Villaharta es un municipio español de la provincia de Córdoba, Andalucía. En el año 2016 contaba con 669 habitantes. Su extensión superficial es de 11,96 km² y tiene una densidad de 55,94 hab/km². Se encuentra situado en la comarca del Valle del Guadiato, a una altitud de 580 metros y a 38 kilómetros de la capital de provincia, Córdoba.
Geografía Integrado en la comarca de Valle del Guadiato, se sitúa a 36 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por algunos tramos de la carretera nacional N-432 y por dos carreteras locales que conectan con Pozoblanco y Obejo. El relieve del municipio está definido por una zona montañosa al norte (Sierra del Enjambradero), separada por el arroyo de las Serranas del cerro Solana (737 metros), y otra zona de menor altitud al sur, pero con numerosos cerros y montes. La altitud oscila entre los 737 metros (cerro Solana) y los 480 metros al sur, a orillas del arroyo de las Navas del Molero. El pueblo se alza a 579 metros sobre el nivel del mar.
Historia El origen de la localidad se sitúa en el , a partir de alguna de las múltiples ventas que, como centros de hospedaje para viajeros y mercaderes, jalonaban el camino de Córdoba a Belmez y el de Córdoba a Los Pedroches por Villaharta.
Villaharta posee un lugar estratégico por haber sido lugar de cruce de rutas entre el norte de la provincia y Extremadura, lugar de abastecimiento y de descanso. El historiador Idrisi aseguraba, con certeza, que por aquí pasaba un camino árabe durante los siglos y que desde la cuesta de la Matanza trasladaba viajeros por Los Pedroches hacia Toledo y Castilla la Vieja y que, con posterioridad, sería vía pecuaria de la Cañada Real Soriana.
La más moderna Villaharta tuvo su origen en el mayorazgo feudal de Fernández de Valenzuela, señor de Albendín, que posteriormente cedió sus derechos a su hermana María en 1380, al que se agregaron las ventas del Lopillo, que también se conocieron como las ventas de Páez, en honor de su comprador Páez de Castillejo.
El rey Felipe IV, en 1616, le hizo la merced de darle jurisdicción civil y criminal. En el año de 1630, se nombró al primer alcalde de esta nueva villa, en la persona de Miguel Molina. Esta primera villa de Villaharta estaba dispuesta de la siguiente manera: con sólo 11 casas en torno a una pequeña iglesia o ermita, con una capilla lateral y una posada, formando un eje redial alrededor del lugar sagrado.
En el Boletín de la Provincia de Córdoba de 1835 se hace una referencia a la villa de Villaharta como término de una legua, perteneciente al Ducado de Alba, que carecía de médico y de maestro de escuela, con un pósito de grano común con el de Obejo y unas excelentes aguas medicinales, las llamadas aguas de hierro de Villaharta o "aguagria", conocido vulgarmente.
Justos a menos de dos kilómetros de Villaharta está el enclave de un grupo de manantiales de agua ferruginosa, denominados Los Manantiales o Balnearios de Fuente Agria, la explotación de sus aguas ferruginosas y carbonatadas, muy beneficiosas para la salud, dio un gran impulso a la economía de la zona a lo largo de la primera mitad del . Desde el año 2009 se celebra "Aguosto", una fiesta que lleva en su nombre dos reclamos turísticos del pueblo: agua, y agosto, el mes por excelencia escogido por los veraneantes para pasar unos días de vacaciones. En este proyecto, cada día del "Aguosto", se celebra con actividades tanto para niños, como títeres y magos, tanto como para no tan niños, como Dj, verbena, senderismo, marchas nocturnas, etc.
Demografía Villaharta cuenta con una población de .
Patrimonio
Fuentes de Aguagria miniatura|Fuente de agua agria
Cerca de Villaharta existe un conjunto de fuentes de agua agria.
Todavía se pueden admirar algunos de los curiosos templetes que cobijan los manantiales mineromedicinales de fama mundial en el .
