cerámica datada en el Segundo Periodo Intermedio y en el Imperio Nuevo. Green y Ambers confirmaron, años después, que tanto la huntita como la calcita y el yeso eran usados como pigmentos blancos por los antiguos egipcios. La huntita fue utilizada durante el Imperio Antiguo para pintar estatuas de madera y en el Imperio Medio para decorar ataúdes. McCarthy al estudiar las paredes pintadas de la tumba de Suemniwed (Imperio Medio) en Tebas encontró que la huntita era empleada como capa inferior preparatoria sobre la que se extendía la pintura preparada con ocres amarillos o rojos a fin de mejorar el brillo final del conjunto. Por otro lado, Shedid reporta que también se encontró huntita en la decoración de las paredes de dos tumbas, TT89 y TT104 (datadas a mediados de la Dinastía XVIII) de la necrópolis de Tebas.
Yeso La principal aplicación del yeso (sulfato de calcio hidratado, CaSO4.2H2O) en el Antiguo Egipto era la construcción. Se usaba como revestimiento y soporte de los bajorrelieves pintados en multitud de tumbas. Su empleo como pigmento está acreditado en todos los periodos históricos del Antiguo Egipto, aunque no hay muchos ejemplos. Middleton y Humphrey encontraron en la decoración de ataúdes del Imperio Medio pequeñas cantidades de un pigmento blanco cuyo componente principal era el yeso. Mezclado con carbón permitía la obtención de distintas tonalidades de grises.
Entre los pigmentos blancos empleados en Egipto no está la cal a pesar de que era conocida y usada por las sociedades vecinas con las que mantenía relaciones comerciales. Forbes escribió: “El conocimiento de la cal viva se remonta a tiempos muy antiguos en Próximo Oriente, pero no en Egipto, donde fue introducida en época grecorromana”. Lucas, más contundente, afirmó “… el carbonato cálcico (caliza) y el sulfato de calcio (yeso), eran los únicos pigmentos blancos conocidos…”. Estas afirmaciones concuerdan con el hecho de que los egipcios nunca usaron la técnica del fresco verdadero ni otras técnicas pictóricas relacionadas con el uso de la cal.
Negro Para los egipcios el negro (km) era el color de la noche y de la muerte, pero también podía simbolizar el concepto de resurrección de los muertos e, incluso, la fertilidad. Aunque parezca paradójico, podía representar la propia vida. Estas connotaciones eran probablemente consecuencia de la asociación del color negro con el aspecto que ofrecían las tierras recubiertas con una capa del limo vivificante del mismo color después de la inundación anual del Nilo. Como resultado de este aspecto, los egipcios llamaban a su país kmt que significa “La Tierra Negra”.
Los artistas egipcios usaban el negro como color estándar para colorear el cabello y para representar el color de la piel de la gente del sur (Nubia y Kush).
Negro de carbón El negro de carbón o negro de humo, es carbón finamente dividido en forma más o menos pura. En los tiempos más antiguos se obtenía rascando el fondo de los calderos o las paredes de los hornos. Más tarde, los egipcios aprendieron a fabricarlo quemando materias primas adecuadas (por ejemplo: maderas resinosas, aceites vegetales, grasas animales) y canalizando el humo producido para que entrara en contacto con paredes frías y así facilitar la separación de las partículas de hollín.
El negro de carbón se utilizó abundantemente en la decoración de los bajorrelieves de las tumbas, como la de Menna (TT69) en la necrópolis tebana. El negro de carbón también se utilizó para la decoración de cerámica en época predinástica y fue la materia prima básica para la fabricación de tinta para los escribas a lo largo de toda su historia.
Carbón de leña Lo más común era usar carbón de leña finamente dividido (a menudo procedente de tamariscos –arbusto abundante en Egipto-), lo que lo hace fácilmente reconocible al microscopio al visualizar su estructura celular.
Pirolusita De uso más raro fue la pirolusita (dióxido de manganeso MnO2). Este pigmento fue identificado en los relieves pintados de la tumba de Djehutyhotep en El-Bersheh (finales de la Dinastía XII). Así mismo, Lucas informó sobre el hallazgo de pirolusita en el yacimiento predinástico de Maadi, aunque no se ha clarificado si fue usado como pigmento decorativo o como pintura de ojos.
Rojo thumb|250px|Pintura mural de la tumba de Amenemhat y su mujer Hemet (Dinastía XVIII). La piel de los hombres se coloreaba con ocre rojo y la de las mujeres con ocre amarillo. El color rojo (dšr) se asociaba con el fuego y con la sangre. Según esta relación simbolizaba la vida y la regeneración pero también podría estar relacionado con fuerzas peligrosas descontroladas que amenazaban el orden establecido (maat). En este caso significaba ira, destrucción y muerte. Era el color del desierto (dšrt) que se consideraba lo opuesto a la fértil Tierra Negra (kmt).
