La batalla de la Poza de Santa Isabel fue un combate naval ocurrido entre el 9 y 14 de junio de 1808, en la bahía de Cádiz. En ella se enfrentaron la flota francesa del vicealmirante François Étienne de Rosily-Mesros y las fuerzas navales españolas comandadas por el comandante general de la escuadra del Océano, el jefe de escuadra Juan Ruiz de Apodaca, apoyadas por la artillería costera. El resultado fue una de las primeras victorias españolas en la guerra de la Independencia española y en la más destacada de las escasas acciones navales de dicho conflicto.

Antecedentes Cuatro días después de la batalla de Trafalgar, el 25 de octubre de 1805, el vicealmirante François Étienne de Rosily-Mesros llegó a Cádiz con la orden del emperador Napoleón I de sustituir al vicealmirante Pierre Charles Silvestre de Villeneuve en el mando de la escuadra combinada. Sin embargo, no llegó a tiempo porque Villeneuve se enteró de su relevo y salió del puerto a enfrentarse al vicealmirante Horatio Nelson, sufriendo su gran derrota.

Después de Trafalgar quedaron en la bahía de Cádiz con bandera francesa los navíos de línea Heros, L'Algésiras, Pluton, Argonaute y Neptune y la fragata Cornelie. Fueron pertrechados con los escasos medios del arsenal de La Carraca para volver a la mar lo antes posible, mientras la diezmada escuadra española, con sus tripulaciones en un estado lamentable y sin haber recibido paga durante meses estaba mandada por el jefe de escuadra Juan Ruiz de Apodaca. Los franceses no pudieron abandonar la bahía por tres años debido al bloqueo a cargo de los vicealmirantes Cuthbert Collingwood y John Duckworth, pero fue muy débil al confiarse de la debilidad de la escuadra vencida, permitiendo que el comercio fuera normal. Lo cierto es que desde 1797 hasta 1808, los británicos bloquearon Cádiz de forma casi permanente excepto durante el breve interludio del Tratado de Amiens.

El 30 de octubre de 1805, los británicos tenían veinticuatro navíos y fragatas visibles desde Torre Tavira, pero en diciembre apenas tenían uno a tres navíos, dos fragatas y un bergantín. Para enero de 1806, la fuerza de bloqueo pasó de una fragata a once navíos, dos fragatas y dos buques menores. Un mes después, la escuadra británica volvió a aumentar a doce a catorce navíos y tres fragatas. Durante ese mes, el vicealmirante Rosily asumió el mando de la escuadra francesa secundado por el contraalmirante Antoine Louis de Gourdon. Finalmente, el vicealmirante Collingwood se fue a reforzar el bloqueo de Tolón y dejó una escuadra de diez a doce navíos a cargo de contraalmirante John Child Purvis.

Los barcos franceses fueron reparados rápidamente, sus tripulaciones completadas con los sobrevivientes de los navíos perdidos y avituallados con el exiguo material del arsenal de La Carraca. En cambio, los hispanos estaban mucho más dañados y tomó varios años su reparación. Finalmente, en febrero de 1808, sabedor de las cada vez más tensas relaciones entre españoles y franceses, el vicealmirante Rosily decidió intercalar sus propios barcos con los hispanos para protegerlos, ya que su mayor poder de fuego garantizaba la inactividad de los españoles. Quedaban en el orden siguiente: Neptune (francés), Príncipe de Asturias (español), Héros (francés), San Justo (español), L'Algésiras (francés), Montañés (español), Argonaute (francés), Terrible (español), Plutón (francés), San Fulgencio (español) y San Leandro (español).

En mayo, tras los sucesos de Bayona y el levantamiento de Madrid se encendió una mecha que puso al pueblo local contra sus antiguos aliados. Empezó a haber encontronazos y asesinatos, lo que llevó a Rosily a prohibirles a sus hombres el desembarco en el puerto.

