La traducción automática (TA o MT, esta última del inglés machine translation) es un área de la lingüística computacional que investiga el uso de software para traducir texto o habla de un lenguaje natural a otro. En su vertiente más básica, la TA simplemente sustituye las palabras de un idioma por las del otro, pero este procedimiento rara vez da lugar a una traducción buena, pues no existe una correspondencia biunívoca entre el léxico de las diversas lenguas.

El empleo de corpora lingüísticos así como de técnicas estadísticas y neurales constituyen un campo de gran crecimiento que proporciona traducciones de calidad superior; se toman en cuenta las diferencias de tipología lingüística, la traducción de expresiones idiomáticas y el aislamiento de anomalías.

Hoy en día, el software de traducción automática a menudo permite ajustes para un campo especializado (por ejemplo, partes meteorológicos o comunicados de prensa), obteniéndose así mejores resultados. Esta técnica es especialmente efectiva en ámbitos en los que se usa un lenguaje formulaico. Es decir, traducir por ordenador documentos jurídicos o administrativos tiende a ser más productivo que si se trata de conversaciones u otros textos no estandarizados.

Algunos sistemas consiguen una mayor calidad ofreciendo vías específicas de intervención humana; por ejemplo, le dan al usuario la posibilidad de identificar los nombres propios incluidos en el texto. Con la ayuda de estas técnicas, la traducción automática constituye una herramienta de gran utilidad para los traductores, y en determinados casos incluso puede llegar a producir resultados aprovechables sin necesidad de modificación.

Técnicas estadísticas En las últimas décadas, ha habido un fuerte impulso en el uso de técnicas estadísticas para el desarrollo de sistemas de traducción automática. Para la aplicación de estas técnicas a un par de lenguas dado, se requiere la disponibilidad de un corpus paralelo para dicho par. Mediante este corpus se estiman parámetros de sendos modelos estadísticos que establecen la probabilidad con la que ciertas palabras son susceptibles de traducirse por otras, así como las posiciones más probables que tienden a ocupar las palabras de la lengua destino en función de las palabras correspondientes de la frase origen. El atractivo de estas técnicas radica en que el desarrollo de un sistema para un par de lenguas dado puede hacerse de manera muy automática, con una muy reducida necesidad de trabajo experto por parte de especialistas en lingüística.

La intervención humana puede mejorar la calidad de la salida: por ejemplo, algunos sistemas pueden traducir con mayor exactitud, si el usuario ha identificado previamente las palabras que corresponden a nombres propios. Con la ayuda de estas técnicas, la traducción por computadora ha mostrado ser un auxiliar útil para los traductores humanos. Sin embargo, y aun cuando en algunos casos pueden producir resultados utilizables «tal cual», los sistemas actuales son incapaces de producir resultados de la misma calidad que un traductor humano, particularmente cuando el texto a traducir usa lenguaje coloquial o familiar. Por otro lado, es un hecho que las traducciones humanas también contienen errores. Como respuesta a esto, recientemente se han visto desarrollos en corrección automática de TA, como el caso de la funcionalidad SmartCheck de la empresa de traducción Unbabel, basada en Machine Learning.

Técnicas estadísticas interactivas-predictivas En esta dirección, recientemente están cobrando especial interés las técnicas estadísticas de traducción asistida basadas en una aproximación interactiva-predictiva, en la que el computador y el traductor humano trabajan en estrecha colaboración mutua. Tomando como base el texto fuente a traducir, el sistema ofrece sugerencias sobre posibles traducciones a la lengua destino. Si alguna de estas sugerencias es aceptable, el usuario la selecciona y, en caso contrario, corrige lo necesario hasta obtener un fragmento correcto. A partir de este fragmento, el sistema produce mejores predicciones. El proceso continúa de esta manera hasta obtener una traducción completamente aceptable por el usuario. Según las evaluaciones realizadas con usuarios reales en el proyecto TransType-2, este proceso permite reducir considerablemente el tiempo y esfuerzo necesarios para obtener traducciones de calidad.

La traducción como problema La traducción es hoy en día el principal cuello de botella de la sociedad de la información y su mecanización supone un importante avance frente al problema de la avalancha informativa y la necesidad de la comunicación translingüística.

Los primeros desarrollos informáticos reseñables se realizaron en el famoso ordenador Eniac en 1946. Entre los investigadores pioneros hay que citar a Warren Weaver, de la Fundación Rockefeller. Él fue quien dio a conocer públicamente la disciplina anticipando posibles métodos científicos para abordarla: el uso de técnicas criptográficas, la aplicación de los teoremas de Shannon y la utilidad de la estadística, así como la posibilidad de aprovechar la lógica subyacente al lenguaje humano y sus aparentes propiedades universales.

Actualidad En la actualidad se obtienen altos niveles de calidad para la traducción entre lenguas romances (español, portugués, catalán, gallego y otros). Sin embargo, los resultados empeoran notablemente cuanto más tipológicamente alejadas sean las lenguas entre sí, como es el caso de la traducción entre español e inglés o alemán. Sin embargo, este hecho no es estático, sino dinámico: la tecnología de traducción mejora día a día.