Era el tono con el que los artistas egipcios coloreaban habitualmente la piel del hombre egipcio.
Ocre rojo El pigmento rojo más usado a lo largo de toda la historia de Egipto fue el ocre en prácticamente todos sus matices. El ocre fue un pigmento muy apreciado por su resistencia a la luz, por su poder cubriente y por la facilidad con la que se mojaba por el ligante.
El ocre rojo es un pigmento mineral natural cuyo color es debido a la presencia de “hematita” (óxido de hierro III - Fe2O3). Se presenta en forma terrosa y suele ir mezclado con arcilla o creta en proporciones variables dependiendo del lugar de origen. Los yacimientos más importantes de ocre rojo se hallaban en el Sinaí. En el Alto Egipto lo encontramos en la zona de Abu Simbel y a lo largo de la costa del Mar Rojo. Por sus excelentes características pigmentarias el ocre rojo fue ampliamente utilizado en la decoración parietal de las tumbas y en la preparación de tinta roja para escribir y dibujar sobre papiros. También se utilizó para decorar cerámica y para elaborar cosméticos.
Durante la Dinastía XII se inició, según Colombo, la producción de ocre artificial por calcinación de ocre amarillo aunque Forbes duda que los egipcios llegaran a realizar este proceso.
Rejalgar El rejalgar, (α-As4S4) es un mineral rojo poco sólido a la luz y que se descompone fácilmente en para-rejalgar (γ-As4S4). Era conocido en Egipto ya que se empleaba, junto al oropimente, en la fabricación de cosméticos (colorete). También se le ha encontrado, junto a su producto de descomposición para-rejalgar, en papiros. La bibliografía aporta algunas referencias, no muchas, acerca del empleo del rejalgar como pigmento rojo de elección de los artistas egipcios, pero no parece que su uso estuviera muy extendido. Tras sus investigaciones, Middleton y Humfrey informaron que el rejalgar no fue utilizado antes del Imperio Nuevo.
Minio El minio (Pb3O4), según Lucas y Forbes, llegó a Egipto de la mano de los romanos.
Amarillo En el Egipto antiguo el amarillo (ḳnt) representaba a lo eterno, imperecedero y, por supuesto, indestructible y estaba estrechamente relacionado con el oro y el sol. Se consideraba que la carne y los huesos de los dioses eran de oro puro y por eso se pintaban de color amarillo.
Era el color con el que los artistas egipcios coloreaban la piel de las mujeres egipcias.
Ocre amarillo El ocre amarillo era el pigmento amarillo más antiguo y más usado. Se le ha identificado en numerosas muestras cuya datación va desde la Dinastía V hasta el periodo romano. El ocre amarillo es una mezcla de óxidos de hierro, entre los que se encuentran la limonita (2Fe2O3.3H2O) y la goethita (FeO.OH). Los yacimientos más importantes estaban en los alrededores de Tebas, en los oasis del Desierto Líbico, pero también se encontraba en el Desierto Oriental.
Oropimente thumb|100px|Detalle de las estrellas amarillas que decoran el techo de la tumba de Tutmosis III (Dinastía XVIII). A partir de la segunda mitad de la Dinastía XVIII se empezó a usar el oropimente (ḳnit) (trisulfuro de arsénico: As2S3), era un mineral que podía proceder de los yacimientos que se encontraban a lo largo de la costa del Mar Rojo, en la zona donde se hallan las ciudades actuales de Um Harba y de Abu Dabbab (contrariamente a la afirmación de Lucas que dice que no existe oropimente en Egipto) o podía ser importado del Kurdistán, Siria o Anatolia. El uso más antiguo conocido del oropimente como pigmento se remonta al Imperio Medio. Se encuentra en la decoración pintada de ataúdes de madera, en estelas y en preparados cosméticos. Fue identificado en un pequeño saco hallado en la tumba del faraón Tutankamón. Uda y colaboradores lo encontraron en el palacio de Malkata fundado por Amenhotep III (Dinastía XVIII). El Aal y colaboradores lo hallaron en las estrellas amarillas que decoran el techo de la tumba de Tutmosis III (Dinastía XVIII) en el Valle de los Reyes. También se le encuentra en las pinturas murales de las tumbas de Tebas de la misma época.
Litargirio Forbes nos habla del uso de otro pigmento amarillo brillante, el litargirio (óxido de plomo II, PbO). La afirmación de Forbes se ha visto corroborada por las aportaciones de Le Fur afirmando que el litargirio se encuentra en algunas pinturas.
Jarosita