Motín A su vez, Francisco María Solano Ortiz de Rozas, II marqués del Socorro, gobernador de Cádiz y capitán general de Andalucía, ordenó a las pequeñas embarcaciones del puerto vigilar a los franceses, reforzar las defensas en la costa e intensificar el patrullaje en las playas. Sin embargo, el 28 de mayo circularon papeles proclamando «¡Bátase, ríndase e incéndiese la escuadra francesa en represalia de nuestros hermanos asesinados por orden de Murat en la Corte!».Felipe Pigna (2019). José de San Martín en Cádiz, por Felipe de España. El Historiador. Los gaditanos estaban molestos porque se seguía sin atacar a los franceses en la ciudad y el 29 de mayo ocurrió un motín en el que se asesinó al marqués acusándolo de afrancesado. En realidad, el marqués temía que todo ataque mal planeado a la escuadra francesa acabara en un desastre y cuando convocó a una junta de oficiales en su casa el día anterior a su muerte (entre los que destacaban el capitán general del departamento, teniente general Juan Joaquín Moreno de Mondragón; el antiguo capitán general de Andalucía y príncipe de Monforte, teniente general Manuel Moncada y Oneto; el anterior capitán general de Andalucía, teniente general Tomás de Morla y Pacheco; el teniente general Manuel Lapeña; el comandante general de la escuadra del Océano, jefe de escuadra Juan Ruiz de Apodaca; el mariscal de campo Juan de Ugalde; Jerónimo Peinado; Narciso de Pedro y Juan del Pozo) todos le apoyaron en sus conclusiones militares.

Emitieron un bando esa misma noche. Decían que era muy aventurado declarar la guerra a Francia, que la tropa disponible apenas era suficiente para guarnecer las posiciones y no querían que milicias de descontrolados asesinasen a ciudadanos extranjeros inocentes. Reconocieron apoyar el movimiento insurrecto, mas querían estar seguros de que la junta formada en Sevilla solo seis días antes representaba a un gobierno legítimo y nacional, no una insurrección efímera, así que enviarían oficiales a esa ciudad y el mariscal de campo Félix Jones haría levas en los pueblos vecinos. A la vez, recordaban que los verdaderos enemigos seguían siendo los ingleses, que bloqueaban el puerto y podían aprovechar el caos para tomar alguna posición. También se lamentaban por la actitud de sus monarcas, que mediante su actitud de entregarse al enemigo habían vuelto inútiles tantos sacrificios.

Pero al mismo tiempo, la junta sevillana, que se había titulado Junta Suprema de España e Indias, presidida por el antiguo secretario de estado Francisco de Saavedra, mandó al conde de Teba, Eugenio Eulalio Palafox Portocarrero, a exigir un ataque inmediato a la flota francesa, lo que exasperó los ánimos populares. El bando se publicó esa noche, pero una multitud obligó al marqués a anunciar una nueva junta de oficiales para la mañana siguiente y atacaba al cónsul francés Le Roy, quien debió refugiarse en el convento San Agustín y luego con la escuadra gala. En esa penumbra Rosily hizo fondear a sus barcos de la mejor forma para atacar a las posiciones españolas y envió botes para reconocer el caño del Trocadero, pero fueron detectados y el gobernador hizo ocupar aquella posición.