Otro factor muy influyente en la calidad es el grado de especialización de los sistemas de traducción, que mejoran en la medida en que se adecúan al tipo de texto y vocabulario que se vaya a traducir. Un sistema que se especialice en la traducción de partes meteorológicos conseguirá una calidad aceptable incluso para traducir textos entre lenguas tipológicamente muy dispares, pero será inservible para abordar, por ejemplo, crónicas deportivas o financieras. Un sistema de producción que utilice traducción automática también incorporará tecnologías como detección de idioma, detección de dominio o tema y generación automática de vocabularios.

Traducción tradicional Traducir tradicionalmente ha sido un arte y un oficio, que requiere talento y dedicación. Una crítica común al cambio de paradigma de traducción consiste en pensar que las computadoras solo sustituyen una palabra por otra igual de otro idioma. Sin embargo, sistemas de TA en producción son integraciones de diferentes tecnologías lingüísticas que van mucho más allá de traducir palabra por palabra. Un análisis lingüístico de un texto arrojará información sobre morfología (la forma en que se construyen las palabras a partir de pequeñas unidades provistas de significado), sintaxis (la estructura de una frase) y semántica (el significado), lo cual ciertamente es útil para tareas de traducción. También hay que considerar cuestiones de estilo y de discurso o pragmáticas.

Ambigüedad y desambiguación

En cuanto al tema de la ambigüedad, no todos los humanos la entienden. Es posible que un traductor humano comprenda incorrectamente una frase o palabra ambigua. A favor del enfoque computacional, podemos mencionar el uso de algoritmos de desambiguación que, por ejemplo, utiliza Wikipedia para diferenciar páginas que tienen un título igual o muy similar.

Métodos estadísticos basados en frases Los mejores resultados de traducción automática provienen de los métodos estadísticos basados en frases, que realizan traducciones sin reparar en cuestiones gramaticales. En la actualidad, la tendencia es a integrar todo tipo de metodologías: lingüísticas, por reglas, con posedición, etcétera, pero el componente principal, como en la mayoría de tecnologías que utilizan grandes cantidades de datos (Big Data), es Aprendizaje Automático (o Machine Learning).

Historia de la traducción automática : Descartes La idea de la traducción automática puede remontarse al . En 1629, René Descartes propuso un lenguaje universal, con las ideas equivalentes en lenguas diferentes que comparten un mismo símbolo.

Década de 1950: experimento de Georgetown En la década de 1950, el experimento de Georgetown (1954) consistía en una traducción totalmente automática de más de sesenta oraciones del ruso al inglés. El experimento fue todo un éxito y marcó el comienzo de una era con una importante financiación para la investigación de tecnologías que permitiesen la traducción automática. Los autores afirmaban que, en un plazo de tres a cinco años, la traducción automática sería un problema resuelto.

Guerra Mundial El mundo salía de una guerra mundial que en el plano científico había incentivado el desarrollo de métodos computacionales para descifrar mensajes en clave. A Weaver se le atribuye haber dicho: "Cuando veo un artículo escrito en ruso, me digo: Esto en realidad está en inglés, aunque codificado con símbolos extraños. ¡Vamos a decodificarlo ahora mismo!" (citado por Barr y Feigenbaum, 1981). No hace falta decir que tanto los ordenadores como las técnicas de programación de aquellos años eran muy rudimentarias (se programaba mediante el cableado de tableros en lenguaje máquina), por lo que las posibilidades reales de probar los métodos eran mínimas.

1960-1980: informe ALPAC y traducción automática estadística El progreso real fue mucho más lento. El financiamiento para las investigaciones se redujo considerablemente tras el informe de ALPAC (1966), a causa de que encontró que la investigación que había durado diez años no había cumplido sus expectativas. A partir de los finales de la década de 1980, el poder de la computación aumentó la potencia de cálculo y la hizo menos costosa, y fue demostrado mayor interés en modelos estadísticos para la traducción automática.

A. D. Booth, Birkbeck College y textos en Braille La idea de utilizar las computadoras digitales para la traducción de las lenguas naturales ya se propuso en 1946 por A. D. Booth y posiblemente también otros. El experimento de Georgetown no fue de ninguna manera la primera de estas aplicaciones. Se efectuó una demostración en 1954 con el equipo APEXC en el Birkbeck College (Universidad de Londres) de una traducción rudimentaria del inglés al francés. En ese momento, se publicaron varios trabajos de investigación sobre el tema, e incluso artículos en revistas populares (véase, por ejemplo, Wireless World, septiembre de 1955, Cleave y Zacharov). Una aplicación similar, también pionera en la Birkbeck College de aquel entonces, fue la lectura y la composición de textos en braille por la computadora.

John Hutchins Un referente obligado para conocer con más detalle la evolución de la traducción automática es el académico británico John Hutchins, cuya bibliografía puede consultarse libremente en Internet. En el artículo principal se sigue el esquema simplificado de Jhonatan Slocum, que aborda la historia de la traducción automática por décadas.

Tipos de traducción automática Si disponen de suficiente información, las traducciones automáticas pueden funcionar bastante bien, permitiendo que personas con una lengua materna determinada sean capaces de hacerse una idea de lo que ha escrito otra persona en su idioma. El problema principal reside en obtener la información adecuada para cada uno de los métodos de traducción.

Según su aproximación, los sistemas de traducción automática se pueden clasificar entre dos grandes grupos: los que se basan en reglas lingüísticas por una parte, y los que utilizan corpus textuales por otra.

Traducción automática basada en reglas thumb|200px|Esquema que muestra la relación entre los diferentes paradigmas de traducción automática basada en reglas.