El Ayuntamiento de Villaharta ha rehabilitado las fuentes de El Cordel y de Malos Pasos, y señalizado las rutas de senderismo por las que se pueden acceder a ellas y a la fuente de la la Boca del Infierno.
Otras fuentes que se pueden visitar en los alrededores de Villaharta son las de San Rafael, Fuenteagria, San Elías, La Lastrilla, La Lastra, Los Angelitos y El Santo.
Parroquia Nuestra Señora de la piedad mini|Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad Construida en 1828, su interior, presenta una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y por nichos laterales de medio punto, reminiscencias barrocas, en el exterior se refleja el gusto neoclásico de la época, con su torre de ladrillo rojo y la portada con pilastras toscanas. En cuanto a su ornamentación destaca el retablo barroco de la Virgen de Belén, procedente del Monasterio de Pedrique.
Los grifos
Tienen su origen en el año 1955. Su agua proviene, a través de una galería subterránea, de un manantial situado junto a la Plaza de la Constitución. El Ayuntamiento de Villaharta ha rehabilitado el entorno, manteniendo los azulejos originales de una imagen del Arcángel San Rafael y un azulejo con la fecha de inauguración. En su origen, cuando no existía agua corriente servía para abastecer de agua a los vecinos de la localidad.
Monumento a San Rafael
El Ayuntamiento de Villaharta ha querido honrar a su Patrón San Rafael con un Triunfo que nada tiene que ver con otras imágenes existentes del Arcángel.
El responsable, Aurelio Teno, ha realizado un estudio minucioso del libro de Tobías en las Sagradas Escrituras y ha conseguido plasmar el carácter viajero del personaje, su extrema pobreza, rodeándolo de simbología para expresar lo que cuenta su historia. En su mano derecha bastón con el ojo de Dios, en su izquierda el pez que sanó, y obró, entre otros milagros, la ceguera de Tobías padre.
El monumento se sitúa en el parque Elías Cervelló, a la entrada del pueblo, muy cerca de la Cañada Real Soriana y el Camino de Santiago.
Mirador de las Zahurdillas
Situado al suroeste de Villaharta, en el Paraje de las Lagunillas nos encontramos en un espacio, recuperado por el Ayuntamiento, para el esparcimiento y contemplación del paisaje. Denominado Las Zahurdillas por su origen, dedicado a la instalación de zahúrdas, también fue una era pública, que los vecinos utilizaban para trillar y aventar las mieses.
Parque Elías Cervelló y Chinesta
Debe su nombre al ingeniero valenciano que logró que las aguas de Villaharta fueran conocidas por toda España y en el extranjero. Plantas aromáticas, jardines bien cuidados, zona infantil, unas vistas panorámicas de Sierra Morena y Villaharta hacen de este parque un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.
Monasterio de Pedrique El Monasterio de Pedrique fue desde el lugar de meditación y retiro espiritual para ermitaños.
Ya en el , se adquirió esta finca que entonces era un olivar viejo y un huerto. La inversión en repoblar el olivar y trabajar el huerto, hizo del monasterio un lugar autosuficiente y próspero.
En la actualidad, Pedrique se ha convertido en el lugar de trabajo y descanso de Aurelio Teno, conocido escultor vallesano, del que aquí observamos una completa exposición de su obra.
El arte de Aurelio Teno se funde con la naturaleza y la arquitectura, gracias a su exposición exterior, que salpica los patios de este hermoso lugar con su serie Insectos, las Cabras y presidiendo los patios, está el gran Quijote, como símbolo de la lengua castellana y la constante lucha del hombre.
En la sala Gris situada en la planta baja del edificio, se pueden ver las esculto-pinturas. Escultura y pintura se unen para crear una obra única y mística. Un ejemplo de esto es La ofrenda a San Onofre.
También los chamanes y las brujas recrean el mundo mágico de Pedrique. En la planta 1ª están las famosas águilas de Teno, realizadas en bronce, cuarzo y geodas.