A la mañana siguiente una turba exaltada fue a la casa del marqués, protegida por una pequeña guardia militar. La multitud nombró voceros al ex fraile capuchino Pedro Pablo Olaechea y otros dos hombres, quienes entraron a la vivienda a exigirle dejar el mando. Como el gobernador se negó, uno de los negociadores llamó a asaltar el lugar. El joven capitán José de San Martín ordena una salva de advertencia pero de nada sirve, y su tropa es reducida. Luego la masa disparó un cañón del muro de la comandancia contra la puerta, derribándola. En el caos, el gobernador huyó por una terraza, donde intentó agarrarlo Olaechea, pero en el forcejeo el ex fraile cayó a su muerte. Solano se esconde en casa de su amigo, el comerciante irlandés Pedro Strange mientras la multitud destruye su casa y empieza a buscarlo hasta que una criada del comerciante lo delata. Es reducido y llevado a la plaza de los Pozos de las Nieves (actual Argüelles) para ser sentenciado a muerte. Durante el trayecto a la horca en la plaza San Juan de Dios es apuñalado en el estómago por un joven llamado Florentino Ibarra o Pizarro. Otro amigo suyo, Carlos Pignatelli, se abre paso entre la chusma y acaba con su agonía atravesándole el pecho con un sable. Luego el padre Antonio Cabrera convence al populacho de dejar el cuerpo en paz, pero durante la noche se producen saqueos en las casas de amigos del gobernador.Alaniz, Rogelio. La noche que lincharon al amigo de San Martín. El Litoral. Publicado el 09 de abril de 2014. Consultado el 07 de agosto de 2020.

La Junta Suprema decidió nombrar gobernador a uno de sus miembros, el mariscal de campo Eusebio de Herrera y Rojas, para reconciliarse con las autoridades militares de Cádiz, pero los gaditanos eligieron al teniente general Morla como nuevo gobernador de la ciudad y se le manda usar todos los medios disponibles para destruir o capturar a la escuadra francesa. El 30 de mayo, después de una reunión de autoridades, se mandó separar a los barcos españoles de los galos y prepararlos para el combate aunque oficialmente aún no habían empezado las hostilidades.

Rosily acepta la separación de los barcos pero se niega a entregarse, mientras Morla pide órdenes expresas de Sevilla de atacar a la flota. Esta última quedaba a tiro de fusil desde el fuerte San Luis.

Fuerzas en combate Según testimonios de la época, entre octubre de 1805 y marzo de 1806, se refugiaron en la bahía y pasaron en su arsenal para reparaciones los navíos de guerra San Leandro, Montañés, San Justo, Santa Ana, Argonaute, Príncipe de Asturias, Miño, Pluton, L'Algésiras, Castilla, Terrible, San Fulgencio y Héros, las fragatas Flora, Thémis y otras, goletas y bergantines.

El Estado general de la Real Armada afirmaba que en 1808 en el departamento marítimo de Cádiz estaba armados los navíos Santa Ana (114 cañones), Terrible (76), Glorioso (76), Vencedor (76), San Justo (76), España (68), América (68), San Leandro (68) y Castilla (62); y desarmados al Conde de Regla (114), África (76), San Juan Bautista (76), San Gabriel (76), San Fermín (76), Soberano (76), La Ferme (76) y Miño (56). Desafortunadamente, el Estado general menciona erróneamente como estacionados en el departamento marítimo de Ferrol a tres navíos (Príncipe de Asturias, Montañés y San Fulgencio) y una fragata (Flora) que participaron en esta batalla.

Durante el bloqueo británico de Cádiz, solo las fragatas francesas Hermione, Hortense, Rhin y Thémis lograron romper el cerco al mando del capitán Louis-Charles-Auguste Delamarre de Lamellerie el 26 de febrero de 1806. El 18 de diciembre, debido a que Rosily quería zarpar cuanto antes, los franceses intercambiaron al dañado Argonaute por el español Vencedor, en muchas mejores condiciones; ambos navíos también intercambiaron de nombres.Vencedor (1755). Todo avante.

Durante el combate, cuatro navíos de línea británicos se quedaron a cargo de Purvis asegurándose que los franceses no pudieran escapar. Se sabe que entre los navíos británicos que estuvieron bloqueando Cádiz entre 1806 y 1808 estuvieron el Minotaur (74 cañones), el Queen (98), Atlas (74) y el Terrible (74), además de la fragata Chiffonne (38) y el bergantín Delight (18). Sin embargo, no significa que necesariamente sirvieran en el bloqueo al mismo tiempo ni que fueran los únicos buques ingleses involucrados.