La planta baja de la sala Rosa muestra la obra cronológica del escultor Teno: desde las maquetas de los monumentos que realizó para distintas instituciones internacionales, hasta las esculturas de su época en París en la década de 1960.
La planta superior alberga la serie “Tauromaquia” como un homenaje a la bravura y el dolor del toro.
El pueblo
Villaharta está situada en el pleno corazón de Sierra Morena, desde la Cuesta de la Matanza se ve anclado en la falda del cerro de la Solana. Su casco urbano, recortado sobre el Cerro, es quebrado en dos mitades por la Avenida de Andalucía de la que surgen a un lado y otro de su recorrido las calles de Villaharta, todas ellas pendientes. Sus blancas casas y sus limpias calles ofrecen al turista un lugar lleno de rincones para perderse y conocer este pueblo de sierra. Aprovechando los ensanches y las plazoletas del casco urbano surgen fuentes y pozos públicos por doquier (La Fragua, La Fuente, La Modesta, El Pilar, etc).
Calles peculiares
Al situarse Villaharta en las faldas de un Cerro, su casco urbano se configura en calles empinadas que desde las Calles San Rafael y Guadalquivir, atraviesan la Avenida Andalucía y alcanzan su mayor altura en la Carretera de Pozoblanco, son las Calles Calvario, Real, Pozo, Palacio y Antonio Machado.
En otro extremo del pueblo, al noreste, han surgido nuevas calles con la proliferación viviendas protegidas, que alcanzan el Cerro de la Solana partiendo de la Calle Virgen de la Piedad: Víctimas del Terrorismo, Séneca, Picasso, Miguel Hernández y Federico García Lorca.
La Calle Ángel, que coloquialmente es conocida como la Caseta, se convertía en otros tiempos en la Caseta de la Feria, que se celebraba en la Calle de la Iglesia (Antonio Machado).
La Calle Pilar Viejo ha mantenido su nombre, este se debía a la existencia de un Pilar en ella y hoy día es una de las calles que se han remodelado, apareciendo adoquinada y sin aceras, desapareciendo las barreras arquitectónicas.
En la Calle Eras, también remodelada, se ha ubicado una pequeña plazoleta en torno a su antiguo pozo con asientos de piedra.
La plaza Se sitúa frente al Ayuntamiento la Plaza de la Constitución, que fue rehabilitada manteniendo la peculiaridad de encontrarse elevada, albergando bajo ella locales comerciales y el Centro de Mayores. Desde esta plaza se disfrutan de unas maravillosas vistas.
Fiestas y eventos
Candelaria
El segundo día de febrero se celebra en nuestro pueblo la Festividad de la Candelaria, era entonces cuando se quemaban los tomillos en la mágica noche que transcurría entre los días 1 y 2 de cada año. En la actualidad se viene celebrando el fin de semana más próximo a la fecha del día 2.
Antes, cuando comenzaba el colegio a mediados de septiembre, se iniciaban los preparativos para formar los grupos de amigos y organizar las candelas de cada una de las calles.
Una de las tareas encomendadas en exclusiva a las muchachas era confeccionar un muñeco relleno de sal y vestido de papel, que se sería quemado en la candela meciéndolo con una cuerda y que previamente se exponía al público unos días antes, en un balcón.
Llegado el Día de la Candelaria, que solía ser un día mágico para los vecinos del pueblo, sobre todo para los más jóvenes, a media tarde se colocaban con delicadeza y ritual todos los haces de tomillos en medio de la calle. Con la llegada de la oscuridad y la noche, se encendían las candelas, se quemaba la muñeca o muñeco, que significaba la purificación de los malos espíritus, la quema de todo lo malo de la vida, era entonces el momento más estimulante cuando todos se ponían a danzar con júbilo al corro alrededor del gran fuego. Entre juegos, cantes y bailes, cada grupo recorría las restantes candelas del pueblo.